La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:3] Les es prohibido [comer] la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo, el animal que haya sido sacrificado invocando otro en lugar de Dios, la del animal muerto por asfixia, golpe, caída, cornada o herido por las fieras, a menos que alcancen a degollarlo [antes de que muera], y lo que es inmolado en altares [en honor a un ídolo]. [También es prohibido] consultar la suerte echando flechas. [Violar alguna de estas leyes] es un pecado. Quienes se empeñan en negar la verdad han perdido la esperanza de [hacerlos renunciar a] su religión. No tengan temor de ellos, sino que tengan temor de Mí. Hoy les he perfeccionado su forma de adoración, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión. Pero quien, [en caso extremo] por hambre, se vea forzado [y coma de lo prohibido] pero sin intención de transgredir la ley ni excederse, Dios es Perdonador, Misericordioso.
Tafsir de Ibn Kathir
{حُرِّمَتۡ عَلَيۡكُمُ ٱلۡمَيۡتَةُ وَٱلدَّمُ وَلَحۡمُ ٱلۡخِنزِيرِ وَمَآ أُهِلَّ لِغَيۡرِ ٱللَّهِ بِهِۦ وَٱلۡمُنۡخَنِقَةُ وَٱلۡمَوۡقُوذَةُ وَٱلۡمُتَرَدِّيَةُ وَٱلنَّطِيحَةُ وَمَآ أَكَلَ ٱلسَّبُعُ إِلَّا مَا ذَكَّيۡتُمۡ وَمَا ذُبِحَ عَلَى ٱلنُّصُبِ وَأَن تَسۡتَقۡسِمُواْ بِٱلۡأَزۡلَٰمِۚ ذَٰلِكُمۡ فِسۡقٌۗ ٱلۡيَوۡمَ يَئِسَ ٱلَّذِينَ كَفَرُواْ مِن دِينِكُمۡ فَلَا تَخۡشَوۡهُمۡ وَٱخۡشَوۡنِۚ ٱلۡيَوۡمَ أَكۡمَلۡتُ لَكُمۡ دِينَكُمۡ وَأَتۡمَمۡتُ عَلَيۡكُمۡ نِعۡمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ ٱلۡإِسۡلَٰمَ دِينٗاۚ فَمَنِ ٱضۡطُرَّ فِي مَخۡمَصَةٍ غَيۡرَ مُتَجَانِفٖ لِّإِثۡمٖ فَإِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٞ رَّحِيمٞ} (3)
Informa el Altísimo a Sus siervos con una comunicación que incluye la prohibición de incurrir en estos ilícitos: la carroña, que es aquello que muere de los animales por muerte natural, sin ذَكَاة (degüello ritual) ni caza; y ello no es sino por el daño que encierra, pues contiene sangre retenida; así, es perjudicial para la religión y para el cuerpo, y por eso Allah, Poderoso y Majestuoso, la prohibió. Se exceptúa de la carroña el pescado, pues es lícito tanto si muere por degüello como si no, por lo que transmitió Mālik en su Muwaṭṭa’, y al-Šāfiʿī y Aḥmad en sus Musnad, y Abū Dāwūd, al-Tirmiḏī, al-Nasā’ī e Ibn Māǧa en sus Sunan, e Ibn Ḫuzayma e Ibn Ḥibbān en sus Ṣaḥīḥ, de Abū Hurayra: que al Mensajero de Allah ﷺ se le preguntó acerca del agua del mar, y dijo: «Es purificadora su agua, lícita su carroña[8927]».
Y así también la langosta, por lo que vendrá del ḥadīṯ.
Y Su dicho: {وَالدَّمُ} significa [con ello][8928] la sangre derramada; por Su dicho: {أَوْ دَمًا مَسْفُوحًا} [al-Anʿām: 145]. Así lo dijeron Ibn ʿAbbās y Saʿīd b. Ǧubayr.
Dijo Ibn Abī Ḥātim: Nos narró Kaṯīr b. Šihāb al-Maḏḥiǧī; nos narró Muḥammad b. Saʿīd b. Sābiq; nos narró ʿAmr —es decir, Ibn Qays— de Simāk, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās: que se le preguntó acerca del bazo y dijo: «Comedlo». Le dijeron: «Es sangre». Dijo: «Solo se os ha prohibido la sangre derramada».
Y así lo transmitió Ḥammād b. Salama, de Yaḥyā b. Saʿīd, de al-Qāsim, de ʿĀ’iša, quien dijo: «Solo se prohibió la sangre que fluye».
Y ya dijo Abū ʿAbd Allāh Muḥammad b. Idrīs al-Šāfiʿī: Nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd b. Aslam, de su padre, de Ibn ʿUmar, quien dijo: Dijo el Mensajero de Allah ﷺ[8929]: «Se nos han hecho lícitas dos carroñas y dos sangres: en cuanto a las dos carroñas, el pez[8930] y la langosta; y en cuanto a las dos sangres, el hígado y el bazo».
Y así lo transmitieron Aḥmad b. Ḥanbal, Ibn Māǧa, al-Dāraquṭnī y al-Bayhaqī, del ḥadīṯ de ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd b. Aslam[8931], y él es débil. Dijo el ḥāfiẓ al-Bayhaqī: Y lo transmitió Ismāʿīl b. Abī Idrīs[8932] de Usāma, ʿAbd Allāh y ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd b. Aslam, de Ibn ʿUmar, elevado (marfūʿ).
Digo: Los tres son débiles, aunque unos son mejores que otros. Y lo transmitió Sulaymān b. Bilāl, uno de los firmes, de Zayd b. Aslam, de Ibn ʿUmar; y algunos lo detuvieron en él (mawqūf). Dijo el ḥāfiẓ Abū Zurʿa al-Rāzī: «Y esto es más auténtico».
Y dijo Ibn Abī Ḥātim: Nos narró ʿAlī b. al-Ḥasan; nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Malik b. Abī al-Šawārib; nos narró Bašīr b. Surayǧ, de Abī Ġālib, de Abī Umāma —y es Ṣudayy b. ʿAǧlān—, quien dijo: El Mensajero de Allah ﷺ me envió a mi gente para llamarlos a Allah y a Su Mensajero, y exponerles las prescripciones del Islam. Fui a ellos, y mientras estábamos así, trajeron una escudilla de sangre, y se reunieron[8933] en torno a ella comiéndola. Dijeron: «Ven, oh Ṣudayy, y come». Dije: «¡Ay de vosotros! Solo he venido a vosotros de parte de quien os prohíbe[8934] esto, y Allah se lo ha revelado». Dijeron: «¿Y qué es eso?». Dije: Y les recité esta aleya: {حُرِّمَتْ عَلَيْكُمُ الْمَيْتَةُ وَالدَّمُ [وَلَحْمُ الْخِنزيرِ]}[8935] la aleya.
Y lo transmitió el ḥāfiẓ Abū Bakr b. Mardūyah por el ḥadīṯ de Ibn Abī al-Šawārib con una cadena semejante, y añadió tras este relato: Dijo: «Me puse a llamarlos al Islam, y se negaban ante mí. Les dije: “¡Ay de vosotros! Dadme de beber un trago de agua, pues tengo una sed intensa” —dijo— “y yo llevaba mi ʿabāya”». Dijeron: «No; más bien te dejaremos hasta que mueras de sed». Dijo: «Me afligí y golpeé[8936] mi cabeza en la ʿabāya, y me dormí sobre la arena ardiente en un calor intenso». Dijo: «Entonces vino a mí en sueños alguien con una copa de vidrio, como la gente no había visto otra más hermosa, y en ella una bebida como la gente no había visto[ bebida][8937] más deliciosa. Me la acercó y la bebí; y cuando terminé mi bebida, desperté: y por Allah, no volví a tener sed ni a pasar desnudez tras aquel trago».[8938]
Y lo transmitió al-Ḥākim en su Mustadrak, de ʿAlī b. Ḥumšāḏ[8939] de ʿAbd Allāh b. Aḥmad b. Ḥanbal: me narró ʿAbd Allāh b. Salama b. ʿAyyāš al-ʿĀmirī; nos narró Ṣadaqa b. Harmuz, de Abī Ġālib, de Abī Umāma, mencionando algo semejante[8940]; y añadió tras su dicho: «tras aquel trago»: «Los oí decir: “Os ha venido un hombre de los notables de vuestra gente, y no le disteis a probar ni un sorbo de suero”. Me trajeron suero y dije: “No lo necesito; Allah[8941] me ha alimentado y me ha dado de beber”. Y les mostré mi vientre, y se islamizaron todos, hasta el último».
Y qué hermoso lo que recitó al-Aʿšā en su qaṣīda que mencionó Ibn Isḥāq:[8942]
«Y guárdate de las carroñas: no te acerques a ellas *** ni tomes un hueso afilado para sangrarte».
Es decir: no hagas como hacía[8943] la ǧāhiliyya: uno de ellos, cuando tenía hambre, tomaba algo puntiagudo de hueso o similar y con ello sangraba (faṣada) a su camello o a un animal de cualquier clase; reunía la sangre que salía y la bebía. Por eso Allah prohibió la sangre a esta comunidad. Luego dijo al-Aʿšā:
«Y ese nuṣub erigido no te acerques a él *** ni adores los ídolos: a Allah, pues, adora».
Y Su dicho: {وَلَحْمُ الْخِنزيرِ} significa: el doméstico y el salvaje; y “carne” abarca todas sus partes, incluso la grasa. No hay necesidad de la afectación de los ẓāhiríes en su rigidez aquí y su forzamiento al argumentar con Su dicho: {فَإِنَّهُ رِجْسٌ أَوْ فِسْقًا}; se refieren a Su dicho, Altísimo: {إِلا أَنْ يَكُونَ مَيْتَةً أَوْ دَمًا مَسْفُوحًا أَوْ لَحْمَ خِنزيرٍ فَإِنَّهُ رِجْسٌ} [al-Anʿām: 145]. Hicieron volver el pronombre, según lo que entendieron, al cerdo, para que abarque todas sus partes; y esto es remoto desde el punto de vista lingüístico, pues el pronombre no vuelve sino al mudāf (el término en iḍāfa) y no al mudāf ilayh. Lo más evidente es que “carne” abarca todas las partes, como se entiende en la lengua de los árabes y en el uso constante. Y en Ṣaḥīḥ Muslim, de Burayda b. al-Ḥuṣayb al-Aslamī, رضي الله عنه, dijo: Dijo el Mensajero de Allah ﷺ: «Quien juega al nardashīr es como si hubiera teñido su mano en carne de cerdo y su sangre»[8944] Si tal repulsión es por el mero contacto[8945], ¿cómo será la amenaza y el severo castigo por comerlo y nutrirse de ello? En ello hay indicio de que “carne” incluye todas las partes, de la grasa y otras.
Y en los dos Ṣaḥīḥ: que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Allah ha prohibido la venta del vino, de la carroña, del cerdo y de los ídolos». Se dijo: «¡Oh Mensajero de Allah! ¿Qué opinas de las grasas de la carroña? Con ellas se embadurnan los barcos, se engrasan las pieles y la gente las usa para alumbrarse». Dijo: «No; es ilícito».[8946]
Y en Ṣaḥīḥ al-Buḫārī, del ḥadīṯ de Abū Sufyān: que dijo a Heraclio, rey de los romanos: «Nos prohibió la carroña y la sangre».[8947]
Y Su dicho: {وَمَا أُهِلَّ لِغَيْرِ اللَّهِ بِهِ} es decir: aquello que se degolló mencionando sobre ello el nombre de otro que Allah; es ilícito, porque Allah ha impuesto que Sus criaturas sean degolladas en Su Nombre grandioso. Así, cuando se aparta de ello y se menciona sobre ellas el nombre de otro —un ídolo, un ṭāġūt, un waṯan u otro— de entre el resto de las criaturas, entonces es ilícito por consenso. Los sabios solo discreparon respecto de aquello sobre lo que se omitió la tasmiyya, ya sea deliberadamente o por olvido, como vendrá su exposición en la sura al-Anʿām.
Y ya dijo Ibn Abī Ḥātim: Nos narró ʿAlī b. al-Ḥasan al-Hisindǧānī; nos narró Nuʿaym b. Ḥammād; nos narró Ibn Fuḍayl, de al-Walīd b. Ǧumayʿ, de Abī al-Ṭufayl, quien dijo: Adán descendió con la prohibición de cuatro: la carroña, la sangre, la carne de cerdo y lo consagrado a otro que Allah; y estas cuatro cosas[8949] jamás fueron lícitas, y no han dejado de ser ilícitas desde que Allah creó los cielos y la tierra. Luego, cuando fueron los Hijos de Israel, Allah les prohibió cosas buenas que les habían sido lícitas por sus pecados; y cuando Allah envió a Jesús hijo de María, عليه السلام, descendió con el primer mandato con el que vino Adán[ عليه السلام][8950], y les hizo lícito lo demás; pero lo desmintieron y lo desobedecieron. Este es un athar extraño.
Y dijo también Ibn Abī Ḥātim: Nos narró mi padre; nos narró Aḥmad b. Yūnus; nos narró Rabʿī b. ʿAbd Allāh, quien dijo: Oí a al-Ǧārūd b. Abī Sabra —dijo: es mi abuelo—, quien dijo: Había un hombre de Banū Riyāḥ[8951] llamado Ibn Waṯayl, y era poeta. Desafió —venciendo— al padre de al-Farazdaq en un agua a las afueras de Kūfa, a que este degollara cien de sus camellos y aquel cien de los suyos cuando llegaran al agua. Cuando llegaron al agua, se alzaron contra ellos con espadas y comenzaron a cortarles los tendones. Dijo: La gente salió en asnos rojizos y mulas queriendo la carne —dijo—, y ʿAlī estaba en Kūfa. Dijo: Entonces ʿAlī salió sobre la mula blanca del Mensajero de Allah ﷺ, clamando: «¡Oh gente! No comáis de sus carnes, pues ciertamente se ha invocado sobre ellas otro que Allah».[8952]
Este es un athar extraño; y da testimonio de su autenticidad lo que transmitió Abū Dāwūd: Nos narró Hārūn b. ʿAbd Allāh; nos narró Ḥammād b. Masʿada[8953], de ʿAwf, de Abī Rayḥāna, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: El Profeta ﷺ prohibió la muʿāqara de los beduinos.
Luego dijo Abū Dāwūd: Muḥammad b. Ǧaʿfar —es Ġundar— lo detuvo en Ibn ʿAbbās. Abū Dāwūd se singularizó con ello[8954]
Y dijo también Abū Dāwūd: Nos narró Hārūn b. Zayd b. Abī al-Zarqā’; nos narró mi padre; nos narró Ǧarīr b. Ḥāzim, de al-Zubayr b. Ḫurayt, quien dijo: Oí a ʿIkrima decir: Ciertamente el Mensajero de Allah ﷺ prohibió que se comiera la comida de los contendientes[8955][8956]
Luego dijo Abū Dāwūd: La mayoría de quienes lo transmitieron de Ǧarīr no mencionan en ello a Ibn ʿAbbās. También se singularizó con ello.[8957]
Y Su dicho: {وَالْمُنْخَنِقَةُ}: es la que muere por estrangulamiento, ya sea intencionalmente o por accidente, como cuando se enreda en su atadura[8958] y muere por ello; es ilícita.
En cuanto a {الْمَوْقُوذَةُ}, es la que es golpeada con algo pesado no afilado hasta morir, como dijeron Ibn ʿAbbās y otros: es la que se golpea con madera hasta que se la “awqaḏa”[8959] y muere.
Dijo Qatāda: La gente de la ǧāhiliyya la golpeaba con bastones hasta que moría, y entonces la comían.
Y en el Ṣaḥīḥ: que ʿAdī b. Ḥātim dijo: Dije: «¡Oh Mensajero de Allah! Yo disparo con el miʿrāḍ a la presa y acierto». Dijo: «Si disparas con el miʿrāḍ y perfora (ḫazaqa), cómela; pero si la alcanza por su lado, entonces es waqīḏ, no la comas».[8960]
Diferenció entre lo que fue alcanzado por la flecha o por el venablo y similares con su filo —y lo hizo lícito—, y lo que fue alcanzado por su lado, considerándolo waqīḏ y no lo hizo lícito. Los juristas han consensuado este dictamen aquí. Discreparon, en cambio, sobre si el animal de presa (ǧāriḥa) golpea la caza y la mata por su peso sin herirla: dos opiniones, ambas de al-Šāfiʿī, رحمه الله:
La primera: [que][8961] no es lícita, como en el caso de la flecha; y el punto común es que en ambos casos es una muerte sin herida, por lo que es waqīḏ.
La segunda: que es lícita, porque se dictaminó la licitud de lo cazado por el perro sin pedir detalles, lo cual indica la licitud de lo mencionado, pues entra en la generalidad. He establecido para esta cuestión un capítulo, que se escriba aquí. .
Capítulo:
Los sabios —Allah tenga misericordia de ellos— discreparon sobre si, cuando se suelta un perro sobre una presa y la mata por su peso sin herirla, o la golpea, es lícita o no. Dos opiniones:
La primera: que ello es lícito, por la generalidad de Su dicho, Altísimo: {فَكُلُوا مِمَّا أَمْسَكْنَ عَلَيْكُمْ} [al-Mā’ida: 4], y asimismo por las generalidades del ḥadīṯ de ʿAdī b. Ḥātim[8962] Esta es una opinión que los compañeros atribuyeron a al-Šāfiʿī, رحمه الله, y la consideraron correcta algunos tardíos[ de entre ellos][8963], como al-Nawawī y al-Rāfiʿī.
Digo: Esto no es evidente en las palabras de al-Šāfiʿī en al-Umm y al-Muḫtaṣar, pues dijo en ambos lugares: «Admite dos sentidos». Luego orientó ambos; por ello, los compañeros lo entendieron de él y formularon en la cuestión dos opiniones suyas. Salvo que, en su discusión al relatar la opinión de la licitud, la inclinó un poco, sin declarar una de las dos ni decidirse por ella. Esta opinión —la licitud— la transmitió Ibn al-Ṣabbāġ de Abū Ḥanīfa, por la transmisión de al-Ḥasan b. Ziyād de él, y no mencionó otra. En cuanto a Abū Ǧaʿfar b. Ǧarīr, la relató en su tafsīr de Salmān al-Fārisī, Abū Hurayra, Saʿd b. Abī Waqqāṣ e Ibn ʿUmar. Esto es muy extraño, y no se halla expresamente de ellos, sino que es de su proceder, رحمه الله ورضي عنه.
La segunda opinión: que ello no es lícito. Es una de las dos opiniones de al-Šāfiʿī, رحمه الله; la eligió al-Muzanī, y de las palabras de Ibn al-Ṣabbāġ parece también su preferencia. Allah sabe más. La transmitieron Abū Yūsuf y Muḥammad de Abū Ḥanīfa[8964], y es la conocida del imām Aḥmad b. Ḥanbal, رضي الله عنه[8965] Esta opinión es más cercana a lo correcto, Allah sabe más, porque discurre conforme a[8966] las قواعد أصولية (reglas de uṣūl) y se aferra más a los fundamentos[8967] de la Šarīʿa. Ibn al-Ṣabbāġ argumentó para ella con el ḥadīṯ de Rāfiʿ b. Ḫadīǧ: Dije: «¡Oh Mensajero de Allah! Mañana nos encontraremos con el enemigo y no tenemos cuchillos; ¿degollamos con caña?». Dijo:[8968]«Lo que haga fluir la sangre y se mencione sobre ello el Nombre de Allah, comedlo». El ḥadīṯ completo está en los dos Ṣaḥīḥ.
Y aunque esto se dijo por una causa particular, la consideración es por la generalidad del enunciado, según la mayoría de los sabios en uṣūl y furūʿ; como cuando se le preguntó, عليه السلام[8969], sobre al-batʿ —que es el nabīḏ de miel— y dijo: «Toda bebida que embriague es ilícita»[8970] ¿Diría un jurista que este enunciado está restringido a la bebida de miel? Así también aquí: le preguntaron sobre algo de la degollación y les respondió con una expresión general que abarca lo preguntado y lo demás, pues él, عليه السلام[8971], recibió las jawāmiʿ al-kalim.
Si esto queda establecido, entonces lo que el perro golpea o asfixia por su peso no es de lo que hace fluir la sangre, por lo que no es lícito según el sentido implícito de este ḥadīṯ.
Si se dijera: este ḥadīṯ no pertenece a este ámbito, pues solo preguntaron por el instrumento con el que se degüella, no por aquello que se degüella; por eso exceptuó el diente y la uña, cuando dijo: «No el diente ni la uña; y os informaré de ello: el diente es hueso, y la uña es el cuchillo de los abisinios». Lo exceptuado indica el género de aquello de lo que se exceptúa; de otro modo no sería una excepción conectada. Así, lo preguntado es el instrumento, y no queda en él indicio para lo que mencionáis.
La respuesta: en el discurso hay también lo que os plantea dificultad, pues dice: «Lo que haga fluir la sangre y se mencione sobre ello el Nombre de Allah, comedlo», y no dijo: «degollad con ello». De esto se toman ambos dictámenes: el del instrumento con el que se degüella y el de lo degollado, y que es necesario hacer fluir la sangre con un instrumento que no sea diente ni uña. Este es un camino.
El segundo camino: el método de al-Muzanī: en el caso de la flecha se explicitó que si mata por su lado no se coma, y si perfora, se coma. En el caso del perro vino de forma absoluta, por lo que se lleva a lo restringido allí de la perforación, porque ambos comparten la causa obligante, que es la caza; así, debe aplicarse aquí aunque difiera la causa, como se aplicó el itq (manumisión) absoluto en el ẓihār a su restricción por la fe en el قتل (homicidio); más aún, esto es más prioritario. Esto se dirige contra quien le conceda el fundamento de esta regla como tal; y no hay discrepancia entre los compañeros en ella, por lo que han de responder a esto.
Y puede decir: este lo mató el perro por su peso, por lo que no es lícito por analogía con lo que mató la flecha por su lado[8972]; y el punto común es que ambos son instrumentos de caza, y en ambos murió por su peso. Y no se opone a ello la generalidad de la aleya, porque la analogía precede a la generalidad, como es la doctrina de los cuatro imames y de la mayoría. Este es también un buen camino.
Otro camino: que Su dicho, Altísimo: {فَكُلُوا مِمَّا أَمْسَكْنَ عَلَيْكُمْ} [al-Mā’ida: 4] es general respecto de lo que matan con herida o sin ella; pero este muerto en la forma discutida no deja[8973] de ser: o bien naṭīḥ (embestido) o en su dictamen, o bien munḫaniq (estrangulado) o en su dictamen. Sea lo que sea, debe darse prioridad al[ dictamen][8974] de esta aleya sobre aquella por varias razones:
La primera: que el Legislador consideró el dictamen de esta aleya en el estado de la caza, cuando dice a ʿAdī b. Ḥātim: «Y si lo alcanza por su lado[8975], entonces es waqīḏ, no lo comas». No sabemos de ningún sabio que haya separado entre un dictamen y otro de esta aleya, diciendo: el waqīḏ se considera en la caza, y el naṭīḥ no se considera. Así, decir la licitud de lo discutido sería quebrantar un consenso: no hay quien lo sostenga, y eso es vedado según muchos sabios.
La segunda: que aquella aleya {فَكُلُوا مِمَّا أَمْسَكْنَ عَلَيْكُمْ} [al-Mā’ida: 4] no está en su generalidad por consenso, sino que está especificada a lo cazado de animales comestibles; y salió de la generalidad de su expresión el animal no comestible por acuerdo. La generalidad preservada precede a la no preservada. .
Otro camino: que esta caza, en tal estado, está en el dictamen de la carroña, pues la sangre y lo que la sigue de humedades se han retenido en ella; por ello no es lícita por analogía con la carroña.
Otro camino: que la aleya de la prohibición —es decir, Su dicho: {حُرِّمَتْ عَلَيْكُمُ الْمَيْتَةُ} hasta el final— es muḥkama: no ha entrado en ella abrogación ni especificación. Y así también debe ser muḥkama la aleya de la licitud —es decir, Su dicho: {يَسْأَلُونَكَ مَاذَا أُحِلَّ لَهُمْ قُلْ أُحِلَّ لَكُمُ الطَّيِّبَاتُ [وَمَا عَلَّمْتُمْ مِنَ الْجَوَارِحِ مُكَلِّبِينَ]} [al-Mā’ida: 4][8976]—; por tanto, no debe haber entre ambas contradicción alguna, y la Sunna vino a aclarar eso. Testimonio de ello es el caso de la flecha: mencionó el dictamen de lo que entra en esta aleya —cuando el miʿrāḍ perfora, es lícito porque es de las ṭayyibāt—, y lo que entra en el dictamen de aquella aleya, la de la prohibición —cuando lo alcanza por su lado, no se come porque es waqīḏ—, siendo uno de los individuos de la aleya de la prohibición. Así debe ser el dictamen de esto: si el perro lo hirió, entra en el dictamen de la aleya de la licitud; y si no lo hirió, sino que lo golpeó o lo mató por su peso, entonces es naṭīḥ o en su dictamen, y no es lícito.
Si se dijera: ¿por qué no detalló el dictamen del perro, diciendo lo que mencionáis: si lo hiere es lícito, y si no lo hiere es ilícito?
La respuesta: eso es raro, porque lo propio del perro es matar con su garra o su colmillo, o con ambos; en cuanto a que choque él con la presa, es raro, y así también que la mate por su peso. No hubo necesidad de prevenirlo por su rareza, o por la claridad de su dictamen para quien conoce la prohibición de la carroña, la estrangulada, la golpeada, la despeñada y la embestida. En cuanto a la flecha y el miʿrāḍ, a veces fallan por mala puntería del tirador, por el viento u otras causas; más aún, su fallo es más frecuente que su acierto. Por eso mencionó ambos dictámenes de forma detallada. Allah sabe más. Por ello, cuando el perro suele comer de la presa, mencionó el dictamen de cuando come de ella, diciendo: «Si come, no comas, pues temo que la haya retenido para sí». Esto es auténtico y firme en los dos Ṣaḥīḥ, y también es una especificación de la generalidad de la aleya de la licitud según muchos[8977]; dijeron: no es lícito lo que el perro haya comido. Se atribuyó esto a Abū Hurayra e Ibn ʿAbbās; y lo sostuvieron al-Ḥasan, al-Šaʿbī y al-Naḫaʿī. A ello fueron Abū Ḥanīfa y sus dos compañeros, Aḥmad b. Ḥanbal y al-Šāfiʿī en lo conocido de él. Ibn Ǧarīr transmitió en su tafsīr de ʿAlī, Saʿd, Salmān, Abū Hurayra, Ibn ʿUmar e Ibn ʿAbbās: que la caza se come aunque el perro haya comido de ella; hasta que Saʿd, Salmān, Abū Hurayra, Ibn ʿUmar y otros dijeron: se come aunque no quede de ella sino un trozo. A ello fue Mālik y al-Šāfiʿī en su opinión antigua; y en la nueva insinuó dos opiniones. Así lo dijo el imām Abū Naṣr Ibn al-Ṣabbāġ y otros de los compañeros.
Y Abū Dāwūd transmitió con una cadena buena y fuerte, de Abū Ṯaʿlaba al-Ḫušanī, del Mensajero de Allah ﷺ, que dijo sobre la caza del perro: «Si sueltas tu perro y mencionas el Nombre de Allah, come aunque haya comido de ella; y come lo que tu mano te devuelva».[8978]
Y lo transmitió también al-Nasā’ī del ḥadīṯ de ʿAmr b. Šuʿayb, de su padre, de su abuelo: que un beduino llamado Abū Ṯaʿlaba dijo: «¡Oh Mensajero de Allah!», y mencionó algo semejante.
Y Muḥammad b. Ǧarīr dijo en su tafsīr: Nos narró ʿImrān b. Bakkār al-Kalāʿī; nos narró ʿAbd al-ʿAzīz b. Mūsā —es al-Laḥūnī—; nos narró Muḥammad b. Dīnār —es al-Ṭāḥī—, de Abī Iyās —y es Muʿāwiya b. Qurra—, de Saʿīd b. al-Musayyib, de Salmān al-Fārisī, del Mensajero de Allah ﷺ, que dijo: «Si un hombre suelta su perro sobre la presa y la alcanza habiendo comido de ella, que coma lo que quede.
Luego Ibn Ǧarīr lo consideró defectuoso, pues Qatāda y otros lo transmitieron de Saʿīd b. al-Musayyib, de Salmān, detenido (mawqūf)[8979] En cuanto a la mayoría, dieron prioridad al ḥadīṯ de «ʿAdī» sobre ello, e intentaron debilitar el ḥadīṯ de Abū Ṯaʿlaba y otros. Algunos sabios lo interpretaron como que, si el perro comió después de que su dueño lo esperara y se prolongara la separación sin que viniera, y comió por hambre o similar, entonces no hay problema; pues en tal estado no se teme que la haya retenido para sí, a diferencia de cuando come de ella al primer momento, pues entonces se muestra que la retuvo para sí. Allah sabe más.
En cuanto a las aves de presa[8980], al-Šāfiʿī estableció explícitamente que son como los perros: se prohíbe lo que coman según la mayoría, y no se prohíbe según los otros. Al-Muzanī, de nuestros compañeros, eligió que no se prohíbe comer de lo que coman las aves y las fieras de presa; y es la doctrina de Abū Ḥanīfa y Aḥmad. Dijeron: porque no es posible adiestrarlas como se adiestra al perro con golpes y similares; además, no se adiestran sino comiendo de la presa, por lo que se excusa eso; y además, el texto solo vino respecto del perro, no de las aves. Y dijo el šayḫ Abū ʿAlī en «al-Ifṣāḥ»: si decimos que se prohíbe lo que comió el perro, entonces sobre la prohibición de lo que comió el ave hay dos consideraciones. El qāḍī Abū al-Ṭayyib rechazó esta ramificación y ordenación, por el texto de al-Šāfiʿī, رحمه الله, sobre la equiparación entre ambos. Allah, Glorificado y Altísimo, sabe más.
En cuanto a {الْمُتَرَدِّيَةُ}, es la que cae desde una altura o un lugar elevado y muere por ello; no es lícita.
Dijo ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: {الْمُتَرَدِّيَةُ}: la que cae de una montaña. Y dijo Qatāda: es la que se despeña en un pozo. Y dijo al-Suddī: es la que cae de una montaña o se despeña en un pozo.
En cuanto a {النَّطِيحَةُ}, es la que muere por el embiste de otra; es ilícita, aunque el cuerno la haya herido y haya salido sangre de ella, incluso de su garganta.
Y al-naṭīḥa es faʿīla con sentido de mafʿūla, es decir: manṭūḥa (embestida). La mayoría de las veces esta forma aparece en el habla de los árabes sin tā’ de feminidad: dicen: kaffun ḫaḍīb y ʿaynun kaḥīl, y no dicen: kaff ḫaḍība ni ʿayn kaḥīla. En cuanto a esta, algunos gramáticos dijeron: solo se usó aquí la tā’ de feminidad porque se la trató como un sustantivo, como en su dicho: ṭarīqa ṭawīla. Otros dijeron: se trajo la tā’ de feminidad para indicar el femenino desde el primer momento, a diferencia de: ʿayn kaḥīl y kaff ḫaḍīb, pues el femenino se entiende desde el inicio del discurso.
Y Su dicho: {وَمَا أَكَلَ السَّبُعُ} es decir: aquello sobre lo que se abalanzó un león, o un guepardo, o un tigre, o un lobo, o un perro, y comió parte de ello y murió por eso: es ilícito, aunque haya manado sangre de ella incluso de su garganta; no es lícito por consenso. La gente de la ǧāhiliyya comía lo que la fiera dejaba de la oveja, el camello, la vaca y similares; Allah prohibió eso a los creyentes.
Y Su dicho: {إِلا مَا ذَكَّيْتُمْ} vuelve a aquello a lo que puede volver, de lo que se consolidó la causa de su muerte y fue posible alcanzarlo con degüello ritual, teniendo vida estable. Esto solo vuelve a Su dicho: {وَالْمُنْخَنِقَةُ وَالْمَوْقُوذَةُ وَالْمُتَرَدِّيَةُ وَالنَّطِيحَةُ وَمَا أَكَلَ السَّبُعُ}
Dijo ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {إِلا مَا ذَكَّيْتُمْ}: «Es decir: excepto lo que degolléis de estos mientras aún tenga espíritu: comedlo, pues es ذَكِيّ». Y así se transmitió de Saʿīd b. Ǧubayr, al-Ḥasan al-Baṣrī y al-Suddī.
Y dijo Ibn Abī Ḥātim: Nos narró Abū Saʿīd al-Ašaǧǧ; nos narró Ḥafṣ b. Ġiyāṯ[8981]; nos narró Ǧaʿfar b. Muḥammad, de su padre, de ʿAlī, quien dijo: {وَمَا أَكَلَ السَّبُعُ إِلا مَا ذَكَّيْتُمْ}: «Si mueve su cola, o patea con su pata, o parpadea con su ojo, entonces cómela».
Y dijo Ibn Ǧarīr: Nos narró al-Qāsim; nos narró al-Ḥusayn; nos narró Hušaym y ʿAbbād, ambos dijeron: nos narró Ḥaǧǧāǧ, de Ḥuṣayn, de al-Šaʿbī, de al-Ḥāriṯ, de ʿAlī, quien dijo: «Si alcanzas el degüello de la golpeada, la despeñada y la embestida, mientras mueve una mano o una pierna, cómela».
Y así se transmitió de Ṭāwūs, al-Ḥasan, Qatāda, ʿUbayd b. ʿUmayr, al-Ḍaḥḥāk y otros: que lo degollado, cuando se mueve con un movimiento que indica que aún queda vida en ella tras el degüello, es lícito. Esta es la doctrina de la mayoría de los juristas; y lo sostuvieron Abū Ḥanīfa, al-Šāfiʿī y Aḥmad b. Ḥanbal.
Y dijo Ibn Wahb: Se preguntó a Mālik sobre la oveja a la que la fiera desgarra el vientre hasta que salen sus intestinos. Mālik dijo: «No veo que se degüelle: nada de ella se degüella».
Y dijo Ašhab: Se preguntó a Mālik sobre la hiena que se abalanza sobre el carnero y le aplasta el lomo: ¿ves que se degüelle antes de que muera y se coma? Dijo[8983]: «Si ha alcanzado la suḥra, no veo que se coma; y si alcanzó sus extremidades, no veo problema». Se le dijo: «¿Saltó sobre él y le aplastó el lomo?». Dijo[8984]: «No me agrada; de esto no vive». Se le dijo: «¿Y el lobo se abalanza sobre la oveja y le abre el vientre sin abrir los intestinos?». Dijo: «Si le abrió el vientre, no veo que se coma».
Esta es la doctrina de Mālik, رحمه الله. El sentido aparente de la aleya es general respecto de las imágenes que Mālik, رحمه الله, exceptuó, en las que el animal llega a un estado tras el cual no vive; ello requiere una prueba que especifique[8985] la aleya. Allah sabe más.
Y en los dos Ṣaḥīḥ, de Rāfiʿ b. Ḫadīǧ, dijo: Dije: «¡Oh Mensajero de Allah! Mañana nos encontraremos con el enemigo y no tenemos cuchillos; ¿degollamos con caña?». Dijo: «Lo que haga fluir la sangre y se mencione sobre ello el Nombre de Allah, comedlo; no el diente ni la uña; y os informaré de ello: el diente es hueso, y la uña es el cuchillo de los abisinios».[8986]
Y en el ḥadīṯ que transmitió al-Dāraquṭnī [de Abū Hurayra][8987] elevado, y en él hay reparo; y se transmitió de ʿUmar detenido, y es más auténtico[8988]: «Ciertamente, el degüello está en la garganta y en la base del cuello (al-lubba), y no os apresuréis a que las almas se extingan».[8989]
Y en[8990] el ḥadīṯ que transmitieron el imām Aḥmad y los autores de Sunan, por la transmisión de Ḥammād b. Salama, de Abī al-ʿAšrā’ al-Dārimī, de su padre, dijo: Dije: «¡Oh Mensajero de Allah! ¿Acaso el degüello solo es en la base del cuello y la garganta?». Dijo: «Si la apuñalaras en su muslo, te bastaría».
Es un ḥadīṯ auténtico[8991], pero se interpreta respecto de aquello que[ no][8992] se puede degollar en la garganta y la base del cuello.
Y Su dicho: {وَمَا ذُبِحَ عَلَى النُّصُبِ}. Dijeron Muǧāhid e Ibn Ǧurayǧ[8993]: los nuṣub eran piedras alrededor de la Kaʿba. Dijo[8994] Ibn Ǧurayǧ: eran trescientos sesenta nuṣub; los árabes en su ǧāhiliyya degollaban junto a ellas, y salpicaban con la sangre de esos degüellos lo que miraba hacia la Casa, y cortaban la carne y la ponían sobre los nuṣub.
Y así lo mencionaron otros. Allah prohibió a los creyentes esta práctica y les vedó comer de esos degüellos realizados junto a los nuṣub, incluso si se mencionaba[8995] el Nombre de Allah en el degüello, pues degollar junto a los nuṣub es de la asociación (širk)[8996] que Allah y Su Mensajero prohibieron. Esto debe entenderse así, pues ya precedió la prohibición de lo consagrado a otro que Allah.
Y Su dicho, Altísimo: {وَأَنْ تَسْتَقْسِمُوا بِالأزْلامِ} es decir: se os ha prohibido, oh creyentes, el istiqlāsām con los azlām; su singular es zulam, y puede abrirse la zāy, diciendo: zalam. Los árabes en su ǧāhiliyya practicaban eso: son tres flechas (qidāḥ). En una estaba escrito: «Haz», y en otra: «No hagas», y la tercera «ġufl», sin nada escrito. Algunos dijeron: en una estaba escrito: «Mi Señor me ordena», y en otra: «Mi Señor me prohíbe», y la tercera ġufl[8997], sin nada. Si las agitaba y salía la flecha que ordena, lo hacía; si salía la que prohíbe, lo dejaba; y si salía la vacía, repetía[ el istiqlāsām][8998] El istiqlāsām se toma de طلب القَسم (buscar el reparto/decisión) mediante esos azlām. Así lo estableció Abū Ǧaʿfar b. Ǧarīr.
Y dijo Ibn Abī Ḥātim: Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad b. al-Ṣabbāḥ; nos narró al-Ḥaǧǧāǧ b. Muḥammad; nos informó Ibn Ǧurayǧ y ʿUṯmān b. ʿAṭā’, de ʿAṭā’, de Ibn ʿAbbās: {وَأَنْ تَسْتَقْسِمُوا بِالأزْلامِ}: dijo: «Los azlām son flechas con las que buscaban decisión en los asuntos».
Y así se transmitió de Muǧāhid, Ibrāhīm al-Naḫaʿī, al-Ḥasan al-Baṣrī y Muqātil b. Ḥayyān.
Y dijo Ibn ʿAbbās: son las flechas; con ellas buscaban decisión en los asuntos.
Y mencionó Muḥammad b. Isḥāq y otros: que el mayor de los ídolos de Qurayš era un ídolo llamado Hubal, que estaba dentro de la Kaʿba, erigido sobre un pozo en el que se depositaban las ofrendas y los bienes de la Kaʿba. Tenía junto a él siete azlām, escritos con aquello sobre lo que litigaban cuando se les hacía difícil; lo que les salía de ellas, a ello volvían y no se apartaban.
Y está establecido en el Ṣaḥīḥ: que el Profeta ﷺ, cuando entró en la Kaʿba, encontró a Ibrāhīm e Ismāʿīl representados en ella, y en sus manos los azlām; y dijo: «¡Que Allah los combata! Bien sabían que ellos jamás buscaron decisión con ello».[8999]
Y en el Ṣaḥīḥ: que Surāqa b. Mālik b. Ǧuʿšum, cuando salió en busca del Profeta ﷺ y Abū Bakr, mientras iban a Medina emigrando, dijo: «Busqué decisión con los azlām: ¿los perjudico o no?». Salió lo que detestaba: «No los perjudiques»[9000] Dijo: «Desobedecí a los azlām y los seguí». Luego buscó decisión con ellos por segunda y tercera vez, y en todas salía lo que detestaba: «No los perjudiques»[9001] Y así fue. Surāqa no se había islamizado entonces; luego se islamizó después.[9002]
Ibn Mardūyah transmitió por la vía de Ibrāhīm b. Yazīd, de Raqaba, de ʿAbd al-Malik b. ʿUmayr, de Raǧā’ b. Ḥaywa, de Abī al-Dardā’, quien dijo: Dijo el Mensajero de Allah ﷺ: «No alcanzará los grados quien practique la adivinación (takahhun), o busque decisión (istiqlāsām), o regrese de un viaje por un augurio de ave».[9003]
Y dijo Muǧāhid sobre Su dicho: {وَأَنْ تَسْتَقْسِمُوا بِالأزْلامِ}: «Son las flechas de los árabes, y los dados (kaʿāb) de Persia y de los romanos; con ello jugaban».
Esto que se mencionó de Muǧāhid, de que los azlām estaban dispuestos para el juego de azar, es discutible; salvo que se diga: los usaban para la istikhāra a veces y para el juego de azar otras. Allah sabe más. Pues Allah, Glorificado[ y Altísimo][9004], distinguió entre esto y el juego de azar (al-maysir), diciendo al final de la sura: {يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا إِنَّمَا الْخَمْرُ وَالْمَيْسِرُ وَالأَنْصَابُ وَالأَزْلامُ رِجْسٌ مِنْ عَمَلِ الشَّيْطَانِ فَاجْتَنِبُوهُ لَعَلَّكُمْ تُفْلِحُونَ . إِنَّمَا يُرِيدُ الشَّيْطَانُ أَنْ يُوقِعَ بَيْنَكُمُ الْعَدَاوَةَ وَالْبَغْضَاءَ [فِي الْخَمْرِ وَالْمَيْسِرِ وَيَصُدَّكُمْ عَنْ ذِكْرِ اللَّهِ وَعَنِ الصَّلاةِ فَهَلْ أَنْتُمْ] مُنْتَهُونَ}[9005][las dos aleyas: 90, 91]. Y así dijo aquí: {وَأَنْ تَسْتَقْسِمُوا بِالأزْلامِ ذَلِكُمْ فِسْقٌ} es decir: practicarlo es fisq, extravío, desvío, ignorancia y asociación. Allah ordenó a los creyentes, cuando vacilan en sus asuntos, que le pidan la istikhāra adorándolo, y luego le pidan la elección en el asunto que desean, como transmitieron el imām Aḥmad, al-Buḫārī y los autores de Sunan, por vías de ʿAbd al-Raḥmān b. Abī al-Mawālī, de Muḥammad b. al-Munkadir, de Ǧābir b. ʿAbd Allāh, quien dijo: El Mensajero de Allah ﷺ nos enseñaba[9006] la istikhāra[9007] como nos enseñaba una sura del Corán, y decía: «Cuando uno de vosotros se proponga un asunto, que rece dos rakʿas fuera de la obligatoria; luego que diga: “Allāhumma innī astakhīruka biʿilmika, wa-astaqdiruka biqudratika, wa-as’aluka min faḍlika al-ʿaẓīm; fa’innaka taqdiru wa-lā aqdir, wa-taʿlamu wa-lā aʿlam, wa-anta ʿallām al-ġuyūb. Allāhumma in kunta taʿlamu[9008] hāḏā al-amr —y lo nombra por su nombre— ḫayran lī fī dīnī wa-maʿāšī wa-ʿāqibati amrī, faqdurhu lī wa-yassirhu lī[9009] wa-bārik lī fīh. Allāhumma in kunta taʿlamuhu šarran lī[9010] fī dīnī wa-maʿāšī wa-ʿāqibati amrī, faṣrifnī ʿanhu wa-ṣrifhu ʿannī, wa-qdur lī al-ḫayr ḥayṯu kān, ṯumma raḍḍinī bih”». Esta es la formulación de Aḥmad.[9011]
Y dijo al-Tirmiḏī: Este ḥadīṯ es ḥasan ṣaḥīḥ ġarīb; no lo conocemos sino por el ḥadīṯ de Ibn Abī al-Mawālī.
Su dicho: {الْيَوْمَ يَئِسَ الَّذِينَ كَفَرُوا مِنْ دِينِكُمْ}. Dijo ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: es decir: desesperaron de que volváis a su religión. .
Y así se transmitió de ʿAṭā’ b. Abī Rabāḥ, al-Suddī y Muqātil b. Ḥayyān. Según este sentido se entiende el ḥadīṯ firme en el Ṣaḥīḥ: que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Ciertamente el Shayṭān ha desesperado de ser adorado por los orantes en la Península Arábiga, pero [se dedicará] a la taḥrīš[9013] entre ellos».[9012]
Y es posible que el sentido sea: que desesperaron de asemejarse a los musulmanes, por aquello con lo que los musulmanes se distinguieron de estas cualidades contrarias a la asociación y a su gente. Por eso Allah, Altísimo, dijo ordenando a Sus siervos creyentes que sean pacientes y firmes en la oposición a los incrédulos, y que no teman a nadie sino a Allah: {فَلا تَخْشَوْهُمْ وَاخْشَوْنِ} es decir: no los temáis al diferenciaros de ellos; temedme a Mí: os daré la victoria sobre ellos, los aniquilaré, os haré prevalecer sobre ellos, sanaré vuestros pechos respecto de ellos, y os pondré por encima de ellos en esta vida y en la Otra.
Y Su dicho: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ الإسْلامَ دِينًا}. Esta es la mayor de las mercedes de Allah, Poderoso y Majestuoso, sobre esta comunidad: que el Altísimo les completó su religión, de modo que no necesitan otra religión distinta de ella, ni otro profeta distinto de su Profeta —las bendiciones y la paz de Allah sean con él—. Por eso Allah lo hizo el sello de los profetas y lo envió a los humanos y a los genios: no hay lícito sino lo que él hizo lícito, ni ilícito sino lo que él prohibió, ni religión sino lo que él legisló. Todo lo que informó es verdad y veracidad, sin mentira ni incumplimiento, como dijo el Altísimo: {وَتَمَّتْ كَلِمَتُ رَبِّكَ صِدْقًا وَعَدْلا}[9014][al-Anʿām: 115], es decir: veraz en las noticias y justa en las órdenes y prohibiciones. Cuando completó[9015] la religión para ellos, se completó la merced sobre ellos[9016]; por eso dijo[9017]: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ الإسْلامَ دِينًا} es decir: aceptadlo vosotros para vosotros mismos, pues es la religión que Allah aprobó y amó[9018], y con la que envió a Sus mejores mensajeros nobles, y con la que reveló Sus libros más excelsos.
Dijo ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ}: «Y es el Islam. Allah informó a Su Profeta ﷺ y a los creyentes que les completó la fe, de modo que no necesitan aumento jamás; Allah la ha perfeccionado, por lo que no la disminuirá jamás; y Allah la ha aprobado, por lo que no se disgustará con ella jamás».
Y dijo Asbāṭ de al-Suddī: Esta aleya descendió el día de ʿArafa; y después de ella no descendió lícito ni ilícito. El Mensajero de Allah ﷺ regresó y murió. Dijo Asmā’ bint ʿUmays: Realicé el ḥaǧǧ con el Mensajero de Allah ﷺ en ese ḥaǧǧ. Mientras caminábamos, se le manifestó Ǧibrīl; el Mensajero de Allah ﷺ se inclinó sobre la montura, y la montura no pudo por el peso de lo que llevaba del Corán, y se arrodilló. Me acerqué a él y lo cubrí con un manto[9019] que yo tenía.
Dijo Ibn Ǧurayǧ[9020] y otros: El Mensajero de Allah ﷺ murió ochenta y un días después del día de ʿArafa.
Los dos los transmitió[9021] Ibn Ǧarīr. Luego dijo: Nos narró Sufyān b. Wakīʿ; nos narró Ibn Fuḍayl, de Hārūn b. ʿAnṭara, de su padre, quien dijo: Cuando descendió {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ} —y fue el día del ḥaǧǧ mayor—, ʿUmar lloró. El Profeta ﷺ le dijo: «¿Qué te hace llorar?». Dijo: «Me hizo llorar que estábamos en aumento de nuestra religión; pero cuando se completa[9022], nada se completa sino que disminuye». Dijo: «Has dicho verdad».[9023]
Da testimonio de este sentido el ḥadīṯ firme: «Ciertamente el Islam comenzó como algo extraño, y volverá a ser extraño; así que ṭūbā para los extraños».[9024]
Y dijo el imām Aḥmad: Nos narró Ǧaʿfar b. ʿAwn; nos narró Abū al-ʿUmays, de Qays b. Muslim, de Ṭāriq b. Šihāb, quien dijo: Vino un hombre de los judíos a ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb[ رضي الله عنه][9025] y dijo: «¡Oh Príncipe de los Creyentes! Vosotros leéis una aleya en vuestro Libro; si hubiera descendido sobre nosotros, la comunidad de los judíos, habríamos tomado ese día como festividad». Dijo: «¿Qué aleya?». Dijo: Su dicho: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي}. Entonces[9026]ʿUmar dijo: «Por Allah, ciertamente conozco el día en que descendió sobre el Mensajero de Allah ﷺ, y la hora en que descendió sobre el Mensajero de Allah ﷺ: descendió la tarde de ʿArafa, en un viernes».
Lo transmitió al-Buḫārī de al-Ḥasan b. al-Ṣabbāḥ, de Ǧaʿfar b. ʿAwn, con ello. Y lo transmitieron también Muslim, al-Tirmiḏī y al-Nasā’ī, por vías de Qays b. Muslim, con ello[9027] Y la formulación de al-Buḫārī, en el tafsīr de esta aleya, por la vía de Sufyān al-Ṯawrī, de Qays, de Ṭāriq, dijo: Los judíos dijeron a ʿUmar: «Vosotros leéis una aleya; si hubiera descendido en nosotros, la habríamos tomado[9028] como festividad». Dijo ʿUmar: «Ciertamente sé cuándo descendió, y dónde descendió[9029], y dónde estaba el Mensajero de Allah ﷺ cuando descendió: el día de ʿArafa, y yo, por Allah, estaba en ʿArafa». Dijo Sufyān: «Y dudo si fue viernes o no». {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ} la aleya.[9030]
La duda de Sufyān, رحمه الله, si está en la transmisión, es escrúpulo: dudó si su šayḫ se lo informó o no. Y si dudó sobre que la permanencia en ʿArafa en el ḥaǧǧ de despedida fue un viernes, no creo que eso proceda de al-Ṯawrī, رحمه الله, pues esto es algo conocido y definitivo: no discrepa en ello nadie de los autores de magāzī y sīra ni de los juristas. Han llegado sobre ello aḥādīṯ mutawātir, sin duda en su autenticidad. Allah sabe más. Este ḥadīṯ se transmitió por más de una vía de ʿUmar.
Y dijo Ibn Ǧarīr: Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; nos narró Ibn ʿUlayya; nos informó Raǧā’ b. Abī Salama; nos informó ʿUbāda b. Nusayy; nos informó nuestro emir Isḥāq —dijo Abū Ǧaʿfar b. Ǧarīr: es Isḥāq b. Ḫaraša— de Qabīṣa —es decir, Ibn Ḏu’ayb—, quien dijo: Dijo Kaʿb: «Si esta aleya hubiera descendido sobre otra comunidad distinta de esta, habrían mirado el día en que descendió sobre ellos y lo habrían tomado como festividad en la que se reúnen». Dijo ʿUmar: «¿Qué aleya, oh Kaʿb?». Dijo: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ}. Dijo ʿUmar: «Ya sé el día en que descendió y el lugar en que descendió[9031]: descendió en un viernes y en el día de ʿArafa; y ambos, gracias a Allah, son para nosotros festividad».
Y dijo Ibn Ǧarīr: Nos narró Abū Kurayb; nos narró Qabīṣa; nos narró Ḥammād b. Salama, de ʿAmmār —es el liberto de Banū Hāšim—: que Ibn ʿAbbās recitó: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ الإسْلامَ دِينًا}. Entonces un judío dijo: «Si esta aleya hubiera descendido sobre nosotros, habríamos tomado su día como festividad». Ibn ʿAbbās dijo: «Ciertamente descendió en el día de dos festividades: el día de festividad y el día de viernes».[9032]
Y dijo Ibn Mardūyah: Nos narró Aḥmad b. Kāmil; nos narró Mūsā b. Hārūn; nos narró Yaḥyā b. al-Ḥummānī; nos narró Qays b. al-Rabīʿ, de Ismāʿīl b. Salmān, de Abī ʿUmar al-Bazzār, de Ibn al-Ḥanafiyya, de ʿAlī[ رضي الله عنه][9033], quien dijo: Esta aleya descendió sobre el Mensajero de Allah ﷺ mientras estaba de pie la tarde de ʿArafa: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ}.
Y dijo Ibn Ǧarīr: Nos narró Abū ʿĀmir Ismāʿīl b. ʿAmr al-Sakūnī; nos narró Hišām[9034] b. ʿAmmār; nos narró Ibn ʿAyyāš; nos narró ʿAmr b. Qays al-Sakūnī: que oyó a Muʿāwiya b. Abī Sufyān en el púlpito recitar con esta aleya: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ} hasta completarla, y dijo: «Descendió en el día de ʿArafa, en un viernes».
Ibn Mardūyah transmitió por la vía de Muḥammad b. Isḥāq, de ʿUmar b. Mūsā b. Waǧīh, de Qatāda, de al-Ḥasan, de Samura, quien dijo: Descendió esta aleya: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ الإسْلامَ دِينًا} el día de ʿArafa, mientras el Mensajero de Allah ﷺ estaba de pie en el mawqif.[9035]
En cuanto a lo que transmitieron Ibn Ǧarīr, Ibn Mardūyah y al-Ṭabarānī por la vía de Ibn Lahīʿa, de Ḫālid b. Abī ʿImrān, de Ḥanaš b. ʿAbd Allāh al-Ṣanʿānī, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: «Vuestro Profeta ﷺ nació un lunes,[ y fue investido de profecía un lunes][9036], salió de La Meca un lunes, entró en Medina un lunes, y descendió la sura al-Mā’ida un lunes: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ}; y fue elevado el recuerdo un lunes», es un athar extraño[9037] y su isnād es débil.
Y lo transmitió el imām Aḥmad: Nos narró Mūsā b. Dāwūd; nos narró Ibn Lahīʿa, de Ḫālid b. Abī ʿImrān, de Ḥanaš al-Ṣanʿānī, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: «El Profeta ﷺ nació un lunes, fue investido de profecía un lunes, salió emigrando de La Meca a Medina un lunes, llegó a Medina un lunes, falleció un lunes, y colocó[9038] la Piedra Negra un lunes».
Esta es la formulación de Aḥmad, y no mencionó el descenso de al-Mā’ida un lunes[9039] Allah sabe más. Quizá Ibn ʿAbbās quiso decir que descendió en el día de dos festividades, como precedió, y se confundió el transmisor. Allah sabe más.
[ Y ][9040] dijo Ibn Ǧarīr: Se ha dicho: no es un día conocido por la gente. Luego transmitió por la vía de al-ʿAwfī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ}: dijo: «No es un día conocido por la gente». Dijo: Y se ha dicho: descendió sobre el Mensajero de Allah ﷺ en su marcha hacia el ḥaǧǧ de despedida. Luego lo transmitió por la vía de Abī Ǧaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas.
Digo: Ibn Mardūyah transmitió por la vía de Abī Hārūn al-ʿAydī, de Abī Saʿīd al-Ḫudrī: que descendió sobre el Mensajero de Allah ﷺ el día de Ġadīr Ḫumm[9041], cuando dijo a ʿAlī: «De quien yo sea su mawlā, ʿAlī es su mawlā». Luego lo transmitió de Abū Hurayra[9042], y en él: que fue el día dieciocho de Ḏū al-Ḥiǧǧa, es decir, su regreso, عليه السلام[9043], del ḥaǧǧ de despedida.
No es auténtico ni esto ni aquello. Antes bien, lo correcto, sin duda ni sospecha: es que descendió el día de ʿArafa, y fue un viernes, como lo transmitieron el Príncipe de los Creyentes ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb, ʿAlī b. Abī Ṭālib, el primero de los reyes del Islam Muʿāwiya b. Abī Sufyān, el intérprete del Corán ʿAbd Allāh b. ʿAbbās y Samura b. Ǧundub, رضي الله عنهم; y lo transmitieron de forma mursal[ ʿĀmir][9044] al-Šaʿbī, Qatāda b. Diʿāma, Šahr b. Ḥawšab y otros de los imames y sabios. Lo eligió Ibn Ǧarīr al-Ṭabarī, رحمه[9045]الله.
Y Su dicho: {فَمَنِ اضْطُرَّ فِي مَخْمَصَةٍ غَيْرَ مُتَجَانِفٍ لإثْمٍ فَإِنَّ اللَّهَ غَفُورٌ رَحِيمٌ} es decir: quien necesite consumir algo de estos ilícitos que Allah mencionó[9046] por una necesidad que lo obligue a ello, le es permitido consumirlo; y Allah es para él Perdonador, Misericordioso, pues el Altísimo conoce la necesidad de Su siervo en apuro y su dependencia de ello, y pasa por alto y lo perdona. En el Musnad y en el Ṣaḥīḥ de Ibn Ḥibbān, de Ibn ʿUmar, dijo: Dijo el Mensajero de Allah ﷺ: «Ciertamente Allah ama que se tomen Sus concesiones (ruḫṣa)[9047] como detesta que se cometan Sus desobediencias».[9048] Esta es la formulación de Ibn Ḥibbān. Y en una formulación de Aḥmad[9049]: «Quien no acepte la concesión de Allah, sobre él hay de pecado como las montañas de ʿArafa».[9050]
Por ello dijeron los juristas: comer de la carroña puede ser obligatorio en algunas ocasiones: cuando tema por su vida[9051] y no encuentre otra cosa. Puede ser recomendable, y[ puede][9052] ser permitido según las circunstancias. Discreparon: ¿consume de ella solo lo que le basta para sostener el aliento (sadd al-ramaq), o puede saciarse, o saciarse y aprovisionarse? Son opiniones, como está establecido en el Libro de los Aḥkām. Y sobre si, cuando encuentra carroña y comida ajena, o una presa mientras está en iḥrām: ¿come la carroña, o esa presa y debe expiación, o esa comida y garantiza su sustitución? Dos opiniones, ambas de al-Šāfiʿī, رحمه الله. No es condición para la licitud de comer carroña que pasen tres días sin encontrar comida, como lo imaginan muchos de los comunes[9054] y otros; más bien, cuando se vea obligado a ello, le es permitido.
El imām Aḥmad dijo: Nos narró al-Walīd b. Muslim; nos narró al-Awzāʿī; nos narró Ḥassān b. ʿAṭiyya, de Abī Wāqid al-Layṯī: que dijeron: «¡Oh Mensajero de Allah! Estamos en una tierra en la que nos alcanza[9055] la hambruna; ¿cuándo se nos hace lícita[9056] la carroña?». Dijo: «Si no tomáis ṣabūḥ, ni tomáis ġabūq, ni os abastecéis[9057] de hierbas, entonces es asunto vuestro».
Aḥmad se singularizó con ello por esta vía, y es un isnād auténtico según la condición de los dos Ṣaḥīḥ. Y así lo transmitió Ibn Ǧarīr, de ʿAbd al-Aʿlā b. Wāṣil, de Muḥammad b. al-Qāsim al-Asadī, de al-Awzāʿī, con ello[9058] Pero algunos lo transmitieron de al-Awzāʿī, de Ḥassān b. ʿAṭiyya, de Muslim b. Yazīd, de Abī Wāqid, con ello[9059]; y otros lo transmitieron de al-Awzāʿī, de Ḥassān, de Marṯad —o Abī Marṯad—, de Abī Wāqid, con ello[9060] Ibn Ǧarīr lo transmitió de Hannād b. al-Sarī, de ʿĪsā b. Yūnus, de Ḥassān, de un hombre que se le nombró, y lo mencionó. Y lo transmitió también de Hannād, de Ibn al-Mubārak, de al-Awzāʿī, de Ḥassān, de forma mursal[9061]
Y dijo Ibn Ǧarīr: Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; nos narró Ibn ʿUlayya, de ʿAwn, quien dijo: Encontré junto a al-Ḥasan el libro de Samura y se lo leí; y en él estaba: «Y basta, ante el daño, un ġabūq o un ṣabūḥ».
Nos narró Abū Kurayb; nos narró Hušaym, de al-Ḫaṣīb b. Zayd al-Tamīmī[9062]; nos narró al-Ḥasan: que un hombre preguntó al Profeta ﷺ y dijo: [¿Hasta][9063] cuándo se me hace lícito[ a mí][9064] lo ilícito? Dijo: «¿Hasta cuándo se sacia tu familia con leche, o llega su provisión?».
Nos narró Ibn Ḥumayd; nos narró Salama, de Ibn Isḥāq: nos narró ʿUmar b. ʿAbd Allāh b. ʿUrwa, de su abuelo ʿUrwa b. al-Zubayr, de su abuela[9065]: que un hombre de los beduinos vino al Profeta ﷺ para pedirle dictamen sobre lo que Allah le prohibió y lo que le permitió. El Profeta ﷺ dijo: «Se te hacen lícitas las cosas buenas, y se te prohíben las cosas repugnantes[9066], salvo que caigas en pobreza hasta necesitar un alimento que no te es lícito: entonces come de él hasta que prescindas de él». El hombre dijo: «¿Y cuál es mi pobreza que me lo hace lícito? ¿Y cuál es mi riqueza que me basta para prescindir de ello?». El Profeta ﷺ dijo: «Si esperas un parto, y alcanzas con las carnes de tu ganado hasta tu parto; o si esperas una riqueza que buscas, y alcanzas de ello algo: alimenta a tu familia con lo que se te presente hasta que prescindas de ello». El beduino dijo: «¿Y cuál es mi riqueza que debo dejar cuando la encuentre?». Dijo[ el Profeta][9067]ﷺ: «Si has dado de beber a tu familia un ġabūq por la noche, entonces evita lo que Allah te ha prohibido de alimento. En cuanto a tu riqueza, ciertamente es toda ella facilitada: no hay en ella ilícito».[9068]
El sentido de su dicho: «mā lam taṣṭabiḥū»: se refiere al desayuno; «wa-mā lam[9069] taġtabiqū»: se refiere a la cena; «aw taḫtafī’ū[9070] baqlan[9071] faša’nukum bihā»[ es decir][9072]: comed de ella.
Y dijo Ibn Ǧarīr: Se transmite esta expresión —es decir, su dicho: «aw taḫtafī’ū[9073][ baqlan][9074]»— de cuatro maneras: «taḫtafī’ū» con hamza; «taḥtafīū» con aligeramiento de la yā’ y la ḥā’; «taḥtaffū» con intensificación[ de la fā’][9075]; y «taḥtafū» con ḥā’ y con aligeramiento; y es posible la hamza. Así lo mencionó en el tafsīr.
Otro ḥadīṯ: Dijo Abū Dāwūd: nos narró Hārūn b. ʿAbd Allāh; nos narró al-Faḍl b. Dukayn; nos narró ʿUqba b. Wahb b. ʿUqba al-ʿĀmirī[9076]; oí a mi padre narrar de al-Fuǧayʿ al-ʿĀmirī: que vino al Mensajero de Allah ﷺ y dijo:
«¿Qué se nos hace lícito de la carroña?». Dijo: «¿Cuál es vuestra comida?». Dijimos: «Tomamos ġabūq y tomamos ṣabūḥ». Abū Nuʿaym dijo: ʿUqba me lo explicó: una copa por la mañana y una copa por la tarde[9077] Dijo: «Eso —por el Padre del hambre—». Y les hizo lícita la carroña en esta[9078] situación.
Abū Dāwūd se singularizó con ello[9079] Parece que tomaban ṣabūḥ y ġabūq de algo que no les bastaba, y les hizo lícita la carroña para completar su suficiencia. Con ello puede argumentar quien ve permitido comer de ella hasta alcanzar la saciedad, sin restringirlo a sostener el aliento. Allah sabe más.
Otro ḥadīṯ: Dijo Abū Dāwūd: nos narró Mūsā b. Ismāʿīl; nos narró Ḥammād; nos narró Simāk, de Ǧābir b. Samura: que un hombre se asentó en al-Ḥarra con su familia y sus hijos. Un hombre le dijo: «Tengo una camella que se ha extraviado; si la encuentras, reténla». La encontró y no halló a su dueño. Enfermo, su mujer le dijo: «Degüéllala». Él se negó. Murió. Su mujer le dijo: «Despelleja para que sequemos su grasa y su carne y la comamos». Él dijo: «Hasta que pregunte al Mensajero de Allah ﷺ». Fue a él y le preguntó. Dijo: «¿Tienes riqueza que te baste?». Dijo: «No». Dijo: «Entonces comedla». Dijo: Luego vino su dueño y le informó[9080] de lo ocurrido. Dijo: «¿Por qué no la degollaste?». Dijo: «Me dio vergüenza de ti».
Se singularizó con ello[9081] Con ello puede argumentar quien permite comer hasta saciarse y aprovisionarse de ella por un tiempo en el que predomine en su opinión la necesidad. Allah sabe más.
Y Su dicho: {غَيْرَ مُتَجَانِفٍ لإثْمٍ} es decir: [no][9082] incurriendo en desobediencia a Allah; pues Allah se lo ha permitido y guardó silencio sobre lo otro, como dijo en la sura al-Baqara: {فَمَنِ اضْطُرَّ غَيْرَ بَاغٍ وَلا عَادٍ فَلا إِثْمَ عَلَيْهِ إِنَّ اللَّهَ غَفُورٌ رَحِيمٌ} [la aleya: 173].
Con esta aleya han argumentado quienes dicen que el desobediente por su viaje no se beneficia de ninguna de las concesiones del viaje, porque las concesiones no se alcanzan[9083] mediante desobediencias. Allah sabe más.
Notas y Referencias
[8927] Al-Muwaṭṭa’ (1/22), y el Musnad de al-Šāfiʿī n.º (25) «Badā’iʿ al-Minan», y el Musnad de Aḥmad (2/237, 361), y las Sunan de Abū Dāwūd n.º (83), y las Sunan de al-Tirmiḏī n.º (69), y las Sunan de al-Nasā’ī (1/50), y las Sunan de Ibn Māǧa n.º (386), y el Ṣaḥīḥ de Ibn Ḫuzayma n.º (111), y el Ṣaḥīḥ de Ibn Ḥibbān n.º (119) «Mawārid»: todos por la vía de Ṣafwān b. Sulaym, de Saʿīd b. Salama —de la familia de Banū al-Azraq—: que al-Muġīra b. Abī Burda le informó que oyó a Abū Hurayra y lo mencionó. Este ḥadīṯ fue autenticado por Ibn Ḫuzayma, al-Ḥākim y al-Bayhaqī. Al-Tirmiḏī dijo: «ḥadīṯ ḥasan ṣaḥīḥ».
[8928] Adición de D, A.
[8929] En D: «de Ibn ʿUmar, elevado (marfūʿ)».
[8930] En D: «el pescado».
[8931] Musnad de al-Šāfiʿī n.º (1734) «Badā’iʿ al-Minan», Musnad de Aḥmad (2/97), Sunan de Ibn Māǧa n.º (3314), Sunan de al-Dāraquṭnī (4/271) y al-Sunan al-Kubrā de al-Bayhaqī (1/254).
[8932] En D: «Ismāʿīl b. Abī Uways».
[8933] En R: «y se reunieron».
[8934] En D, R, A: «de quien prohíbe».
[8935] Adición de A.
[8936] En D: «y me arrodillé».
[8937] Adición de R, A.
[8938] Y lo transmitió al-Ṭabarānī en al-Muʿǧam al-Kabīr (8/335) por la vía de Muḥammad b. Abī al-Šawārib, con ello. Al-Hayṯamī dijo en al-Maǧmaʿ (9/387): «En él está Bašīr b. Surayǧ, y es débil».
[8939] En R, A: «ʿAlī b. Ḥammād».
[8940] En R: «y mencionó algo semejante»; está en al-Mustadrak (3/642). En él, Ṣadaqa b. Harmuz: Ibn Maʿīn y otros lo debilitaron.
[8941] En R: «Ciertamente mi Señor».
[8942] Véase la qaṣīda en: al-Sīra al-Nabawiyya de Ibn Hišām (1/386).
[8943] En D: «como hizo».
[8944] Ṣaḥīḥ Muslim n.º (2260).
[8945] En R: «repulsión por el mero contacto al tocarlo».
[8946] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī n.º (2236) y Ṣaḥīḥ Muslim n.º (1581), del ḥadīṯ de Ǧābir, رضي الله عنه.
[8947] No encontré esta formulación en Ṣaḥīḥ al-Buḫārī en los lugares donde transmite el ḥadīṯ de Heraclio.
[8948] En R: «se degüelle».
[8949] En R: «cosas».
[8950] Adición de A.
[8951] En R: «Riyāḥ».
[8952] En D, R: «pues ciertamente ella».
[8953] En R: «b.».
[8954] Sunan de Abū Dāwūd n.º (2820).
[8955] En A: «dice: Ibn ʿAbbās solía decir».
[8956] En D: «los que se baten en duelo».
[8957] Sunan de Abū Dāwūd n.º (3754).
[8958] En R: «su atadura».
[8959] En R: «se la awqaḏa».
[8960] Lo transmitieron al-Buḫārī en su Ṣaḥīḥ n.º (5475) y Muslim en su Ṣaḥīḥ n.º (1929).
[8961] Adición de A.
[8962] Vendrá el ḥadīṯ de ʿAdī b. Ḥātim completo.
[8963] Adición de A.
[8964] En R: «b.».
[8965] En A: «رحمه الله».
[8966] En R, A: «sobre».
[8967] En R, A: «y más alejado de los fundamentos».
[8968] En R: «y dijo».
[8969] En A: «صلى الله عليه وسلم».
[8970] Lo transmitieron al-Buḫārī en su Ṣaḥīḥ n.º (242) y Muslim en su Ṣaḥīḥ n.º (2001), del ḥadīṯ de ʿĀ’iša, رضي الله عنها.
[8971] En A: «صلى الله عليه وسلم».
[8972] En R, A: «por su peso».
[8973] En R: «no deja».
[8974] Adición de R, A.
[8975] En R, A: «por su lado».
[8976] Adición de A.
[8977] En R: «según muchos sabios».
[8978] Sunan de Abū Dāwūd n.º (2852).
[8979] Tafsīr de al-Ṭabarī (9/565). En su isnād, en su forma elevada (marfūʿ), está Muḥammad b. Dīnār al-Azdī, que es débil.
[8980] En R, A: «de las aves».
[8981] En D: «Ḥafṣ b. ʿAyyāš».
[8982] En A: «dice».
[8983] En R: «y dijo».
[8984] En R: «dijo».
[8985] En A: «especificada».
[8986] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī n.º (2507) y Ṣaḥīḥ Muslim n.º (1968).
[8987] Adición de D, R.
[8988] En R, A: «y dijo».
[8989] Sunan de al-Dāraquṭnī (4/283), por la vía de Saʿīd b. Salām, de ʿAbd Allāh b. Budayl, de al-Zuhrī, de Saʿīd b. al-Musayyib, de Abū Hurayra, رضي الله عنه, quien dijo: El Mensajero de Allah ﷺ envió a Budayl b. Warqā’ sobre un camello pardo para que proclamara en los pasos de Minā: «Ciertamente el degüello está en la garganta y en la base del cuello (al-lubba); y no os apresuréis a que las almas se extingan». Saʿīd b. Salām es débil; al-Buḫārī dijo: se le menciona por fabricar ḥadīṯ. Y se transmitió detenido (mawqūf) de ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb, y es más auténtico. Lo transmitió al-Bayhaqī en al-Sunan al-Kubrā (9/278) por la vía de Yaḥyā b. Abī Kaṯīr, de Farāfiṣa al-Ḥanafī, de ʿUmar, con ello.
[8990] En R: «En cuanto a»; y en A: «Y en cuanto a».
[8991] Al-Musnad (4/334), Sunan de Abū Dāwūd n.º (2825), Sunan de al-Tirmiḏī n.º (1481), Sunan de al-Nasā’ī (7/228) y Sunan de Ibn Māǧa n.º (3184).
[8992] Adición de R.
[8993] En A: «y Ibn Ǧarīr».
[8994] En R: «y dijo».
[8995] En A: «aunque se hubiera mencionado».
[8996] En A: «por buscar bendición».
[8997] En D, R: «ʿuṭl (vacío)».
[8998] Adición de R, A.
[8999] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī n.º (4288).
[9000] En A: «no los perjudiques».
[9001] En A: «no engrandezcas».
[9002] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī n.º (3906).
[9003] Y lo transmitió al-Ṭabarānī en Musnad al-Šāmiyyīn n.º (2104) y Tamām al-Rāzī en al-Fawā’id n.º (1444), por la vía de Yaḥyā b. Dāwūd, de Ibrāhīm b. Yazīd, con ello. El ḥāfiẓ Ibn Ḥaǧar dijo en al-Fatḥ (10/213): «Sus transmisores son fiables, salvo que sospecho que hay en él una interrupción».
[9004] Adición de A.
[9005] Adición de R; y en H: «hasta Su dicho».
[9006] En D: «nos enseñaba la súplica».
[9007] En D: «la istikhāra en los asuntos».
[9008] En D: «sabes que».
[9009] En A: «luego».
[9010] En D: «sabes que es malo».
[9011] Al-Musnad (3/344), Ṣaḥīḥ al-Buḫārī n.º (1162), Sunan de Abū Dāwūd n.º (1538), Sunan de al-Tirmiḏī n.º (480), Sunan de al-Nasā’ī (6/80) y Sunan de Ibn Māǧa n.º (1383).
[9012] En R: «se entiende».
[9013] En D: «al-taḥrīš».
[9014] En D: «kalima», y es una lectura.
[9015] En D: «cuando completó».
[9016] En D: «se completó sobre ellos la merced».
[9017] Adición de D.
[9018] En D: «la que Allah amó y aprobó».
[9019] En A: «con un manto».
[9020] En R: «Ibn Ǧarīr».
[9021] En D: «los transmitió».
[9022] En R: «cuando se completó».
[9023] Tafsīr de al-Ṭabarī (9/519).
[9024] Lo transmitió Muslim en su Ṣaḥīḥ n.º (145) del ḥadīṯ de Abū Hurayra, رضي الله عنه, y n.º (146) del ḥadīṯ de ʿAbd Allāh b. ʿUmar, رضي الله عنهما.
[9025] Adición de A.
[9026] En A: «dijo».
[9027] Al-Musnad (1/28), Ṣaḥīḥ al-Buḫārī n.º (45), Ṣaḥīḥ Muslim n.º (3017), Sunan de al-Tirmiḏī n.º (3043) y Sunan de al-Nasā’ī (5/251).
[9028] En A: «la habríamos tomado con ella».
[9029] En R: «descendió».
[9030] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī n.º (4606).
[9031] En R: «descendió».
[9032] Tafsīr de al-Ṭabarī (9/525).
[9033] Adición de A.
[9034] En R: «Hāšim».
[9035] En A: «el día».
[9036] Adición de A.
[9037] Tafsīr de al-Ṭabarī (9/530).
[9038] En A: «y fue elevado».
[9039] Al-Musnad (1/277). Al-Hayṯamī dijo en al-Maǧmaʿ (1/196): «En él está Ibn Lahīʿa, y es débil; el resto de sus transmisores son fiables de los del Ṣaḥīḥ».
[9040] Adición de A.
[9041] En R: «su Ġadīr».
[9042] En su isnād está Abū Hārūn al-ʿAbdī, chií, abandonado (matrūk). Pero lo siguió ʿAṭiyya al-ʿAwfī: lo transmitió al-Ṭabarānī en al-Awsaṭ n.º (3737) «Maǧmaʿ al-Baḥrayn». Y el ḥadīṯ de Abū Hurayra lo transmitió al-Ṭabarānī en al-Awsaṭ n.º (3738) «Maǧmaʿ al-Baḥrayn». Šayḫ al-Islām Ibn Taymiyya dijo en Minhāǧ al-Sunna al-Nabawiyya: «No está en los Ṣiḥāḥ, pero es de lo que transmitieron los sabios; la gente discrepó sobre su autenticidad: se transmitió de al-Buḫārī, Ibrāhīm al-Ḥarbī y un grupo de los sabios del ḥadīṯ que lo criticaron y lo debilitaron; y se transmitió de Aḥmad b. Ḥanbal que lo consideró ḥasan, como lo consideró ḥasan al-Tirmiḏī». El šayḫ Nāṣir al-Albānī reunió sus vías en al-Silsila al-Ṣaḥīḥa (1750).
[9043] En A: «صلى الله عليه وسلم».
[9044] Adición de A.
[9045] En A: «رحمهم».
[9046] En A: «Allah».
[9047] En D: «Sus concesiones».
[9048] Al-Musnad (2/108) y Ṣaḥīḥ Ibn Ḥibbān n.º (545) «Mawārid». Al-Hayṯamī dijo en al-Maǧmaʿ (3/162): «Sus transmisores son los del Ṣaḥīḥ».
[9049] En D: «la formulación de Aḥmad».
[9050] Al-Musnad (2/71).
[9051] En D: «su vida»; y en A: «su vida (muhǧa)».
[9052] Adición de R.
[9053] En R: «y una presa».
[9054] En R: «los años».
[9055] En A: «nos alcanza».
[9056] En A: «nos alcanza».
[9057] En A: «taḥtafīnū».
[9058] Al-Musnad (5/218) y Tafsīr de al-Ṭabarī (9/538). Y lo transmitió al-Ḥākim en al-Mustadrak (4/125) por la vía de al-Awzāʿī, con ello, y dijo: «según la condición de ambos (al-Buḫārī y Muslim) y no lo sacaron». Al-Ḏahabī lo objetó diciendo: «en él hay interrupción».
[9059] Ambos lo transmitieron al-Ṭabarānī en al-Muʿǧam al-Kabīr (3/284) por la vía de al-Awzāʿī, con ello.
[9060] Ambos lo transmitieron al-Ṭabarānī en al-Muʿǧam al-Kabīr (3/284) por la vía de al-Awzāʿī, con ello.
[9061] Tafsīr de al-Ṭabarī (9/542).
[9062] En A: «Yazīd al-Taymī».
[9063] Adición de R, A.
[9064] Adición de A.
[9065] En A: «de quien se lo narró».
[9066] En R, A: «se te hacen lícitas las cosas buenas y se te prohíben las repugnantes».
[9067] Adición de R, A.
[9068] Tafsīr de al-Ṭabarī (9/540).
[9069] En A: «y no».
[9070] En A: «taḥtafīnū».
[9071] En D: «de noche».
[9072] Adición de R.
[9073] En A: «taḥtafū’ū».
[9074] Adición de A.
[9075] Adición de R, A.
[9076] En A: «Wahb b. ʿUqba b. Wahb al-ʿĀmirī».
[9077] En A: «al anochecer».
[9078] En D, R, A: «esto».
[9079] Sunan de Abū Dāwūd n.º (2817).
[9080] En D: «y le informó».
[9081] Sunan de Abū Dāwūd n.º (2817).
[9082] Adición de R.
[9083] En A: «porque el beneficiarse de concesiones no se alcanza».