36

Ya-Sin

يس Ya-Sin
Aya 28

Versículo (Español)

[36:28] No envié contra su pueblo, después de él, ningún ejército [de ángeles],

Tafsir de Al-Qurtubi

{۞وَمَآ أَنزَلۡنَا عَلَىٰ قَوۡمِهِۦ مِنۢ بَعۡدِهِۦ مِن جُندٖ مِّنَ ٱلسَّمَآءِ وَمَا كُنَّا مُنزِلِينَ} (28) Cuando Ḥabīb fue asesinado, Dios se airó por él y apresuró el castigo contra su pueblo; ordenó entonces a Gabriel, y éste lanzó contra ellos un grito, y murieron hasta el último de ellos. Eso es lo que significa Su dicho: «Y no hicimos descender sobre su pueblo, después de él, ningún ejército del cielo; y no éramos de los que hacen descender». Es decir: no hicimos descender sobre ellos, tras su muerte, ni un Mensaje ni un profeta. Así lo dijeron Qatāda, Muǧāhid y al-Ḥasan. Dijo al-Ḥasan: «El “ejército” son los ángeles que descienden con la revelación sobre los profetas». Y se dijo: que “el ejército” son las tropas; esto es, que no necesité, para su destrucción, enviar soldados, ni ejércitos, ni tropas, sino que los destruí con un solo grito. Este sentido lo transmitieron Ibn Masʿūd y otros. Y Su dicho: «y no éramos de los que hacen descender» implica minimizar su asunto; es decir: los destruimos con un solo grito después de aquel hombre, o después de que fuese elevado al cielo. Y se dijo: «y no éramos de los que hacen descender» respecto de quienes fueron antes que ellos. Al-Zamaḫšarī: Si dices: ¿por qué, entonces, se hicieron descender ejércitos del cielo el día de Badr y en al-Ḫandaq? Él respondió: «Entonces enviamos contra ellos un viento y ejércitos que no visteis» [al-Aḥzāb: 9], y dijo: «con tres mil de los ángeles, hechos descender» [Āl ʿImrān: 124]. «con cinco mil de los ángeles, señalados» [Āl ʿImrān: 125]. Digo: en verdad habría bastado un solo ángel; pues las ciudades del pueblo de Lūṭ fueron destruidas con una pluma del ala de Gabriel, y la tierra de Ṯamūd y el pueblo de Ṣāliḥ con un grito. Pero Dios favoreció a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— con todo, por encima del resto de los profetas y de los Mensajeros dotados de firme determinación, con mayor razón por encima de Ḥabīb el carpintero; y le concedió causas de honor y de ennoblecimiento que no concedió a nadie. Entre ello está que hizo descender para él ejércitos del cielo, y como si hubiera aludido con Su dicho: «Y no hicimos descender» «y no éramos de los que hacen descender» a que el hacer descender ejércitos es de los asuntos grandiosos para los que no está capacitado sino alguien como tú, y que no lo hacíamos para otro distinto de ti.

Notas y Referencias

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