María
مريم MaryamVersículo (Español)
[19:25] Sacude el tronco de la palmera y caerán sobre ti dátiles frescos.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَهُزِّيٓ إِلَيۡكِ بِجِذۡعِ ٱلنَّخۡلَةِ تُسَٰقِطۡ عَلَيۡكِ رُطَبٗا جَنِيّٗا} (25)
Palabras del Altísimo:
{Y sacude hacia ti el tronco de la palmera: hará caer sobre ti dátiles frescos, maduros. Y come, bebe y alégrate.}
En ello hay cuatro cuestiones:
La primera.—
Palabras del Altísimo:
«Y sacude».
Le ordenó sacudir el tronco seco para que viera otra señal en la vivificación de lo muerto del tronco.
Y la bā’ en Su dicho: «con el tronco» es un زائد (zā’ida) de refuerzo, como cuando se dice: «toma de la rienda», y «da con tu mano». Dijo Dios, Altísimo sea:
«Que tienda, pues, un medio hacia el cielo» [10814] esto es: que tienda un medio.
Y se dijo: el sentido es: «y sacude hacia ti dátiles frescos sobre el tronco de la palmera».
«y hará caer»; es decir: «caerá», y se asimiló la tā’ en la sīn. Y Ḥamza leyó «tasāqaṭ» con aligeramiento, suprimiendo la que otros asimilaron. Y ‘Āṣim, en la transmisión de Ḥafṣ, leyó «tasāqaṭ» con ḍamma en la tā’, aligerado, y kasra en la qāf. Y se leyó: «tatasāqaṭ» mostrando las dos tā’, y «yasāqiṭ» con yā’ y asimilación de la tā’; y «tasquṭ»; y «yasquṭ»; y «tasquṭ»; y «yasquṭ», con tā’ refiriéndose a la palmera y con yā’ refiriéndose al tronco. Estas son nueve lecturas que mencionó al-Zamaḫšarī —que Dios, Altísimo sea, tenga misericordia de él—.
«dátiles frescos»: está en acusativo por «sacudir»; es decir: cuando sacudió el tronco, lo sacudió haciendo caer «dátiles frescos, maduros».
Y, en suma, el acusativo de «dátiles frescos» varía según los sentidos de las lecturas: unas veces el verbo se atribuye al tronco, otras a la sacudida, y otras a la palmera. Y «maduros» significa: que ya han adquirido buen sabor y están aptos para ser recolectados; procede de «recolecté el fruto». Y se transmite de Ibn Mas‘ūd —y no es auténtico— que leyó: «hará caer sobre ti dátiles frescos, maduros, barnī» [10815]
Dijo Muǧāhid: «dátiles frescos, maduros»: dijo: eran ‘aǧwa.
Y ‘Abbās b. al-Faḍl dijo: pregunté a Abū ‘Amr b. al-‘Alā’ acerca de Su dicho: «dátiles frescos, maduros», y dijo: «no ha sido probado». Dijo: y su explicación es: no se ha secado, no se ha endurecido, ni se ha alejado de la mano de quien lo recolecta; y esto es lo correcto.
Dijo al-Farrā’: «al-ǧanī» y «al-maǧnī» son uno; va a que ambos están en la posición de «el muerto» y «el matado», y «el herido» y «el lesionado».
Y otros distintos de al-Farrā’ dijeron: «al-ǧanī» es lo cortado de una sola palmera, y lo tomado del lugar donde creció.
Y recitaron:
Y la bondad de frutos en jardines fértiles *** y ramas de árboles cuyo fruto se recoge de cerca
Con «al-ǧanā» quiere decir lo que se recoge de ellos, esto es: se corta y se toma.
Dijo Ibn ‘Abbās: era un tronco carcomido; y cuando lo sacudió, miró a la parte alta del tronco y vio que habían brotado las palmas; luego miró y vio que el espádice había salido de entre las palmas; luego se puso verde y se hizo balḥ; luego enrojeció y se hizo zahw; luego, dátiles frescos; todo ello en un abrir y cerrar de ojos. Y los dátiles frescos caían entre sus manos sin que ninguno se magullara.
La segunda.—
Algunas personas dedujeron de esta aleya que, aunque la provisión esté decretada, Dios —Altísimo sea— ha encomendado al hijo de Adán el esfuerzo en aquello que le concierne; pues ordenó a Maryam sacudir la palmera [10816] para que viera una señal, y la señal podría haberse producido sin que sacudiera.
La tercera.—
La orden de imponerse la adquisición de la provisión es la sunna de Dios —Altísimo sea— en Sus siervos, y ello no menoscaba el tawakkul, en contra de lo que dicen los ignorantes de los pseudoascetas. Este sentido y la discrepancia al respecto ya han precedido.
Y antes de eso le llegaba su provisión sin adquisición, como dijo:
«Cada vez que Zacarías entraba donde ella, en el santuario, encontraba junto a ella provisión» [10817] la aleya [Āl ‘Imrān: 37]. Pero cuando dio a luz, se le ordenó sacudir el tronco.
Dijeron nuestros sabios: cuando su corazón estaba vacío, Dios liberó sus miembros del esfuerzo; pero cuando dio a luz a ‘Īsā y su corazón se apegó a su amor, y su interior se ocupó de su conversación y de su asunto, la remitió a su propio esfuerzo y la devolvió a la norma habitual de aferrarse a las causas en Sus siervos.
Y al-Ṭabarī transmitió de Ibn Zayd que ‘Īsā —la paz sea con él— le dijo: «No te entristezcas». Ella le dijo: «¿Y cómo no voy a entristecerme estando tú conmigo? ¡Ni con esposo ni esclava! ¿Qué excusa tendré ante la gente? ¡¡!».
«¡Ojalá hubiera muerto antes de esto y hubiera sido algo olvidado, olvidable!».
Entonces ‘Īsā le dijo: «Yo te bastaré en la palabra».
La cuarta.—
Dijo al-Rabī‘ b. Ḫayṯam: no hay, para la puérpera, nada mejor a mi entender que los dátiles frescos, por esta aleya; y si Dios hubiera sabido algo mejor que los dátiles frescos para la puérpera, se lo habría dado de comer a Maryam. Por eso dijeron: el dátil es costumbre para la puérpera desde aquel tiempo, y asimismo el taḥnīk.
Y se dijo: si su parto se dificulta, no hay para ella nada mejor que los dátiles frescos; ni para el enfermo nada mejor que la miel; lo mencionó al-Zamaḫšarī.
Dijo Ibn Wahb: dijo Mālik: dijo Dios —Altísimo sea—: «dátiles frescos, maduros». «Al-ǧanī» de los dátiles es lo que ha madurado sin incisión ni corrupción. Y la incisión (al-naqš) es hacer una incisión desde la parte inferior de la busra hasta que se vuelva dátil fresco; esto es reprobable. Mālik quiere decir que esto es apresurar la cosa antes de su tiempo, y no conviene que nadie lo haga; y si alguien lo hace, ello no hace lícita su venta ni constituye un juicio de que haya madurado. Esto ya ha pasado en al-An‘ām [10818] Y alabado sea Dios.
De Ṭalḥa b. Sulaymān: «ǧaniyyan» con kasra en la ǧīm por armonización.
Es decir: reunimos [10819] para ti, en el arroyo y en los dátiles frescos, dos beneficios: uno, el comer y el beber; el segundo, el consuelo del pecho por ser ambos dos milagros.
Y este es el sentido de Su dicho —Altísimo sea—: «Y come, bebe y alégrate».