4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 164

Versículo (Español)

[4:164] Te he mencionado [¡oh, Mujámmad!] algunos de los Mensajeros que envié [a la humanidad] y otros no. Y sabe que Dios habló con Moisés directamente.

Tafsir de Ibn Kathir

{وَرُسُلٗا قَدۡ قَصَصۡنَٰهُمۡ عَلَيۡكَ مِن قَبۡلُ وَرُسُلٗا لَّمۡ نَقۡصُصۡهُمۡ عَلَيۡكَۚ وَكَلَّمَ ٱللَّهُ مُوسَىٰ تَكۡلِيمٗا} (164) Y Su dicho: { وَرُسُلا قَدْ قَصَصْنَاهُمْ عَلَيْكَ مِنْ قَبْلُ وَرُسُلا لَمْ نَقْصُصْهُمْ عَلَيْكَ } esto es: antes de esta aleya, es decir: en las suras mequíes y en otras.

Y esta es la enumeración de los profetas cuyos nombres han sido mencionados explícitamente en el Corán, y son: Adán, Idrīs, Noé, Hūd, Ṣāliḥ, Ibrāhīm, Lūṭ, Ismāʿīl, Isḥāq, Yaʿqūb, Yūsuf, Ayyūb, Shuʿayb, Mūsā, Hārūn, Yūnus, Dāwūd, Sulaymān, Ilyās, al-Yasaʿ, Zakariyyā, Yaḥyā y ʿĪsā —sobre todos ellos la oración y la paz—; y asimismo Dhū al-Kifl según muchos exégetas; y su señor (sayyid) Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda la paz—.

Y Su dicho: { وَرُسُلا لَمْ نَقْصُصْهُمْ عَلَيْكَ } es decir: otras criaturas a quienes no se mencionó en el Corán. Y se ha discrepado acerca del número de los profetas y de los enviados; y lo más conocido al respecto es el largo ḥadīṯ de Abū Ḏarr. Esto es de lo que transmitió Ibn Mardūwayh —Allah tenga misericordia de él— en su Tafsīr, cuando dijo: Nos narró Ibrāhīm ibn Muḥammad; nos narró Jaʿfar ibn Muḥammad ibn al-Ḥasan y al-Ḥusayn ibn ʿAbd Allāh ibn Yazīd; ambos dijeron: nos narró Ibrāhīm ibn Hišām ibn Yaḥyā al-Ġassānī; me narró mi padre, de mi abuelo, de Abū Idrīs al-Ḫawlānī, de Abū Ḏarr, quien dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Cuántos son los profetas?». Dijo: «Cien mil y veinticuatro mil». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Cuántos de ellos son mensajeros?». Dijo: «Trescientos trece, una multitud inmensa». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Quién fue el primero de ellos?». Dijo: «Adán». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Un profeta enviado?». Dijo: «Sí; Allah lo creó con Su mano, insufló en él de Su espíritu, luego lo conformó de frente». Luego dijo: «¡Oh Abū Ḏarr! Cuatro fueron siríacos: Adán, Šīṯ, Noé y Ḫanūḫ —que es Idrīs, y fue el primero en trazar con pluma—. Y cuatro fueron de los árabes: Hūd, Ṣāliḥ, Shuʿayb y tu profeta, ¡oh Abū Ḏarr! Y el primer profeta de los profetas de los Hijos de Israel fue Mūsā, y el último de ellos ʿĪsā. Y el primero de los profetas fue Adán, y el último de ellos tu profeta».

Este ḥadīṯ lo transmitió en toda su extensión el ḥāfiẓ Abū Ḥātim Ibn Ḥibbān al-Bustī en su libro: «al-Anwāʿ wa-l-Taqāsīm», y lo calificó de auténtico; pero Abū al-Faraǧ Ibn al-Ǧawzī discrepó con él, y mencionó este ḥadīṯ en su libro «al-Mawḍūʿāt», imputándolo a este Ibrāhīm ibn Hišām. Y no hay duda de que más de uno de los imames de al-ǧarḥ wa-l-taʿdīl habló sobre él a causa de este ḥadīṯ; y Allah sabe más.

Y el ḥadīṯ fue transmitido por otra vía, de otro compañero. Dijo Ibn Abī Ḥātim: Nos narró Muḥammad ibn ʿAwf; nos narró Abū al-Muġīra; nos narró Muʿān ibn Rifāʿa, de ʿAlī ibn Yazīd, de al-Qāsim, de Abū Umāma, quien dijo: Dije: «¡Profeta de Allah! ¿Cuántos son los profetas?». Dijo: «Cien mil y veinticuatro mil; de ellos, trescientos quince, una multitud inmensa».

Muʿān ibn Rifāʿa al-Salāmī es débil; ʿAlī ibn Yazīd es débil; y al-Qāsim Abū ʿAbd al-Raḥmān también es débil.

Y dijo el ḥāfiẓ Abū Yaʿlā al-Mawṣilī: Nos narró Aḥmad ibn Isḥāq Abū ʿAbd Allāh al-Ǧawharī al-Baṣrī; nos narró Makkī ibn Ibrāhīm; nos narró Mūsā ibn ʿUbayda al-Rabaḏī, de Yazīd al-Raqāšī, de Anas, quien dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: «Allah envió ocho mil profetas: cuatro mil a los Hijos de Israel y cuatro mil al resto de la gente».

Y esta también es una cadena débil: en ella al-Rabaḏī es débil, y su shayj al-Raqāšī es aún más débil que él; y Allah sabe más.

Y dijo Abū Yaʿlā: Nos narró Abū al-Rabīʿ; nos narró Muḥammad ibn Ṯābit al-ʿAbdī; nos narró Muḥammad ibn Ḫālid al-Anṣārī, de Yazīd al-Raqāšī, de Anas, quien dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: «Entre quienes pasaron de mis hermanos, los profetas, hubo ocho mil profetas; luego fue ʿĪsā hijo de Maryam; luego fui yo».

Y lo hemos transmitido de Anas por otra vía. Me informó el ḥāfiẓ Abū ʿAbd Allāh al-Ḏahabī: nos informó Abū al-Faḍl Ibn ʿAsākir; nos comunicó el imām Abū Bakr al-Qāsim ibn Abī Saʿīd al-Ṣaffār; nos informó la tía de mi padre, ʿĀʾiša bint Aḥmad ibn Manṣūr ibn al-Ṣaffār; nos informó el šarīf Abū al-Sanābik Hibat Allāh ibn Abī al-Ṣahbāʾ Muḥammad ibn Ḥaydar al-Qurašī; nos narró el imām al-ustāḏ Abū Isḥāq al-Isfarāyīnī, quien dijo: nos informó el imām Abū Bakr Aḥmad ibn Ibrāhīm al-Ismāʿīlī; nos narró Muḥammad ibn ʿUṯmān ibn Abī Šayba; nos narró Aḥmad ibn Ṭāriq; nos narró Muslim ibn Ḫālid; nos narró Ziyād ibn Saʿd, de Muḥammad ibn al-Munkadir, de Ṣafwān ibn Sulaym, de Anas ibn Mālik, quien dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: «Fui enviado tras tres mil profetas de los Hijos de Israel». Esto es extraño por esta vía, y su isnād no está mal: todos sus transmisores son conocidos excepto este Aḥmad ibn Ṭāriq, pues no lo conozco ni por fiabilidad ni por censura; y Allah sabe más.

El largo ḥadīṯ de Abū Ḏarr al-Ġifārī sobre el número de los profetas —sobre ellos la paz—:

Dijo Muḥammad ibn al-Ḥusayn al-Āǧurrī: Nos dictó Abū Bakr Ǧaʿfar ibn Muḥammad ibn al-Firyābī en el mes de Raǧab del año doscientos noventa y siete; nos narró Ibrāhīm ibn Hišām ibn Yaḥyā al-Ġassānī; nos narró mi padre, de su abuelo, de Abū Idrīs al-Ḫawlānī, de Abū Ḏarr, quien dijo: Entré en la mezquita y vi al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— sentado solo; me senté junto a él y dije: «¡Mensajero de Allah! Me ordenaste la oración». Dijo: «La oración es lo mejor que se ha prescrito; así que haz mucho de ella o haz poco». Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué obras son mejores?». Dijo: «Fe en Allah y yihād en Su camino». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué creyentes son mejores?». Dijo: «Los de mejor carácter». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué musulmanes son más islām?». Dijo: «Aquel de cuya lengua y mano la gente está a salvo». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué hiǧra es mejor?». Dijo: «La de quien abandona las malas acciones». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué oración es mejor?». Dijo: «La prolongación del qunūt». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué ayuno es mejor?». Dijo: «Una obligación que basta, y ante Allah hay multiplicaciones abundantes». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué yihād es mejor?». Dijo: «El de quien es desjarretada su montura y es derramada su sangre». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué esclavos (a liberar) son mejores?». Dijo: «Los de mayor precio y los más valiosos para sus dueños». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué limosna es mejor?». Dijo: «El esfuerzo de quien tiene poco, y en secreto hacia un pobre». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué aleya de las que se te revelaron es la más grandiosa [de ellas]?». Dijo: «Āyat al-Kursī». Luego dijo: «¡Oh Abū Ḏarr! Los siete cielos, en comparación con el Kursī, no son sino como un anillo arrojado en una llanura desierta; y la superioridad del ʿArš sobre el Kursī es como la superioridad de la llanura sobre el anillo». Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Cuántos son los profetas?». Dijo: «Cien mil y veinticuatro mil». Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Cuántos mensajeros hay de entre ellos?». Dijo: «Trescientos trece: una multitud inmensa, numerosa y buena». Dije: «¿Quién fue el primero de ellos?». Dijo: «Adán». Dije: «¿Un profeta enviado?». Dijo: «Sí; Allah lo creó con Su mano, insufló en él de Su espíritu y lo conformó qabīlan». Luego dijo: «¡Oh Abū Ḏarr! Cuatro fueron siríacos: Adán, Šīṯ, Ḫanūḫ —que es Idrīs, y fue el primero en trazar con pluma— y Noé. Y cuatro fueron de los árabes: Hūd, Shuʿayb, Ṣāliḥ y tu profeta, ¡oh Abū Ḏarr! Y el primero de los profetas de los Hijos de Israel fue Mūsā, y el último de ellos ʿĪsā. Y el primero de los mensajeros fue Adán, y el último de ellos Muḥammad». Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Cuántos libros reveló Allah?». Dijo: «Cien libros y cuatro libros. Allah reveló a Šīṯ cincuenta ṣaḥīfas; a Ḫanūḫ treinta ṣaḥīfas; a Ibrāhīm diez ṣaḥīfas; y reveló a Mūsā, antes de la Tawrāt, diez ṣaḥīfas; y el Inǧīl, el Zabūr y el Furqān». Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Qué contenían las ṣuḥuf de Ibrāhīm?». Dijo: «Todas ellas eran: “¡Oh rey investido de poder, probado y engañado! No te he enviado para que amontones el mundo unos sobre otros; sino que te he enviado para que apartes de Mí la súplica del oprimido, pues Yo no la rechazo aunque provenga de un incrédulo”. Y en ellas había un ejemplo: “Al sensato le corresponde tener horas: una hora en la que conversa en secreto con su Señor; una hora en la que se ajusta cuentas a sí mismo; una hora en la que reflexiona sobre la obra de Allah; y una hora en la que se aísla para su necesidad de comida y bebida”. Y al sensato no le corresponde guardar rencor sino por tres: provisión para el retorno, o reparación para el sustento, o placer en lo que no sea ilícito. Y al sensato le corresponde ser perspicaz respecto a su tiempo, volcado en su asunto, guardián de su lengua; y quien cuenta su palabra como parte de su obra, disminuye su palabra salvo en lo que le concierne». Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Y qué contenían las ṣuḥuf de Mūsā?». Dijo: «Todas ellas eran admoniciones: “Me asombra quien tiene certeza de la muerte y, aun así, se alegra; me asombra quien tiene certeza del qadar y, aun así, se fatiga; me asombra quien ve el mundo y su alternancia con su gente y, aun así, se tranquiliza con él; y me asombra quien tiene certeza del ajuste de cuentas mañana y, aun así, no obra”». Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! ¿Hay en nuestras manos algo de lo que había en manos de Ibrāhīm y Mūsā, y de lo que Allah te reveló?». Dijo: «Sí. Lee, ¡oh Abū Ḏarr!: { قَدْ أَفْلَحَ مَنْ تَزَكَّى . وَذَكَرَ اسْمَ رَبِّهِ فَصَلَّى . بَلْ تُؤْثِرُونَ الْحَيَاةَ الدُّنْيَا . وَالآخِرَةُ خَيْرٌ وَأَبْقَى . إِنَّ هَذَا لَفِي الصُّحُفِ الأولَى . صُحُفِ إِبْرَاهِيمَ وَمُوسَى } [al-Aʿlā: 14-19]».

Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! Aconséjame». Dijo: «Te aconsejo el taqwā de Allah, pues es la cabeza de tu asunto».

Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! Auméntame». Dijo: «Aférrate a la recitación del Corán y al ḏikr de Allah, pues es recuerdo para ti en el cielo y luz para ti en la tierra».

Dijo: Dije: «¡Mensajero de Allah! Auméntame». Dijo: «Guárdate de reír mucho, pues mata el corazón y hace desaparecer la luz del rostro». Dije: «Auméntame». Dijo: «Aférrate al yihād, pues es la monacato de mi comunidad». Dije: «Auméntame». Dijo: «Aférrate al silencio salvo en el bien, pues es expulsión para el demonio y ayuda para el asunto de tu religión».

Dije: «Auméntame». Dijo: «Mira a quien está por debajo de ti y no mires a quien está por encima de ti, pues es más apropiado para que no menosprecies la gracia de Allah sobre ti».

Dije: «Auméntame». Dijo: «Ama a los pobres y siéntate con ellos, pues es más apropiado para que no menosprecies la gracia de Allah sobre ti». Dije: «Auméntame». Dijo: «Mantén los lazos de parentesco aunque te corten». Dije: «Auméntame». Dijo: «Di la verdad aunque sea amarga».

Dije: «Auméntame». Dijo: «No temas, por Allah, el reproche de ningún reprochador».

Dije: «Auméntame». Dijo: «Que te aparte de la gente lo que conoces de ti mismo; y no los encuentres culpables en aquello que te gusta. Y te basta como defecto conocer de la gente lo que ignoras de ti mismo, o encontrarles culpa en aquello que te gusta».

Luego golpeó con su mano mi pecho y dijo: «¡Oh Abū Ḏarr! No hay inteligencia como la buena administración; ni waraʿ como la contención; ni linaje como el buen carácter».

Y el imām Aḥmad transmitió, de Abū al-Muġīra, de Muʿān ibn Rifāʿa, de ʿAlī ibn Yazīd, de al-Qāsim, de Abū Umāma: que Abū Ḏarr preguntó al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda la paz—, y mencionó el asunto de la oración, el ayuno, la limosna, el mérito de Āyat al-Kursī, «lā ḥawla wa-lā quwwata illā bi-llāh», el mejor de los mártires, los mejores esclavos (a liberar), la profecía de Adán y que fue mukallam, y el número de los profetas y de los mensajeros, de manera semejante a lo ya expuesto.

Y dijo ʿAbd Allāh, hijo del imām Aḥmad: Encontré en el libro de mi padre, de su puño y letra: Me narró ʿAbd al-Mutaʿālī ibn ʿAbd al-Wahhāb; nos narró Yaḥyā ibn Saʿīd al-Umawī; nos narró Muǧālid, de Abū al-Waddāk, quien dijo: Abū Saʿīd dijo: «¿Dicen los Ḫawāriǧ sobre el Daǧǧāl?». Dije: «No». Entonces dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: «Yo soy el sello de mil profetas o más; y no fue enviado un profeta al que se siguiera sin que hubiera advertido a su comunidad contra él. Y se me ha aclarado lo que no se aclaró [a nadie]. Y él es tuerto, y vuestro Señor no es tuerto. Su ojo derecho es tuerto, saliente, no se oculta, como si fuera una flema en un muro enlucido; y su ojo izquierdo es como una estrella brillante. Con él hay (gente) de toda lengua; y con él hay una imagen del Paraíso, verde, en la que corre el agua; y una imagen del Fuego, negra, humeante».

Y lo hemos transmitido en el fascículo que contiene la transmisión de Abū Yaʿlā al-Mawṣilī, de Yaḥyā ibn Maʿīn: nos narró Marwān ibn Muʿāwiya; nos narró Muǧālid, de Abū al-Waddāk, de Abū Saʿīd, quien dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: «Yo sello mil mil profetas o más. No envió Allah a ningún profeta a su pueblo sin que les advirtiera del Daǧǧāl…». Y mencionó el resto del ḥadīṯ. Esta es su formulación, con el añadido de «mil», y puede ser una inserción; y Allah sabe más. Y el contexto de la transmisión del imām Aḥmad es más firme y más digno de autenticidad; y los hombres de la cadena de este ḥadīṯ no están mal. Y este ḥadīṯ fue transmitido por la vía de Ǧābir ibn ʿAbd Allāh —Allah esté complacido con él—. Dijo el ḥāfiẓ Abū Bakr al-Bazzār:

Nos narró ʿAmr ibn ʿAlī; nos narró Yaḥyā ibn Saʿīd; nos narró Muǧālid, de al-Šaʿbī, de Ǧābir, quien dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: «Ciertamente, yo soy el sello de mil profetas o más; y no hay entre ellos profeta alguno que no haya advertido a su pueblo del Daǧǧāl. Y se me ha aclarado lo que no se aclaró a ninguno de ellos: que él es tuerto, y que vuestro Señor no es tuerto».

Y Su dicho: { وَكَلَّمَ اللَّهُ مُوسَى تَكْلِيمًا } Esto es un ennoblecimiento para Mūsā —sobre él la paz— mediante este atributo; por ello se le llama: al-Kalīm. Y el ḥāfiẓ Abū Bakr ibn Mardūwayh dijo: Nos narró Aḥmad ibn Muḥammad ibn Sulaymān al-Mālikī; nos narró Masīḥ ibn Ḥātim; nos narró ʿAbd al-Ǧabbār ibn ʿAbd Allāh, quien dijo: Un hombre vino a Abū Bakr ibn ʿAyyāš y le dijo: «He oído a un hombre recitar: “wa-kallama Allāhu Mūsā taklīman”». Abū Bakr dijo: «Nadie recita esto sino un incrédulo. Yo recité ante al-Aʿmaš; al-Aʿmaš recitó ante [Yaḥyā] ibn Waṯṯāb; Yaḥyā ibn Waṯṯāb recitó ante Abū ʿAbd al-Raḥmān al-Sulamī; Abū ʿAbd al-Raḥmān recitó ante ʿAlī ibn Abī Ṭālib; y ʿAlī ibn Abī Ṭālib recitó ante el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz—: { وَكَلَّمَ اللَّهُ مُوسَى تَكْلِيمًا }».

Y solo se intensificó la ira de Abū Bakr ibn ʿAyyāš —Allah tenga misericordia de él— contra quien recitó así porque alteró la expresión del Corán y su significado. Y esto era de los muʿtazila, quienes niegan que Allah haya hablado a Mūsā —sobre él la paz— o que hable a alguno de Sus criaturas, como hemos transmitido de algunos muʿtazila que recitó ante algunos shuyūḫ: «wa-kallama Allāhu Mūsā taklīman». Entonces le dijo: «¡Hijo de al-laḫnāʾ! ¿Y qué harás con Su dicho, Altísimo: { وَلَمَّا جَاءَ مُوسَى لِمِيقَاتِنَا وَكَلَّمَهُ رَبُّهُ } [al-Aʿrāf: 143]?», es decir: que esto no admite alteración ni interpretación.

Y dijo Ibn Mardūwayh: Nos narró Muḥammad ibn Aḥmad ibn Ibrāhīm; nos narró Aḥmad ibn al-Ḥusayn ibn Bahrām; nos narró Muḥammad ibn Marzūq; nos narró Hānīʾ ibn Yaḥyā, de al-Ḥasan ibn Abī Ǧaʿfar, de Qatāda, de Yaḥyā ibn Waṯṯāb, de Abū Hurayra, quien dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: «Cuando Allah habló a Mūsā, él veía el caminar de la hormiga sobre la roca lisa en la noche oscura». Este es un ḥadīṯ extraño, y su isnād no es válido; y si se confirmara como mawqūf, sería bueno.

Y al-Ḥākim en su Mustadrak e Ibn Mardūwayh transmitieron, del ḥadīṯ de Ḥumayd ibn Qays al-Aʿraǧ, de ʿAbd Allāh ibn al-Ḥāriṯ, de Ibn Masʿūd, quien dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: «Mūsā, el día en que su Señor le habló, llevaba una jubba de lana, un manto de lana, unos pantalones de lana y unas sandalias de piel de asno no sacrificado ritualmente».

Y dijo Ibn Mardūwayh, con su isnād, de Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: Ciertamente Allah conversó en secreto con Mūsā con cien mil palabras y cuarenta mil palabras, en tres días, todas ellas exhortaciones. Cuando Mūsā oyó las palabras de los humanos, las detestó por lo que había penetrado en sus oídos de la palabra del Señor —Poderoso y Majestuoso—.

Y esto también tiene una cadena débil: Ǧuwaybir es débil, y al-Ḍaḥḥāk no alcanzó a Ibn ʿAbbās —Allah esté complacido con él—. En cuanto al relato que transmitieron Ibn Abī Ḥātim, Ibn Mardūwayh y otros, por la vía de al-Faḍl ibn ʿĪsā al-Raqāšī, de Muḥammad ibn al-Munkadir, de Ǧābir ibn ʿAbd Allāh, quien dijo: Cuando Allah habló a Mūsā el día del Ṭūr, le habló con un habla distinta de aquella con la que le habló el día en que lo llamó. Entonces Mūsā dijo: «¡Señor mío! ¿Esta es Tu palabra con la que me hablaste?». Dijo: «No, ¡oh Mūsā! Yo te hablé con la fuerza de diez mil lenguas; y Yo tengo la fuerza de todas las lenguas, y soy más fuerte que eso». Cuando Mūsā regresó a los Hijos de Israel, dijeron: «¡Mūsā! Descríbenos la palabra del Raḥmān». Dijo: «No puedo». Dijeron: «Entonces compáranosla». Dijo: «¿No habéis oído el sonido de los truenos? Pues se le aproxima, pero no es ello». Y este isnād es débil, pues este al-Faḍl al-Raqāšī es extremadamente débil.

Y dijo ʿAbd al-Razzāq: Nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, de Abū Bakr ibn ʿAbd al-Raḥmān ibn al-Ḥāriṯ, de Ǧazʾ ibn Ǧābir al-Ḫaṯʿamī, de Kaʿb, quien dijo: Ciertamente, cuando Allah habló a Mūsā, le habló con todas las lenguas salvo con Su propio habla. Entonces Mūsā dijo: «¡Señor mío! ¿Esta es Tu palabra?». Dijo: «No; y si te hablara con Mi habla, no podrías sostenerte ante ella». Dijo: «¡Señor mío! ¿Hay algo de Tu creación que se asemeje a Tu palabra?». Dijo: «No; y lo más semejante de Mi creación a Mi palabra es lo más intenso que oís de los truenos».

Esto es mawqūf en Kaʿb al-Aḥbār, y él relata a partir de los libros anteriores que contienen noticias de los Hijos de Israel, y en ellos hay lo impuro y lo selecto.

Notas y Referencias

[8722] En D: «نص الله».

[8723] Adición de A.

[8724] En D: «ولذا».

[8725] En A: «يحيى بن يحيى الغساني».

[8726] Ṣaḥīḥ Ibn Ḥibbān con el n.º (94), «Mawārid»; y lo transmitió Abū Nuʿaym en al-Ḥilya (1/166) por la vía de Ibrāhīm ibn Hišām ibn Yaḥyā, con él. E Ibrāhīm ibn Hišām al-Ġassānī fue acusado de mentir por Abū Ḥātim y Abū Zurʿa; y al-Ḏahabī dijo: «Es el autor del ḥadīṯ largo de Abū Ḏarr; se singularizó con él, de su padre, de su abuelo».

[8727] En R: «هذا».

[8728] Lo mencionó al-Suyūṭī en al-Durr al-Manṯūr (2/746).

[8729] Musnad Abī Yaʿlā (7/160); y lo transmitió Abū Nuʿaym en al-Ḥilya (3/53) por la vía de Makkī ibn Ibrāhīm, con él. Dijo al-Hayṯamī en al-Maǧmaʿ (8/210): «En él está Mūsā ibn ʿUbayda al-Rabaḏī, y es muy débil».

[8730] Musnad Abī Yaʿlā (7/131). Y dijo al-Hayṯamī en al-Maǧmaʿ (8/211): «En él está Muḥammad ibn Ṯābit al-ʿAbdī, y es débil».

[8731] Y lo transmitió Abū Nuʿaym en al-Ḥilya (3/162) por la vía de Muslim ibn Ḫālid al-Zanǧī, con él. Y dijo: «Extraño».

[8732] Adición de A.

[8733] En D: «ثم نفخ».

[8734] En A: «قبلا».

[8735] En D: «النبيين».

[8736] En A: «للشياطين».

[8737] Al-Šarīʿa de al-Āǧurrī (p. 404). En su isnād está Ibrāhīm ibn Hišām al-Ġassānī; Abū Ḥātim y Abū Zurʿa lo acusaron de mentir; y se singularizó con él, de su padre, de su abuelo.

[8738] Al-Musnad (5/265).

[8739] Adición de A y de al-Musnad.

[8740] Al-Musnad (3/79). Y dijo al-Hayṯamī en al-Maǧmaʿ (7/346): «En él está Muǧālid ibn Saʿīd: al-Nasāʾī lo consideró fiable en una transmisión, y en otra dijo: no es fuerte. Y un grupo lo debilitó».

[8741] Y lo transmitió al-Ḥākim en al-Mustadrak (2/597) por la vía de Yaḥyā ibn Maʿīn, con él. Y dijo al-Ḏahabī: Muǧālid es débil; y no contiene el añadido «ألف», el cual es una inserción, como mencionó el autor.

[8742] En A: «تبين».

[8743] Musnad al-Bazzār con el n.º (3380), «Kašf al-Astār».

[8744] En D: «عبد الجليل».

[8745] Adición de A.

[8746] Y lo transmitió al-Ṭabarānī en al-Awsaṭ con el n.º (3325), «Maǧmaʿ al-Baḥrayn», por la vía de Masīḥ ibn Ḥātim, con él. Dijo al-Ṭabarānī: «Nadie lo transmitió de al-Aʿmaš sino Abū Bakr; se singularizó con él ʿAbd al-Ǧabbār ibn ʿAbd Allāh, a quien no conozco; y el resto de sus transmisores son fiables».

[8747] Adición de A.

[8748] En A: «تروا».

[8749] Y lo transmitió al-Ṭabarānī en al-Muʿǧam al-Ṣaġīr con el n.º (77), por la vía de Aḥmad ibn al-Ḥusayn ibn Bahrām, con él. Y dijo al-Hayṯamī en al-Maǧmaʿ (8/203): «En él está al-Ḥusayn ibn Abī Ǧaʿfar al-Ǧaʿfarī: y es abandonado (matrūk)».

[8750] Al-Mustadrak (2/379). Y lo transmitió al-Tirmiḏī en al-Sunan con el n.º (1734) por la vía de Ḥumayd al-Aʿraǧ, con él. Dijo al-Ḥākim: «Según la condición de al-Buḫārī»; y al-Ḏahabī lo objetó diciendo: «Más bien no es según su condición; solo lo engañó el hecho de que en su isnād aparece Ḥumayd ibn Qays así, y eso es un error: en realidad es Ḥumayd al-Aʿraǧ al-Kūfī, Ibn ʿAlī o Ibn ʿAmmār, uno de los abandonados; y pensó que era el mequí veraz».

[8751] En A: «تروا».