María
مريم MaryamVersículo (Español)
[19:32] honrar a mi madre, y no ser arrogante ni insolente.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَبَرَّۢا بِوَٰلِدَتِي وَلَمۡ يَجۡعَلۡنِي جَبَّارٗا شَقِيّٗا} (32)
«Y piadoso con mi madre».
Dijo Ibn ‘Abbās: cuando dijo «Y piadoso con mi madre» y no dijo «con mi padre», se supo que era algo por parte de Dios —Exaltado sea—.
«Y no me hizo tirano»; es decir, altivo, soberbio, que mata y golpea por ira.
Y se dijo: el tirano es aquel que no reconoce jamás que nadie tenga sobre él derecho alguno.
«Desdichado»: es decir, frustrado respecto del bien.
Ibn ‘Abbās: desobediente (a su madre).
Y se dijo: desobediente a su Señor.
Y se dijo: no me hizo abandonador de Su mandato, de modo que fuese desdichado como lo fue Iblīs cuando abandonó Su mandato.
Tercera.— Mālik ibn Anas —Dios, Altísimo, tenga misericordia de él— dijo acerca de esta aleya: ¡cuán severa es para la gente del qadar! ‘Īsā —la paz sea con él— informó de lo que se había decretado respecto de su asunto, y de lo que habría de acontecer hasta que muriese.
Se ha transmitido en los relatos relativos a esta aleya, de Ibn Zayd y otros, que cuando oyeron las palabras de ‘Īsā se sometieron y dijeron: ciertamente esto es un asunto grandioso. Y se transmitió que ‘Īsā —la paz sea con él— no habló en su infancia sino con esta aleya; luego volvió al estado de los niños, hasta que caminó conforme a la condición humana, hasta alcanzar la edad de los muchachos. Así, su habla fue una manifestación de la inocencia de su madre, no que fuese de quienes razonan en ese estado; y es como cuando Dios —Altísimo sea— hace hablar a los miembros el Día de la Resurrección. No se ha transmitido que su habla perdurase, ni que estuviera orando siendo de un día o de un mes; y si su habla, su glorificación, su exhortación y su oración hubiesen perdurado en su niñez desde el momento del nacimiento, algo semejante no podría quedar oculto. Todo ello indica la corrupción de la primera opinión y declara la ignorancia de quien la sostiene. Indica también que habló en la cuna, en contra de judíos y cristianos. La prueba de ello es el consenso de las sectas en que ella no fue castigada. Y sólo quedó confirmada su inocencia de la fornicación por su habla en la cuna. Esta aleya indica que la oración, la limosna legal y la piedad filial eran obligatorias para las comunidades anteriores y las generaciones pretéritas ya pasadas; es, pues, de aquello cuyo dictamen queda establecido y no fue abrogado en su Ley. Y ‘Īsā —la paz sea con él— estaba en el grado extremo de humildad: comía de los árboles, vestía pelo, se sentaba sobre la tierra y se cobijaba donde la noche lo cubría; no tenía morada. Que Dios le bendiga y le conceda paz.
Cuarta.— La indicación por señas ocupa el lugar del habla, y hace comprender lo que hace comprender la palabra. ¿Cómo no, si Dios —Altísimo sea— informó acerca de Maryam diciendo: «Entonces le señaló», y la gente comprendió de ella su propósito e intención, y dijeron: {¿Cómo hemos de hablar…?}. Esto ya pasó en «Āl ‘Imrān» [10835] de manera completa.
Quinta.— Los kufíes dijeron: no es válido el reproche por fornicación (qadhf) del mudo ni su li‘ān. Se transmitió algo semejante de al-Sha‘bī; y lo sostuvo al-Awzā‘ī, Aḥmad e Isḥāq. Según ellos, el qadhf sólo es válido mediante la mención explícita de la fornicación, no por su sentido; y esto no puede darse del mudo por necesidad, de modo que no sería calumniador, mediante la seña, por fornicación, a partir del coito lícito o del coito por duda.
Dijeron: y el li‘ān, para nosotros, son testimonios; y el testimonio del mudo no se acepta por consenso.
Dijo Ibn al-Qaṣṣār: su afirmación de que el qadhf no es válido sino por explicitación es falsa en todas las lenguas excepto el árabe; así también la seña del mudo. Y lo que mencionaron de consenso respecto al testimonio del mudo es un error. Mālik ha establecido expresamente que su testimonio es aceptado si se comprende su seña, y que ésta ocupa el lugar de la formulación verbal del testimonio; en cambio, cuando existe capacidad de hablar, no se produce de él sino mediante la palabra.
Dijo Ibn al-Mundhir: los discrepantes obligan al mudo al divorcio, a las ventas y a los demás dictámenes; por tanto, el qadhf debería ser como eso.
Dijo al-Muhallab: la seña puede ser, en muchas puertas del fiqh, más fuerte que el habla, como su dicho —sobre él la oración y la paz—: «He sido enviado yo y la Hora como estas dos», y conocemos la cercanía entre ambas por la medida del aumento del dedo medio sobre el índice. Y en el consenso de las mentes de que la visión directa es más fuerte que la noticia hay una prueba de que la seña puede ser, en algunos lugares, más fuerte que el habla.
[10835]
:Véase t. 4, p. 81 y p. 68.
Notas y Referencias
[10835] Véase t. 4, p. 81 y p. 68.