69

La Inevitable

الحاقة Al-Haqqah
Aya 25

Versículo (Español)

[69:25] En cambio, quien reciba el registro de sus obras en la mano izquierda, se dirá a sí mismo: "Ojalá no se me hubiera entregado mi libro

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَأَمَّا مَنۡ أُوتِيَ كِتَٰبَهُۥ بِشِمَالِهِۦ فَيَقُولُ يَٰلَيۡتَنِي لَمۡ أُوتَ كِتَٰبِيَهۡ} (25) «Comed y bebed»; es decir, se les dice eso. «Enhorabuena»; sin turbación ni desazón. «por lo que adelantasteis»; esto es, lo que presentasteis de obras rectas. «en los días pasados»; es decir, en la vida mundanal. Y dijo: «Comed», después de Su dicho: «pues estará en una vida satisfecha», por Su dicho: «Y en cuanto a quien reciba»; y «quien» encierra el sentido de plural. Al-Ḍaḥḥāk mencionó que esta aleya descendió acerca de Abū Salama ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Asad al-Maḫzūmī; y lo dijo Muqātil. Y la aleya que le sigue, acerca de su hermano al-Aswad b. ʿAbd al-Asad, según Ibn ʿAbbās y al-Ḍaḥḥāk también; lo transmitió al-Ṯaʿlabī. Así, este hombre y su hermano serían la causa de la revelación de estas aleyas. Pero el sentido abarca a todos los moradores de la desdicha y a los moradores de la dicha; lo indica Su dicho —Exaltado sea—: «Comed y bebed». Y se ha dicho: que con ello se pretende a todo aquel que es seguido en el bien y en el mal. Pues si el hombre es cabeza en el bien, llama a él y lo ordena, y se multiplican sus seguidores en ello, se le llama por su nombre y el nombre de su padre, y avanza, hasta que, cuando se aproxima, se le saca un libro blanco con escritura blanca: en su interior, las malas obras, y en su exterior, las buenas. Comienza por las malas obras y las lee; se sobrecoge, su rostro amarillea y su color cambia; y cuando llega al final del libro encuentra en él: «Estas son tus malas obras, y se te han perdonado». Entonces se alegra con una alegría intensísima; luego vuelve su libro y lee sus buenas obras, y no hace sino aumentar en alegría, hasta que, cuando llega al final del libro, encuentra en él: «Estas son tus buenas obras; se te han multiplicado». Entonces su rostro se blanquea; se le trae una corona y se le coloca sobre la cabeza; se le viste con dos vestiduras; se adorna cada una de sus articulaciones; y se le hace medir sesenta codos, que es la estatura de Adán —la paz sea con él—. Y se le dice: «Ve a tus compañeros e infórmales y anúnciales la buena nueva de que cada uno de ellos tendrá algo como esto». Y cuando se aleja dice: «Tomad, leed mi libro. En verdad, yo sabía que habría de encontrar mi cuenta». Dijo Dios —Altísimo—: «pues estará en una vida satisfecha»; es decir, complaciente, con la que ha quedado complacido. «en un Jardín elevado»; en el cielo. «sus racimos»; sus frutos y sus ramilletes. «cercanos»; se les han acercado. Entonces dice a sus compañeros: «¿Me reconocéis?» Y ellos dicen: «Te ha colmado el honor; ¿quién eres?» Y él dice: «Soy Fulano hijo de Fulano; dad a cada hombre de vosotros la buena nueva de algo como esto». «Comed y bebed, en buena hora, por lo que adelantasteis en los días pasados»; es decir, lo que adelantasteis en los días de la vida mundanal.

Y si el hombre es cabeza en el mal, llama a él y lo ordena, y se multiplican sus seguidores en ello, se le llama por su nombre y el nombre de su padre, y avanza hacia su ajuste de cuentas; entonces se le saca un libro negro con escritura negra: en su interior, las buenas obras, y en su exterior, las malas. Comienza por las buenas obras y las lee, y cree que se salvará; pero cuando llega al final del libro encuentra en él: «Estas son tus buenas obras, y se te han devuelto». Entonces su rostro se ennegrece, la tristeza lo cubre y desespera del bien; luego vuelve su libro y lee sus malas obras, y no hace sino aumentar en tristeza, y su rostro no hace sino aumentar en negrura; y cuando llega al final del libro encuentra en él: «Estas son tus malas obras, y se te han multiplicado en tu contra»; es decir, se le multiplica el castigo. No significa que se le añada lo que no hizo —dijo—; entonces se engrandece para el Fuego, sus ojos se tornan azulados y su rostro se ennegrece. Se le viste con túnicas de alquitrán, y se le dice: «Ve a tus compañeros e infórmales de que cada uno de ellos tendrá algo como esto». Y se marcha diciendo: «¡Ay de mí! Ojalá no se me hubiera dado mi libro. Y no hubiera sabido cuál era mi cuenta. ¡Ojalá hubiera sido la definitiva!». Desea la muerte.

Notas y Referencias

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