Al-Hijr
الحجر Al-HijrVersículo (Español)
[15:95] Yo te protegeré de quienes se burlen,
Tafsir de Al-Qurtubi
{Ciertamente, Nosotros te hemos bastado contra los burladores} (95)
Palabras del Altísimo:
«Así pues, proclama abiertamente lo que se te ordena»;
es decir, aquello que se te ordena; esto es: transmite el Mensaje de Dios a toda la creación para que la prueba quede establecida contra ellos, pues Dios te ha ordenado eso.
Y el ṣadʿ: es la hendidura. Y «tasaḍḍaʿa al-qawm» significa: el grupo se dispersó; de ahí: «Aquel día se dispersarán[9766]» [Los Bizantinos: 43], es decir, se separarán. Y «ṣadaʿtuhu fa-inṣadaʿa»: lo hendí y quedó hendido. El origen de ṣadʿ es la separación y la hendidura.
Abū Ḏuʾayb dijo, describiendo al asno y a su asna:
Y como si ellas fueran una ribāba, y como si él fuera un yasar *** que se derrama sobre las flechas adivinatorias y las hiende[9767]
es decir: separa y hiende.
Así, Su dicho: «Proclama abiertamente lo que se te ordena».
Al-Farrāʾ dijo: quiso decir: «proclama abiertamente la orden», es decir, manifiesta tu religión; y «mā», junto con el verbo, en este caso equivale a un maṣdar.
E Ibn al-Aʿrābī dijo: el sentido de «proclama abiertamente lo que se te ordena» es: dirígete (a ello).
Y se dijo: «Así pues, proclama abiertamente lo que se te ordena», es decir: divide su agrupación y su unidad llamándolos al tawḥīd; pues se dividirán al responder una parte (y no otra). En este caso, el ṣadʿ recae sobre el hecho de hender a la comunidad de los incrédulos.
Palabras del Altísimo: «Y apártate de los asociadores»; es decir, deja de preocuparte por sus burlas y de dar importancia a lo que dicen, pues Dios te ha declarado inocente de lo que afirman.
Ibn ʿAbbās dijo: (está abrogado por Su dicho: «Matad a los asociadores[9768]» [El Arrepentimiento: 5]).
Y ʿAbd Allāh ibn ʿUbayd dijo: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no dejó de estar ocultándose hasta que descendió la palabra del Altísimo: «Así pues, proclama abiertamente lo que se te ordena»; entonces salió él y sus compañeros.
Muǧāhid dijo: se pretendió con ello la recitación en voz alta del Corán en la oración. «Y apártate de los asociadores»: no les hagas caso.
Ibn Isḥāq dijo: cuando persistieron en el mal y multiplicaron las burlas contra el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, Dios Altísimo reveló: «Así pues, proclama abiertamente lo que se te ordena y apártate de los asociadores. Ciertamente, Nosotros te hemos bastado contra los burladores. Los que ponen junto a Dios otra divinidad: pronto sabrán».
Y el sentido es: proclama abiertamente lo que se te ordena y no temas a otro que no sea Dios, pues Dios te basta contra quien te daña, como te bastó contra los burladores. Y eran cinco de los jefes de la gente de La Meca: al-Walīd ibn al-Muġīra —y él era su cabecilla—, al-ʿĀṣ ibn Wāʾil, al-Aswad ibn al-Muṭṭalib ibn Asad, Abū Zamʿa; y al-Aswad ibn ʿAbd Yaġūṯ; y al-Ḥāriṯ ibn al-Ṭalāṭila. Dios los hizo perecer a todos; se dijo: el día de Badr, en un solo día, por haberse burlado del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Y la causa de su perdición, según lo que mencionó Ibn Isḥāq, fue que Gabriel vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras ellos circunvalaban la Casa; entonces él se detuvo y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se detuvo. Pasó junto a él al-Aswad ibn al-Muṭṭalib, y le arrojó al rostro una hoja verde: quedó ciego y le dolió el ojo, y se puso a golpearse la cabeza contra el muro. Y pasó junto a él al-Aswad ibn ʿAbd Yaġūṯ, y le señaló el vientre: se le hinchó el vientre por hidropesía y murió de ello, hinchado.
(Se dice: ḥabin (con kasra): ḥaban; y ḥubin para el pasivo: se le agrandó el vientre por el agua amarilla; es, pues, aḥban; y la mujer: ḥabnāʾ; así lo dijo en al-Ṣiḥāḥ). Y pasó junto a él al-Walīd ibn al-Muġīra, y le señaló la huella de una herida en la parte inferior del tobillo de su pierna; le había ocurrido años antes, mientras arrastraba sus vestiduras largas[9769] Y ello fue porque pasó junto a un hombre de Ḫuzāʿa que emplumaba unas flechas suyas; una flecha de su haz se enganchó en su izār y le arañó la pierna con aquel rasguño, que no era nada; pero se le reabrió y lo mató. Y pasó junto a él al-ʿĀṣ ibn Wāʾil, y le señaló la planta de su pie: se desbocó sobre un asno suyo, queriendo ir a al-Ṭāʾif, y el animal se arrodilló sobre una šabrama[9770]; se le clavó en la planta del pie una espina y lo mató. Y pasó junto a él al-Ḥāriṯ ibn al-Ṭalāṭila, y le señaló la cabeza: se sonó la nariz[9771] con pus y lo mató. Y se ha mencionado, respecto a la causa de su muerte, una discrepancia cercana a esto.
Y se dijo: ellos son los aludidos por la palabra del Altísimo: «Entonces el techo se desplomó sobre ellos desde arriba[9772]» [Las Abejas: 26]; comparó lo que les sobrevino en su muerte con un techo que cae sobre ellos, según se expondrá.
[9766]
:véase t. 14, p. 21.
[9767]
:la ribāba: el cuero en el que se reúnen las flechas. Y el yasar: el practicante del maysir que echa suertes con las flechas adivinatorias.
[9768]
:véase t. 8, p. 72.
[9769]
:al-sabal (con vocalización): las vestiduras dejadas caer (largas); se hace eso por soberbia y ostentación.
[9770]
:al-šabrq: una planta del Ḥiǧāz que se come y tiene espinas.
[9771]
:al-maḫṭ: el fluir y la salida.
[9772]
:véase p. 97 de este volumen.
Notas y Referencias
[9766] Véase t. 14, p. 21.
[9767] La ribāba: el cuero en el que se reúnen las flechas. Y el yasar: el practicante del maysir que echa suertes con las flechas adivinatorias.
[9768] Véase t. 8, p. 72.
[9769] Al-sabal (con vocalización): las vestiduras dejadas caer (largas); se hace eso por soberbia y ostentación.
[9770] Al-šabrq: una planta del Ḥiǧāz que se come y tiene espinas.
[9771] Al-maḫṭ: el fluir y la salida.
[9772] Véase p. 97 de este volumen.