43

Los Ornamentos

الزخرف Az-Zukhruf
Aya 14

Versículo (Español)

[43:14] y ante nuestro Señor hemos de regresar".

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y, ciertamente, a nuestro Señor hemos de retornar} (14) La tercera— Su dicho, exaltado sea: «para que os asentéis firmemente sobre sus lomos» con ello se refiere a los camellos en particular, por la prueba de lo que ya hemos mencionado. Y porque las naves, en realidad, se montan por sus vientres; pero los mencionó a ambos al comienzo de la aleya y coordinó su final con uno de ellos. Y cabe también que se haga de su exterior su interior; pues el agua lo cubrió y lo veló, y su interior se volvió exterior, porque quedó al descubierto para quienes lo contemplaban y se hizo visible a los que miran.

La cuarta— Su dicho, exaltado sea: «Luego recordad la gracia de vuestro Señor cuando os hayáis asentado sobre él» esto es: cuando lo hayáis montado. Y el recordar la gracia consiste en alabar a Dios por habernos sometido eso en la tierra y en el mar. «Y digáis: Gloria a Aquel que nos ha sometido esto, y no éramos capaces de ello» «Y digáis: Gloria a Aquel que nos ha sometido esto» esto es: que nos ha hecho dócil esta montura. Y en la lectura de ʿAlī ibn Abī Ṭālib: «Gloria a Quien nos ha sometido esto». «y no éramos capaces de ello» esto es: no teníamos fuerza para ello, según Ibn ʿAbbās y al-Kalbī. Y dijeron al-Aḫfaš y Abū ʿUbayda: «capaces» esto es: dominadores. Y se dijo: semejantes en vigor y fuerza, por su dicho: “es el par (qarn) de fulano” cuando es su igual en fuerza. Y se dice: “fulano es muqrin de fulano”, esto es, quien lo domina. Y “aqrantu tal cosa”, esto es, la pude soportar. Y “aqrana lahu”, esto es, la soportó y tuvo fuerza sobre ella, como si hubiera llegado a ser su par. Dijo Dios, exaltado sea: «y no éramos capaces de ello» esto es: no teníamos fuerza para ello. Y Quṭrub citó el verso de ʿAmr ibn Maʿdīkarib:

Las tribus ya saben que ʿUqayl *** en las calamidades no es par para nosotros

Y dijo otro:

Habéis montado dos dificultades, insolencia e injusticia *** y no sois, para las asperezas, quienes puedan con ellas

Y muqrin también es: el que ha sido vencido por su propia hacienda: tiene camellos u ovejas y no tiene quien le ayude con ellos; o bien da de beber a sus camellos y no tiene quien los ahuyente y los aparte. Dijo Ibn as-Sikkīt: Y sobre su origen hay dos opiniones: una, que procede de al-iqrān; se dice: aqrana yaqrin iqrānan cuando pudo soportar. Y aqrantu tal cosa cuando la soporté y la dominé, como si la hubiera puesto en un qarn —que es la cuerda— y la hubiera asegurado con ella y atado. La segunda: que procede de al-muqārana, que es unir unas con otras en la marcha; se dice: qarant tal cosa con tal cosa cuando la até a ella y la hice su compañera.

La quinta— Dios, glorificado sea, nos enseñó lo que decimos cuando montamos las bestias, y nos dio a conocer en otra aleya, por lengua de Noé —sobre él la paz—, lo que decimos cuando montamos las naves; y es Su dicho, exaltado sea: «Y dijo: Embarcad en ella: en el nombre de Dios será su curso y su fondeo. Ciertamente, mi Señor es Perdonador, Misericordioso» [13592][Hūd: 41] ¡Cuántos son los que montan una bestia y esta tropieza con él, o se encabrita, o se precipita [13593] o cae desde su lomo y perece [13594]! Y cuántos son los que van en una nave y esta se rompe con ellos y se ahogan. Y como el montar es un contacto directo con un asunto vedado y una conexión con causas de destrucción, se ordenó no olvidar, al entrar en contacto con ello, su día, y que, sin duda, es perecedero y ha de retornar a Dios —poderoso y majestuoso—, sin escapatoria de Su decreto. Y que no abandone el recuerdo de ello con su corazón y su lengua, para estar preparado para el encuentro con Dios mediante su propia rectificación. Y que se guarde de que su montar sea, en el conocimiento de Dios, una de las causas de su muerte mientras él está desprevenido. Se transmitió de Sulaymān ibn Yasār que unas gentes estaban de viaje y, cuando montaban, decían: «Gloria a Aquel que nos ha sometido esto, y no éramos capaces de ello». Y entre ellos había un hombre sobre una camella suya rāzim —que es la que no se mueve por flaqueza— [13595] Rāzim, entre los camellos: el que permanece fijo en el suelo y no se levanta por la extrema delgadez. O bien: la camella razamat, tarzim y tarzum ruzūman y rizāman: se levantó por agotamiento y flaqueza y no se movió; por eso es rāzim. Así lo dijo al-Ǧawharī en aṣ-Ṣiḥāḥ. Entonces dijo: En cuanto a mí, ciertamente yo sí soy capaz de esta. Dijo: Y ella dio un brinco con él y le quebró el cuello. Y se narró que un beduino montó un camello joven suyo y dijo: “yo soy capaz de él”; y el camello joven corrió con él [13596] hasta derribarlo y se le quebró el cuello. El primero lo mencionó al-Māwardī y el segundo Ibn al-ʿArabī. Dijo: Y no conviene que un siervo deje de decir esto, aunque no sea obligatorio mencionarlo con la lengua; así, lo dice cada vez que monta, y especialmente en el viaje, cuando lo recuerda: «Gloria a Aquel que nos ha sometido esto, y no éramos capaces de ello. Y, ciertamente, a nuestro Señor hemos de retornar». ¡Oh Dios! Tú eres el compañero en el viaje y el sustituto respecto de la familia y los bienes. ¡Oh Dios! Me refugio en Ti de la fatiga del viaje, de la tristeza del retorno, de la injusticia después de la plenitud, y de la mala visión en la familia y los bienes. Con «la injusticia después de la plenitud» se refiere a la dispersión del asunto del hombre tras su cohesión. Y dijo ʿAmr ibn Dīnār: Monté con Abū Ǧaʿfar hacia una tierra suya, cerca de un huerto al que llaman Mudrika. Montó sobre un camello difícil y le dije: ¡Abū Ǧaʿfar! ¿No temes que te derribe? Dijo: Ciertamente el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Sobre la joroba de cada camello hay un demonio; cuando los montéis, mencionad el nombre de Dios como se os ha ordenado; luego sometedlos para vosotros mismos, pues solo Dios es Quien carga». Y dijo ʿAlī ibn Rabīʿa: Presencié a ʿAlī ibn Abī Ṭālib montar una bestia un día. Cuando puso el pie en el estribo dijo: “En el nombre de Dios”. Y cuando se asentó sobre la bestia dijo: “Alabado sea Dios”. Luego dijo: «Gloria a Aquel que nos ha sometido esto, y no éramos capaces de ello. Y, ciertamente, a nuestro Señor hemos de retornar». Luego dijo: “Alabado sea Dios” y “Dios es el Más Grande” —tres veces—. “¡Oh Dios! No hay divinidad sino Tú; he sido injusto conmigo mismo, perdóname, pues nadie perdona los pecados sino Tú”. Luego rió. Y le dije: ¿Qué te hace reír? Dijo: Vi al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hacer como yo he hecho y decir como yo he dicho; luego rió. Y le dije: ¿qué te hace reír, Mensajero de Dios? Dijo: «El siervo —o dijo—: es asombroso el siervo que dice: “¡Oh Dios! No hay divinidad sino Tú; he sido injusto conmigo mismo, perdóname, pues nadie perdona los pecados sino Tú”, sabiendo que nadie perdona los pecados sino Él». Lo transmitió Abū Dāwūd aṭ-Ṭayālisī en su Musnad, y Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn Ḫuwayzimandād en sus Aḥkām. Y aṯ-Ṯaʿlabī mencionó algo semejante, abreviado, de ʿAlī —Dios esté complacido con él—, y su formulación por su vía es: Que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando ponía el pie en el estribo, decía: «En el nombre de Dios»; y cuando se asentaba decía: «Alabado sea Dios en toda circunstancia. Gloria a Aquel que nos ha sometido esto, y no éramos capaces de ello; y, ciertamente, a nuestro Señor hemos de retornar. Y cuando descendáis de las naves y de los ganados, decid: “¡Oh Dios! Haznos descender en un lugar bendito, y Tú eres el mejor de los que hacen descender”». Y narró Ibn Abī Naǧīḥ de Muǧāhid, que dijo: Quien monte y no diga: «Gloria a Aquel que nos ha sometido esto, y no éramos capaces de ello», el demonio le dice: “cántalo”; y si no sabe, le dice: “deséalo”. Lo mencionó an-Naḥḥās. Y se busca refugio en Dios del estado de quien dice a sus compañeros: “Venid, salgamos a pasear a caballo” o en algunas barquillas; y montan llevando consigo recipientes de vino y de instrumentos musicales; y no cesan de beber hasta que se les cansa su ṭalā’ [13597], mientras están sobre los lomos de las bestias o en los vientres de las naves que los llevan, sin recordar sino al demonio y sin obedecer sino sus órdenes. Az-Zamaḫšarī: Y, ciertamente, me ha llegado que uno de los sultanes montó mientras bebía vino, de una ciudad a otra entre las cuales hay un mes de camino; y no recobró la lucidez sino después de que la morada se hubo asentado con él: no percibió su trayecto ni lo sintió. ¿Cómo, pues, comparar el acto de aquellos jinetes con lo que se ordena en esta aleya?

[13592] [13593] [13594] [13595] [13596] [13597]

Notas y Referencias

[13592] Aleya 41 de la sura Hūd.

[13593] El caballo se precipita con su jinete: lo arroja de bruces.

[13594] En los originales: «y pereció» (en femenino).

[13595] Se halló en el margen de una copia del original, con la letra de su copista: «rāzim, entre los camellos: el que permanece fijo en el suelo y no se levanta por la extrema delgadez. Y la camella razamat, tarzim y tarzim, ruzūman y rizāman: se levantó por agotamiento y flaqueza y no se movió; por eso es rāzim. Así lo dijo al-Ǧawharī en aṣ-Ṣiḥāḥ».

[13596] Esta es la expresión de Ibn al-ʿArabī; y en los originales: y se observa que qāʿūd es masculino.

[13597] Ṭalā’: lo que se cuece del mosto de uva hasta que se han ido sus dos tercios. Y algunos árabes llaman al vino ṭalā’, pretendiendo con ello embellecer su nombre.