La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:38] Al ladrón y a la ladrona [luego de un juicio justo] córtenles la mano en compensación por su delito. Esta es una sentencia disuasoria dictada por Dios. Dios es Poderoso, Sabio.
Tafsir de Ibn Kathir
{وَٱلسَّارِقُ وَٱلسَّارِقَةُ فَٱقۡطَعُوٓاْ أَيۡدِيَهُمَا جَزَآءَۢ بِمَا كَسَبَا نَكَٰلٗا مِّنَ ٱللَّهِۗ وَٱللَّهُ عَزِيزٌ حَكِيمٞ} (38)
Dice el Altísimo, dictando sentencia y ordenando cortar la mano del ladrón y de la ladrona. Al-Tawrī transmitió de Jābir ibn Yazīd al-Juʿfī, de ʿĀmir ibn Sharāḥīl al-Shaʿbī,
que Ibn Masʿūd solía recitarla:
«y el ladrón y la ladrona: cortad sus manos derechas».
Esta es una lectura شاذة (shādhdha), aunque el dictamen, según todos los sabios, concuerda con ella, no por ella, sino que se deduce de otra prueba. El corte ya se practicaba en la ǧāhiliyya; fue ratificado en el Islam y se le añadieron otras condiciones, como mencionaremos —si Allah, Altísimo, quiere—. Del mismo modo, la القسامة (qasāma), la diyya, el القرَاض (qirāḍ) y otras cosas que la Ley revelada confirmó tal como estaban, con añadidos que completan los intereses.
Se dice que los primeros en cortar manos en la ǧāhiliyya fueron Qurayš: cortaron a un hombre llamado «Duwayk», cliente (mawlā) de Banū Mulayḥ ibn ʿAmr de Ḫuzāʿa, que había robado el tesoro de la Kaʿba; y se dice que lo robaron unos hombres y lo colocaron en su poder.
Algunos juristas de los ẓāhiríes sostuvieron que, cuando el ladrón roba algo, se le corta la mano por ello, sea poco o mucho, por la generalidad de esta aleya:
{ وَالسَّارِقُ وَالسَّارِقَةُ فَاقْطَعُوا أَيْدِيَهُمَا }
Así, no consideraron ni un niṣāb ni un ḥirz, sino que se atuvieron al mero hecho del robo.
Ibn Ǧarīr e Ibn Abī Ḥātim transmitieron, por la vía de ʿAbd al-Muʾmin,
de Naǧda al-Ḥanafī, quien dijo: pregunté a Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho:
{ وَالسَّارِقُ وَالسَّارِقَةُ فَاقْطَعُوا أَيْدِيَهُمَا }
¿es específico o general?
Dijo: «Más bien, general».
Esto puede ser una conformidad de Ibn ʿAbbās con lo que sostuvieron estos, y puede significar otra cosa; Allah sabe más.
Y se aferraron a lo establecido en los dos Ṣaḥīḥ,
de Abū Hurayra: que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Allah maldiga al ladrón: roba un huevo y se le corta la mano; roba una cuerda y se le corta la mano».
[9796] En cuanto a la mayoría, consideraron el niṣāb en el robo, aunque discreparon entre sí sobre su cuantía. Cada uno de los cuatro imames sostuvo una opinión distinta. Para el imām Mālik ibn Anas —Allah tenga misericordia de él—, el niṣāb es de tres dírhams acuñados, puros: cuando los roba, o roba algo cuyo precio alcance su valor o más, el corte se hace obligatorio. Argumentó con lo que transmitió de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar: que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— cortó por un miǧann cuyo precio era de tres dírhams. Ambos lo incluyeron en los dos Ṣaḥīḥ.
[9797]
Dijo Mālik —Allah tenga misericordia de él—: y ʿUṯmān —Allah esté complacido con él— cortó por una cidra (utruǧǧa) tasada en tres dírhams, y es lo que más me ha gustado de cuanto he oído sobre ello. Este relato de ʿUṯmān —Allah esté complacido con él— lo transmitió Mālik de ʿAbd Allāh ibn Abī Bakr, de su padre,
de ʿAmra bint ʿAbd al-Raḥmān: que un ladrón robó, en tiempos de ʿUṯmān, una cidra; entonces ʿUṯmān ordenó que se tasara, y fue tasada en tres dírhams según el cambio de doce dírhams por un dinar; y ʿUṯmān le cortó la mano.
[9798]
Dijeron los compañeros de Mālik: y una actuación como esta
[9799] se hace conocida, y no
[9800] se reprueba; de alguien como él se transmite el consenso tácito (al-iǧmāʿ al-sukūtī). En ello hay indicio del corte por frutos, en contra de los ḥanafíes; y de considerar tres dírhams, en contra de ellos en su exigencia de diez dírhams, y en contra de los šāfiʿíes en su consideración de un cuarto de dinar. Allah sabe más.
Al-Šāfiʿī —Allah tenga misericordia de él— sostuvo que el criterio para cortar la mano del ladrón es un cuarto de dinar, o lo equivalente en precios o mercancías, en adelante. La prueba
[9801] de ello es lo que sacaron los dos shayjs, al-Buḫārī y Muslim, por la vía de al-Zuhrī, de ʿAmra, de ʿĀʾiša —Allah esté complacido con ella—: que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Se corta la mano del ladrón
[9802] por un cuarto de dinar o más».
[9803]
Y Muslim, por la vía de Abū Bakr ibn Muḥammad ibn ʿAmr ibn Ḥazm, de ʿAmra, de ʿĀʾiša: que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«No se corta la mano del ladrón sino por un cuarto de dinar o más».
[9804]
Dijeron nuestros compañeros: este ḥadīṯ es decisivo en la cuestión y texto explícito en considerar el cuarto de dinar, no lo que sea equivalente.
Dijeron: y el ḥadīṯ del precio del miǧann, y que era de tres
[9805] dírhams, no contradice esto, porque entonces el dinar era de doce dírhams, y ello es el precio de un cuarto de dinar; así fue posible conciliar por esta vía.
Se transmite este madhhab de ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb, ʿUṯmān ibn ʿAffān y ʿAlī ibn Abī Ṭālib —Allah esté complacido con ellos—. Y lo sostienen ʿUmar ibn ʿAbd al-ʿAzīz, al-Layṯ ibn Saʿd, al-Awzāʿī, al-Šāfiʿī y sus compañeros, e Isḥāq ibn Rāhawayh —según una transmisión suya—, Abū Ṯawr y Dāwūd ibn ʿAlī al-Ẓāhirī —Allah tenga misericordia de ellos—.
El imām Aḥmad ibn Ḥanbal e Isḥāq ibn Rāhawayh —según una transmisión suya— sostuvieron que tanto el cuarto de dinar como los tres dírhams son un referente legal (mardd šarʿī): quien robe uno de ellos, o lo equivalente, se le corta, actuando conforme al ḥadīṯ de Ibn ʿUmar y al ḥadīṯ de ʿĀʾiša —Allah esté complacido con ambos—. En una formulación, según el imām Aḥmad, de ʿĀʾiša [ رضي الله عنها ] [9806] que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Cortad por un cuarto de dinar, y no cortéis por lo que sea inferior a ello».
[9807] Y el cuarto de dinar, en aquel tiempo, era de tres dírhams, y el dinar de doce dírhams.
Y en una versión de al-Nasāʾī: «No se corta la mano del ladrón por menos que el precio del miǧann». Se dijo
[9808] a ʿĀʾiša: ¿cuál es el precio del miǧann? Dijo: «un cuarto de dinar».
[9809]
Todos estos son textos que indican la no exigencia de diez dírhams. Allah sabe más.
En cuanto al imām Abū Ḥanīfa y sus compañeros —Abū Yūsuf, Muḥammad y Zufar—, así como Sufyān al-Tawrī —Allah tenga misericordia de ellos—, sostuvieron que el niṣāb es de diez dírhams acuñados, no adulterados. Argumentaron que el precio del miǧann por el que se cortó al ladrón en tiempos del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— era de diez dírhams.
Abū Bakr ibn Abī Šayba transmitió: nos narraron Ibn Numayr y ʿAbd al-Aʿlā
[9810] y de
[9811] Muḥammad ibn Isḥāq, de Ayyūb ibn Mūsā, de ʿAṭāʾ,
de Ibn ʿAbbās, quien dijo: el precio del miǧann en tiempos del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— era de diez dírhams.
[9812]
Luego dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, de Muḥammad ibn Isḥāq, de ʿAmr ibn Šuʿayb, de su padre,
de su abuelo, quien dijo: el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No se corta la mano del ladrón por menos que el precio del miǧann». Y el precio del miǧann era de diez dírhams.
[9813]
Dijeron: así, Ibn ʿAbbās y ʿAbd Allāh ibn ʿAmr han discrepado de Ibn ʿUmar sobre el precio del miǧann; por cautela, se toma lo mayor, porque los ḥudūd se evitan por las dudas.
Algunos de los salaf sostuvieron que se corta la mano del ladrón por diez dírhams, o por un dinar, o por lo que alcance el valor de uno de los dos. Esto se transmite de ʿAlī, Ibn Masʿūd, Ibrāhīm al-Naḫaʿī y Abū Ǧaʿfar al-Bāqir —Allah, Altísimo, tenga misericordia de ellos—.
Y algunos de los salaf dijeron: «no se corta la mano (al-ḫams) sino por cinco», es decir: por cinco dinares o cincuenta dírhams. Esto se transmite de Saʿīd ibn Ǧubayr —Allah tenga misericordia de él—.
La mayoría respondió a aquello en lo que se apoyaron los ẓāhiríes del ḥadīṯ de Abū Hurayra: «roba un huevo y se le corta la mano; roba una cuerda y se le corta la mano», con varias respuestas:
La primera: que está abrogado por el ḥadīṯ de ʿĀʾiša. En esto hay reparo, pues es necesario aclarar la cronología.
La segunda: que se interpreta como «huevo de hierro» y «cuerda de barcos»; lo dijo al-Aʿmaš, según lo transmitieron al-Buḫārī y otros de él.
La tercera: que esto es un medio para el progresivo aumento en el robo, de lo poco a lo mucho por lo que se corta la mano; y cabe que esto haya sido expresado a modo de informar sobre cómo era el asunto en la ǧāhiliyya, cuando cortaban por lo poco y por lo mucho, de modo que maldijo al ladrón que entrega su valiosa mano por cosas viles.
Han mencionado que Abū al-ʿAlāʾ al-Maʿarrī, cuando llegó a Bagdad, se hizo célebre por haber planteado una objeción a los juristas al fijar ellos el niṣāb del robo en un cuarto de dinar, y compuso sobre ello versos que evidencian su ignorancia y su poca razón. Dijo:
«Una mano, por quinientos ʿasǧad, fue tasada su diyya
[9814]*** ¿cómo es que fue cortada por un cuarto de dinar?
Una contradicción: no nos queda sino callar ante ella*** y refugiarnos en nuestro Señor del Fuego».
[9815]
Cuando dijo eso y se hizo célebre por ello, lo buscaron
[9816] los juristas y huyó de ellos. La gente le respondió a esto. Entre las respuestas estuvo la del cadí ʿAbd al-Wahhāb al-Mālikī —Allah tenga misericordia de él—, quien dijo: «cuando fue digna de confianza, fue valiosa; cuando traicionó, se volvió vil».
Y entre ellos quien dijo: esto forma parte de la perfecta sabiduría, del interés y de los secretos de la grandiosa šarīʿa: en el capítulo de las lesiones (ǧināyāt) convino magnificar el valor de la mano en quinientos dinares para que no se atente contra ella; y en el capítulo del robo convino que la cuantía por la que se corta sea un cuarto de dinar para que la gente no se precipite a robar bienes. Esto es la esencia misma de la sabiduría para los dotados de entendimiento. Por eso dijo [ تعالى ] [9817]{ جَزَاءً بِمَا كَسَبَا نَكَالا مِنَ اللَّهِ وَاللَّهُ عَزِيزٌ حَكِيمٌ }
Es decir: retribución por su mala acción al tomar con sus manos los bienes de la gente; convino, pues, cortar aquello con lo que se ayudaron para ello.
{ نَكَالا مِنَ اللَّهِ }
esto es: un escarmiento de Allah para ambos por cometer eso.
{ وَاللَّهُ عَزِيزٌ }
esto es: en Su represalia.
{ حِكِيمٌ }
esto es: en Su mandato, Su prohibición, Su legislación y Su decreto.
Notas y Referencias
[9796] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī, n.º (6799), y Ṣaḥīḥ Muslim, n.º (1687).
[9797] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī, n.º (6797), y Ṣaḥīḥ Muslim, n.º (1686).
[9798] Al-Muwaṭṭaʾ (2/832).
[9799] En R: «الصنع».
[9800] En A: «فلم».
[9801] En R: «أو الحجة».
[9802] En R: «يقطع السارق».
[9803] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī, n.º (6789), y Ṣaḥīḥ Muslim, n.º (1684).
[9804] Ṣaḥīḥ Muslim (1684).
[9805] En A: «بثلاثة».
[9806] Adición de A.
[9807] Al-Musnad (6/80).
[9808] En A: «فقيل».
[9809] Sunan al-Nasāʾī (8/80).
[9810] En A: «بن عبد الأعلى», y es un error.
[9811] En A: «حدثنا».
[9812] Al-Muṣannaf (9/474). Y lo transmitió al-Dāraquṭnī en al-Sunan (3/191) por la vía de Muḥammad ibn Isḥāq con él.
[9813] Al-Muṣannaf (9/474). Y lo transmitió al-Dāraquṭnī en al-Sunan (3/190) por la vía de Muḥammad ibn Isḥāq con él. El ḥadīṯ es اضطراب (muḍṭarib): se discrepó en él respecto de Muḥammad ibn Isḥāq —como ves—, y fue transmitido por muchas otras vías.
[9814] En R y A: «فديت».
[9815] Los transmitió al-Ḏahabī en Siyar Aʿlām al-Nubalāʾ (18/30).
[9816] En A: «فطلبه».
[9817] Adición de R y A.