5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 22

Versículo (Español)

[5:22] Respondieron: "¡Oh, Moisés! Allí hay gente poderosa, así que no entraremos hasta que ellos se marchen. Solo cuando abandonen la ciudad entraremos".

Tafsir de Ibn Kathir

{قَالُواْ يَٰمُوسَىٰٓ إِنَّ فِيهَا قَوۡمٗا جَبَّارِينَ وَإِنَّا لَن نَّدۡخُلَهَا حَتَّىٰ يَخۡرُجُواْ مِنۡهَا فَإِن يَخۡرُجُواْ مِنۡهَا فَإِنَّا دَٰخِلُونَ} (22) Luego, el Altísimo dijo, informando acerca de la incitación de Moisés —la paz sea con él— a los Hijos de Israel a la yihād y a entrar en Bayt al-Maqdis, que estaba en sus manos en tiempos de su padre Ya‘qūb, cuando él, sus hijos y su familia emigraron a las tierras de Egipto en los días de Yūsuf —la paz sea con él—; y no dejaron de permanecer allí hasta que salieron con Moisés —la paz sea con él—. Entonces encontraron en ella a un pueblo de ‘amāliqa, tiranos (jabbārīn), que se habían apoderado de ella y la habían dominado. El Mensajero de Dios, Moisés —la paz sea con él—, les ordenó entrar en ella, combatir a sus enemigos, y les anunció la victoria y el triunfo sobre ellos; pero ellos se acobardaron, desobedecieron y contravinieron su orden, y fueron castigados con vagar en el desierto (at-tīh) y prolongar su marcha errantes, sin saber cómo orientarse en él hacia un destino, durante cuarenta años, como castigo por su negligencia respecto al mandato de Dios —Altísimo sea—. Entonces el Altísimo dijo, informando acerca de Moisés, que dijo: { يَا قَوْمِ ادْخُلُوا الأرْضَ الْمُقَدَّسَةَ } Es decir: la purificada.

Sufyān ath-Thawrī transmitió, de al-A‘mash, de Mujāhid, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: { ادْخُلُوا الأرْضَ الْمُقَدَّسَةَ } Dijo: es el Ṭūr y lo que lo rodea. Y así lo dijeron Mujāhid y más de uno.

Y Sufyān ath-Thawrī transmitió, de Abū Sa‘īd al-Baqqāl, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, que dijo: Es Ariḥā. Y así lo mencionó más de uno de los exegetas.

En esto hay reparo; porque Ariḥā no es la pretendida por la conquista, ni estaba en su camino hacia Bayt al-Maqdis. Ellos habían llegado desde las tierras de Egipto, cuando Dios destruyó a su enemigo Faraón, salvo que con Ariḥā se pretenda la tierra de Bayt al-Maqdis, como dijo as-Suddī en lo que Ibn Jarīr transmitió de él, y no que se pretenda con ello esta ciudad conocida en el extremo del Gawr, al oriente de Bayt al-Maqdis.

Y Su dicho —Altísimo sea—: { الَّتِي كَتَبَ اللَّهُ لَكُمْ } Es decir: la que Dios os prometió por lengua de vuestro padre Isrā’īl: que sería herencia de quien de vosotros creyera. { وَلا تَرْتَدُّوا عَلَى أَدْبَارِكُمْ } Es decir: no os acobardéis ante la yihād, { فَتَنْقَلِبُوا خَاسِرِينَ قَالُوا يَا مُوسَى إِنَّ فِيهَا قَوْمًا جَبَّارِينَ وَإِنَّا لَنْ نَدْخُلَهَا حَتَّى يَخْرُجُوا مِنْهَا فَإِنْ يَخْرُجُوا مِنْهَا فَإِنَّا دَاخِلُونَ } Es decir: se excusaron diciendo que en esta ciudad —a la que nos has ordenado entrar y combatir a sus habitantes— hay un pueblo de tiranos (jabbārīn), es decir: de constitución imponente y fuerza intensa; y que no podían resistirlos ni enfrentarlos, y que no les era posible entrar en ella mientras ellos estuvieran allí. Si salían de ella, entrarían; y si no, no tenían capacidad para con ellos.

Ibn Jarīr dijo: Me narró ‘Abd al-Karīm ibn al-Haytham; nos narró Ibrāhīm ibn Bashshār; nos narró Sufyān, que dijo: dijo Abū Sa‘īd: dijo ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, que dijo: Moisés fue ordenado a entrar en la ciudad de los tiranos. Dijo: Entonces Moisés marchó con quienes estaban con él hasta que acampó cerca de la ciudad —y era Ariḥā—. Luego envió a ellos a doce ‘ayn, de cada tribu de ellos un ‘ayn, para que le trajeran noticias del pueblo. Dijo: Entraron en la ciudad y vieron algo enorme de su aspecto, de sus cuerpos y de su tamaño. Entraron en un huerto amurallado de uno de ellos; vino el dueño del huerto a cosechar los frutos de su huerto, y se puso a cosechar los frutos y a mirar las huellas de ellos; los siguió, y cada vez que alcanzaba a uno de ellos lo tomaba y lo metía en su manga junto con la fruta, hasta que se reunieron los doce; los puso en su manga junto con la fruta, y fue a su rey y los esparció ante él. Entonces el rey les dijo: ya habéis visto nuestra condición y nuestro poder; id y comunicadlo a vuestro compañero. Dijo: Regresaron a Moisés y le informaron de lo que habían presenciado de su asunto.

En esta cadena de transmisión hay reparo.

Y ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa transmitió, de Ibn ‘Abbās: Cuando Moisés y su pueblo acamparon, envió de entre ellos a doce hombres —y ellos son los nuqabā’ que Dios mencionó—; los envió para que le trajeran noticias de ellos. Marcharon y se encontraron con un hombre de los tiranos; los metió en su manto y los cargó hasta llevarlos a la ciudad. Llamó a su gente y se reunieron junto a él. Dijeron: ¿Quiénes sois? Dijeron: Somos el pueblo de Moisés; él nos envió para traerle noticias vuestras. Entonces les dieron un grano de uva que bastaba para un hombre, y les dijeron: Id a Moisés y a su pueblo y decidles: estimad la medida de su fruta. Cuando llegaron a ellos, dijeron: ¡Oh Moisés! { فَاذْهَبْ أَنْتَ وَرَبُّكَ فَقَاتِلا إِنَّا هَاهُنَا قَاعِدُون }

Lo narró Ibn Abī Ḥātim. Luego dijo: Nos narró mi padre; nos narró Ibn Abī Maryam; nos narró Yaḥyā ibn Ayyūb, de Yazīd ibn al-Hād; me narró Yaḥyā ibn ‘Abd ar-Raḥmān, que dijo: Vi a Anas ibn Mālik tomar una vara y medir en ella algo —no sé cuánto midió—; luego midió con ella en la tierra cincuenta o cincuenta y cinco, y después dijo: Así es la altura de los ‘amālīq.

Muchos exegetas han mencionado aquí relatos procedentes de las invenciones de los Hijos de Israel, acerca de la enorme constitución de estos tiranos, y que entre ellos estaba ‘Ūj ibn ‘Unuq, hija de Ādam —la paz sea con él—, y que su altura era de tres mil codos, y trescientos treinta y tres codos, y un tercio de codo —¡ajustad el cálculo!—. Esto es algo de lo que da vergüenza hacer mención. Además, contradice lo establecido en lo auténtico: que el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ciertamente Dios —Altísimo sea— creó a Ādam, y su altura era de sesenta codos; luego la creación no ha dejado de disminuir hasta hoy».

Luego han mencionado que este hombre era incrédulo, que era hijo de fornicación, que se negó a subir al arca, y que el diluvio no le llegó a la rodilla. Esto es mentira y calumnia. Pues Dios mencionó que Nūḥ invocó contra los incrédulos de la tierra, diciendo: { رَبِّ لا تَذَرْ عَلَى الأرْضِ مِنَ الْكَافِرِينَ دَيَّارًا } [Nūḥ: 26] Y el Altísimo dijo: { فَأَنْجَيْنَاهُ وَمَنْ مَعَهُ فِي الْفُلْكِ الْمَشْحُونِ ثُمَّ أَغْرَقْنَا بَعْدُ الْبَاقِينَ } [ash-Shu‘arā’: 119-120] Y el Altísimo dijo: { لا عَاصِمَ الْيَوْمَ مِنْ أَمْرِ اللَّهِ إِلا مَنْ رَحِمَ } [Hūd: 43] Y si el hijo incrédulo de Nūḥ se ahogó, ¿cómo habría de permanecer ‘Ūj ibn ‘Unuq, siendo incrédulo e hijo de fornicación? Esto no es admisible ni por razón ni por ley revelada. Luego, incluso en la existencia de un hombre llamado «‘Ūj ibn ‘Unuq» hay reparo; y Dios sabe más.

Notas y Referencias

[9508] En R: «بني».

[9509] Adición de A.

[9510] Adición de A.

[9511] En A: «المقصودة».

[9512] Adición de R, A.

[9513] En A: «ورثه».

[9514] En R: «وإنا لن ندخلها ما داموا فيها», y es un error.

[9515] En A: «منها فإنا داخلون».

[9516] En R: «أبو سعد».

[9517] En D, R, A: «وجسمهم.».

[9518] En R, A: «فنظر».

[9519] En A: «فتبعهم».

[9520] En R: «فلما».

[9521] En R: «فذهب»; y en A: «ثم ذهب».

[9522] Tafsīr aṭ-Ṭabarī (10/173).

[9523] En A: «نقيبا».

[9524] En A: «ذكرهم».

[9525] En R: «نأتيهم».

[9526] En R: «قدروا قدر فاكهتكم».

[9527] En A: «وذرع».

[9528] En A: «خمسة».

[9529] En D, A: «الصحيحين».

[9530] Adición de A.

[9531] En R: «تنقص».

[9532] Lo narró al-Bujārī en su Ṣaḥīḥ con el número (3326), y lo narró Muslim en su Ṣaḥīḥ con el número (2841), del ḥadīṯ de Abū Hurayra —Dios esté complacido con él—.

[9533] En R, A: «ركبتيه».

[9534] En A: «وقال».

[9535] En R: «فأنجيناه ومن معه أجمعين», y es un error.

[9536] Adición de R.