56

El Acontecimiento

الواقعة Al-Waqi'ah
Aya 82

Versículo (Español)

[56:82] ¿Y agradecen lo que reciben de Dios negando la Verdad?

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَتَجۡعَلُونَ رِزۡقَكُمۡ أَنَّكُمۡ تُكَذِّبُونَ} (82) Palabras del Altísimo: «Y hacéis que vuestro sustento sea que desmentís». Dijo Ibn ʿAbbās: hacéis que vuestro agradecimiento sea el desmentido. Al-Haytham ibn ʿAdī mencionó que, en una de las hablas de Azd Shanūʾa, se dice: «¿Qué ha رزق a fulano?», es decir: «¿Cuál ha sido su agradecimiento?». Solo fue correcto poner el nombre del sustento en lugar de su agradecimiento, porque el agradecimiento por el sustento exige el aumento de este; así, el agradecimiento es sustento según este sentido. Se dijo, pues: «Y hacéis que vuestro sustento», es decir, el agradecimiento por vuestro sustento, que, de existir por vuestra parte, volvería a ser sustento para vosotros; «sea que desmentís», esto es, respecto del sustento: que pongáis el sustento en lugar del agradecimiento, como en la palabra del Altísimo: «Y su oración junto a la Casa no era sino silbidos y palmoteo [14680]» [Al-Anfāl: 35], es decir: no oraban, sino que silbaban y aplaudían en lugar de la oración. En ello hay una aclaración: que lo que alcanza a los siervos de bien no deben verlo como procedente de los intermediarios que, por costumbre, se toman como causas; antes bien, deben verlo como procedente de Dios —Altísimo sea—, y luego corresponderlo con agradecimiento si es una gracia, o con paciencia si es algo detestable, en acto de adoración y humillación ante Él. Y se transmitió de ʿAlī ibn Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó: «Y hacéis que vuestro agradecimiento sea que desmentís», literalmente. Y también de Ibn ʿAbbās: que con ello se pretende la petición de lluvia por los anwaʾ, que es la expresión de los árabes: «Hemos sido regados por el nawʾ de tal», transmitido por ʿAlī ibn Abī Ṭālib del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Ibn ʿAbbās, dijo: llovió a la gente en tiempos del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Entre la gente hay quien amanece agradecido y quien amanece incrédulo: unos dicen: “Esta es la misericordia de Dios”, y otros dicen: “Ha acertado el nawʾ de tal y tal”». Dijo: entonces descendió esta aleya: «No, juro por las posiciones de las estrellas», hasta llegar a «Y hacéis que vuestro sustento sea que desmentís».

Y de él también: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— salió de viaje y tuvieron sed; entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Qué os parece si invoco a Dios por vosotros y sois abreva­dos? Quizá digáis: “Esta lluvia es por el nawʾ de tal”». Dijeron: ¡Mensajero de Dios!, no es este tiempo de anwaʾ. Rezó dos rakʿas e invocó a su Señor; se levantó un viento, luego se levantó una nube y llovieron. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— pasó, con un grupo de sus compañeros, junto a un hombre que recogía agua con su cuenco y decía: «Hemos sido regados por el nawʾ de tal», y no dijo: «Esto es del sustento de Dios». Entonces descendió: «Y hacéis que vuestro sustento sea que desmentís», es decir: vuestro agradecimiento a Dios por Su sustento hacia vosotros «sea que desmentís» la gracia y decís: «Hemos sido regados por el nawʾ de tal», como cuando dices: «Has hecho que mi favor hacia ti sea una ofensa tuya hacia mí», y «has hecho que mi beneficencia contigo sea que me tomes por enemigo». En el Muwaṭṭaʾ, de Zayd ibn Khālid al-Juhanī, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dirigió la oración del alba en al-Ḥudaybiya tras un cielo [14681] que había sido de noche; y cuando terminó, se volvió hacia la gente y dijo: «¿Sabéis qué ha dicho vuestro Señor?». Dijeron: Dios y Su Mensajero saben más. Dijo: «Entre Mis siervos hay quien amanece creyente en Mí e incrédulo respecto del astro: en cuanto a quien dice “Hemos sido regados por el favor de Dios y Su misericordia”, ese es creyente en Mí e incrédulo respecto del astro; y en cuanto a quien dice “Hemos sido regados por el nawʾ de tal”, ese es creyente en el astro e incrédulo en Mí». Dijo al-Shāfiʿī —Dios tenga misericordia de él—: no me agrada que nadie diga: «Hemos sido regados por el nawʾ de tal y tal», aunque el nawʾ, para nosotros, sea un tiempo creado que no perjudica ni beneficia, ni hace llover ni retiene nada de la lluvia. Lo que me agrada que se diga es: «Hemos sido regados en tal tiempo», como dices: «Hemos sido regados en tal mes». Y quien diga: «Hemos sido regados por el nawʾ de tal», queriendo que el nawʾ hizo descender el agua —como pretendían algunos de la gente del politeísmo de la época preislámica con esa expresión—, ese es incrédulo: su sangre es lícita si no se arrepiente. Dijo Abū ʿUmar ibn ʿAbd al-Barr: en cuanto a su dicho —la oración y la paz sean con él—, transmitiendo del Dios —glorificado sea—: «Entre Mis siervos hay quien amanece creyente en Mí e incrédulo», su sentido, a mi entender, es de dos maneras. La primera: quien cree que el nawʾ es el causante de la bajada del agua y el originador de las nubes, al margen de Dios —Poderoso y Majestuoso—, ese es incrédulo con una incredulidad explícita [14682] por la que debe pedírsele arrepentimiento y matársele si se niega [14683] por haber arrojado el islam y por contradecir el Corán. La segunda: que crea que Dios hace descender el agua mediante el nawʾ, y que este es causa del agua según lo que Dios decretó y lo que precedió en Su ciencia. Esto, aunque sea un enfoque permitido, contiene también ingratitud hacia la gracia de Dios —Poderoso y Majestuoso— e ignorancia de la sutileza de Su sabiduría: que hace descender el agua cuando quiere, unas veces con tal nawʾ y otras con tal nawʾ; y muchas veces acontece el nawʾ y no desciende con él nada de agua. Eso proviene de Dios —Altísimo sea—, no del nawʾ. Así también solía decir Abū Hurayra, cuando amanecía y había llovido: «Hemos sido regados por el nawʾ de la apertura», y luego recitaba: «Lo que Dios abre a la gente de misericordia, nadie puede retenerlo [14684]» [Fāṭir: 2]. Dijo Abū ʿUmar: esto, a mi entender, es semejante a la palabra del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Hemos sido regados por el favor de Dios y Su misericordia». Y de este mismo capítulo es la palabra de ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb a al-ʿAbbās ibn ʿAbd al-Muṭṭalib cuando pidió lluvia por medio de él: «¡Tío del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—!, ¿cuánto queda del nawʾ de las Pléyades?». Dijo al-ʿAbbās: «Los astrónomos sostienen que se atraviesan en el horizonte siete (noches) tras su ocaso». No transcurrió la séptima cuando llovieron, y ʿUmar dijo: «Alabado sea Dios: esto es por el favor de Dios y Su misericordia». Y es como si ʿUmar —Dios tenga misericordia de él— hubiera sabido que el nawʾ de las Pléyades es un tiempo en el que se espera la lluvia y se la anhela; por eso le preguntó: ¿ya ha salido o aún queda de él un resto?

Sufyān ibn ʿUyayna transmitió de Ismāʿīl ibn Umayya que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— oyó a un hombre, en uno de sus viajes, decir: «Hemos sido regados por algunos de los ʿathānīn del León». Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Mientes; antes bien, es el riego de Dios —Poderoso y Majestuoso—». Dijo Sufyān: los ʿathānīn del León son el brazo y la frente. La lectura de la generalidad es «tukadhdhibūn» (تُكَذِّبُونَ), de “desmentir”. Y al-Mufaḍḍal transmitió de ʿĀṣim y de Yaḥyā ibn Waththāb: «takdhibūn» (تَكْذِبُونَ), con apertura de la tāʾ y en forma aligerada. Su sentido es lo que ya hemos expuesto, según quien dijo: «Hemos sido regados por el nawʾ de tal». Y consta en el ḥadiz de Anas ibn Mālik, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Tres cosas no dejarán de estar en mi comunidad: el jactarse de los linajes, el plañido y los anwaʾ». Y la formulación de Muslim en esto es: «Cuatro cosas de los asuntos de la época preislámica hay en mi comunidad que no abandonarán: el jactarse de los linajes, el denigrar las genealogías, la petición de lluvia por las estrellas y el plañido».

[14680] :véase t. 7, p. 400. [14681] :«tras un cielo»: es decir, después de lluvia. En «iṯr» hay dos variantes lingüísticas: la kasra de la hamza con sukūn de la thāʾ, y la apertura de ambas. [14682] :en ب: «ṣirāḥan». [14683] :adición exigida por el contexto. [14684] :véase t. 14, p. 321.

Notas y Referencias

[14680] Véase t. 7, p. 400.

[14681] «Tras un cielo»: es decir, después de lluvia. En «iṯr» hay dos variantes lingüísticas: la kasra de la hamza con sukūn de la thāʾ, y la apertura de ambas.

[14682] En ب: «ṣirāḥan».

[14683] Adición exigida por el contexto.

[14684] Véase t. 14, p. 321.