Ya-Sin
يس Ya-SinVersículo (Español)
[36:69] No le enseñé [al Profeta Mujámmad] la poesía, porque no es apropiada para él. [Lo que él recita] es un recuerdo [de Dios] y una recitación clara,
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَمَا عَلَّمۡنَٰهُ ٱلشِّعۡرَ وَمَا يَنۢبَغِي لَهُۥٓۚ إِنۡ هُوَ إِلَّا ذِكۡرٞ وَقُرۡءَانٞ مُّبِينٞ} (69)
Palabras del Altísimo:
«Y no le enseñamos la poesía, ni le conviene».
En ello hay cuatro cuestiones:
La primera.— El Altísimo informó acerca del estado de Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, refutando la afirmación de quienes, entre los incrédulos, dijeron que era poeta y que el Corán era poesía, mediante Su dicho:
«Y no le enseñamos la poesía, ni le conviene».
Asimismo, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no recitaba poesía ni la medía; y cuando intentaba declamar, a modo de cita, un verso antiguo, quebraba su metro; pues, en realidad, solo retenía los significados —Dios le bendiga y le conceda paz—.
De ello está que un día recitó el dicho de Ṭarafa:
«Los días te mostrarán lo que ignorabas *** y te traerá noticias quien no aprovisionaste con ellas»
Y un día recitó —cuando se le preguntó: “¿Quién es el más poeta de la gente?”—: “El que dice”:
«¿No veis que, cada vez que llego de noche *** la hallo —aunque no se perfume— perfumada?»
Y un día recitó:
«¿Haces de mi botín y del botín de los siervos *** una repartición entre al-Aqraʿ y ʿUyayna?»
Y, no obstante, él —la paz sea con él— quizá recitaba, en raras ocasiones, un verso correcto.
Se transmitió que recitó un verso de ʿAbd Allāh b. Rawāḥa:
«En una casa, aparta su costado de su lecho *** cuando los lechos se hacen pesados por los idólatras»
Y dijo al-Ḥasan b. Abī al-Ḥasan:
El Profeta —la paz sea con él— recitó:
«Basta el islam y las canas como amonestador para el hombre»
Entonces Abū Bakr —Dios esté complacido con él— dijo:
¡Oh Mensajero de Dios! En verdad el poeta dijo:
«Hurayra, despídete, si te dispones a partir de mañana: *** bastan las canas y el islam como amonestador para el hombre»
Entonces Abū Bakr —o ʿUmar— dijo:
Atestiguo que tú eres el Mensajero de Dios,
pues Dios —poderoso y majestuoso— dice:
«Y no le enseñamos la poesía, ni le conviene».
Y de al-Jalīl b. Aḥmad:
La poesía era más querida para el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que mucha palabrería, pero no le era posible.
La segunda.— Que acertase el metro en ocasiones no implica que supiera poesía; del mismo modo, lo que a veces aparece en la prosa de su habla y entra en un metro —como lo que dijo el día de Ḥunayn y en otras ocasiones—:
«¿No eres sino un dedo que sangraste? *** Y en el camino de Dios, ¡cuánto has padecido!»
Y su dicho:
«Yo soy el Profeta, no hay mentira *** yo soy hijo de ʿAbd al-Muṭṭalib»
Pues algo semejante puede darse en las aleyas del Corán y en toda palabra, y eso no es poesía ni tiene su sentido; como Su dicho —Altísimo sea—:
«No alcanzaréis la piedad hasta que gastéis de aquello que amáis»
[Āl ʿImrān: 92],
y Su dicho:
«Auxilio de Dios y una victoria cercana»
[al-Ṣaff: 13],
y Su dicho:
«Y fuentes como aljibes y calderas firmemente asentadas»
[Sabaʾ: 13],
y otras aleyas.
Ibn al-ʿArabī mencionó de ellas aleyas, habló sobre ellas y las sacó del metro.
Con todo, Abū al-Ḥasan al-Ajfaš dijo acerca de su dicho:
(«Yo soy el Profeta, no hay mentira»)
que no es poesía.
Y al-Jalīl dijo en el Kitāb al-ʿAyn:
Que lo que viene de sajʿ en dos hemistiquios no es poesía. Y se transmitió de él que es de rajaz “manhūk”.
Y se ha dicho:
No es de rajaz “manhūk” sino deteniéndose en la bāʾ de su dicho:
(«no hay mentira»),
y en su dicho:
(«ʿAbd al-Muṭṭalib»).
Y no se supo cómo lo dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo Ibn al-ʿArabī:
Lo más aparente de su estado es que dijo:
(«no hay mentira»)
con la bāʾ en nominativo; y que se pone en genitivo la bāʾ de «ʿAbd al-Muṭṭalib» por la iḍāfa.
Y dijo al-Naḥḥās: algunos dijeron:
La transmisión es con iʿrāb; y si es con iʿrāb no sería poesía, porque si se abre la bāʾ del primer verso, o se la pone en ḍamma, o se la nuniza, y se quiebra la bāʾ del segundo verso, sale del metro de la poesía.
Y algunos dijeron:
Este metro no es de la poesía. Y esto es una obstinación contra lo evidente, pues las poesías de los árabes en este metro las transmitió al-Jalīl y otros.
En cuanto a su dicho:
(«¿No eres sino un dedo que sangraste?»)
se dijo que es del metro al-sarīʿ; y eso no sería sino si se quiebra la tāʾ de «damayti»; pues si se deja en sukūn, no sería poesía en absoluto, porque esas dos palabras, en esa forma, son faʿūl, y faʿūl no tiene entrada en el metro al-sarīʿ. Quizá el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la dijo con la tāʾ en sukūn o con la tāʾ en movimiento sin alargamiento.
Y lo que se toma como apoyo para la separación —aun concediendo que esto sea poesía y caiga la objeción— y sin que de ello se siga que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fuera conocedor de la poesía ni poeta, es que citar un verso escaso y acertar dos rimas de rajaz u otro no obliga a que quien lo dice sea conocedor de la poesía, ni se le llama poeta por consenso de los sabios; del mismo modo que quien cose un hilo no es sastre.
Dijo Abū Isḥāq al-Zajjāj:
El sentido de:
«Y no le enseñamos la poesía»
es: no le enseñamos a poetizar; es decir, no lo hicimos poeta. Y esto no impide que recite algo de poesía.
Dijo al-Naḥḥās:
Esto es de lo mejor que se ha dicho al respecto.
Y se ha dicho:
Dios —poderoso y majestuoso— solo informó de que Dios no le enseñó la poesía, y no informó de que no recitara poesía; y esto es el sentido aparente del discurso.
Y se dijo al respecto una opinión clara, cuyo autor pretendió que era consenso de los lingüistas: y es que ellos dijeron:
Todo el que dice una expresión medida sin proponerse con ella hacer poesía, no es poesía; solo coincide con la poesía. Y esta es una opinión clara.
Dijeron:
Lo que Dios negó de Su Profeta —la paz sea con él— es el conocimiento de la poesía y de sus clases, sus ʿarūḍ y sus rimas, y el estar caracterizado por su decir; y no estuvo descrito por ello, por consenso.
¿Acaso no ves que Qurayš deliberó sobre qué decir a los árabes acerca de él cuando acudieran a ellos en la temporada?
Y algunos dijeron:
Digamos que es poeta.
Entonces los perspicaces de entre ellos dijeron:
¡Por Dios, los árabes os desmentirán! Pues ellos conocen las clases de la poesía; y, por Dios, no se parece a ninguna de ellas, y su palabra no es poesía.
Y dijo Anīs, hermano de Abū Ḏarr:
“He confrontado su palabra con los aqrāʾ de la poesía[13233] y no se ajustó a que fuera poesía”. Lo transmitió Muslim. Y Anīs era de los más poetas de los árabes.
Asimismo, ʿUtba b. Abī Rabīʿa, cuando le habló, dijo:
“¡Por Dios, no es poesía, ni adivinación, ni hechicería!”, según vendrá la aclaración de su relato en la sura [Fuṣṣilat], si Dios —Altísimo sea— quiere.
Y así lo dijeron otros de los elocuentes árabes de pura arabidad y de lenguas de gran retórica.
Luego, lo que corre por la lengua como habla medida no se cuenta como poesía; solo se cuenta como tal lo que discurre según el metro de la poesía con intención de ello.
Pues puede decir alguien:
“Nos narró un shayj nuestro” y “¡eh, compañero de al-Kisāʾī!”, y esto no se cuenta como poesía.
Y hubo un hombre que, en su enfermedad, llamaba —siendo de la gente común, pero sensato—:
“Llevadme al médico y decid: ya ha sido cauterizado”.
La tercera.—
Ibn al-Qāsim transmitió de Mālik que se le preguntó por recitar poesía, y dijo:
No abundes en ello.
Y de sus defectos está que Dios dice:
«Y no le enseñamos la poesía, ni le conviene».
Dijo: Y me ha llegado que ʿUmar b. al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— escribió a Abū Mūsā al-Ašʿarī: “Reúne a los poetas que tengas cerca y pregúntales por la poesía y si aún les queda conocimiento; y haz venir a Labīd para ello”.
Dijo:
Los reunió y les preguntó, y dijeron: “Ciertamente la conocemos y la decimos”.
Y preguntó a Labīd, y dijo:
“No he dicho poesía desde que oí a Dios —poderoso y majestuoso— decir:
«Alif Lām Mīm. Ese es el Libro, no hay duda en él»
[al-Baqara: 1]”.
Dijo Ibn al-ʿArabī: esta aleya no es de los defectos de la poesía, como tampoco lo fue Su dicho:
«Y no recitabas antes de él ningún libro, ni lo escribías con tu diestra» [al-ʿAnkabūt: 48] entre los defectos de la escritura. Pues, así como el analfabetismo no era un defecto de la escritura, del mismo modo la negación de la composición métrica respecto del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no es un defecto de la poesía.
Se transmitió que al-Maʾmūn dijo a Abū ʿAlī al-Munqarī:
“Me ha llegado que eres analfabeto, que no mantienes el metro de la poesía y que cometes laḥn”.
Él dijo:
“¡Oh, Príncipe de los Creyentes! En cuanto al laḥn, quizá mi lengua se me adelanta con algo de ello; y en cuanto al analfabetismo y quebrar el metro, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no escribía ni mantenía el metro”.
Entonces le dijo:
“Te pregunté por tres defectos en ti y me añadiste un cuarto, que es la ignorancia. ¡Oh ignorante! Eso fue para el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— una excelencia; y en ti y en los de tu clase es una carencia. Solo se le impidió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para apartar la sospecha de él, no por defecto en la poesía y la escritura”.
La cuarta.—
«Y no le conviene», es decir, no le conviene decirla.
Y Dios —glorificado y exaltado— hizo de ello un signo entre los signos de Su Profeta —la paz sea con él— para que no entre la duda en quien fue enviado, y piense que es capaz del Corán por la fuerza natural que hay en él para la poesía.
Y no hay objeción para un hereje en esto por lo que coincida en metro dentro del Corán y del habla del Mensajero, porque lo que coincide en metro con el metro de la poesía, sin proponerse con ello hacer poesía, no es poesía. Pues, si fuera poesía, todo el que pronunciara algo medido de entre la gente común que no conoce el metro sería poeta, conforme a lo ya expuesto.
Y dijo al-Zajjāj:
El sentido de:
«Y no le conviene»
es: no se le hace fácil decir poesía, salvo por composición deliberada.
«En verdad, no es sino…», es decir, esto que os recita,
«una amonestación y un Corán esclarecedor».
Notas y Referencias
[13233] Aqrāʾ de la poesía: sus clases, sus métodos, sus metros y sus propósitos.