69

La Inevitable

الحاقة Al-Haqqah
Aya 24

Versículo (Español)

[69:24] [Se les dirá:] "Coman y beban con alegría en recompensa por lo que obraron en los días pasados".

Tafsir de Al-Qurtubi

{Comed y bebed, en deleite, por lo que adelantasteis en los días pasados} (24) «Comed y bebed»: es decir, se les dirá eso. «En deleite»: sin turbación ni desazón. «Por lo que adelantasteis»: lo que presentasteis de obras rectas. «En los días pasados»: es decir, en la vida mundana. Y dijo: «Comed» después de Su dicho: «pues estará en una vida satisfecha», por Su dicho: «En cuanto a quien se le dé», y «quien» entraña el sentido de plural. Al-Ḍaḥḥāk mencionó que esta aleya descendió acerca de Abū Salama ʿAbd Allāh ibn ʿAbd al-Asad al-Maḫzūmī; y lo dijo Muqātil. Y la aleya que le sigue, acerca de su hermano al-Aswad ibn ʿAbd al-Asad, según Ibn ʿAbbās y al-Ḍaḥḥāk también; lo transmitió al-Ṯaʿlabī. Así, este hombre y su hermano serían la causa de la revelación de estas aleyas. Y el sentido abarca a todos los de desdicha y a los de dicha; lo indica Su dicho —Exaltado sea—: «Comed y bebed». Y se ha dicho: que con ello se pretende a todo aquel que es seguido en el bien y en el mal. Pues si el hombre es cabeza en el bien, llama a él y lo ordena, y se multiplican sus seguidores en ello, se le llamará por su nombre y el nombre de su padre, y avanzará, hasta que, cuando se aproxime, se le sacará un libro blanco con escritura blanca: en su interior, las malas obras, y en su exterior, las buenas. Comienza por las malas obras y las lee; se sobrecoge, su rostro amarillea y su color cambia. Cuando llega al final del libro, encuentra en él: «Estas son tus malas obras y te han sido perdonadas». Entonces se alegra con una alegría intensísima. Luego vuelve su libro y lee sus buenas obras, y no hace sino aumentar en alegría, hasta que, cuando llega al final del libro, encuentra en él: «Estas son tus buenas obras; te han sido multiplicadas». Entonces su rostro se blanquea, se le trae una corona y se le coloca sobre la cabeza, se le viste con dos vestiduras, se adorna cada una de sus articulaciones, y se alarga sesenta codos —que es la estatura de Adán, sobre él la paz—. Y se le dice: «Ve a tus compañeros e infórmales y anúnciales la buena nueva de que cada uno de ellos tendrá algo semejante». Cuando se da la vuelta, dice: «¡Ea! Leed mi libro. Ciertamente, yo sabía que habría de encontrar mi cuenta». Dijo Dios —Altísimo—: «pues estará en una vida satisfecha», es decir, complaciente, que él ha quedado complacido con ella. «En un Jardín elevado»: en el cielo. «Sus racimos»: sus frutos y sus ramilletes. «Cercanos»: han sido acercados a ellos. Entonces dice a sus compañeros: «¿Me reconocéis?». Ellos dicen: «Te ha colmado un honor; ¿quién eres?». Él dice: «Soy fulano hijo de fulano; dad a cada hombre de vosotros la buena nueva de algo semejante a esto». «Comed y bebed, en deleite, por lo que adelantasteis en los días pasados»: es decir, lo que presentasteis en los días de la vida mundana.

Y si el hombre es cabeza en el mal, llama a él y lo ordena, y se multiplican sus seguidores en ello, se le llamará por su nombre y el nombre de su padre, y avanzará hacia su rendición de cuentas. Se le sacará un libro negro con escritura negra: en su interior, las buenas obras, y en su exterior, las malas. Comienza por las buenas obras y las lee, y cree que se salvará; pero cuando llega al final del libro, encuentra en él: «Estas son tus buenas obras y te han sido devueltas». Entonces su rostro se ennegrece, la tristeza lo cubre y desespera del bien. Luego vuelve su libro y lee sus malas obras, y no hace sino aumentar en tristeza, y su rostro no hace sino aumentar en negrura. Cuando llega al final del libro, encuentra en él: «Estas son tus malas obras y te han sido multiplicadas contra ti», es decir, se le multiplica el castigo. No significa que se le añada lo que no hizo —dijo—. Entonces se engrandece para el Fuego, sus ojos se tornan azulados y su rostro se ennegrece; se le viste con túnicas de alquitrán, y se le dice: «Ve a tus compañeros e infórmales de que cada uno de ellos tendrá algo semejante a esto». Y se marcha diciendo: «¡Ay de mí! Ojalá no se me hubiera dado mi libro, y no hubiera sabido cuál era mi cuenta. ¡Ojalá hubiera sido la definitiva!», deseando la muerte.

Notas y Referencias

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