El Dominio
الملك Al-MulkVersículo (Español)
[67:4] Luego vuelve la vista por segunda vez [buscando fallas en la creación] y tu mirada volverá a ti cansada y derrotada.
Tafsir de Al-Qurtubi
{ثُمَّ ٱرۡجِعِ ٱلۡبَصَرَ كَرَّتَيۡنِ يَنقَلِبۡ إِلَيۡكَ ٱلۡبَصَرُ خَاسِئٗا وَهُوَ حَسِيرٞ} (4)
Palabras del Altísimo:
«Luego vuelve la mirada dos veces».
«Dos veces»: está en posición de masdar (nombre de acción), pues su sentido es «dos retornos», es decir, una vez tras otra. Y sólo se ordenó mirar dos veces porque el ser humano, cuando mira una cosa una vez, no percibe su defecto a menos que la mire otra vez. Así, el Altísimo informó que, aun si mira al cielo dos veces, no verá en él defecto alguno; antes bien, quedará perplejo al contemplarlo.
Eso es lo que indica la palabra del Altísimo:
«la mirada volverá a ti humillada»;
esto es: sumisa, abatida, alejada de poder ver algo de eso.
Se dice: «خسأتُ al perro», es decir, lo aparté y lo ahuyenté. Y «خسأ el perro por sí mismo»; puede ser transitivo o intransitivo. También se dice: «انخسأ el perro». Y «خسأ su vista», «خسأ» y «خسوءا», es decir, quedó aturdida.
[15186] De ello procede la palabra del Altísimo:
«la mirada volverá a ti humillada».
E Ibn ʿAbbās dijo: el «خاسئ» es aquel que no vio lo que deseaba.
«y estará حسير»: es decir, habrá alcanzado el límite en el agotamiento. Así, tiene sentido de nombre de agente, a partir de «الحسور», que es el cansancio. Y es posible que sea un participio pasivo de «حسره» tras la cosa, y éste es el sentido de lo dicho por Ibn ʿAbbās.
Y de ello es el dicho del poeta:
Quien extiende la mirada más allá de su límite *** la vista vuelve de ello humillada, ya fatigada.
Se dice: «su vista se fatigó», «يحسر حسورا», es decir, se debilitó y su mirada se cortó por la larga distancia y cosas semejantes; por eso es «حسير», y también «محسور».
Dijo:
La miré desde al-Muḥaṣṣab, en Minā *** y la vista volvió a mí, estando fatigada.
Y otro, describiendo una camella, dijo:
Y hacia ella, la mirada de los dos ojos, fatigada
[15187]
Puso en acusativo «su dirección» como adverbio (ẓarf), es decir: hacia ella.
Y otro dijo:
Y los caballos, desgreñados: sus corceles no cesan *** fatigados, dejando en el camino a sus potrillos.
Y se dijo: que es el arrepentido.
Y de ello es el dicho del poeta:
Hoy no estoy por nada, salvo por *** hija del herrero, que se fue con pesar.
Lo que se pretende con «dos veces» aquí es la intensificación.
Y la prueba de ello es: «la mirada volverá a ti humillada y fatigada»; y eso es indicio de la reiteración de la mirada.