19

María

مريم Maryam
Aya 11

Versículo (Español)

[19:11] [Cumplida la señal, Zacarías] salió del oratorio hacia su gente [cuando su mujer quedó embarazada] y les indicó por señas que debían glorificar a Dios por la mañana y por la tarde.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y salió a su gente desde el miḥrāb, y les comunicó por inspiración: «Glorificad (a Dios) por la mañana y al atardecer»} (11) Su dicho —Exaltado sea—: {Y salió a su gente desde el miḥrāb, y les comunicó por inspiración: «Glorificad (a Dios) por la mañana y al atardecer»} En ello hay cinco cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y salió a su gente desde el miḥrāb». Es decir: se asomó a ellos desde el oratorio. El miḥrāb es el lugar más elevado y el asiento más noble; solían disponer los miḥrābs en lo alto del terreno. Su prueba es el miḥrāb de David —la paz sea con él—, según se mencionará. La gente discrepó acerca de su etimología: Un grupo dijo: proviene de ḥarb (guerra), como si quien lo frecuenta combatiera al demonio y a las pasiones. Y otro grupo dijo: proviene de ḥarb (con la rā’ en fatḥa), como si quien lo frecuenta encontrara en él guerra, fatiga y esfuerzo.

La segunda.—Esta aleya indica que la elevación de su imán por encima de los orantes era lícita para ellos en su oración. Los juristas de las ciudades discreparon sobre esta cuestión: Aḥmad y otros lo permitieron, aferrándose al relato del púlpito. Mālik lo prohibió cuando la elevación es grande, no cuando es leve; y sus compañeros justificaron la prohibición por temor a la soberbia del imán.

Digo: Esto es discutible. Lo mejor que hay al respecto es lo que Abū Dāwūd transmitió de Hammām: que Ḥudhayfa dirigió a la gente en al-Madā’in sobre un estrado; entonces Abū Mas‘ūd lo tomó por la túnica y lo tiró de ella [10796]; y cuando terminó su oración, dijo: «¿Acaso no sabías que solían prohibir esto —o que se prohíbe eso—?». Respondió: «Sí; lo recordé cuando me tiraste». Y también se transmitió de ‘Adī b. Thābit al-Anṣārī, quien dijo: «Me contó un hombre que estuvo con ‘Ammār b. Yāsir en al-Madā’in. Se estableció la oración; ‘Ammār b. Yāsir avanzó y se puso sobre un estrado a orar, mientras la gente estaba por debajo de él. Entonces Ḥudhayfa se adelantó, lo tomó de las manos, y ‘Ammār lo siguió hasta que Ḥudhayfa lo hizo bajar. Cuando ‘Ammār terminó su oración, Ḥudhayfa le dijo: “¿No oíste al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: (Cuando un hombre dirige a la gente, no debe situarse en un lugar más elevado que el lugar de ellos)”, o algo semejante?». ‘Ammār respondió: «Por eso te seguí cuando me tomaste de la mano».

Digo: Estos son tres de los Compañeros que informaron de la prohibición de ello, y ninguno de ellos argumentó contra el otro con el ḥadiz del púlpito; ello indica que está abrogado. Y de lo que indica su abrogación es que implica una acción adicional en la oración —esto es, bajar y subir—; así fue abrogado, como fueron abrogados el hablar y el saludo. Esto es más adecuado que lo que adujeron nuestros compañeros: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba preservado de la soberbia; pues muchos imanes existen sin soberbia. Y entre ellos hay quien lo justificó diciendo que la elevación del púlpito era leve. Y Dios sabe más.

La tercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «y les comunicó por inspiración: “Glorificad (a Dios) por la mañana y al atardecer”». Al-Kalbī, Qatāda e Ibn Munabbih dijeron: les inspiró, es decir, les hizo una seña. Al-Qutbī: les indicó por señas [10797] Mujāhid: escribió en el suelo. ‘Ikrima: escribió en una carta. El waḥy, en el habla de los árabes, es la escritura; de ello es el dicho de Dhū al-Rumma:

«salvo las cuatro oscuras, que como si fueran *** resto de waḥy en los vientres de los pliegos»

Y dijo ‘Antara:

«como el waḥy de pliegos de la época de Kisrā *** que él regaló a un extranjero balbuciente» [10798]

Y «por la mañana y al atardecer» son dos complementos circunstanciales. Al-Farrā’ sostuvo que al-‘ashī (atardecer) es femenino, y que es lícito masculinizarlo cuando se deja indeterminado; dijo: y puede ser que al-‘ashī sea el plural de ‘ashiyya.

La cuarta.—Ya ha precedido el dictamen sobre la seña en «Āl ‘Imrān» [10799] Nuestros sabios discreparon acerca de quien jura no hablar a una persona y luego le escribe una carta o le envía un mensajero. Mālik dijo: incurre en perjurio, salvo que haya tenido la intención de hablarle de viva voz. Luego se retractó y dijo: no se considera la intención en la carta, y perjura, salvo que recupere la carta antes de que llegue. Ibn al-Qāsim dijo: si él lee su carta, perjura; y asimismo si el jurante lee la carta de aquel sobre quien juró. Ashhab dijo: no perjura si la lee el jurante; y esto es claro, pues no le habló ni lo inició con palabra alguna; salvo que haya querido que no conozca el sentido de su palabra, en cuyo caso perjura, y en ello se encuadra la opinión de Ibn al-Qāsim. Y si juró que ciertamente le hablaría, no queda exento sino hablándole de viva voz. Ibn al-Mājishūn dijo: si juró: «si llego a saber tal cosa, ciertamente se lo haré saber» o «ciertamente se lo informaré», y le envía un mensajero, queda exento; pero si ambos lo supieran, no quedaría exento hasta que se lo haga saber, porque el conocimiento de ambos es distinto.

La quinta.—Mālik, al-Shāfi‘ī y los kufíes coincidieron en que el mudo, si escribe el divorcio con su mano, queda obligado por ello. Los kufíes dijeron: salvo que sea un hombre que queda sin habla durante unos días y escribe: entonces nada de ello es válido. Al-Ṭaḥāwī dijo: la mudez difiere del silencio sobrevenido, del mismo modo que la incapacidad sobrevenida para el coito por enfermedad y semejantes durante un día o algo así difiere de la incapacidad desesperanzada de coito, como la locura en el capítulo de la opción de la mujer respecto a la separación.

[10796] :En la edición جـ: «lo tiró». [10797] :En las ediciones جـ y ك: «recomendó». [10798] :al-ṭamṭamī: el extranjero que no se expresa con elocuencia. [10799] :Véase جـ, t. 4, p. 81.

Notas y Referencias

[10796] En la edición جـ: «lo tiró».

[10797] En las ediciones جـ y ك: «recomendó».

[10798] al-ṭamṭamī: el extranjero que no se expresa con elocuencia.

[10799] Véase جـ, t. 4, p. 81.