La Inevitable
الحاقة Al-HaqqahVersículo (Español)
[69:26] ni se me hubiese juzgado.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَلَمۡ أَدۡرِ مَا حِسَابِيَهۡ} (26)
«Comed y bebed»;
es decir, se les dirá eso.
«Enhorabuena»;
sin turbación ni desazón.
«por lo que adelantasteis»;
esto es, lo que presentasteis de obras rectas.
«en los días pasados»;
es decir, en la vida mundanal.
Y dijo:
«Comed»
después de Su dicho:
«pues él estará en una vida complacida»,
por Su dicho:
«En cuanto a quien reciba»;
y «quien»
encierra el sentido de lo plural. Al-Ḍaḥḥāk mencionó que esta aleya descendió acerca de Abū Salama ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Asad al-Maḫzūmī; y lo dijo también Muqātil. Y la aleya que le sigue, acerca de su hermano al-Aswad b. ʿAbd al-Asad, según Ibn ʿAbbās y al-Ḍaḥḥāk también; así lo transmitió al-Ṯaʿlabī. Y este hombre y su hermano serían la causa de la revelación de estas aleyas. Pero el sentido abarca a todos los moradores de la desdicha y a los moradores de la dicha,
como lo indica Su dicho —Exaltado sea—:
«Comed y bebed».
Y se ha dicho:
que con ello se pretende a todo aquel que es seguido en el bien y en el mal. Así, si el hombre es cabeza en el bien, llama a él y lo ordena, y se multiplican sus seguidores en ello, se le llamará por su nombre y el nombre de su padre, y avanzará; hasta que, cuando se acerque, se le sacará un libro blanco con escritura blanca: en su interior, las malas obras, y en su exterior, las buenas. Comienza por las malas obras y las lee; se sobrecoge, su rostro amarillea y su color se altera. Cuando llega al final del libro, encuentra en él:
«Estas son tus malas obras, y te han sido perdonadas».
Entonces se alegra con una alegría intensísima; luego vuelve su libro y lee sus buenas obras, y no hace sino aumentar en alegría, hasta que, cuando llega al final del libro, encuentra en él:
«Estas son tus buenas obras, y te han sido multiplicadas».
Entonces su rostro se blanquea, se le trae una corona y se le coloca sobre la cabeza; se le viste con dos vestiduras, se adorna cada una de sus articulaciones, y se le hace medir sesenta codos, que es la estatura de Adán —sobre él la paz—.
Y se le dice:
«Ve a tus compañeros e infórmales y anúnciales la buena nueva de que cada uno de ellos tendrá algo como esto».
Y cuando se da la vuelta, dice:
«¡Tomad, leed mi libro! Ciertamente, yo sabía que habría de encontrar mi cuenta».
Dijo Dios —Altísimo—:
«pues él estará en una vida complacida»;
es decir, una vida aceptada, con la que ha quedado complacido.
«en un Jardín elevado»;
en el cielo.
«sus racimos»;
sus frutos y sus ramilletes.
«cercanos»;
se les han acercado.
Entonces dice a sus compañeros:
«¿Me reconocéis?»
Ellos dicen:
«Te ha colmado el honor; ¿quién eres?»
Él dice:
«Soy fulano hijo de fulano; anunciad a cada hombre de vosotros algo como esto».
«Comed y bebed, en buena hora, por lo que adelantasteis en los días pasados»;
es decir, lo que presentasteis en los días de la vida mundanal.
Y si el hombre es cabeza en el mal, llama a él y lo ordena, y se multiplican sus seguidores en ello, se le llamará por su nombre y el nombre de su padre, y avanzará hacia su rendición de cuentas. Entonces se le sacará un libro negro con escritura negra: en su interior, las buenas obras, y en su exterior, las malas. Comienza por las buenas obras y las lee, y cree que se salvará; pero cuando llega al final del libro, encuentra en él:
«Estas son tus buenas obras, y te han sido devueltas».
Entonces su rostro se ennegrece, la tristeza lo cubre y desespera del bien. Luego vuelve su libro y lee sus malas obras, y no hace sino aumentar en tristeza, y su rostro no hace sino aumentar en negrura. Cuando llega al final del libro, encuentra en él:
«Estas son tus malas obras, y te han sido multiplicadas»;
es decir, se le multiplica el castigo. No significa que se le añada lo que no hizo —dijo—. Entonces se engrandece para el Fuego, sus ojos se tornan azulados y su rostro se ennegrece; se le viste con túnicas de alquitrán, y se le dice:
«Ve a tus compañeros e infórmales de que cada uno de ellos tendrá algo como esto».
Y se marcha diciendo:
«¡Ay de mí! Ojalá no se me hubiera dado mi libro. Y no supe cuál era mi cuenta. ¡Ojalá hubiera sido la definitiva!»;
desea la muerte.
Notas y Referencias
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