El Alba
الفجر Al-FajrVersículo (Español)
[89:8] que no tenía similar entre los otros pueblos [en su opulencia].
Tafsir de Ibn Kathir
{ٱلَّتِي لَمۡ يُخۡلَقۡ مِثۡلُهَا فِي ٱلۡبِلَٰدِ} (8)
Y Su dicho:
{ الَّتِي لَمْ يُخْلَقْ مِثْلُهَا فِي الْبِلادِ }
Ibn Zayd hizo volver el pronombre a «las columnas» (al-ʿimād), por su elevación, y dijo:
Construyeron columnas en al-Aḥqāf; no se creó nada semejante a ellas en las tierras.
En cuanto a Qatādah e Ibn Jarīr, hicieron volver el pronombre a la tribu, es decir:
no se creó en las tierras nada semejante a aquella tribu, esto es, en su tiempo.
Y esta opinión es la correcta; y la de Ibn Zayd y de quienes siguieron su postura es débil;
pues, si hubiera querido eso, habría dicho:
«la que no se hizo nada semejante a ella en las tierras»;
y, sin embargo, dijo:
{ لَمْ يُخْلَقْ مِثْلُهَا فِي الْبِلادِ }
Dijo Ibn Abī Ḥātim:
Nos narró mi padre; nos narró Abū Ṣāliḥ, el escriba de al-Layth; nos narró Muʿāwiyah ibn Ṣāliḥ, de quien se lo narró, de al-Miqdām,
del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, que mencionó a Iram, la de las columnas, y dijo:
«Uno de ellos se acercaba a una roca, la cargaba contra el poblado y los aniquilaba».
[30042]
Luego dijo Ibn Abī Ḥātim:
Nos narró ʿAlī ibn al-Ḥusayn; nos narró Abū al-Ṭāhir; nos narró Anas ibn ʿIyāḍ, de Thawr ibn Zayd al-Daylī.
Dijo:
Leí un escrito —ya mencionó dónde lo leyó—:
«Yo soy Shaddād ibn ʿĀd; yo soy quien levantó las columnas; yo soy quien tensó con mis brazos la mirada de uno solo; yo soy quien atesoró un tesoro a siete codos; no lo sacará sino la comunidad de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—».
Digo:
según cualquiera de las opiniones —ya sean las columnas construcciones que edificaron, o los postes de sus tiendas por ser beduinos, o un arma con la que combatían, o la estatura de cada uno de ellos—, son una tribu y una comunidad de entre las naciones; y son los mencionados en el Corán en más de un lugar, emparejados con Thamūd como aquí; y Allah sabe más.
Y quien pretenda que lo querido por Su dicho:
{ إِرَمَ ذَاتِ الْعِمَادِ }
es una ciudad, ya sea Damasco —como se transmitió de Saʿīd ibn al-Musayyib y ʿIkrimah—, o Alejandría como se transmitió de al-Quraẓī
[30043] o cualquier otra, en ello hay que considerar;
pues, ¿cómo podría armonizar el discurso con esto:
{ أَلَمْ تَرَ كَيْفَ فَعَلَ رَبُّكَ بِعَادٍ إِرَمَ ذَاتِ الْعِمَادِ }
si se hace de ello un badal (aposición sustitutiva) o un ʿaṭf bayān (aposición explicativa), ya que entonces el discurso no se ordena.
Luego, lo pretendido no es sino informar de la destrucción de la tribu llamada ʿĀd y de lo que Allah hizo caer sobre ellos de Su castigo irresistible, no informar de una ciudad o una región.
Solo he llamado la atención sobre ello para que no se deje engañar por mucho de lo que mencionó un grupo de exegetas en esta aleya,
al mencionar una ciudad llamada:
{ إِرَمَ ذَاتِ الْعِمَادِ }
construida con ladrillos de oro y plata, sus palacios, sus casas y sus jardines; y que su grava
[30044] son perlas y joyas; y su tierra, bolitas de almizcle; y sus ríos, a cielo abierto; y sus frutos, caídos; y sus casas, sin morador; y su muralla
[30045] y sus puertas silban, sin que haya en ella quien llame ni quien responda.
Y que se desplaza: unas veces está en la tierra de al-Shām, otras en el Yemen, otras en Irak, y otras en distintos países.
Pues todo ello pertenece a las fábulas de los israelitas, inventadas por algunos de sus herejes, para poner a prueba con ello las mentes de los ignorantes, a ver si les creen todo eso.
Al-Thaʿlabī y otros mencionaron que un hombre de los beduinos —ʿAbd Allāh ibn Qilābah—, en tiempos de Muʿāwiyah, salió en busca de camellos suyos que se habían extraviado; y mientras vagaba buscándolos, de pronto dio con una gran ciudad con muralla y puertas; entró en ella y halló en ella algo cercano a lo que hemos mencionado de las características de la ciudad dorada antes citada; y que regresó e informó a la gente; y fueron con él al lugar que indicó, pero no vieron nada.
Ibn Abī Ḥātim mencionó aquí, muy extensamente, la historia de
{ إِرَمَ ذَاتِ الْعِمَادِ }.
Pero este relato no tiene una cadena de transmisión válida; y, aun si fuera auténtico hasta aquel beduino, podría haberlo inventado, o bien le sobrevino algún tipo de delirio y trastorno
[30046] y creyó que aquello tenía realidad externa, y no es así.
Y esto es de lo que se tiene certeza de su falta de autenticidad.
Y esto se asemeja a lo que cuentan muchos ignorantes, codiciosos y embaucadores: el hallazgo de tesoros bajo tierra, con quintales de oro y plata, y clases de joyas, rubíes
[30047] perlas y el gran elixir; pero que sobre ellos hay impedimentos que impiden llegar a ellos y tomarlos.
Así, urden artimañas para apoderarse de los bienes de los ricos, de los débiles y de los necios, y los devoran injustamente gastándolos en soplillos y pócimas, y otras desvariadas fantasías, y se burlan de ellos.
Lo que se afirma con certeza es que en la tierra hay depósitos enterrados de la época preislámica y de la islámica, y muchos tesoros: quien encuentre algo de ello puede convertirlo
[30048] pero, en cuanto a la descripción que ellos alegaron, es mentira, invención y calumnia.
Y no se ha autenticado nada de lo que dicen, sino por su transmisión o por la transmisión de quien tomó de ellos.
Y Allah —Glorificado y Exaltado sea— es Quien guía a lo correcto.
Y la afirmación de Ibn Jarīr:
«es posible que lo pretendido por Su dicho:
{ إِرَمَ }
sea una tribu o una localidad en la que ʿĀd habitaba, y por eso no se declina (no se hace ṣarf)»
contiene un punto discutible; porque lo pretendido por el contexto no es sino informar sobre la tribu.
Por eso dijo después:
{ وَثَمُودَ الَّذِينَ جَابُوا الصَّخْرَ بِالْوَادِ }
[30042]
:- (1) Y lo narró Ibn Mardawayh en su Tafsīr, como en Fatḥ al-Bārī de Ibn Ḥajar (8/701).
[30043]
:- (2) En A: «al-Qurṭubī».
[30044]
:- (1) En A: «y que su grava», y es un error.
[30045]
:- (2) En M: «y sus lechos».
[30046]
:- (3) En M: «y la fantasía».
[30047]
:- (4) En M: «y el rubí».
[30048]
:- (5) En M: «convertirlo».
Notas y Referencias
[30042] - (1) Y lo narró Ibn Mardawayh en su Tafsīr, como en Fatḥ al-Bārī de Ibn Ḥajar (8/701).
[30043] - (2) En A: «al-Qurṭubī».
[30044] - (1) En A: «y que su grava», y es un error.
[30045] - (2) En M: «y sus lechos».
[30046] - (3) En M: «y la fantasía».
[30047] - (4) En M: «y el rubí».
[30048] - (5) En M: «convertirlo».