María
مريم MaryamVersículo (Español)
[19:58] Ellos son a quienes Dios ha agraciado: Profetas descendientes de Adán, descendientes de los que transportamos [en el arca] con Noé, de los descendientes de Abraham y de Israel [Jacob], entre los que guie y elegí. Cuando se les recitaban los versículos del Compasivo, se prosternaban llorando conmovidos.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Aquéllos son los que Dios ha agraciado, de entre los profetas: de la descendencia de Adán; y de aquellos que llevamos con Noé; y de la descendencia de Abraham e Israel; y de aquellos a quienes guiamos y escogimos. Cuando se les recitan las aleyas del Misericordioso, caen postrados y llorando.} (58)
En ella hay cuatro cuestiones:
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Aquéllos son los que Dios ha agraciado, de entre los profetas, de la descendencia de Adán»
se refiere únicamente a Idrīs.
«Y de aquellos que llevamos con Noé»
se refiere únicamente a Abraham.
«Y de la descendencia de Abraham»
se refiere a Ismā‘īl, Isḥāq y Ya‘qūb.
Y «de la descendencia de Israel»
[Menciona a] Moisés, Aarón, Zacarías, Juan y Jesús. Así, para Idrīs y Noé hubo el honor de la cercanía a Adán; para Abraham, el honor de la cercanía a Noé; y para Ismā‘īl, Isḥāq y Ya‘qūb, el honor de la cercanía a Abraham.
«Y de aquellos a quienes guiamos»
esto es, al islam.
«Y escogimos»
mediante la fe.
«Cuando se les recitan las aleyas del Misericordioso».
Šibl b. ‘Abbād al-Makkī recitó «se recita» (يُتْلَى) en masculino, porque el femenino no es real, existiendo además un elemento separador.
«Caen postrados y llorando».
Los describió con humildad reverente ante Dios y con llanto. Ya se trató anteriormente en «Subḥān» [10884][al-Isrā’: 1]. Se dice: bakā yabkī bukā’an, y bakā bukiyyan; salvo que al-Ḫalīl dijo: cuando se acorta bukā’ es como la tristeza, es decir, no va acompañado de voz, como dijo el poeta [10885]:
«Lloró mi ojo, y con razón fue su llanto *** y de nada sirve el llanto ni el aullido»
«Y postrados» está en acusativo por su valor de circunstancial (ḥāl), y «y llorando» va coordinado a ello.
La segunda.— En esta aleya [10886] hay indicio de que las aleyas del Misericordioso tienen efecto en los corazones. Dijo al-Ḥasan: «Cuando se les recitan las aleyas del Misericordioso, caen postrados y llorando»: [esto es] la oración.
Y dijo al-Aṣamm: lo que se entiende por «las aleyas del Misericordioso» son los Libros que contienen Su unicidad y Sus pruebas; y que ellos se postraban al recitarlas y lloraban al mencionarlas. Y lo transmitido de Ibn ‘Abbās es que con ello se pretende el Corán en particular, y que ellos se postraban y lloraban al recitarlo.
Dijo al-Kiyā: en esto hay, por su dicho, indicio de que el Corán era lo que se recitaba a todos los profetas; y si así fuera, el Enviado —sobre él la oración y la paz— no habría sido singularizado con que se le hiciera descender a él.
La tercera.— Abū Bakr al-Rāzī adujo esta aleya como prueba de la obligatoriedad de la postración del Corán para quien escucha y para quien recita.
Dijo al-Kiyā: esto es remoto, pues esta descripción abarca todas las aleyas de Dios —Exaltado sea—. Y unió la postración al llanto, y con ello puso de manifiesto el proceder de los profetas —la oración y la paz— en su magnificación de Dios —Exaltado sea— y de Sus aleyas; y no hay en ello indicio de obligatoriedad respecto de una aleya específica.
La cuarta.— Dijeron los sabios: conviene que quien recite una aleya de postración invoque en ella con lo que sea apropiado a sus aleyas. Si recita la sura de la Postración «Alif Lām Mīm. La revelación…», diga: «¡Oh Dios! Hazme de los que se postran ante Tu Faz, de los que glorifican con Tu alabanza, y me refugio en Ti de ser de los soberbios ante Tu mandato». Y si recita la postración de «Subḥān», diga: «¡Oh Dios! Hazme de los que lloran ante Ti, de los humildes reverentes para Ti».
Y si recita ésta, diga: «¡Oh Dios! Hazme de Tus siervos agraciados, guiados, que se postran ante Ti, que lloran al recitar Tus aleyas».