69

La Inevitable

الحاقة Al-Haqqah
Aya 7

Versículo (Español)

[69:7] que los azotó durante siete noches y ocho días ininterrumpidamente. La gente quedó tendida, sin vida, como troncos huecos de palmeras derribadas.

Tafsir de Al-Qurtubi

{La sometió contra ellos durante siete noches y ocho días, ininterrumpidamente; y verás al pueblo en ellos abatidos, como si fueran troncos de palmeras huecas} (7) «La sometió contra ellos»: es decir, la envió y la desató contra ellos. Y el sometimiento (tasjīr) es: emplear una cosa con poder. «Siete noches y ocho días, ḥusūman»: es decir, consecutivos, sin cesar ni interrumpirse; según Ibn ʿAbbās, Ibn Masʿūd y otros. Dijo al-Farrāʾ: ḥusūm son “los consecutivos”, de ḥasama la enfermedad cuando se cauteriza a su paciente, pues se le cauteriza con el hierro y luego se continúa con ello. Dijo ʿAbd al-ʿAzīz b. Zurāra al-Kilābī:

Y separó entre ellos [15287] un tiempo *** en el que se suceden años ḥusūm

Y dijo al-Mubarrad: procede de tu dicho: “ḥasamtu la cosa”, cuando la cortas y la separas de otra. Y se dijo: ḥasm es la extirpación total. Y se llama a la espada ḥusām, porque corta al enemigo de aquello que pretende alcanzar con su enemistad. Y dijo el poeta:

Una ḥusām: cuando me alzo apoyándome *** en ella, basta el volver a empezar; no es una muʿḍad [15288]

Y el sentido es que los “ḥasamat”, es decir, los cercenó y los hizo desaparecer. Es, pues, la que corta con el castigo de la aniquilación. Dijo Ibn Zayd: los “ḥasamat” y no dejó de ellos a nadie. Y de él también: que “ḥasamat” las noches y los días hasta agotarlos por completo; porque comenzó con la salida del sol del primer día y cesó con la puesta del sol del último día. Y dijo al-Layth: ḥusūm es el mal agüero. Y se dice: “estas son las noches de al-ḥusūm”, es decir, cortan el bien a sus gentes; así está en al-Ṣiḥāḥ. Y dijeron ʿIkrima y al-Rabīʿ b. Anas: aciagos; su prueba es la palabra del Altísimo: «en días nefastos [15289]» [Fuṣṣilat: 16]. ʿAṭiyya al-ʿAwfī: «ḥusūman», es decir, cortó el bien a sus gentes. Y se discrepó acerca de su comienzo: se dijo: la mañana del domingo; lo dijo al-Suddī. Y se dijo: la mañana del viernes; lo dijo al-Rabīʿ b. Anas. Y se dijo: la mañana del miércoles; lo dijeron Yaḥyà b. Salām y Wahb b. Munabbih. Dijo Wahb: y estos días son los que los árabes llaman “los días de la anciana”, de frío y viento intensos; su primero fue miércoles y su último miércoles; y se atribuyeron a la anciana porque una anciana de ʿĀd entró en un pasadizo subterráneo y el viento la siguió y la mató en el octavo día. Y se dijo: se llamaron “los días de la anciana” porque ocurrieron en el final del invierno. Y son en Ādhār, de los meses de los siríacos. Tienen nombres conocidos, y acerca de ellos dice el poeta —Ibn Aḥmar [15290]—:

Kusʿ [15291] el invierno con siete polvorientos *** días de nuestra Šahlatun [15292] del mes

Y cuando se consuman sus días y pasen [15293]*** (vienen) Ṣinn y Ṣannabr con al-Wabr

Y con Āmir y su hermano Muʾtamir *** y Muʿallil y con el apagador de la brasa

Se fue el invierno, volviéndose, apresurado [15294]*** y te llegó Wāqida desde al-Najr [15295]

Y «ḥusūman» está en acusativo como circunstancial (ḥāl). Y se dijo: como mafʿūl muṭlaq (acusativo de énfasis). Dijo al-Zajjāj: es decir, los cercena “ḥusūman”, esto es, los aniquila; y es un maṣdar confirmativo. Y es posible que sea complemento de causa (mafʿūl lahu), es decir: la sometió contra ellos durante ese tiempo para la extirpación, esto es, para cercenarlos y exterminarlos. Y es posible que sea plural de ḥāsim. Y al-Suddī leyó «ḥasūman» con fatḥa, como circunstancial del viento, es decir: la sometió contra ellos como extirpadora.

Palabra del Altísimo: «y verás al pueblo en ellos»: es decir, en esas noches y días. «abatidos»: plural de abatido; es decir, muertos. Y se dijo: «en ellos», es decir, en el viento. «como si fueran aʿjāz»: es decir, raíces. «palmeras huecas»: es decir, carcomidas; lo dijo Abū al-Ṭufayl. Y se dijo: vacías por dentro, sin nada en ellas. Y “palmera” (nakhl) se usa en masculino y en femenino. Y el Altísimo ha dicho en otro lugar: «como si fueran troncos de palmeras arrancadas [15296]» [al-Qamar: 20]. Así, cabe que fueran comparados con palmeras derribadas desde su raíz, y ello informa de la enormidad de sus cuerpos. Y cabe que con ello se pretendan las raíces sin los troncos; es decir, que el viento los cercenó hasta dejarlos como raíces de palmeras huecas: esto es, el viento entraba en sus cavidades y los abatía como a la palmera de cavidad hueca. Y dijo Ibn Šajara: el viento entraba por sus bocas y hacía salir lo que había en sus entrañas de relleno por sus posaderas, y quedaron como palmeras huecas. Y dijo Yaḥyà b. Salām: solo dijo «huecas» porque sus cuerpos quedaron vacíos de sus espíritus, como las palmeras huecas. Y cabe que el sentido sea: como si fueran troncos de palmeras, huecos respecto de sus raíces en los parajes, como dijo el Altísimo: «esas son sus casas, desoladas [15297]» [al-Naml: 52], es decir, ruinosas, sin moradores. Y cabe que “huecas” signifique “carcomidas”, como mencionamos; porque cuando se carcomen, sus cavidades quedan vacías. Así fueron comparados, tras perecer, con palmeras huecas.

Notas y Referencias

[15287] al-bayn: es de los contrarios; se aplica a la unión y a la separación.

[15288] al-muʿḍad y al-muʿḍād (con kasra en la mīm): entre las espadas usadas para cortar árboles.

[15289] Véase t. 15, p. 346.

[15290] En Lisān, en la entrada ksʿ, se dice que es Abū Šibl al-Aʿrābī.

[15291] al-kasʿ: la intensidad de lo amargo. Y “kasʿahu con tal y tal” cuando lo haces seguir a ello y lo haces irse con ello.

[15292] al-šahla: la anciana.

[15293] En Lisān: “Y cuando se consumen los días de nuestra Šahlatun”.

[15294] En Lisān: «huyendo».

[15295] al-najr: el calor.

[15296] Véase t. 17, p. 137.

[15297] Véase t. 13, p. 218.