Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:200] Si sientes que el demonio te susurra, refúgiate en Dios. Él todo lo oye, todo lo sabe.
Tafsir de Ibn Kathir
{Y si el demonio te incita con alguna incitación, busca refugio en Allah. Ciertamente, Él es Omnioyente, Omnisciente} (200)
Y dijo también en esta noble sura:
{Y si el demonio te incita con alguna incitación, busca refugio en Allah. Ciertamente, Él es Omnioyente, Omnisciente}
Estas tres aleyas, en «Al-A‘rāf», «Al-Mu’minūn» y «Ḥā Mīm As-Saŷda», no tienen una cuarta; pues, en ellas, el Altísimo orienta a tratar al desobediente de entre los humanos con el bien —que es lo mejor—, ya que eso lo refrena de la rebeldía en la que se halla, con el permiso de Allah, el Altísimo.
Por ello dijo:
{Entonces, aquel entre quien y tú había enemistad, será como si fuera un amigo íntimo}
Luego, el Altísimo orienta a buscar refugio en Él contra el demonio de los genios, pues no lo refrena[12552] de ti el buen trato; antes bien, solo pretende tu perdición y tu ruina por completo, ya que es un enemigo manifiesto para ti y para tu padre antes de ti.
Dijo Ibn Ŷarīr, al comentar Su dicho:
{Y si el demonio te incita con alguna incitación}
«Y si el demonio te enfurece con una ira que te aparte de desentenderte de los ignorantes[12553] y te lleve a retribuirles».
{Busca refugio en Allah}
Esto es: busca amparo en Allah contra su incitación.
{Omnioyente, Omnisciente}
Esto es: ciertamente Allah —en Quien buscas refugio contra la incitación del demonio— oye la ignorancia del ignorante contra ti, y oye el buscar refugio en Él contra su incitación, y oye, además, otras palabras de Sus criaturas; nada de ello se Le oculta. Y sabe aquello por lo que se aparta de ti la incitación del demonio, y otras cuestiones de los asuntos de Sus criaturas.
Y dijo ‘Abd Ar-Raḥmān ibn Zayd ibn Aslam:
Cuando descendió:
{Toma el perdón, ordena lo reconocido y apártate de los ignorantes}
el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«¡Señor mío! ¿Y qué hay de la ira?».
Entonces Allah reveló:
{Y si el demonio te incita con alguna incitación, busca refugio en Allah. Ciertamente, Él es Omnioyente, Omnisciente}[12554]
Digo:
Ya ha precedido, al comienzo de la búsqueda de refugio, el hadiz del caso de los dos hombres que se injuriaron en presencia del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—; y uno de ellos se enfureció hasta que su nariz comenzó a estremecerse de ira. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Ciertamente conozco una palabra que, si la dijera, se le iría lo que siente: “Me refugio en Allah del demonio lapidado”».
Y se le dijo, y él respondió:
«No estoy loco»[12555]
Y el origen de «an-nazġ» es: la corrupción, ya sea por ira u otra cosa.
Dijo Allah, el Altísimo:
{Y di a Mis siervos que digan lo que es mejor. Ciertamente, el demonio siembra la discordia entre ellos} [Al-Isrā’: 53] Y «al-‘iyāḏ» es: el refugiarse, apoyarse y buscar amparo contra el mal. En cuanto a «al-malāḏ», es en la búsqueda del bien, como dijo Abū Ṭ-Ṭayyib [Al-Ḥasan ibn Hāni’][12556], Al-Mutanabbī:
¡Oh tú, en quien me amparo respecto de lo que espero *** y en quien me refugio de aquello que temo!
La gente no recompone un hueso que tú has quebrado *** ni quiebran un hueso que tú has recompuesto[12557]
Y ya hemos presentado los hadices de la búsqueda de refugio al comienzo del tafsir, de modo que ello hace innecesario repetirlo aquí.
[12552]
[12553]
[12554]
[12555]
[12556]
[12557]
Notas y Referencias
[12552] En k, m: «no lo refrena», y en a: «no te refrena».
[12553] En d, k, m: «el ignorante».
[12554] Tafsir de Aṭ-Ṭabarī (13/333).
[12555] Véase: el hadiz y su documentación en el apartado sobre la búsqueda de refugio.
[12556] Adición de k, m, a.
[12557] Dīwān de Al-Mutanabbī (2/272). Dijo el ḥāfiẓ Ibn Kaṯīr en Al-Bidāya wa-n-Nihāya (11/275): «Me ha llegado acerca de nuestro shayj, el erudito, Shayj al-Islām Aḥmad ibn Taymiyya —que Allah tenga misericordia de él—, que solía reprochar a Al-Mutanabbī esta exageración respecto de una criatura, y decía: esto solo es apropiado para la Majestad de Allah, Glorificado y Altísimo». Y me informó el erudito Šams ad-Dīn Ibn al-Qayyim —que Allah tenga misericordia de él— que oyó decir al mencionado shayj Taqī ad-Dīn: «A veces recitaba estos dos versos en la postración, invocando a Allah con lo que contienen de humillación y sumisión».