Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:157] aquellos que sigan al Mensajero y Profeta iletrado [Mujámmad], quien se encuentra descrito en la Tora y el Evangelio; [el Profeta] que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y solo les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [la Gente del Libro]. Y quienes crean en él, lo secunden, defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada, serán los bienaventurados".
Tafsir de Ibn Kathir
{ٱلَّذِينَ يَتَّبِعُونَ ٱلرَّسُولَ ٱلنَّبِيَّ ٱلۡأُمِّيَّ ٱلَّذِي يَجِدُونَهُۥ مَكۡتُوبًا عِندَهُمۡ فِي ٱلتَّوۡرَىٰةِ وَٱلۡإِنجِيلِ يَأۡمُرُهُم بِٱلۡمَعۡرُوفِ وَيَنۡهَىٰهُمۡ عَنِ ٱلۡمُنكَرِ وَيُحِلُّ لَهُمُ ٱلطَّيِّبَٰتِ وَيُحَرِّمُ عَلَيۡهِمُ ٱلۡخَبَـٰٓئِثَ وَيَضَعُ عَنۡهُمۡ إِصۡرَهُمۡ وَٱلۡأَغۡلَٰلَ ٱلَّتِي كَانَتۡ عَلَيۡهِمۡۚ فَٱلَّذِينَ ءَامَنُواْ بِهِۦ وَعَزَّرُوهُ وَنَصَرُوهُ وَٱتَّبَعُواْ ٱلنُّورَ ٱلَّذِيٓ أُنزِلَ مَعَهُۥٓ أُوْلَـٰٓئِكَ هُمُ ٱلۡمُفۡلِحُونَ} (157)
{ «Quienes siguen al Mensajero, el Profeta iletrado, a quien hallan escrito junto a ellos en la Torá y el Evangelio» }
Y esta es la descripción de Muhammad —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— en los libros de los profetas: anunciaron a sus comunidades su envío
[12191] y les ordenaron seguirlo.
Y sus atributos no han dejado de estar presentes en sus libros; los conocen sus sabios y sus rabinos, tal como dijo el Imán Ahmad:
Nos narró Isma‘il, de al-Yurayrī, de Abū Ṣakhr al-‘Uqaylī; me narró un hombre de los beduinos,
dijo:
Traje una carga a Medina en vida del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—; y cuando terminé de vender
[12192] dije: «He de encontrarme con este hombre y he de oír de él».
Dijo:
Me encontré con él entre Abū Bakr y ‘Umar, caminando; los seguí por detrás hasta que llegaron a un hombre de los judíos que tenía la Torá desplegada y la leía, consolándose con ella por un hijo suyo que había muerto, de los jóvenes más hermosos y de mejor aspecto.
Entonces el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo:
«Te conjuro por Aquel que hizo descender la Torá: ¿encuentras
[12193] en tu libro este mi atributo y mi salida?».
Él hizo con la cabeza así,
es decir:
no.
Entonces su hijo dijo:
Sí: ¡por Aquel que hizo descender la Torá! En verdad que hallamos en nuestro libro tu descripción y tu salida; y doy testimonio de que no hay divinidad sino Allah y de que tú
[12194] eres el Mensajero de Allah.
Dijo:
«Apartad al judío de vuestro hermano».
Luego se encargó de su mortaja
[12195] y de la oración por él
[12196]
Este es un hadiz bueno y sólido; tiene un testimonio en el Ṣaḥīḥ, de Anas.
Y dijo al-Ḥākim, autor de al-Mustadrak:
Nos informó Abū Muḥammad —‘Abd Allāh ibn Isḥāq al-Baġawī—; nos narró Ibrāhīm ibn al-Haytham al-Baladī,
[12197] nos narró ‘Abd al-‘Azīz ibn Muslim ibn Idrīs; nos narró ‘Abd Allāh ibn Idrīs, de Šuraḥbīl ibn Muslim, de Abū Umāma al-Bāhilī,
de Hišām ibn al-‘Āṣ al-Umawī, quien dijo:
Fui enviado —yo y otro hombre— a Heraclio, señor de los romanos, para invitarlo al Islam. Partimos hasta llegar a al-Ġūṭa —es decir, la Ġūṭa de Damasco— y nos alojamos con Yabala ibn al-Ayham al-Ġassānī. Entramos donde él estaba y he aquí que se hallaba en un lecho suyo. Nos envió a su mensajero para que habláramos con él.
Dijimos:
«¡Por Allah! No hablaremos con un mensajero; solo fuimos enviados al rey. Si nos da permiso, hablaremos con él;
[12198] y si no, no hablaremos».
con el mensajero
[12199] El mensajero volvió a él y le informó de ello.
Dijo:
Entonces nos dio permiso y dijo: «Hablad».
[12200] Así que habló Hišām ibn al-‘Āṣ y lo invitó al Islam. Y he aquí que él vestía ropas negras.
[12201] Hišām le dijo: «¿Y qué es esto que llevas puesto?».
Dijo:
«Me las puse y juré no quitármelas hasta expulsaros de Siria».
Dijimos:
«Y este tu asiento, ¡por Allah,
[12202] que lo tomaremos de ti! Y tomaremos el reino del rey supremo, si Allah quiere. Nuestro Profeta —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos informó de ello».
[12203] Dijo:
«No sois vosotros; más bien son un pueblo que ayuna de día y vela de noche. ¿Cómo es vuestro ayuno?».
Se lo informamos.
Entonces su rostro se llenó de negrura y dijo: «Levantaos».
Y envió con nosotros un mensajero al rey. Salimos, y cuando estábamos cerca de la ciudad,
el que iba con nosotros nos dijo:
«Estas vuestras monturas no entran en la ciudad del rey. Si queréis, os llevamos en caballos y mulas».
Dijimos:
«¡Por Allah! No entraremos sino sobre ellas».
Entonces enviaron al rey que ellos se negaban a ello.
Entramos sobre nuestras monturas, ceñidos con nuestras espadas, hasta que llegamos a una estancia
[12204] y las hicimos arrodillar al pie de ella, mientras él nos miraba.
Dijimos:
«No hay divinidad sino Allah; y Allah es el Más Grande».
Allah sabe que la estancia se estremeció hasta quedar como si fuera un racimo de dátiles que los vientos agitan.
Entonces envió
[12205] a decirnos: «No os está permitido alzar la voz ante nosotros con vuestra religión».
Y nos envió:
«Entrad».
Entramos donde él estaba, sobre un lecho suyo, y junto a él sus patricios de los romanos. Todo en su asamblea era rojo; lo que lo rodeaba era rojez; y él vestía ropas rojas. Nos acercamos a él y se rió.
Dijo:
«¿Qué os habría costado saludarme con vuestro saludo entre vosotros?».
Y he aquí que junto a él había un hombre elocuente en árabe, muy hablador.
Dijimos:
«Nuestro saludo entre nosotros no te es lícito; y tu saludo con el que se te saluda no nos es lícito
[12206] que te saludemos con él».
Dijo:
«¿Cómo es vuestro saludo entre vosotros?».
Dijimos:
«La paz sea contigo».
Dijo:
«¿Y cómo saludáis a vuestro rey?».
Dijimos:
«Con ello».
Dijo:
«¿Y cómo os responde?».
Dijimos:
«Con ello».
Dijo:
«¿Y cuál es vuestra palabra más grandiosa?».
Dijimos:
«No hay divinidad sino Allah; y Allah es el Más Grande».
Cuando la pronunciamos —Allah sabe— la estancia se estremeció, y él alzó la cabeza hacia ella.
Dijo:
«Esta palabra que dijisteis, cuando la dijisteis se estremeció la estancia: ¿cada vez que la decís en vuestras casas se estremecen sobre vosotros vuestras estancias?».
Dijimos:
«No; jamás la vimos hacer esto sino ante ti».
Dijo:
«Desearía que cada vez que la dijerais se estremeciera sobre vosotros toda cosa. Y yo he salido
[12207] de la mitad de mi reino».
Dijimos:
«¿Por qué?».
Dijo:
«Porque era más fácil para el asunto, y más digno de que no fuera cosa de profecía, y de que
[12208] fuera de las artimañas de la gente».
Luego nos preguntó por lo que queríamos, y se lo informamos.
Después dijo:
«¿Cómo es vuestra oración y vuestro ayuno?».
Se lo informamos.
Dijo:
«Levantaos».
Nos levantamos.
Entonces ordenó para nosotros un buen alojamiento y una abundante provisión, y permanecimos tres días.
Luego nos mandó llamar de noche; entramos donde él estaba. Nos pidió que repitiéramos lo que habíamos dicho, y lo repetimos.
Entonces pidió algo semejante a un gran cofre cuadrado dorado, en el que había pequeñas casillas con puertas. Abrió una casilla y la cerró con llave; sacó una seda negra, la desplegó, y he aquí que en ella había una imagen roja: un hombre de grandes ojos, de grandes nalgas; no vi nada semejante a la longitud de su cuello; no tenía barba; y tenía dos trenzas, de lo mejor que Allah creó.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Adán —la paz sea con él—; y era el más velludo de la gente».
Luego abrió otra puerta y sacó de ella una seda negra; y he aquí que en ella había una imagen blanca: tenía el cabello como el de los gatos, ojos rojos, gran cabeza, hermosa barba.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Noé —la paz sea con él—».
Luego abrió otra puerta y sacó
[12209] una seda negra; y he aquí que en ella había un hombre de intensa blancura, hermosos ojos, frente despejada, mejillas largas, barba blanca como si sonriera.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Abraham —la paz sea con él—».
Luego abrió otra puerta
[12210] y he aquí que en ella había una imagen blanca; y —¡por Allah!— era el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—.
Entonces dijo
[12211]«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«Sí: Muhammad, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—».
Y lloramos.
Dijo:
Allah sabe que se puso en pie y luego se sentó.
Y dijo:
«¡Por Allah, que ciertamente es él!».
Dijimos:
«Sí, ciertamente es él; como si lo estuvieras mirando».
Permaneció un momento mirándola.
Luego dijo:
«En verdad, era la última de las casillas; pero me apresuré a mostrártela para ver lo que teníais».
Luego abrió otra puerta y sacó de ella una seda negra; y he aquí que en ella había una imagen morena, oscura
[12212] y un hombre de cabello muy rizado, ojos hundidos, mirada penetrante, ceñudo, con los dientes apiñados, de labio retraído
[12213] como si estuviera airado.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Moisés
[12214]—la paz sea con él—».
Y a su lado había una imagen que se le parecía, salvo que tenía la cabeza untada, frente ancha, y en sus ojos estrabismo.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Aarón hijo de ‘Imrān —la paz sea con él—».
Luego abrió otra puerta y sacó de ella una seda blanca; y he aquí que en ella había la imagen de un hombre moreno, de cabello lacio, de estatura mediana, como si estuviera airado.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Lot —la paz sea con él—».
Luego abrió otra puerta y sacó de ella una seda blanca; y he aquí que en ella había la imagen de un hombre blanco con un tinte rojizo, de nariz aguileña, de patillas ligeras,
hermoso rostro.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Isaac —la paz sea con él—».
Luego abrió otra puerta y sacó
[12215] una seda blanca; y he aquí que en ella había una imagen semejante a Isaac, salvo que en su labio había un lunar.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No». [ Dijo ] [12216]«Este es Jacob —la paz sea con él—».
Luego abrió otra puerta y sacó de ella una seda negra; en ella había la imagen de un hombre blanco, hermoso rostro, nariz aguileña, buena estatura; sobre su rostro había luz; se reconocía en su rostro la humildad; tendía al enrojecimiento.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Ismael, el antepasado de vuestro Profeta —la paz sea con ambos—».
Luego abrió otra puerta y sacó
[12217] una seda blanca; en ella había una imagen como si fuera Adán —la paz sea con él—, como si su rostro fuera el sol.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es José —la paz sea con él—».
Luego abrió otra puerta y sacó
[12218] una seda blanca; y he aquí que en ella había la imagen de un hombre rojo, de piernas delgadas, de ojos pequeños, de gran vientre, de estatura mediana, ceñido con una espada.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es David —la paz sea con él—».
Luego abrió otra puerta y sacó
[12219] una seda blanca; en ella había la imagen de un hombre de grandes nalgas, de largas piernas, montado en un caballo.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Salomón hijo de David —la paz sea con él—».
[12220]
Luego abrió otra puerta y sacó de ella una seda negra; en ella había una imagen blanca; y he aquí un joven
[12221] de barba muy negra, abundante cabello, hermosos ojos, hermoso rostro.
Dijo:
«¿Reconocéis a este?».
Dijimos:
«No».
Dijo:
«Este es Jesús hijo de María —la paz sea con él—».
Dijimos:
«¿De dónde tienes estas imágenes? Pues sabemos que están conforme a como fueron representados los profetas —la paz sea con ellos—, ya que vimos la imagen de nuestro Profeta —la paz sea con él— igual a ella».
Dijo:
«Adán —la paz sea con él— pidió a su Señor que le mostrara a los profetas de su descendencia; entonces hizo descender sobre él sus imágenes. Estuvieron en el tesoro de Adán —la paz sea con él— en el occidente del sol; Dhū l-Qarnayn las extrajo del occidente del sol y se las entregó a Daniel».
Luego dijo:
«¡Por Allah! Mi alma se ha serenado con salir de mi reino. Yo era un siervo: habría compartido con vosotros su reino hasta morir».
Luego nos dio permiso de partir, nos trató bien en el obsequio y nos despachó.
Cuando llegamos ante Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq —Allah esté complacido con él— le contamos lo que nos mostró, lo que nos dijo y lo que nos concedió.
Dijo:
Entonces Abū Bakr lloró y dijo: «¡Pobre! Si Allah hubiera querido para él un bien, lo habría hecho».
Luego dijo:
«El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos informó de que ellos y los judíos hallan junto a ellos la descripción de Muhammad —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—».
Así lo transmitió el gran ḥāfiẓ Abū Bakr al-Bayhaqī —Allah tenga misericordia de él— en el libro «Dalā’il an-Nubuwwa», de al-Ḥākim por autorización; lo mencionó
[12222] y su cadena de transmisión no está mal.
Y dijo Ibn Jarīr:
Nos narró al-Muṯannā; nos narró ‘Uṯmān ibn ‘Umar; nos narró Fulayḥ, de Hilāl ibn ‘Alī, de ‘Aṭā’ ibn Yasār,
quien dijo:
Me encontré con ‘Abd Allāh ibn ‘Amr y le dije: «Infórmame sobre la descripción del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— en la Torá».
Dijo:
«Sí, ¡por Allah! En verdad que está descrito en la Torá con su descripción en el Corán:
“¡Oh Profeta! En verdad, te hemos enviado como testigo, albriciador y amonestador, y como resguardo para los iletrados. Tú eres Mi siervo y Mi Mensajero. Te he llamado el Confiado. No es áspero ni duro, ni vociferante en los mercados; no paga el mal con mal, sino que perdona y disculpa. Y Allah no lo tomará hasta que, por medio de él, enderece la religión torcida,
con que digan:
No hay divinidad sino Allah; y por medio de él abrirá corazones cerrados, oídos sordos y ojos ciegos”».
Dijo ‘Aṭā’:
Luego me encontré con Ka‘b y le pregunté por ello; no discrepó en una sola letra, salvo que Ka‘b lo dijo en su lengua.
Dijo:
«Corazones ġulūfiyyā, oídos ṣumūmiyyā y ojos ‘umūmiyyā».
Al-Buẖārī lo narró en su Ṣaḥīḥ, de Muḥammad ibn Sinān, de Fulayḥ, de Hilāl ibn ‘Alī —y lo mencionó con su cadena de transmisión de modo semejante—
[12223] y añadió después de su dicho: «No es áspero ni duro»:
«ni vociferante en los mercados; no paga el mal con mal, sino que perdona y disculpa».
En las palabras de muchos de los salaf se encuentra el uso del término «Torá» para los libros de la Gente del Libro. En algunos hadices ha llegado algo semejante a esto; y Allah sabe más.
Y dijo el ḥāfiẓ Abū l-Qāsim aṭ-Ṭabarānī:
Nos narró Mūsā ibn Hārūn; nos narró Muḥammad ibn Idrīs, el librero de al-Ḥumaydī,
[12224] nos narró Muḥammad ibn ‘Umar ibn Ibrāhīm —de la descendencia de Ǧubayr ibn Muṭ‘im—,
dijo:
Me narró Umm ‘Uṯmān bint Sa‘īd —que es mi abuela—, de su padre Sa‘īd ibn Muḥammad ibn Ǧubayr, de su padre Muḥammad ibn Ǧubayr, de su padre Ǧubayr ibn Muṭ‘im,
quien dijo:
Salí como comerciante hacia Siria; y cuando estaba en las cercanías de Siria, me encontró un hombre de la Gente del Libro.
Dijo:
«¿Tenéis entre vosotros a un hombre que sea profeta?».
Dije:
«Sí».
Dijo:
«¿Reconoces su imagen si la ves?».
Dije:
«Sí».
Entonces me hizo entrar en una casa en la que había imágenes; no vi la imagen del Profeta —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Mientras estaba así, entró uno de ellos donde nosotros.
Dijo:
«¿En qué estáis?».
Se lo informamos.
Entonces nos llevó a su casa; apenas entré, miré la imagen del Profeta —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, y he aquí que había un hombre sujetando el talón del Profeta —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—.
Dije:
«¿Quién es ese hombre que sujeta su talón?».
Dijo:
«No hubo profeta sin que después de él hubiera un profeta, salvo este Profeta: no hay profeta después de él. Y este es el califa después de él».
Y he aquí la descripción de Abū Bakr —Allah esté complacido con él—.
[12225]
Y dijo Abū Dāwūd:
Nos narró Ḥafṣ ibn ‘Umar, Abū ‘Umar aḍ-Ḍarīr,
[12226] nos narró Ḥammād ibn Salama: Sa‘īd ibn Iyās al-Ǧurayrī les informó, de ‘Abd Allāh ibn Šaqīq al-‘Uqaylī,
de al-Aqra‘, el mu’adhdhin de ‘Umar ibn al-Ḫaṭṭāb, quien dijo:
‘Umar me envió al obispo; lo llamé.
Entonces ‘Umar le dijo:
«¿Me encuentras en el Libro?».
Dijo:
«Sí».
Dijo:
«¿Cómo me encuentras?».
Dijo:
«Te encuentro como un cuerno».
Entonces ‘Umar alzó la vara y dijo:
[12227]«¿Cuerno de qué?».
Dijo:
«Cuerno de hierro: un emir severo».
Dijo:
«¿Y cómo encuentras al que vendrá después de mí?».
Dijo:
«Encuentro a un califa recto, pero favorece a sus parientes».
Dijo ‘Umar:
«Allah tenga misericordia de ‘Uṯmān», tres veces.
Dijo:
«¿Y cómo encuentras al que vendrá después de él?».
Dijo:
«Encuentro herrumbre de hierro».
Entonces ‘Umar puso su mano sobre su cabeza y dijo: «¡Oh, dufrāh! ¡Oh, dufrāh!».
Dijo:
«¡Oh, Comendador de los Creyentes! En verdad, es un califa recto, pero es investido cuando es investido con la espada desenvainada y la sangre derramada».
[12228]
Y Su dicho —Exaltado sea—:
{ «Les ordena lo reconocido y les prohíbe lo reprobable» }
Esta es la descripción del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—
[12229] en los libros anteriores; y así era
[12230] su estado —la oración y la paz sean con él—: no ordena sino el bien, y no prohíbe sino el mal.
Como dijo ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd:
Cuando oigas a Allah decir:
{ «¡Oh, vosotros que creéis!» }
presta oído, pues es un bien que ordena o un mal que prohíbe.
Y de lo más importante y grandioso de ello está aquello con lo que Allah [ Altísimo ] [12231] lo envió: ordenar Su adoración, solo, sin asociado, y prohibir la adoración de quien no sea Él, tal como fueron enviados con ello todos los mensajeros antes de él.
Como dijo —Exaltado sea—:
{ «Y ciertamente enviamos a cada comunidad un mensajero: “Adorad a Allah y apartaos del ṭāġūt”» } [ an-Naḥl: 36 ] Y dijo el Imán Ahmad:
Nos narró Abū ‘Āmir —es al-‘Aqdī ‘Abd al-Malik ibn ‘Amr—; nos narró Sulaymān —es Ibn Bilāl—, de Rabī‘a ibn Abī ‘Abd ar-Raḥmān, de ‘Abd al-Malik ibn Sa‘īd, de Abū Ḥumayd y Abū Usayd —Allah esté complacido con ambos—,
que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo:
«Cuando oigáis un hadiz de mí y vuestros corazones lo reconozcan, y se ablanden para él vuestros cabellos y vuestras pieles, y veáis que os es cercano, entonces yo soy el más digno de él. Y cuando oigáis un hadiz de mí y vuestros corazones lo rechacen, y se aparten de él vuestros cabellos y vuestras pieles, y veáis que os es lejano, entonces yo soy el más alejado de él».
[12232]
Este [ hadiz ] [12233] es de buena cadena de transmisión; ninguno de los autores de los libros [ seis ] [12234] lo registró.
Y dijo el Imán Ahmad:
Nos narró Abū Mu‘āwiya; nos narró al-A‘maš, de ‘Amr ibn Murra, de Abū l-Buḫtarī, de ‘Alī —Allah esté complacido con él—,
quien dijo:
Cuando transmitáis del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— un hadiz, pensad de él lo que sea más guiador, lo que sea más suave, [ y lo que sea más salvador ] [12235] y lo que sea más piadoso.
[12236][12237]
Luego lo narró de Yaḥyā, de Ibn Sa‘īd, de Mis‘ar, de ‘Amr ibn Murra, de Abū l-Buḫtarī, de Abū ‘Abd ar-Raḥmān, de ‘Alī —Allah esté complacido con él—,
quien dijo:
Cuando transmitáis del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— un hadiz, pensad de él lo que sea más guiador, más suave y más piadoso.
[12238]
Y Su dicho:
{ «Y les hace lícitas las cosas buenas y les prohíbe las impuras» }
Es decir: les hace lícito lo que se habían prohibido a sí mismos de las baḥā’ir, las sawā’ib, las waṣā’il y el ḥām, y cosas semejantes, con las que se habían estrechado a sí mismos; y les prohíbe las impurezas.
Dijo ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa,
de Ibn ‘Abbās:
como la carne de cerdo, la usura y lo que consideraban lícito de lo prohibido, de los alimentos que Allah —Exaltado sea— prohibió.
Y dijeron algunos sabios:
Todo lo que Allah —Exaltado sea— ha hecho lícito es bueno, beneficioso para el cuerpo y la religión; y todo lo que ha prohibido es impuro, dañino para el cuerpo y la religión.
Y se aferró a esta noble aleya quien sostiene la bondad y la fealdad racionales; y se respondió a ello con algo para lo cual este lugar no se extiende.
Asimismo, se argumentó con ella por parte de quienes, entre los sabios, sostuvieron que el criterio para la licitud de los alimentos sobre los que no hay texto explícito ni de licitud ni de prohibición remite a lo que los árabes consideraban agradable en su estado de holgura; y, del lado de la prohibición, a lo que consideraban repugnante. Y en ello hay
[12239] también una larga discusión.
Y Su dicho:
{ «Y les alivia su carga y las cadenas que estaban sobre ellos» }
Es decir: que él vino con la facilitación y la tolerancia,
como ha llegado el hadiz por diversas vías del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— que dijo:
«He sido enviado con la ḥanīfiyya tolerante».
Y dijo a sus dos enviados, Mu‘āḏ y Abū Mūsā al-Aš‘arī, cuando
[12240] los envió al Yemen:
«Dad buenas nuevas y no ahuyentéis; facilitad y no dificultéis; y poneos de acuerdo y no discrepéis».
Y dijo su compañero Abū Barza al-Aslamī:
Ciertamente acompañé al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y fui testigo de su facilitación.
Las comunidades que
[12241] fueron antes que nosotros tuvieron estrechez en sus legislaciones; y Allah amplió para esta comunidad sus asuntos y se los facilitó.
Por eso dijo el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—:
«Allah ha pasado por alto para mi comunidad lo que sus almas se dicen a sí mismas, mientras no lo pronuncien ni lo hagan».
[12242] Y dijo:
«Se ha levantado de mi comunidad el error, el olvido y aquello a lo que fueron forzados».
[12243] Por ello, Allah guio a esta comunidad a que digan:
{ «¡Señor nuestro! No nos tomes en cuenta si olvidamos o erramos. ¡Señor nuestro! No cargues sobre nosotros un peso como el que cargaste sobre quienes fueron antes que nosotros. ¡Señor nuestro! No nos hagas cargar lo que no podemos soportar. Perdónanos, absuélvenos y ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Protector: auxílianos contra el pueblo de los incrédulos» } [ al-Baqara: 286 ] Y está establecido en el Ṣaḥīḥ de Muslim que Allah —Exaltado sea— dijo tras cada petición de estas: «Lo he hecho, lo he hecho».
[12244]
Y Su dicho:
{ «Así pues, quienes creen en él, lo apoyan y lo socorren» }
Es decir: lo engrandecen y lo veneran.
{ «Y siguen la luz que fue hecha descender con él» }
Es decir: el Corán y la revelación con la que vino, transmitiéndola a la gente.
{ «Esos son los triunfadores» }
Es decir: en esta vida y en la Otra.
Notas y Referencias
[12191] En K, M, A: «con su envío».
[12192] En D: «mi venta».
[12193] En A: «¿me encuentras?».
[12194] En K: «y doy testimonio de que tú».
[12195] En K, M, A: «Luego se encargó de su mortaja y lo perfumó».
[12196] Al-Musnad (5/411).
[12197] En A: «al-Bakrī».
[12198] En D: «hablamos».
[12199] En K: «los mensajeros».
[12200] En K: «Entonces hablad».
[12201] En A: «negras».
[12202] En D, K, M: «¡por Allah!».
[12203] En A: «nuestro Profeta Muhammad».
[12204] En A: «una estancia suya».
[12205] En D: «Dijo: entonces envió».
[12206] En D, M: «no es lícito».
[12207] En D: «y que yo ya he salido».
[12208] En K, M: «que».
[12209] En D, K, A: «y sacó de ella».
[12210] En A: «otra: y sacó de ella una seda negra».
[12211] En D, M: «dijo».
[12212] En A: «jasmā’».
[12213] En D: «muflaṭas».
[12214] En M: «Moisés hijo de ‘Imrān».
[12215] En D, K, A: «y sacó de ella».
[12216] Adición de A.
[12217] En K, M, A: «y sacó de ella».
[12218] En K, M, A: «y sacó de ella».
[12219] En K, M, A: «y sacó de ella».
[12220] En A: «sobre ambos».
[12221] En D: «y he aquí un hombre joven».
[12222] Dalā’il an-Nubuwwa (1/385).
[12223] Tafsīr aṭ-Ṭabarī (13/164) y Ṣaḥīḥ al-Buẖārī, n.º (2125).
[12224] En H: «Muḥammad ibn Idrīs ibn al-Ḥumaydī»; y en el resto de copias: «Muḥammad ibn Idrīs ibn Warrāq ibn al-Ḥumaydī». Lo establecido es de al-Ǧarḥ wa-t-Ta‘dīl 213/204, tomado del margen de la ed. aš-Ša‘b.
[12225] Al-Mu‘ǧam al-Kabīr (2/125). También lo narró en al-Awsaṭ con el n.º (3496), «Maǧma‘ al-Baḥrayn», y dijo: «No se narra de Ǧubayr sino con esta cadena; se singularizó con ello Muḥammad ibn Idrīs». Dijo al-Hayṯamī en al-Maǧma‘ (8/233): «En él hay quienes no conozco».
[12226] En todas las copias: «‘Umar ibn Ḥafṣ Abū ‘Umar aḍ-Ḍarīr»; lo establecido es de Sunan Abī Dāwūd.
[12227] En A: «Entonces dijo».
[12228] Sunan Abī Dāwūd, n.º (4656); «ad-dafr: el hedor».
[12229] En M: «las oraciones de Allah y Su paz sean con él».
[12230] En K, M, A: «era».
[12231] Adición de M.
[12232] Al-Musnad: del hadiz de Abū Usayd (3/497) y del hadiz de Abū Ḥumayd (5/425).
[12233] Adición de A.
[12234] Adición de A.
[12235] Adición de A.
[12236] En A: «más perdurable».
[12237] Al-Musnad (1/122).
[12238] Al-Musnad (1/130).
[12239] En M: «Y en eso».
[12240] En A: «cuando».
[12241] En K: «que».
[12242] Lo narró al-Buẖārī en su Ṣaḥīḥ con el n.º (5269) y Muslim en su Ṣaḥīḥ con el n.º (127), del hadiz de Abū Hurayra.
[12243] Lo narró Ibn Māǧa en as-Sunan con el n.º (2045), del hadiz de Abū Ḏarr —Allah esté complacido con él—; ya se mencionó su documentación y sus corroboraciones.
[12244] Ṣaḥīḥ Muslim, n.º (126), del hadiz de Ibn ‘Abbās —Allah esté complacido con ambos—.