Ya-Sin
يس Ya-SinVersículo (Español)
[36:3] que tú [¡oh, Mujámmad!] eres uno de los Mensajeros [de Dios],
Tafsir de Al-Qurtubi
{Ciertamente, tú eres de los enviados} (3)
Palabra del Altísimo:
«Yā Sīn».
En «Yā Sīn» hay varios aspectos de las lecturas: los de Medina y al-Kisā’ī leyeron «Yā Sīn wa-l-Qur’āni l-ḥakīm» con asimilación (idġām) de la nūn en la wāw. Abū ‘Amr, al-A‘maš y Ḥamza leyeron «Yā Sīn» pronunciando claramente la nūn (iẓhār). ‘Īsā b. ‘Umar leyó «Yāsīn» con la nūn en acusativo (naṣb). Ibn ‘Abbās, Ibn Abī Isḥāq y Naṣr b. ‘Āṣim leyeron «Yāsīn» con kasra. Hārūn al-A‘war y Muḥammad b. as-Sumayqi‘ leyeron «Yāsīn» con ḍamma en la nūn. Estas son cinco lecturas. La primera lectura, con idġām, es conforme a lo que exige el árabe, pues la nūn se asimila en la wāw.
Y entre quienes dijeron: el modo de las letras del alfabeto es detenerse en ellas; la asimilación solo tiene lugar en la continuidad de la recitación.
Sībawayh mencionó el naṣb y lo consideró desde dos perspectivas: una, que sea objeto directo, sin declinarlo, porque para él es un nombre extranjero, a la manera de Hābīl; y la estimación sería: «menciona Yāsīn». Sībawayh lo consideró nombre de la sura. La otra, que sea indeclinable construido sobre la fatḥa, como «kayfa» y «ayna». En cuanto a la kasra, al-Farrā’ sostuvo que se asemeja a la expresión de los árabes «ǧīr(i) lā af‘alu»; según esto, «Yāsīn» sería un juramento. Y así lo dijo Ibn ‘Abbās.
Y se dijo: se asemeja a «ams» y «Ḥaḏām» y «hā’ulā’» y «Raqāš». En cuanto a la ḍamma, se asemeja a «munḏu» y «ḥayṯu» y «qaṭṭ», y al vocativo singular cuando dices «yā raǧulu», para quien se detiene en ello.
Dijo Ibn as-Sumayqi‘ y Hārūn: ha venido en su interpretación «un hombre», por lo que lo primero para ella es la ḍamma. Dijo Ibn al-Anbārī: «Yā Sīn»: es una pausa buena para quien diga que es la apertura de la sura.
Y quien diga: el sentido de «Yā Sīn» es «¡oh hombre!», no se detiene en ello. Se transmitió de Ibn ‘Abbās, Ibn Mas‘ūd y otros que su sentido es «¡oh ser humano!». Y dijeron acerca de la palabra del Altísimo: «Paz sobre Āl Yāsīn» [aṣ-Ṣāffāt: 130], es decir, sobre la familia de Muḥammad.
Dijo Sa‘īd b. Ǧubayr: es uno de los nombres de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, y su prueba es: «Ciertamente, tú eres de los enviados».
Dijo as-Sayyid al-Ḥimyarī:
¡Oh alma! no te esfuerces en dar consejo con empeño *** sino por el afecto a la familia de Yāsīn
Y dijo Abū Bakr al-Warrāq: su sentido es «¡oh señor de los seres humanos!».
Y se dijo: es uno de los nombres de Dios; así lo dijo Mālik.
Se narró de él por Ašhab, quien dijo: le pregunté: «¿Conviene que alguien se llame Yāsīn?». Dijo: «No me parece que convenga, por la palabra de Dios: “Yā Sīn wa-l-Qur’āni l-ḥakīm”; dice: este es Mi nombre, Yā Sīn». Dijo Ibn al-‘Arabī: esto es una palabra admirable; pues al siervo le es lícito llamarse con el nombre del Señor si en él hay un significado de los suyos, como: ‘ālim, qādir, murīd y mutakallim. Mālik solo prohibió llamarse «Yāsīn» porque es uno de los nombres de Dios cuyo significado no se conoce; quizá su significado sea algo en lo que el Señor se singulariza, y entonces no es lícito que el siervo se adelante a ello.
Y si se dijera: pero Dios —Altísimo— ha dicho: «Paz sobre Āl Yāsīn» [aṣ-Ṣāffāt: 130]. Diríamos: eso está escrito deletreado, y por ello es lícito llamarse así; en cambio, esto que no está deletreado es aquello sobre lo que habló Mālik, por lo que encierra de dificultad. Y Dios sabe más.
Y algunos sabios dijeron: Dios abrió esta sura con la yā’ y la sīn, y en ambas se reúne el bien; y el iniciador indicó que es un corazón, y el corazón es el emir sobre el cuerpo; así también «Yā Sīn» es el emir sobre el resto de las suras, abarcando todo el Corán. Luego discreparon también sobre ello.
Dijeron Sa‘īd b. Ǧubayr y ‘Ikrima: es en lengua abisinia.
Dijo aš-Ša‘bī: es en lengua de Ṭayy.
Al-Ḥasan: en lengua de Kalb.
Al-Kalbī: es en siríaco; luego los árabes lo pronunciaron y pasó a ser de su lengua. Este sentido ya ha pasado en «Ṭā Hā»[13186], y en la introducción del libro está expuesto de manera completa. El cadí ‘Iyāḍ enumeró las opiniones de los exegetas sobre el significado de «Yā Sīn», y Abū Muḥammad Makkī transmitió que se narró del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: «Tengo ante mi Señor diez nombres», y mencionó que entre ellos están Ṭā Hā y Yā Sīn, dos nombres suyos.
Digo: al-Māwardī mencionó de ‘Alī —Dios esté complacido con él— que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Ciertamente, Dios —Altísimo— me ha nombrado en el Corán con siete nombres: Muḥammad, Aḥmad, Ṭā Hā, Yā Sīn, al-Muzzammil, al-Muddaṯṯir y ‘Abd Allāh». Así lo dijo el cadí. Y Abū ‘Abd ar-Raḥmān as-Sulamī transmitió de Ǧa‘far aṣ-Ṣādiq que quiso decir: «¡oh señor!», como خطاب dirigido a su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y de Ibn ‘Abbās: «Yā Sīn» es «¡oh ser humano!», queriendo decir Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Y dijo: es un juramento, y es uno de los nombres de Dios —Glorificado sea—.
Y dijo az-Zaǧǧāǧ: se dijo que su sentido es «¡oh Muḥammad!», y se dijo «¡oh hombre!», y se dijo «¡oh ser humano!».
Y de Ibn al-Ḥanafiyya: «Yā Sīn» es «¡oh Muḥammad!».
Y de Ka‘b: «Yā Sīn» es un juramento con el que Dios juró dos mil años antes de crear el cielo y la tierra; dijo[13187]: «¡oh Muḥammad!: “Ciertamente, tú eres de los enviados”». Luego dijo: «Y por el Corán sabio». Si se estima que es de sus nombres —Dios le bendiga y le conceda paz—, y se confirma en ello que es un juramento, habría en ello la magnificación ya mencionada, reforzándose el juramento al enlazarse con él el otro juramento. Y si es con sentido de vocativo, entonces ha venido después otro juramento para confirmar su misión y dar testimonio de su guía. Dios —Altísimo— juró por su nombre y por Su Libro que ciertamente es de los enviados, por Su revelación a Sus siervos, y sobre un camino recto por su fe; es decir, un camino en el que no hay torcedura ni desviación de la verdad.
Dijo an-Naqqāš: Dios —Altísimo— no juró para ninguno de Sus profetas por la misión en Su Libro sino para él; y en ello hay, según la interpretación de quien dijo que significa «¡oh señor!», lo que hay de su engrandecimiento y glorificación. Y él —la paz sea con él— dijo: «Yo soy el señor de los hijos de Adán». Fin de sus palabras.
Al-Qušayrī transmitió: dijo Ibn ‘Abbās: los incrédulos de Qurayš dijeron: «No has sido enviado, y Dios no te ha enviado a nosotros»; entonces Dios juró por el Corán perfecto que Muḥammad es de los enviados. «Al-ḥakīm» significa: el firme, de modo que no se expone a invalidez ni contradicción, como dijo: «Sus aleyas han sido hechas firmes» [Hūd: 1]. Asimismo, es firme en su composición y en sus significados, de modo que no le alcanza defecto. Y «al-ḥakīm» respecto de Dios puede significar «el que hace firme», con kasra en la kāf, como «al-alīm» con el sentido de «el que causa dolor».