Nos narró Yahya ibn Bukayr; nos narró al-Layth; de Jalid ibn Yazid; de Sa‘id ibn Abi Hilal; de Zayd; de ‘Ata’ ibn Yasar; de Abu Sa‘id al-Judri (ra), que dijo:
“Dijimos: ‘¡Mensajero de Allah! ¿Veremos a nuestro Señor el Día de la Resurrección?’. Dijo:
> ‘¿Os apretujaréis unos a otros al ver el sol y la luna cuando el cielo esté despejado?’
Dijimos: ‘No’. Dijo:
> ‘Pues, ciertamente, no os apretujaréis unos a otros al ver a vuestro Señor ese día, sino como os apretujaríais al verlos a ambos’.
Luego dijo:
> ‘Un pregonero pregonará: que cada pueblo vaya hacia aquello que solían adorar’.
Entonces irán los del crucifijo con su crucifijo, y los de los ídolos con sus ídolos, y los de toda divinidad con sus divinidades, hasta que quede quien adoraba a Allah, sea virtuoso o pecador, y unos restos de la Gente del Libro. Luego se traerá a Yahannam, que será expuesta como si fuera un espejismo. Entonces se dirá a los judíos: ‘¿Qué solíais adorar?’. Dirán: ‘Solíamos adorar a ‘Uzayr, hijo de Allah’. Entonces se dirá: ‘Mentís: Allah no tuvo consorte ni hijo. ¿Qué queréis, pues?’. Dirán: ‘Queremos que nos des de beber’. Entonces se dirá: ‘Bebed’. Y caerán precipitándose en Yahannam.
Luego se dirá a los cristianos: ‘¿Qué solíais adorar?’. Dirán: ‘Solíamos adorar al Masih, hijo de Allah’. Entonces se dirá: ‘Mentís: Allah no tuvo consorte ni hijo. ¿Qué queréis, pues?’. Dirán: ‘Queremos que nos des de beber’. Entonces se dirá: ‘Bebed’. Y caerán precipitándose, hasta que quede quien adoraba a Allah, sea virtuoso o pecador.
Entonces se les dirá: ‘¿Qué os retiene, cuando la gente ya se ha ido?’. Dirán: ‘Nos separamos de ellos, y hoy estamos más necesitados que ellos de Él; y, ciertamente, oímos a un pregonero que pregonaba: que cada pueblo se una a aquello que solían adorar. Y nosotros solo aguardamos a nuestro Señor’. Dijo:
> ‘Entonces vendrá a ellos el Compulsor’.
Y dirá:
> ‘Yo soy vuestro Señor’.
Y ellos dirán:
> ‘Tú eres nuestro Señor’.
Y no le hablará nadie sino los profetas (as). Entonces dirá:
> ‘¿Hay entre vosotros y Él alguna señal por la que lo reconozcáis?’.
Dirán:
> ‘La pierna’.
Entonces descubrirá Su pierna, y se postrará ante Él todo creyente; y quedará quien solía postrarse ante Allah por ostentación y por ser oído, e irá a postrarse, pero su espalda se volverá una sola plancha.
Luego se traerá el puente y se colocará entre los dos flancos de Yahannam”.
Dijimos: “¡Mensajero de Allah! ¿Y qué es el puente?”. Dijo:
> “Es un lugar resbaladizo, donde se resbala; en él hay garfios, ganchos y una espina aplanada, con una púa encorvada, que se halla en Najd y se la llama as-Sa‘dan. El creyente pasará por él como un parpadeo, como el relámpago, como el viento, como los caballos excelentes y como las monturas: habrá quien se salve indemne, y habrá quien se salve con arañazos, y habrá quien sea arrojado de cabeza al fuego de Yahannam, hasta que pase el último de ellos, arrastrado a rastras.
Y no sois vosotros más insistentes conmigo en reclamar el derecho, de lo que lo serán ese día los creyentes ante el Compulsor, cuando ya se os haya hecho evidente. Y cuando vean que se han salvado, respecto de sus hermanos, dirán: ‘¡Señor nuestro! Nuestros hermanos solían orar con nosotros, ayunar con nosotros y obrar con nosotros’. Entonces Allah, Altísimo, dirá: ‘Id, y a quien halléis en cuyo corazón haya el peso de un dinar de fe, sacadlo’. Y Allah prohibirá al fuego sus formas. Entonces irán a ellos, y algunos de ellos ya habrán desaparecido en el fuego hasta los pies, y hasta la mitad de las pantorrillas; y sacarán a quienes reconozcan. Luego volverán, y dirá: ‘Id, y a quien halléis en cuyo corazón haya el peso de medio dinar, sacadlo’. Y sacarán a quienes reconozcan. Luego volverán, y dirá: ‘Id, y a quien halléis en cuyo corazón haya el peso de un átomo de fe, sacadlo’. Y sacarán a quienes reconozcan”.
Dijo Abu Sa‘id (ra): “Y si no me creéis, leed: ‘Ciertamente, Allah no comete injusticia ni siquiera del peso de un átomo; y si es una buena obra, la multiplica’”.
“Entonces intercederán los profetas (as), los ángeles y los creyentes, y el Compulsor dirá: ‘Ha quedado Mi intercesión’. Entonces tomará un puñado del fuego y sacará a gentes que se han carbonizado; y serán arrojados en un río a las bocas del Paraíso, al que se llama el Agua de la Vida. Y brotarán en sus orillas como brota el grano en el limo que arrastra la riada. Vosotros lo habéis visto junto a la roca, junto al árbol: lo que de ello está hacia el sol es más verde, y lo que de ello está hacia la sombra es más blanco. Y saldrán como si fueran perlas; y se pondrán sellos en sus cuellos; y entrarán en el Paraíso. Entonces dirán los moradores del Paraíso: ‘Estos son los libertos del Compasivo: los hizo entrar en el Paraíso sin obra que hubieran hecho ni bien que hubieran adelantado’. Entonces se les dirá: ‘Para vosotros es lo que habéis visto, y otro tanto junto con ello’.”