Al-Hijr
الحجر Al-HijrVersículo (Español)
[15:94] Divulga lo que se te ordena [públicamente] y no te preocupes por los idólatras.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y proclama abiertamente aquello que se te ordena y apártate de los asociadores} (94)
Palabras del Altísimo:
«Y proclama abiertamente aquello que se te ordena».
Es decir: aquello que se te ordena; esto es, transmite el Mensaje de Dios a todas las criaturas para que la prueba quede establecida contra ellos, pues Dios te ha ordenado eso.
Y el ṣad‘: es la hendidura. Y «tasaḍḍa‘a al-qawm» significa: se dispersó la gente; y de ello: «aquel día se dividirán[9766]» [Los Bizantinos: 43], es decir, se separarán. Y «ṣada‘tuhu fa-inṣada‘a»: lo hendidí y se hendió. El origen de ṣad‘ es la separación y la hendidura.
Dijo Abū Ḏu’ayb describiendo al asno y a su asna:
«Y como si ellas fueran una ribāba, y como si él fuera un yasar *** que se derrama sobre las flechas adivinatorias y las separa»[9767]
Es decir: separa y hiende.
Así, Su dicho: «proclama abiertamente aquello que se te ordena».
Al-Farrā’ dijo: quiso decir «proclama abiertamente la orden», es decir, manifiesta tu religión; y «mā», junto con el verbo, en este caso equivale a un maṣdar.
E Ibn al-A‘rābī dijo: el sentido de «proclama abiertamente aquello que se te ordena» es: dirígete (a ello).
Y se dijo: «proclama abiertamente aquello que se te ordena», es decir, divide su agrupación y su palabra llamándolos al monoteísmo, pues se dividirán al responder una parte; así, el ṣad‘, en este caso, recae sobre la división del grupo de los incrédulos.
Palabras del Altísimo:
«y apártate de los asociadores».
Es decir, desentiéndete de prestar atención a sus burlas y de dar importancia a lo que dicen, pues Dios te ha declarado inocente de lo que afirman.
E Ibn ‘Abbās dijo: (está abrogado por Su dicho: «matad a los asociadores[9768]» [El Arrepentimiento: 5]).
Y ‘Abd Allāh b. ‘Ubayd dijo: el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— no dejó de ocultarse hasta que descendió la palabra del Altísimo: «proclama abiertamente aquello que se te ordena»; entonces salió él y sus compañeros.
Y Muǧāhid dijo: quiso decir la recitación en voz alta del Corán en la oración.
«y apártate de los asociadores»: no te preocupes por ellos.
Ibn Isḥāq dijo: cuando persistieron en el mal y multiplicaron las burlas contra el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, Dios Altísimo reveló: «Proclama abiertamente aquello que se te ordena y apártate de los asociadores. En verdad, Nosotros te hemos bastado contra los burladores. Los que ponen junto a Dios otra divinidad: pronto sabrán».
Y el sentido es: proclama abiertamente lo que se te ordena y no temas a otro que no sea Dios, pues Dios te basta contra el daño que te causen, como te bastó contra los burladores. Eran cinco de los jefes de la gente de La Meca: al-Walīd b. al-Muġīra, que era su cabecilla; al-‘Āṣ b. Wā’il; al-Aswad b. al-Muṭṭalib b. Asad, Abū Zam‘a; al-Aswad b. ‘Abd Yaġūṯ; y al-Ḥāriṯ b. al-Ṭalāṭila. Dios los destruyó a todos; se dijo: el día de Badr, en un solo día, por haberse burlado del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—.
Y la causa de su perdición, según lo que mencionó Ibn Isḥāq, fue que Gabriel acudió al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— mientras ellos circunvalaban la Casa; él se puso en pie y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— se puso en pie. Pasó junto a él al-Aswad b. al-Muṭṭalib y le arrojó al rostro una hoja verde, y quedó ciego y le dolió el ojo, y se puso a golpearse la cabeza contra el muro. Y pasó junto a él al-Aswad b. ‘Abd Yaġūṯ y le señaló el vientre; se le hinchó el vientre por hidropesía y murió de ello, ḥaban.
(Se dice: ḥabin (con kasra) ḥaban, y ḥubin en pasiva: se le hinchó el vientre por el agua amarilla; es, pues, aḥban; y la mujer, ḥabnā’; así lo dijo en al-Ṣiḥāḥ).
Y pasó junto a él al-Walīd b. al-Muġīra y le señaló la marca de una herida en la parte inferior del talón de su pierna; le había ocurrido años antes, y él arrastraba sus vestiduras[9769] Y ello fue porque pasó junto a un hombre de Ḫuzā‘a que emplumaba flechas para él, y una flecha de sus flechas se enganchó en su izār y le arañó la pierna con ese arañazo, que no era nada; pero se le reabrió y lo mató. Y pasó junto a él al-‘Āṣ b. Wā’il y le señaló la planta del pie; se desbocó sobre un asno suyo queriendo ir a al-Ṭā’if, y el animal se arrodilló sobre una šabrama[9770]; se le clavó una espina en la planta del pie y lo mató. Y pasó junto a él al-Ḥāriṯ b. al-Ṭalāṭila y le señaló la cabeza; se sonó la nariz[9771] con pus y lo mató. Y se ha mencionado, respecto a la causa de su muerte, una discrepancia cercana a esto.
Y se dijo: ellos son los aludidos por la palabra del Altísimo: «y el techo se desplomó sobre ellos desde arriba[9772]» [Las Abejas: 26]; asemejó lo que les sobrevino en su muerte al techo que cae sobre ellos, según se expondrá.
[9766]
:Véase t. 14, p. 21.
[9767]
:La ribāba: la piel en la que se reúnen las flechas. Y el yasar: el practicante del maysir que golpea con las flechas adivinatorias.
[9768]
:Véase t. 8, p. 72.
[9769]
:Al-sabal (con vocalización): las vestiduras dejadas caer; se hace por soberbia y ostentación.
[9770]
:Al-šabrq: una planta del Ḥiǧāz que se come y tiene espinas.
[9771]
:Al-maḫṭ: el fluir y la salida.
[9772]
:Véase p. 97 de este volumen.
Notas y Referencias
[9766] Véase t. 14, p. 21.
[9767] La ribāba: la piel en la que se reúnen las flechas. Y el yasar: el practicante del maysir que golpea con las flechas adivinatorias.
[9768] Véase t. 8, p. 72.
[9769] Al-sabal (con vocalización): las vestiduras dejadas caer; se hace por soberbia y ostentación.
[9770] Al-šabrq: una planta del Ḥiǧāz que se come y tiene espinas.
[9771] Al-maḫṭ: el fluir y la salida.
[9772] Véase p. 97 de este volumen.