83

Los Defraudadores

المطففين Al-Mutaffifin
Aya 26

Versículo (Español)

[83:26] cuyo último sorbo deja un sabor a almizcle. ¡Que se esfuercen por alcanzarla los aspirantes!

Tafsir de At-Tabari

{خِتَٰمُهُۥ مِسۡكٞۚ وَفِي ذَٰلِكَ فَلۡيَتَنَافَسِ ٱلۡمُتَنَٰفِسُونَ} (26) Y en cuanto a Su dicho: «(de un néctar) sellado, cuyo sello es almizcle», los exégetas discreparon acerca de su interpretación. Dijo un grupo: El sentido de ello es: mezclado, combinado; su mezcla y su combinación es almizcle. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Mihrān, de Sufyān, de Ashʿath b. Abī al-Shaʿthāʾ, de Yazīd b. Muʿāwiya, y ʿAlqama, de ʿAbd Allāh b. Masʿūd: «cuyo sello es almizcle», dijo: No es un sello, sino una mezcla.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narraron Yaḥyà b. Saʿīd y ʿAbd al-Raḥmān, dijeron: nos narró Sufyān, de Ashʿath b. Sulaym, de Yazīd b. Muʿāwiya, de ʿAlqama, de ʿAbd Allāh b. Masʿūd: «cuyo sello es almizcle», dijo: Ciertamente no es el sello con el que se sella. ¿Acaso no oís a una mujer de vuestras mujeres decir: «Tal y tal perfume: su mezcla es almizcle»?

Me narró Muḥammad b. ʿUbayd al-Muḥāribī, dijo: nos narró Ayyūb, de Ashʿath b. Abī al-Shaʿthāʾ, de quien se lo mencionó, de ʿAlqama, acerca de Su dicho: «cuyo sello es almizcle», dijo: su mezcla es almizcle.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakīʿ, de al-Aʿmash, de ʿAbd Allāh b. Murra, de Masrūq, de ʿAbd Allāh, acerca de «sellado», dijo: mezclado. «cuyo sello es almizcle», dijo: su sabor y su aroma.

Dijo: nos narró Wakīʿ, de su padre, de Ashʿath b. Abī al-Shaʿthāʾ, de Yazīd b. Muʿāwiya, de ʿAlqama: «cuyo sello es almizcle», dijo: su sabor y su aroma son almizcle.

Y dijeron otros: Más bien el sentido de ello es: que el final de su bebida se sella con almizcle que se pone en ella. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «(de un) néctar sellado, cuyo sello es almizcle», dice: el vino: fue sellado con almizcle.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «cuyo sello es almizcle», dijo: Dios les perfumó el vino, y lo último que se puso en él hasta que se selló fue el almizcle.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «cuyo sello es almizcle», dijo: su desenlace es almizcle; a un pueblo se les mezcla con alcanfor y se sella con almizcle.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: «cuyo sello es almizcle», dijo: su desenlace es almizcle.

Se me narró de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «cuyo sello es almizcle», dijo: Dios les perfumó el vino, y hallaron en él, en lo último de ello, el aroma del almizcle.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ḥātim b. Wardān, dijo: nos narró Abū Ḥamza, de Ibrāhīm y al-Ḥasan acerca de esta aleya: «cuyo sello es almizcle», dijeron: su desenlace es almizcle.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyà b. Wāḍiḥ, dijo: nos narró Abū Ḥamza, de Jābir, de ʿAbd al-Raḥmān b. Sābiṭ, de Abū al-Dardāʾ: «cuyo sello es almizcle». La bebida es blanca como la plata; con ello sellan su bebida. Y si un hombre de la gente de este mundo introdujera en ella su dedo y luego lo sacara, no quedaría ser dotado de espíritu que no hallase su fragancia.

Y dijeron otros: Con Su dicho: «sellado, enlodado; cuyo sello es almizcle», se quiso decir: su barro (sellante) es almizcle. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsà; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ; todos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «sellado, cuyo sello es almizcle», dijo: su barro es almizcle.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «sellado»: el vino, cuyo sello es almizcle: su sello, junto a Dios, es almizcle; y su sello hoy, en el mundo, es barro.

Y la opinión más correcta para nosotros en esto es: la de quien dijo: el sentido de ello es: su final y su desenlace es almizcle; es decir, es de fragancia agradable: su aroma, al final de su bebida, se sella para ellos con el aroma del almizcle.

Y solo dijimos: que esta es la más digna de ser tenida por correcta entre esas opiniones, porque no hay sentido de «sellar» en el habla de los árabes sino el de estampar (un sello) y el de concluir, como cuando dicen: «Fulano selló el Corán», cuando llegó a su final. Y puesto que no hay lugar para estampar un sello sobre la bebida de la gente del Paraíso —siendo que su bebida corre como corre el agua en los ríos, y no está añejada en tinajas para que se les aplique barro y se selle—, se determina que lo correcto es el otro sentido: el desenlace y lo bebido al final, que es aquello con lo que se selló la bebida. En cuanto a «sellar» con el sentido de «mezclar», no sabemos que sea algo oído en el habla de los árabes.

Y los recitadores discreparon en la lectura de ello: la leyeron la mayoría de los recitadores de las metrópolis: «خِتامُهُ مِسْكٌ», salvo al-Kisāʾī, pues él solía leerlo: «خاتَمَهُ مِسْكٌ».

Y lo correcto, para nosotros, en esto es: lo que siguen los recitadores de las metrópolis: «خِتامُهُ», por el consenso de la prueba entre los recitadores en ello. Y «al-khitām» y «al-khātam», aunque difieran en la forma, son cercanos en el sentido; solo que «al-khātam» es un nombre, y «al-khitām» es un masdar; y de ello es el dicho de al-Farazdaq:

«Y pasaron la noche a mis lados derribadas *** y pasé yo abriendo los cerrojos del sellado»

Y análogo a ello es su dicho: «Es noble de naturalezas y de natural disposición».

Y Su dicho: «Y en eso, que compitan los competidores», dice —exaltada sea Su mención—: en este deleite que Su Majestad describió que otorgó a esos justos en la Resurrección, que compitan los competidores. Y la competencia (tanāfus): es que un hombre codicie para sí, frente a otro, una cosa que este posee, y desee que sea para él en lugar de para el otro; y se toma de la cosa preciosa (nafīs), que es aquello por lo que las almas de la gente se afanan, lo buscan y lo desean. Y su sentido aquí es: que la gente se empeñe en ello, que hacia ello se apresuren en su búsqueda, y que sus almas lo anhelen.

Notas y Referencias

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