Los Ornamentos
الزخرف Az-ZukhrufVersículo (Español)
[43:33] Si no fuera porque los seres humanos terminarían siendo una sola nación [de descarriados materialistas], habría concedido a quienes no creen en el Misericordioso, residencias con techos de plata y escaleras por las que ascendiesen [a sus habitaciones].
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y si no fuera porque los hombres llegarían a ser una sola comunidad, habríamos dispuesto para quienes niegan al Misericordioso, para sus casas, techos de plata y escaleras por las que ascienden.} (33)
En él hay cinco cuestiones:
La primera.—
Dijeron los sabios:
Se menciona la insignificancia de este mundo y lo escaso de su valor, y que ante Él es de tal vileza que habría hecho las casas de los incrédulos y sus gradas de oro y plata, de no ser por el predominio del amor a este mundo sobre los corazones, pues ello conduciría a la incredulidad.
Dijo al-Ḥasan:
El sentido es: si no fuera porque la gente, en su totalidad, incurriría en incredulidad a causa de su inclinación hacia este mundo y su abandono de la Otra Vida, les habríamos dado en este mundo lo que hemos descrito; por la vileza de este mundo ante Dios —Exaltado y Majestuoso—. En esto se halla la mayoría de los exégetas: Ibn ʿAbbās, al-Suddī y otros.
Y dijo Ibn Zayd:
«Y si no fuera porque los hombres llegarían a ser una sola comunidad»
en la búsqueda de este mundo y en preferirlo a la Otra Vida,
«habríamos dispuesto para quienes niegan al Misericordioso, para sus casas, techos de plata».
Y dijo al-Kisāʾī:
El sentido es: si no fuera porque entre los incrédulos habría rico y pobre, y entre los musulmanes habría lo mismo, habríamos dado a los incrédulos de este mundo eso, por su vileza.
La segunda.— Leyeron Ibn Kaṯīr y Abū ʿAmr:
«saqfan»
con apertura de la sīn y quietud de la qāf, en singular, pero con sentido colectivo,
considerando la palabra del Altísimo:
«y el techo se desplomó sobre ellos desde arriba»
[al-Naḥl: 26]. Y los demás leyeron con ḍamma en la sīn y la qāf, en plural, como rihn y ruhun.
Dijo Abū ʿUbayd:
No hay una tercera lectura fuera de esas dos.
Y se dijo:
Es plural de saqīf, como kaṯīb y kuṯub, y raġīf y ruġuf; lo dijo al-Farrāʾ.
Y se dijo:
Es plural de suqūf,
con lo cual pasa a ser plural del plural: saqf y suqūf, como fals y fulūs. Luego hicieron de fuʿūl como si fuera un solo nombre y lo pluralizaron en fuʿl. Y se transmitió de Muǧāhid:
«saqfan»
con quietud de la qāf.
Y se dijo:
La lām en
«li-buyūtihim»
tiene el sentido de «sobre», es decir: sobre sus casas.
Y se dijo:
Es de sustitución,
como cuando dices: «Hice esto por Zayd, por su nobleza».
Dijo Dios —Altísimo—:
«y para sus padres, a cada uno de ellos, un sexto»
[al-Nisāʾ: 11]. Así dijo aquí:
«habríamos dispuesto para quienes niegan al Misericordioso, para sus casas».
La tercera.—
Su dicho —Altísimo—:
«y escaleras»
es decir, las gradas; lo dijo Ibn ʿAbbās, y es la opinión de la mayoría. Su singular es miʿrāǧ, y miʿrāǧ es la escalera; de ahí la Noche del Miʿrāǧ. El plural es maʿāriǧ y maʿārīǧ, como mafātiḥ y mafātīḥ: dos variantes.
«y maʿārīǧ»
lo leyeron Abū Raǧāʾ al-ʿAṭṭāridī y Ṭalḥa b. Muṣarrif; son los peldaños y las escaleras.
Dijo al-Aḫfaš:
Si quieres, haces el singular miʿraǧ y miʿraǧ, como mirqاة y mirqاة.
«por las que ascienden»
esto es: por las escaleras suben y ascienden;
se dice: «ẓahartu ʿalā l-bayt», es decir, subí a su azotea. Y esto es porque quien se eleva sobre algo y se alza por encima de ello se hace visible a los observadores.
Y se dice: «ẓahartu ʿalā l-šayʾ», es decir, lo supe. Y «ẓahartu ʿalā l-ʿaduww», es decir, lo vencí.
Y Nābiġa Banī Ǧaʿda recitó ante el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— su dicho:
«Nos elevamos al cielo en gloria y reverencia *** y, ciertamente, esperamos por encima de eso un maẓharā»
[13632]
es decir, un ascenso.
Entonces el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— se enojó y dijo: [¿Hacia dónde?] Él respondió: «Hacia el Paraíso».
Dijo:
[Sí, si Dios quiere].
Dijo al-Ḥasan:
¡Por Dios! Este mundo se ha inclinado hacia la mayoría de su gente, ¡y aun así no hizo eso! ¿Cómo sería si lo hiciera?
La cuarta.— Algunos sabios dedujeron de esta aleya que el techo no es derecho del dueño del piso superior, porque Dios —Altísimo— hizo los techos para las casas como hizo para ellas las puertas. Esta es la doctrina de Mālik —Dios tenga misericordia de él—.
Dijo Ibn al-ʿArabī:
Y ello es porque la casa designa una sala, un muro, un techo y una puerta; quien posee la casa posee sus elementos. No hay discrepancia en que lo alto le pertenece hasta el cielo. Discreparon respecto de lo inferior: entre ellos hay quien dijo que le pertenece, y quien dijo que no le pertenece nada en el interior de la tierra. En nuestra escuela hay ambas opiniones.
Y ya aclaró el auténtico ḥadiz del israelita, mencionado anteriormente:
que un hombre vendió a otro una casa; éste la edificó y halló en ella una tinaja de oro.
La llevó al vendedor y dijo: «Yo sólo compré la casa, no la tinaja».
Y el vendedor dijo: «Yo sólo vendí la casa con lo que hay en ella». Y ambos se la rehusaban. Entonces el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— juzgó entre ellos que uno casara a su hijo con la hija del otro, y que el dinero fuera para ambos. Lo correcto es que lo alto y lo bajo le pertenecen, salvo que se excluyan por la venta; si uno de los dos vende uno de los dos lugares, le corresponde de él aquello de lo que se beneficia, y el resto pertenece al comprador.
La quinta.— De las normas relativas a lo alto y lo bajo. Si lo alto y lo bajo pertenecen a dos hombres, y lo inferior se deteriora o su dueño quiere demolerlo,
Sahnūn transmitió de Ašhab que dijo:
Si el dueño de lo inferior quiere demoler, o el dueño de lo superior quiere edificar su piso alto, no le es lícito al dueño de lo inferior demoler salvo por necesidad; y su demolición ha de ser lo más benigna para el dueño de lo superior, para que no se derrumbe el piso alto al derrumbarse aquél. Y no le es lícito al dueño de lo superior construir sobre su piso alto algo que antes no existía, salvo algo ligero que no perjudique al dueño de lo inferior. Y si se quebrara una viga del techo del piso alto, pondrá en su lugar una viga, mientras no sea más pesada que ella y se tema su perjuicio para el dueño de lo inferior.
Dijo Ašhab:
Y la puerta de la casa corresponde al dueño de lo inferior.
Dijo:
Y si se derrumbara lo inferior, se obliga a su dueño a reconstruirlo; y no corresponde al dueño de lo superior construir lo inferior. Si el dueño de lo inferior se niega a construir, se le dice: «Vende a quien lo construya». E Ibn al-Qāsim transmitió de Mālik: si lo inferior pertenece a un hombre y lo superior a otro, y lo inferior se deteriora, su reparación corresponde al dueño de lo inferior, y a él le incumbe sostener lo superior hasta que repare su parte inferior; porque a él le corresponde o bien cargar con la construcción o bien con el sostenimiento. Y del mismo modo, si el daño estuviera en el piso alto, el sostenimiento del segundo piso alto corresponde al dueño del piso intermedio.
Y se ha dicho:
Que el sostenimiento del segundo piso alto corresponde al dueño del piso alto hasta que se construya lo inferior.
Y el ḥadiz de al-Nuʿmān b. Bašīr, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, dijo: [El ejemplo de quien se mantiene en los límites de Dios y quien cae en ellos es como el de un grupo de gente que echó suertes por un barco: a algunos les tocó su parte superior y a otros su parte inferior. Los que estaban en la parte inferior, cuando querían sacar agua, pasaban por los de arriba, y dijeron: «Si hiciéramos un agujero en nuestra parte y no molestáramos a los de arriba…». Si los dejan con lo que pretendían, perecerán todos; y si les sujetan las manos, se salvarán y se salvarán todos] —es un fundamento en este capítulo. Y es prueba para Mālik y Ašhab. En él hay indicio de que el dueño de lo inferior no tiene derecho a introducir, contra el dueño de lo superior, algo que lo perjudique; y que si le ocasiona un daño, le incumbe repararlo, sin que corresponda al dueño de lo superior; y que el dueño de lo superior tiene derecho a impedirle el daño;
por su dicho —la paz sea con él—:
[si les sujetan las manos, se salvarán y se salvarán todos].
Y no es lícito sujetar la mano sino a la del injusto o a quien debe ser impedido de introducir lo que no le es lícito según la Sunna. En él hay indicio de que se merece castigo por abandonar ordenar el bien y prohibir el mal; y ya pasó en
«al-Anfāl»
[13633]
Y en él hay indicio de la licitud del sorteo y de su uso; y ya pasó en
«Āl ʿImrān»
[13634]
Así pues, reflexiona sobre cada uno en su lugar: lo hallarás esclarecido. Y alabado sea Dios.
[13632]
: ...
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[13634]
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Notas y Referencias
[13632] La versión del verso tal como aparece en el libro al-Aġānī, t. 5, p. 8, edición de Dār al-Kutub al-Miṣriyya: * بلغنا السماء مجدنا وجدودنا*; y su versión tal como aparece en Ǧumharat Ašʿār al-ʿArab: * بلغنا السما مجدا وجودا وسؤددا*; y su versión tal como aparece en Lisān al-ʿArab, en la entrada «ظهر»: * بلغنا السماء مجدنا وسناؤنا*.
[13633] Véase t. 7, p. 391 y siguientes.
[13634] Véase t. 4, p. 86 y siguientes.