74

El Arropado

المدثر Al-Muddaththir
Aya 4

Versículo (Español)

[74:4] purifica tus vestimentas,

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَثِيَابَكَ فَطَهِّرۡ} (4) La sexta— Su dicho, Altísimo sea: «Y tus vestiduras, purifícalas». En ello hay ocho opiniones: la primera, que por “vestiduras” se entiende la obra (el obrar). La segunda, el corazón. La tercera, el alma. La cuarta, el cuerpo. La quinta, la familia. La sexta, el carácter. La séptima, la religión. La octava, las vestiduras que se visten, según el sentido aparente. Quien se inclinó por la primera opinión dijo: La interpretación de la aleya es: “y tu obra, corrígela”, así lo dijo Mujāhid e Ibn Zayd. Y Mansūr transmitió de Abū Razīn, quien dijo: Dice: “y tu obra, corrígela”. Dijo: Cuando un hombre es de obra vil, dicen: “Fulano es de vestiduras impuras”; y cuando es de buena obra, dicen: “Fulano es de vestiduras puras”. Y algo semejante se transmite de al-Suddī. Y de ello es el dicho del poeta:

¡Oh Dios! En verdad, ʿĀmir ibn Jahm *** ha hecho obligatorio un ḥaŷŷ con vestiduras grasientas [15547]

Y de ello es lo que se ha transmitido del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: «El hombre será resucitado en sus dos vestiduras con las que murió»; esto es, su obra, sea buena o mala. Lo mencionó al-Māwardī. Quien se inclinó por la segunda opinión dijo: La interpretación de la aleya es: “y tu corazón, purifícalo”, así lo dijeron Ibn ʿAbbās y Saʿīd ibn Ŷubayr. Su prueba es el dicho de Imruʾ al-Qays:

Despréndanse mis vestiduras de tus vestiduras, y se desprenderán [15548]

es decir: mi corazón de tu corazón. Dijo al-Māwardī: Ellos tienen, en la interpretación de la aleya, dos aspectos: uno: su sentido es “y tu corazón, purifícalo del pecado y de las desobediencias”, así lo dijeron Ibn ʿAbbās y Qatāda. El segundo: “y tu corazón, purifícalo de la traición”; es decir, no traiciones, para que no seas de vestiduras mancilladas. Esto se transmite de Ibn ʿAbbās. Y se adujo como prueba el dicho de Ġaylān ibn Salama al-Ṯaqafī:

Pues yo, por la alabanza de Dios, no he vestido vestidura de libertino *** ni me he cubierto con traición alguna

Quien se inclinó por la tercera opinión dijo: La interpretación de la aleya es: “y tu alma, purifícala”, es decir, de los pecados. Y los árabes aluden al alma mediante “vestiduras”; así lo dijo Ibn ʿAbbās. Y de ello es el dicho de ʿAntara:

Lo atravesé con la larga lanza en sus vestiduras *** el noble no está vedado a las lanzas

Y dijo Imruʾ al-Qays:

Despréndanse mis vestiduras de tus vestiduras, y se desprenderán

Y dijo [15549]:

Las vestiduras de Banū ʿAwf son puras, limpias *** y sus rostros, blancos, de viajeros, resplandecientes

es decir: las almas de Banū ʿAwf. Quien se inclinó por la cuarta opinión dijo: La interpretación de la aleya es: “y tu cuerpo, purifícalo”, es decir, de las desobediencias manifiestas. Y de lo que ha venido de los árabes en la alusión al cuerpo mediante “vestiduras” está el dicho de Laylā —y mencionó unos camellos—:

Los arrojaron con vestiduras ligeras, y no verás *** para ellos semejanza sino el avestruz espantado

es decir: los montaron y los arrojaron con sus propias personas.

Quien se inclinó por la quinta opinión dijo: La interpretación de la aleya es: “y a tu familia, purifícala de las faltas mediante la exhortación y la disciplina”. Y los árabes llaman a la familia “vestidura”, “ropa” y “izār”. Dijo Dios, Altísimo sea: «Ellas son vestidura para vosotros y vosotros sois vestidura para ellas» [al-Baqara: 187]. Al-Māwardī: Ellos tienen, en la interpretación de la aleya, dos aspectos: uno: su sentido es “y a tus mujeres, purifícalas”, eligiendo a las creyentes castas. El segundo: gozar de ellas por la vía frontal y no por la posterior, en estado de pureza y no durante la menstruación. Lo transmitió Ibn Baḥr. Quien se inclinó por la sexta opinión dijo: La interpretación de la aleya es: “y tu carácter, embelécelo”, así lo dijeron al-Ḥasan y al-Quraẓī; porque el carácter del hombre abarca sus estados del mismo modo que sus vestiduras abarcan su persona. Y dijo el poeta:

Y Yaḥyā no es censurado por mal carácter *** y Yaḥyā es puro de vestiduras, libre

es decir: de buen carácter. Quien se inclinó por la séptima opinión dijo: La interpretación de la aleya es: “y tu religión, purifícala”. Y en los dos Ṣaḥīḥ se transmite de él —sobre él la paz— que dijo: «Y vi a la gente y sobre ellos había vestiduras: de ellas, las que llegaban al pecho, y de ellas, las que estaban por debajo de eso; y vi a ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb y sobre él había un izār que arrastraba». Dijeron: ¡Mensajero de Dios! ¿Cómo interpretaste eso? Dijo: «La religión». Y Ibn Wahb transmitió de Mālik que dijo: No me agrada recitar el Corán sino en la oración y en las mezquitas, no en el camino. Dijo Dios, Altísimo sea: «Y tus vestiduras, purifícalas». Mālik quiso decir que aludió por “vestiduras” a la religión. Y se ha transmitido de ʿAbd Allāh ibn Nāfiʿ, de Abū Bakr ibn ʿAbd al-ʿAzīz ibn ʿAbd Allāh ibn ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb, de Mālik ibn Anas, acerca de Su dicho, Altísimo sea: «Y tus vestiduras, purifícalas»: es decir: no las vistas sobre una traición. Y de ello es el dicho de Abū Kabša [15550]:

Las vestiduras de Banū ʿAwf son puras, limpias *** y sus rostros, blancos, de viajeros, resplandecientes

Con la pureza de sus vestiduras quiere decir: que están a salvo de bajezas; y con el resplandor de sus rostros quiere decir su apartamiento de lo ilícito, o su hermosura en la constitución, o ambas cosas. Así lo dijo Ibn al-ʿArabī. Y Sufyān ibn ʿUyayna dijo: No vistas tus vestiduras sobre mentira, ni injusticia, ni traición, ni pecado; así lo dijo ʿIkrima. Y de ello es el dicho del poeta:

ha hecho obligatorio un ḥaŷŷ con vestiduras grasientas

es decir: las ha mancillado con desobediencias. Y dijo al-Nābiġa:

De sandalias finas, buenas son sus cinturas *** son saludados con albahaca el día de las estepas [15551]

Quien se inclinó por la octava opinión dijo: Que con ello se pretende las vestiduras que se visten. Y ellos tienen, en su interpretación, cuatro aspectos: Uno: su sentido es “y tus vestiduras, límpialas”. Y de ello es el dicho de Imruʾ al-Qays:

Las vestiduras de Banū ʿAwf son puras, limpias

El segundo: “y tus vestiduras, recógelas y acórtalas”; pues acortar las vestiduras está más lejos de la impureza: cuando se arrastran por el suelo no se está a salvo de que les alcance lo que las impurifique. Así lo dijeron al-Zaŷŷāŷ y Ṭāwūs. El tercero: «Y tus vestiduras, purifícalas» de la impureza con agua. Así lo dijeron Muḥammad ibn Sīrīn, Ibn Zayd y los juristas. El cuarto: No vistas tus vestiduras sino de ganancia lícita, para que queden purificadas de lo ilícito. Y de Ibn ʿAbbās: No sean las vestiduras que vistes de una ganancia no pura. Ibn al-ʿArabī —tras mencionar parte de lo que hemos mencionado— dijo: No es inadmisible que la aleya se lleve a la generalidad de lo pretendido en ella, en sentido propio y figurado. Y si la llevamos a las vestiduras conocidas, puras, entonces abarca dos significados: Uno: acortar los faldones; porque, si se dejan sueltos, se ensucian. Por eso ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— dijo a un muchacho de los Anṣār, al ver su faldón colgando: Levanta tu izār, pues es más piadoso, más limpio y más duradero. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «El izār del creyente [15552] hasta la mitad de sus pantorrillas; no hay reproche en lo que esté entre eso y los tobillos; lo que esté por debajo de eso está en el Fuego». Así, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fijó como límite en el vestir del izār el tobillo y amenazó con el Fuego lo que esté por debajo. ¿Qué ocurre, entonces, con hombres que dejan caer sus faldones y alargan sus vestiduras, y luego se afanan en levantarlas con sus manos? Esta es condición de soberbia y guía de la vanidad. (Y lo más grave del asunto es que desobedecen, se ensucian y se asimilan a sí mismos [15553] a quien Dios no puso junto a Él a nadie, ni le asoció a otro). Dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Dios no mira a quien arrastra su vestidura por arrogancia». Y la formulación del Ṣaḥīḥ es: «Quien arrastre su izār por arrogancia, Dios no lo mirará el Día de la Resurrección». Dijo Abū Bakr: ¡Mensajero de Dios! Uno de los dos lados de mi izār se afloja, salvo que lo vigile. Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Tú no eres de quienes lo hacen por arrogancia». Así, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— generalizó la prohibición y exceptuó al Veraz (al-Ṣiddīq). Entonces los viles quisieron asimilarse a los nobles [15554], y eso no les corresponde.

Y el segundo significado: lavarlas de la impureza; y este es su sentido aparente, válido en ella. Al-Mahdawī: Con ello algunos sabios argumentaron la obligatoriedad de la pureza de la vestidura. Ibn Sīrīn e Ibn Zayd dijeron: No reces sino con una vestidura pura. Y al-Šāfiʿī argumentó con ella la obligatoriedad de la pureza de la vestidura. Pero, para Mālik y la gente de Medina, no es una obligación; y lo mismo la pureza del cuerpo. Y ello lo indica el consenso sobre la licitud de la oración con istijmār sin lavado. Esto ya ha pasado en la sura «al-Tawba», de manera exhaustiva.

Notas y Referencias

[15547] «Vestiduras grasientas»: manchadas de pecados. Y en ، ح ، ز: «أودم» con د no punteada, y es una corrupción del texto. El sentido del verso: que realizó el ḥaŷŷ estando mancillado por los pecados. Y «أوذم» el ḥaŷŷ: lo hizo obligatorio.

[15548] Primer hemistiquio del verso: * وإن كنت قد ساء تك مني خليقة *

[15549] El autor atribuyó este verso, más adelante, una vez a Ibn Abī Kabša y otra a Imruʾ al-Qays. En «Lisān al-ʿArab» y en «Šarḥ al-Qāmūs» se dice que es de Imruʾ al-Qays, y no lo hemos hallado en su dīwān; e Ibn al-ʿArabī lo atribuyó a Ibn Abī Kabša. El último hemistiquio en أ، ز، ح، ط: * وأوجههم عند المشاهد غران *

[15550] Véase la nota núm. 3, p. 62, de este volumen.

[15551] El verso es de una qaṣīda con la que elogió a ʿAmr ibn al-Ḥāriṯ al-Ġassānī. Con «de sandalias finas» quiso decir que eran reyes que no remendaban sus sandalias; y con «buenas son sus cinturas», su castidad. Y «al-sabāsib» es el día de «al-Šaʿānīn», un día festivo entre los cristianos; y el elogiado era cristiano.

[15552] Al-izra (con kasra): el estado y la forma de ceñirse el izār.

[15553] El añadido es de Ibn al-ʿArabī (t. 2/288), edición al-Saʿāda, El Cairo.

[15554] En Ibn al-ʿArabī: «بالأقصياء».