Los Creyentes
المؤمنون Al-Mu'minunVersículo (Español)
[23:18] Hice descender del cielo el agua en una medida limitada para que permanezca en la tierra, pero si quisiera la podría hacer desaparecer.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y hemos hecho descender del cielo agua con medida, y la hemos asentado en la tierra; y, ciertamente, somos capaces de hacerla desaparecer} (18)
La primera:
Esta aleya forma parte de las mercedes de Dios —Exaltado sea— para con Sus criaturas y de aquello con lo que les ha favorecido; y entre las mayores mercedes está el agua, que es vida para los cuerpos y crecimiento para los animales.
El agua que desciende del cielo es de dos clases:
Esta que Dios —Glorificado y Altísimo— ha mencionado e informado que la depositó en la tierra, y la hizo en ella almacenada para abrevar a la gente, de modo que la encuentran cuando la necesitan; y es el agua de los ríos y de los manantiales, y la que se extrae de los pozos.
Y se transmitió de Ibn ‘Abbās y de otros que con ello solo quiso decir los cuatro ríos: Sayḥān, Jayḥān, el Nilo de Egipto y el Éufrates.
Y dijo Muŷāhid:
«No hay en la tierra agua sino que procede del cielo». Pero esto no es de manera absoluta, pues el agua salobre está establecida en la tierra; así, puede restringirse su dicho al agua dulce. Y, sin duda, Dios —Altísimo— ha puesto en la tierra agua y ha hecho descender del cielo agua.
Y se ha dicho:
Que Su dicho: «Y hemos hecho descender del cielo agua» es una alusión al agua dulce, y que su origen está en el mar: Dios —Altísimo— la elevó, por Su sutileza y Su excelente determinación, del mar al cielo, hasta que, por esa elevación y ascenso, se volvió buena; luego la hizo descender a la tierra para que se beneficiaran de ella. Pues, si el asunto dependiera del agua del mar, no se obtendría beneficio de ella por su salinidad.
La segunda-
Su dicho —Altísimo—: «con medida», es decir, en una cantidad conveniente, porque si fuese abundante en exceso, destruiría.
Y de ello es Su dicho —Altísimo—: «Y no hay cosa alguna sino que junto a Nosotros están sus tesoros, y no la hacemos descender sino con medida conocida» [11638][al-Ḥiŷr: 21].
«Y, ciertamente, somos capaces de hacerla desaparecer»; se refiere al agua almacenada. Esto es amenaza y advertencia: es decir, está en Nuestro poder hacerla desaparecer y hundirla, y la gente perecería de sed y perecerían sus ganados.
Y esto es como Su dicho —Altísimo—: «Di: ¿Habéis considerado si vuestra agua amaneciera hundida (en lo profundo)…?» es decir, desaparecida en las profundidades: «¿quién os traería entonces agua corriente?» [11639][al-Mulk: 30].
La tercera-
Mencionó al-Naḥḥās:
Se leyó ante Abū Ya‘qūb Isḥāq ibn Ibrāhīm ibn Yūnus, de Ŷāmi‘ ibn Suwāda; dijo: nos narró Sa‘īd ibn Sābiq; dijo: nos narró Maslama ibn ‘Alī, de Muqātil ibn Ḥayyān, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās —Dios esté complacido con ambos—, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender del Paraíso a la tierra cinco ríos: Sayḥūn, que es el río de la India; y Jayḥūn, que es el río de Balj; y el Tigris y el Éufrates, que son los dos ríos de Irak; y el Nilo, que es el río de Egipto. Dios —Altísimo— los hizo descender desde una sola fuente de entre las fuentes del Paraíso, en la parte inferior de un grado de entre sus grados, sobre el ala de Ŷibrīl —la paz sea con él—; luego los depositó en las montañas y los hizo correr por la tierra, y puso en ellos beneficios para la gente en las diversas clases de sus medios de vida.
Y eso es lo que indica Su dicho —Glorificado sea—: “Y hemos hecho descender del cielo agua con medida, y la hemos asentado en la tierra”.
Y cuando llegue el momento de la salida de Ya’ŷūŷ y Ma’ŷūŷ, Dios —Poderoso y Majestuoso— enviará a Ŷibrīl, y él elevará de la tierra el Corán, el conocimiento y los cinco ríos en su totalidad; y elevará eso al cielo. Y eso es lo que indica Su dicho —Altísimo—: “Y, ciertamente, somos capaces de hacerla desaparecer”.
Y cuando estas cosas sean elevadas de la tierra, sus habitantes habrán perdido el bien de la religión y de la vida mundana».
La cuarta-
Todo lo que desciende del cielo, sea almacenado o no almacenado, es puro y purificador: con ello se realiza el baño ritual y se hace la ablución, conforme se expondrá en «al-Furqān» [11640]
[11638]: Véase t. 10, p. 14.
[11639]: Véase t. 18, p. 222.
[11640]: Véase t. 13, p. 39.