36

Ya-Sin

يس Ya-Sin
Aya 2

Versículo (Español)

[36:2] [Juro] por el Corán, que está lleno de sabiduría,

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y por el Corán sapientísimo} (2) Palabras del Altísimo: «Yā Sīn». En «Yā Sīn» hay varios aspectos de lecturas: los de Medina y al-Kisā’ī leyeron: «Yā Sīn wa-l-Qur’āni l-ḥakīm», con asimilación (idġām) de la nūn en la wāw. Abū ‘Amr, al-A‘maš y Ḥamza leyeron «Yā Sīn» con manifestación (iẓhār) de la nūn. ‘Īsà ibn ‘Umar leyó «Yāsīn» con la nūn en acusativo. Ibn ‘Abbās, Ibn Abī Isḥāq y Naṣr ibn ‘Āṣim leyeron «Yāsīn» con kasra. Hārūn al-A‘war y Muḥammad ibn as-Sumayqi‘ leyeron «Yāsīn» con ḍamma en la nūn. Estas son cinco lecturas. La primera lectura, con idġām, es conforme a lo que exige el árabe; pues la nūn se asimila en la wāw. Y entre quienes dijeron: el modo de las letras del alfabeto es que se haga pausa sobre ellas; y la asimilación solo tiene lugar en la lectura encadenada. Sībawayh mencionó el acusativo y lo consideró desde dos perspectivas: una de ellas, que sea objeto directo y que no se declina, porque para él es un nombre extranjero, a la manera de Hābīl; y la estimación es: «menciona Yāsīn». Y Sībawayh lo consideró nombre de la sura. Su otra opinión es que sea indeclinable sobre la fatḥa, como «kayfa» y «ayna». En cuanto a la kasra, al-Farrā’ sostuvo que se asemeja a la expresión de los árabes «ǧīr(i) lā af‘alu»; según esto, «Yāsīn» sería un juramento. Y así lo dijo Ibn ‘Abbās. Y se dijo: se asemeja a «ams» y «Ḥaḏām» y «hā’ulā’» y «Raqāš». En cuanto a la ḍamma, se asemeja a «munḏu» y «ḥayṯu» y «quṭṭ», y al vocativo singular cuando dices «yā raǧulu», para quien hace pausa sobre ello. Dijo Ibn as-Sumayqi‘ y Hārūn: ha llegado en su exégesis «un hombre», por lo que lo primero que le corresponde es la ḍamma. Dijo Ibn al-Anbārī: «Yā Sīn»: es una pausa buena para quien diga que es apertura de la sura. Y quien diga: el sentido de «Yā Sīn» es «¡oh, hombre!», no hace pausa sobre ello. Se transmitió de Ibn ‘Abbās, Ibn Mas‘ūd y otros que su sentido es «¡oh, ser humano!». Y dijeron acerca de la palabra del Altísimo: «Paz sobre Āl Yāsīn» [aṣ-Ṣāffāt: 130], es decir, sobre la familia de Muḥammad. Dijo Sa‘īd ibn Ǧubayr: es uno de los nombres de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, y su prueba es: «Ciertamente, tú eres de los enviados». Dijo as-Sayyid al-Ḥimyarī:

¡Oh alma! No te agotes esforzándote en el consejo *** sino por amor a la familia de Yāsīn

Y dijo Abū Bakr al-Warrāq: su sentido es «¡oh, señor de los seres humanos!». Y se dijo: es uno de los nombres de Dios; así lo dijo Mālik. Se narró de él por Ašhab, quien dijo: le pregunté: «¿Conviene que alguien se llame Yāsīn?». Dijo: «No me parece que convenga, por la palabra de Dios: “Yā Sīn wa-l-Qur’āni l-ḥakīm”; dice: este es Mi nombre, Yā Sīn». Dijo Ibn al-‘Arabī: esto es una expresión admirable; y ello porque al siervo le es lícito llamarse con el nombre del Señor si en él hay un significado de los suyos, como decir: sabio, poderoso, volente y hablante. Mālik solo prohibió llamarse «Yāsīn» porque es uno de los nombres de Dios cuyo significado no se conoce; quizá su significado sea algo en lo que el Señor se singulariza, y entonces no es lícito que el siervo se adelante a ello. Y si se dijera: pero Dios —Altísimo sea— dijo: «Paz sobre Āl Yāsīn» [aṣ-Ṣāffāt: 130]. Diríamos: eso está escrito por deletreo, y por ello es lícito llamarse así; en cambio, este que no está deletreado es sobre el que habló Mālik, por la dificultad que encierra. Y Dios sabe más. Y algunos sabios dijeron: Dios abrió esta sura con la yā’ y la sīn, y en ambas se reúne el bien; y el iniciador indicó que es un corazón, y el corazón es el príncipe sobre el cuerpo; del mismo modo, «Yā Sīn» es el príncipe sobre las demás suras, abarcando todo el Corán. Luego discreparon también sobre ello. Dijeron Sa‘īd ibn Ǧubayr y ‘Ikrima: es en lengua abisinia. Dijo aš-Ša‘bī: es en lengua de Ṭayy. Al-Ḥasan: en lengua de Kalb. Al-Kalbī: es en siríaco; luego los árabes lo pronunciaron y pasó a ser de su lengua. Este sentido ya ha pasado en «Ṭā Hā» [13186], y en la introducción del libro está expuesto de manera completa. El cadí ‘Iyāḍ ha enumerado las opiniones de los exegetas sobre el significado de «Yā Sīn»; y Abū Muḥammad Makkī transmitió que se narró del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: «Tengo ante mi Señor diez nombres», y mencionó que entre ellos están Ṭā Hā y Yā Sīn, dos nombres suyos. Dije: al-Māwardī transmitió de ‘Alī —Dios esté complacido con él— que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Ciertamente, Dios —Altísimo sea— me nombró en el Corán con siete nombres: Muḥammad, Aḥmad, Ṭā Hā, Yā Sīn, al-Muzzammil, al-Muddaṯṯir y ‘Abd Allāh». Así lo dijo el cadí. Y Abū ‘Abd ar-Raḥmān as-Sulamī transmitió de Ǧa‘far aṣ-Ṣādiq que quiso decir «¡oh, señor!», como خطاب dirigido a su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y de Ibn ‘Abbās: «Yā Sīn» es «¡oh, ser humano!», queriendo con ello a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y dijo: es un juramento, y es uno de los nombres de Dios —Glorificado sea—. Dijo az-Zaǧǧāǧ: se dijo que su sentido es «¡oh, Muḥammad!», y se dijo «¡oh, hombre!», y se dijo «¡oh, ser humano!». Y de Ibn al-Ḥanafiyya: «Yā Sīn» es «¡oh, Muḥammad!». Y de Ka‘b: «Yā Sīn» es un juramento con el que Dios juró dos mil años antes de crear el cielo y la tierra; dijo [13187]: «¡oh, Muḥammad!: “Ciertamente, tú eres de los enviados”». Luego dijo: «Y por el Corán sapientísimo». Si se estima que es de sus nombres —Dios le bendiga y le conceda paz—, y se confirma en ello que es un juramento, habría en ello la magnificación ya mencionada, reforzándose el juramento al coordinarse con él el otro juramento. Y si es con sentido de vocativo, entonces vino después otro juramento para verificar su misión y dar testimonio de su guía. Dios —Altísimo sea— juró por su nombre y por Su Libro que él es de los enviados, por Su revelación a Sus siervos, y sobre un camino recto por su fe; es decir, un camino sin torcedura ni desviación de la verdad. Dijo an-Naqqāš: Dios —Altísimo sea— no juró para ninguno de Sus profetas por la misión en Su Libro sino por él; y en ello hay, según la interpretación de quien dijo que significa «¡oh, señor!», cuanto hay de su engrandecimiento y glorificación. Y él —la paz sea con él— dijo: «Yo soy el señor de los hijos de Adán». Fin de sus palabras. Al-Qušayrī transmitió: dijo Ibn ‘Abbās: los incrédulos de Qurayš dijeron: «No eres enviado, y Dios no te ha enviado a nosotros». Entonces Dios juró por el Corán perfecto que Muḥammad es de los enviados. «Al-ḥakīm» significa: el perfectamente dispuesto (al-muḥkam), de modo que no se le pueda imputar falsedad ni contradicción; como dijo: «Sus aleyas han sido perfeccionadas» [Hūd: 1]. Asimismo, está perfeccionado en su composición y en sus significados, de modo que no le alcanza defecto. Y «al-ḥakīm» respecto de Dios puede significar «el que perfecciona», con kasra en la kāf, como «al-alīm» con el sentido de «el que causa dolor».

Notas y Referencias

[13186] Véase t. 11, p. 165 y ss., edición primera o segunda; y t. 1, p. 67 y ss., edición segunda.

[13187] Adición exigida por el contexto, y la indica lo transmitido en «ad-Durr al-Manṯūr» de as-Suyūṭī, de Ka‘b.