Los Genios
الجن Al-JinnVersículo (Español)
[72:3] Él, exaltada sea Su grandeza, no ha tomado compañera ni hijo.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَأَنَّهُۥ تَعَٰلَىٰ جَدُّ رَبِّنَا مَا ٱتَّخَذَ صَٰحِبَةٗ وَلَا وَلَدٗا} (3)
Palabras del Altísimo:
«Y que, en verdad, se ha exaltado la majestad de nuestro Señor».
Alqama, Yahyà, al-A‘mash, Hamza, al-Kisā’ī, Ibn ‘Āmir, Jalaf, Hafs y as-Sulamī ponían en acusativo «أن» en toda la sura, en doce lugares, y ello es[15440]:
«que, en verdad, se ha exaltado la majestad de nuestro Señor»,
«y que él solía decir»,
«y que nosotros pensábamos»,
«y que había hombres»,
«y que ellos pensaron»,
«y que nosotros palpamos el cielo»,
«y que nosotros solíamos sentarnos»,
«y que nosotros no sabemos»,
«y que entre nosotros hay justos»,
«y que nosotros pensamos que no incapacitaríamos a Dios en la tierra»,
«y que nosotros, cuando oímos la guía»,
«y que entre nosotros hay musulmanes»;
como coordinación con Su dicho: «que un grupo escuchó», y «y que escuchó». En este último no es lícito sino la apertura (fatḥ), porque está en posición de nombre del participio activo de «se reveló»; y lo que viene después queda coordinado con ello.
Y se dijo: está llevado (gramaticalmente) sobre el pronombre -hā’ en «creímos en él», es decir: «y en que, en verdad, se ha exaltado la majestad de nuestro Señor». Y esto se permitió, aun siendo un pronombre implícito en genitivo, por la frecuencia de la preposición con «أن».
Y se dijo: el sentido es: «y dimos por verdadero que la majestad de nuestro Señor…». Los demás lo leyeron todo con kasra, y ello es lo correcto; así lo escogieron Abū ‘Ubayda y Abū Ḥātim, como coordinación con Su dicho: «y dijeron: ciertamente hemos oído», porque todo ello[15441] es parte de las palabras de los genios.
En cuanto a Abū Ja‘far y Shayba, abrieron tres lugares, que son el dicho del Altísimo: «y que, en verdad, se ha exaltado la majestad de nuestro Señor», «y que él solía decir», «y que había hombres». Dijeron: porque eso procede de la revelación; y cerraron (con kasra) lo restante, porque procede de las palabras de los genios.
En cuanto al dicho del Altísimo: «y que, cuando se levantó el siervo de Dios» [Los genios: 19], todos lo abrieron excepto Nāfi‘, Shayba, Zirr ibn Ḥubaysh, Abū Bakr y al-Mufaḍḍal de ‘Āṣim, pues ellos lo cerraron (con kasra) y nada más.
No hay discrepancia en abrir la hamza de: «que un grupo de los genios escuchó», «y que, si se mantuvieran rectos», «y que las mezquitas son de Dios», «y que ya han transmitido». Asimismo, no hay discrepancia en cerrar (con kasra) lo que viene después del verbo de decir; como Su dicho: «y dijeron: ciertamente hemos oído», y «Di: yo solo invoco a mi Señor» [Los genios: 20], y «Di: no sé» [Los genios: 25], y «Di: ciertamente no poseo» [Los genios: 21]. Asimismo, no hay discrepancia en cerrar (con kasra) lo que viene tras la fā’ de consecuencia; como Su dicho: «pues para él hay el fuego del Infierno» [Los genios: 23], y «pues ciertamente Él hace que siga desde delante de él» [Los genios: 27], porque es lugar de inicio.
Palabras del Altísimo: «Y que, en verdad, se ha exaltado la majestad de nuestro Señor»[15442] Al-jadd, en la lengua, es la grandeza y la majestad. De ello es el dicho de Anas: cuando un hombre memorizaba al-Baqara y Āl ‘Imrān, se volvía jadd en nuestros ojos; es decir, se engrandecía y se hacía imponente.
Así, el sentido de «la majestad de nuestro Señor» es: Su grandeza y Su majestad; así lo dijeron ‘Ikrima, Mujāhid y Qatāda. Y también se transmitió de Mujāhid: Su mención.
Y dijeron Anas ibn Mālik, al-Ḥasan y también ‘Ikrima: Su riqueza. De ello se dice a la suerte: jadd; y un hombre majdūd, es decir, afortunado. Y en el hadiz: «[y no beneficia al poseedor de jadd, frente a Ti, el jadd]». Dijo Abū ‘Ubayda y al-Jalīl: es decir, al poseedor de riqueza; frente a Ti, la riqueza: solo le beneficia la obediencia.
Dijo Ibn ‘Abbās: Su poder.
Ad-Ḍaḥḥāk: Su acto.
Y dijeron al-Quraẓī y también ad-Ḍaḥḥāk: Sus favores y Sus mercedes sobre Su creación.
Y dijeron Abū ‘Ubayda y al-Ajfaš: Su dominio y Su autoridad.
Dijo as-Suddī: Su mandato.
Dijo Sa‘īd ibn Jubayr: «Y que, en verdad, se ha exaltado la majestad de nuestro Señor», es decir: se ha exaltado nuestro Señor.
Y se dijo: que con ello pretendían el jadd que es el padre del padre; y esto sería de las palabras de los genios.
Y dijeron Muḥammad ibn ‘Alī ibn al-Ḥusayn, y su hijo Ja‘far aṣ-Ṣādiq, y ar-Rabī‘: Dios —Altísimo sea— no tiene jadd; solo lo dijeron los genios por ignorancia, y no se les reprochó por ello.
Dijo al-Qušayrī: es lícito aplicar el término jadd respecto de Dios —Altísimo sea—, pues si no fuese lícito no habría sido mencionado en el Corán; sin embargo, es un término equívoco, y evitarlo es más apropiado.
Y la lectura de ‘Ikrima es «jid» con kasra en la jīm: como antónimo de la broma. Así lo leyeron también Abū Ḥaywa y Muḥammad ibn as-Sumayqi‘. Y se transmite también de Ibn as-Sumayqi‘ y de Abū al-Ašhab: «jadan rabbanā», y ello es la utilidad y el provecho.
Y ‘Ikrima leyó también «jadd» con tanwīn, y «rabbanā» en nominativo, por estar elevado por «ta‘ālā»; y «jadan» en acusativo como especificación (tamyīz). Y también de ‘Ikrima: «jadd» con tanwīn y en nominativo, y «rabbanā» en nominativo, con la estimación: «se ha exaltado la majestad de la majestad de nuestro Señor»; así, el segundo jadd es aposición del primero, se omitió y se hizo ocupar al complemento (mudāf ilayh) su lugar.
El sentido de la aleya es: y que se ha exaltado la majestad de nuestro Señor por encima de tomar compañera y hijo para hallar sosiego en ambos y por necesidad de ambos; y el Señor está por encima de iguales y semejantes.