4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 11

Versículo (Español)

[4:11] Dios prescribe respecto a [la herencia de] sus hijos: Al varón le corresponde lo mismo que a dos mujeres. Si las hermanas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única, le corresponde la mitad. A cada uno de los padres [del difunto] le corresponderá un sexto, si deja hijos; pero si no tiene hijos y le heredan solo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es lo que corresponde para la madre. Esto luego de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Ustedes ignoran quiénes tienen más derecho al beneficio de la herencia, si sus padres o sus hijos, de ahí este precepto de Dios. Dios es Sabio, todo lo sabe.

Tafsir de Ibn Kathir

{Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras. Y si son mujeres, por encima de dos, entonces para ellas serán dos tercios de lo que deje; y si es una sola, entonces para ella será la mitad. Y para sus padres, a cada uno de ellos, un sexto de lo que deje, si tiene hijo. Pero si no tiene hijo y le heredan sus padres, entonces para su madre será el tercio. Y si tiene hermanos, entonces para su madre será el sexto, después de un testamento que haya dispuesto o de una deuda. Vuestros padres y vuestros hijos: no sabéis cuál de ellos os es más cercano en beneficio. Es una prescripción de Dios. Ciertamente, Dios es Omnisciente, Sabio} (11) Esta noble aleya, y la que viene después de ella, y la aleya que es el cierre de esta sura, son las aleyas de la ciencia de las herencias obligatorias (ʿilm al-farā’iḍ), la cual se deduce de estas tres aleyas y de los hadices transmitidos al respecto, que vienen a ser como una exégesis de ello. Mencionaremos de ello lo que se relaciona con su interpretación; en cuanto a la exposición sistemática de las cuestiones, el planteamiento de las discrepancias y de las pruebas, y la argumentación entre los imames, su lugar es el libro «al-Aḥkām». Dios es Aquel de quien se implora ayuda[6691]

Se ha transmitido la exhortación a aprender las herencias, y estas herencias específicas[6692] se cuentan entre lo más importante de ello. Abu Dawud e Ibn Mājah narraron, a partir del hadiz de ʿAbd al-Raḥmān b. Ziyād b. Anʿam al-Ifrīqī, de ʿAbd al-Raḥmān b. Rāfiʿ al-Tanūkhī, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr —que Dios esté complacido con él[6693]—, que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: «El conocimiento es tres, y lo que está fuera de ello es superfluo: una aleya concluyente, o una Sunna establecida, o una obligación equitativa»[6694]

Y de Abu Hurayra se transmite que dijo: El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: «¡Oh Abu Hurayra! Aprended las herencias y enseñadlas, pues son la mitad del conocimiento; y se olvida; y es lo primero que se arrancará de mi comunidad»[6695]

Lo narró Ibn Mājah, y en su cadena hay debilidad[6696]

Y se ha narrado por la vía de ʿAbd Allāh b. Masʿūd y de Abu Saʿīd[6697], y en ambos hay reparos. Dijo [Sufyān][6698] b. ʿUyayna: Solo se llamó a las herencias «la mitad del conocimiento» porque toda la gente es puesta a prueba[6699] con ello.

Al-Bujārī dijo, al comentar esta aleya: Nos narró Ibrāhīm b. Mūsā; nos narró Hišām: que Ibn Jurayj les informó diciendo: me informó Ibn al-Munkadir, de Jābir b. ʿAbd Allāh, que dijo: El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— y Abu Bakr me visitaron en Banū Salama, caminando; y el Profeta —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— me encontró sin comprender nada; pidió agua, hizo ablución con ella, luego la roció sobre mí, y recobré el sentido. Dije: «¿Qué me ordenas que haga con mi hacienda, oh Mensajero de Dios?». Entonces descendió: {Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras}.

Así también lo narraron Muslim y al-Nasā’ī, por la vía de Ḥajjāj b. Muḥammad al-Aʿwar, de Ibn Jurayj[6700]; y lo narró el conjunto de los compiladores, todos ellos, por la vía de Sufyān b. ʿUyayna, de Muḥammad b. al-Munkadir, de Jābir[6701]

Otro hadiz de Jābir sobre la causa del descenso de la aleya: Dijo el imán Aḥmad: nos narró Zakariyyā b. ʿAdī; nos narró ʿUbayd Allāh —que es Ibn ʿAmr[6702] al-Raqqī—, de ʿAbd Allāh b. Muḥammad b. ʿAqīl, de Jābir, que dijo: La esposa de Saʿd b. al-Rabīʿ vino al Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— y dijo: «Oh Mensajero de Dios, estas son las dos hijas de Saʿd b. al-Rabīʿ. Su padre fue muerto contigo en Uḥud como mártir, y su tío paterno tomó sus bienes, sin dejarles hacienda alguna; y no se casarán sino teniendo bienes». Dijo: Entonces él dijo: «Dios juzgará en ello». Dijo: Entonces descendió la aleya de la herencia; y el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— envió a llamar a su tío paterno y dijo: «Da a las dos hijas de Saʿd los dos tercios; y a su madre, el octavo; y lo que reste es para ti».

Lo narraron Abu Dawud, al-Tirmiḏī e Ibn Mājah, por diversas vías, de ʿAbd Allāh b. Muḥammad b. ʿAqīl, con esta misma cadena. Dijo al-Tirmiḏī: No se conoce sino por su hadiz[6703]

Lo aparente es que el primer hadiz de Jābir solo descendió a causa de la última aleya de esta sura, como vendrá; pues entonces él solo tenía hermanas, y no tenía hijas, y solo heredaba como kalāla; pero mencionamos el hadiz aquí siguiendo a al-Bujārī —que Dios tenga misericordia de él—, pues él lo mencionó aquí. El segundo hadiz de Jābir es más semejante al descenso de esta aleya, y Dios sabe más.

Su dicho —Exaltado sea—: {Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras} significa: os ordena la justicia respecto de ellos; pues la gente de la ignorancia preislámica hacía que toda la herencia fuese para los varones, excluyendo a las hembras. Entonces Dios —Exaltado sea— ordenó la igualdad entre ellos en el fundamento de la herencia, y diferenció entre las dos categorías, haciendo para el varón una porción equivalente a la de dos hembras; ello por la necesidad del hombre de asumir el gasto de manutención, la carga, el bregar del comercio y del sustento, y el soportar la fatiga; por lo cual convino que se le diera el doble de lo que toma la hembra[6706]

Algunos de los perspicaces dedujeron del dicho —Exaltado sea—: {Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras} que Él —Exaltado sea— es más misericordioso con Su creación que el padre con su hijo, pues recomendó a los padres respecto de sus hijos; y se supo[6707] que Él es más misericordioso con ellos que ellos mismos, como ha venido en el hadiz auténtico.

[Vio] a una mujer del cautiverio que iba de un lado a otro buscando a su hijo; y cuando lo encontró, lo tomó, lo pegó a su pecho y lo amamantó. Entonces el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo a sus compañeros: «¿Veis a esta arrojando a su hijo[6708] al fuego, pudiendo evitarlo?». Dijeron: «No, oh Mensajero de Dios». Dijo: «Por Dios, Dios es más misericordioso con Sus siervos que esta con su hijo».

Y al-Bujārī dijo aquí: Nos narró Muḥammad b. Yūsuf, de Warqā’, de Ibn Abī Najīḥ, de ʿAṭā’, de Ibn ʿAbbās, que dijo: Los bienes eran para el hijo, y el testamento era para los padres; luego Dios abrogó de ello lo que quiso, e hizo para el varón una porción equivalente a la de dos hembras; e hizo para los padres, a cada uno de ellos, el sexto y el tercio; e hizo para la esposa el octavo y el cuarto; y para el esposo la mitad y el cuarto[6709]

Y al-ʿAwfī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras}: ello fue que, cuando descendieron las porciones obligatorias que Dios impuso en ellas lo que impuso para el hijo varón y la hija hembra y los padres, a la gente —o a algunos de ellos— les desagradó y dijeron: «Se da a la mujer el cuarto o el octavo[6710], y se da a la hija[6711] la mitad; y se da al muchacho pequeño. Y ninguno de estos combate al enemigo ni obtiene botín». «Callad sobre este asunto; quizá el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— lo olvide, o le hablamos y lo cambia». Entonces algunos de ellos dijeron: «Oh Mensajero de Dios, ¿damos a la muchacha la mitad de lo que dejó su padre, cuando no monta a caballo ni combate al enemigo, y damos[6712] al niño la herencia cuando no aporta[6713] nada?». Y ellos hacían eso en la ignorancia preislámica: no daban herencia sino a quien combatía al enemigo, y la daban al mayor, luego al mayor. Lo narraron también Ibn Abī Ḥātim e Ibn Jarīr.

Y Su dicho: {Y si son mujeres, por encima de dos, entonces para ellas serán dos tercios de lo que deje}. Algunas personas dijeron: la palabra {por encima de} es redundante, y su sentido sería: «si son mujeres, dos», como en Su dicho —[Exaltado sea]—: {Golpead por encima de los cuellos} [al-Anfāl: 12]. Pero esto no se concede, ni aquí ni allí; pues en el Corán no hay nada redundante sin utilidad, y esto es imposible. Luego, Su dicho: {entonces para ellas serán dos tercios de lo que deje}: si lo pretendido fuese lo que ellos dijeron, habría dicho: «para ambas serán dos tercios de lo que deje». Más bien, el que los dos tercios correspondan a dos hijas[6715] se dedujo del dictamen sobre dos hermanas en la última aleya, pues Él —Exaltado sea— dictaminó en ella para dos hermanas los dos tercios. Y si dos hermanas heredan los dos tercios, entonces que dos hijas hereden los dos tercios es, con mayor razón[6716] Y ya pasó en el hadiz de Jābir que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dictaminó para las dos hijas de Saʿd b. al-Rabīʿ los dos tercios; así, el Libro y la Sunna indican ello. Además, Él dijo: {Y si es una sola, entonces para ella será la mitad}. Si para dos hijas fuese la mitad[6717] también, lo habría explicitado; y cuando dictaminó ello para una sola, en su singularidad, indicó que dos hijas están en el dictamen de tres; y Dios sabe más.

Y Su dicho: {Y para sus padres, a cada uno de ellos, un sexto [de lo que deje, si tiene hijo. Pero si no tiene hijo y le heredan sus padres, entonces para su madre será el tercio. Y si tiene hermanos, entonces para su madre será el sexto]}[6718] hasta el final: los padres tienen, en la herencia, situaciones.

La primera: que se reúnan con los hijos; entonces se asigna a cada uno de ellos el sexto. Si el difunto no deja sino una sola hija, se le asigna a ella la mitad, y a los padres, a cada uno, el sexto; y el padre toma el otro sexto por agnación (taʿṣīb), reuniéndose para él —en tal caso— la porción obligatoria y la agnación.

La segunda situación: que los padres queden solos en la herencia; entonces se asigna a la madre —en tal caso— el tercio, y el padre toma el resto por agnación pura; y habrá tomado el doble de lo asignado[6720] a la madre, que son dos tercios. Si con ellos —en tal caso— hay esposo o esposa, el esposo toma la mitad y la esposa[6721] el cuarto. Luego los sabios discreparon: ¿qué toma[6722] la madre después de la porción del esposo y de la esposa? en tres opiniones.

La primera: que tome un tercio del remanente en ambos casos; porque el remanente es como si fuese[6723] toda la herencia respecto de ellos dos. Y Dios le hizo a ella la mitad de lo que hizo para el padre: así, ella toma un tercio del remanente y él toma sus dos tercios[6724] Esta es la opinión de ʿUmar y ʿUṯmān, y la más auténtica de las dos transmisiones de ʿAlī. Y así lo sostienen Ibn Masʿūd y Zayd b. Ṯābit; y es la opinión de los siete juristas, de los cuatro imames, y de la mayoría de los sabios —que Dios tenga misericordia de ellos—.

La segunda opinión: que tome un tercio de todo el caudal, por la generalidad de Su dicho: {Pero si no tiene hijo y le heredan sus padres, entonces para su madre será el tercio}; pues la aleya es más general, tanto si con ella hay esposo o esposa como si no. Esta es la opinión de Ibn ʿAbbās. Y se transmitió de ʿAlī y de Muʿāḏ b. Jabal algo semejante. Y así lo sostiene Šurayḥ y Dāwūd b. ʿAlī al-Ẓāhirī; y lo escogió el imán Abū al-Ḥusayn Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. al-Labbān al-Baṣrī[6725] en su libro «al-Ījāz fī ʿilm al-farā’iḍ».

Esto es discutible; más bien es débil, porque el sentido aparente de la aleya es solo[6726] cuando ella dispone de toda la herencia; en cambio, en este caso el esposo o la esposa toman su porción obligatoria, y el remanente queda como si fuese toda la herencia, y ella toma su tercio, como se ha mencionado.

La tercera opinión: que tome un tercio de todo el caudal en el caso de la esposa: ella toma el cuarto, que son tres de doce; y la madre toma el tercio, que son cuatro; y queda[6728] cinco para el padre. En cuanto al caso del esposo, ella toma un tercio del remanente, para que no tome más que el padre si tomase un tercio del caudal. Entonces el caso es de seis: para el esposo la mitad, tres[6729]; para la madre, un tercio de lo que queda[6730], que es una parte; y para el padre, lo que resta después de ello, que son dos partes. Esto se atribuye a Muḥammad b. Sīrīn —que Dios tenga misericordia de él—; es una composición de las dos primeras opiniones, concordando con cada una de ellas en una forma, y también es débil. Lo correcto es la primera, y Dios sabe más.

La tercera situación de los padres: su reunión con los hermanos; sean hermanos de ambos padres, o del padre, o de la madre: ellos no heredan nada junto con el padre; pero, aun así, bloquean a la madre del tercio al sexto. Así, se le asigna a ella, con su presencia, el sexto; y si no hay heredero sino ella y el padre, el padre toma el resto.

El dictamen de dos hermanos, en lo que hemos mencionado, es como el dictamen de «hermanos» según la mayoría. Al-Bayhaqī narró, por la vía de Šuʿba, liberto de Ibn ʿAbbās, de Ibn ʿAbbās, que entró ante ʿUṯmān y dijo: «Dos hermanos no reducen a la madre del tercio». Dios —Exaltado sea— dijo: {Y si tiene hermanos}; y dos hermanos no son, en la lengua de tu pueblo, “hermanos”. Entonces ʿUṯmān dijo: «No puedo cambiar lo que hubo antes de mí; se ha difundido en las regiones, y la gente ha heredado conforme a ello».

En la autenticidad de este relato hay reparo, pues se ha hablado de este Šuʿba por Mālik b. Anas. Y si esto fuese auténtico de Ibn ʿAbbās, sus discípulos más cercanos a él habrían ido a ello; y lo transmitido de ellos es lo contrario.

Y ʿAbd al-Raḥmān b. Abī al-Zinād narró, de Ḫāriǧa b. Zayd, de su padre, que dijo: «Dos hermanos se denominan “hermanos”»[6731] He dedicado a esta cuestión un opúsculo aparte.

Ibn Abī Ḥātim dijo: nos narró mi padre; nos narró ʿAbd al-ʿAzīz b. al-Muġīra; nos narró Yazīd b. Zurayʿ, de Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: {Y si tiene hermanos, entonces para su madre será el sexto}: perjudicaron a la madre y no heredan; y un solo hermano no la bloquea del tercio, pero lo que está por encima de ello sí la bloquea. Y la gente de conocimiento veía que solo la bloquearon a su madre del tercio porque su padre se encarga de su matrimonio y de su manutención[6732] sobre ellos, y no su madre.

Este es un كلام[6733] bueno. Pero se transmitió de Ibn ʿAbbās, con cadena auténtica, que él veía que el sexto del que la bloquearon a su madre les correspondía a ellos; y esta es una opinión anómala. Ibn Jarīr la narró en su tafsir, diciendo:

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; nos narró ʿAbd al-Razzāq; nos informó Maʿmar, de Ibn Ṭāwūs, de su padre, de Ibn ʿAbbās, que dijo: «El sexto del que los hermanos bloquearon a su madre: solo bloquearon a su madre de él para que fuese para ellos, y no para su padre».

Luego Ibn Jarīr dijo: Esta opinión contradice a toda la comunidad. Y me narró Yūnus; nos informó Sufyān; nos informó ʿAmr, de al-Ḥasan b. Muḥammad, de Ibn ʿAbbās, que dijo: «La kalāla es quien no tiene hijo ni padre».

Y Su dicho: {después de un testamento que haya dispuesto o de una deuda}. Los sabios, antiguos y posteriores, han consensuado que la deuda precede al testamento; y esto, al profundizar en la consideración, se entiende por el sentido implícito de la noble aleya. El imán Aḥmad, al-Tirmiḏī, Ibn Mājah y los autores de tafsir narraron, por la vía de Abū Isḥāq, de al-Ḥāriṯ b. ʿAbd Allāh al-Aʿwar, de ʿAlī b. Abī Ṭālib —[que Dios esté complacido con él][6734]—, que dijo: «Vosotros recitáis: {después de un testamento que haya dispuesto o de una deuda}, y el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— juzgó que la deuda precede al testamento; y que los hijos de una misma madre heredan unos de otros, excluyendo a los hijos de distintas madres: el hombre hereda a su hermano de padre y madre, excluyendo a su hermano de padre». Luego al-Tirmiḏī dijo: No lo conocemos sino por el hadiz de al-Ḥāriṯ al-Aʿwar, y algunos de la gente de conocimiento han hablado sobre él[6735]

Digo: pero era memorioso en las herencias, atento a ellas y al cálculo[6736]; y Dios[6737] sabe más.

Y Su dicho: {Vuestros padres y vuestros hijos: no sabéis cuál de ellos os es más cercano en beneficio}. Es decir: solo prescribimos para los padres y para los hijos, e igualamos a todos en el fundamento de la herencia, en contra de lo que era el asunto en la ignorancia preislámica, y en contra de lo que era el asunto al inicio del Islam: que los bienes eran para el hijo y para los padres[6738] el testamento, como se transmitió de Ibn ʿAbbās. Dios abrogó eso hacia esto, y prescribió para estos y para aquellos según su condición; porque al ser humano puede venirle el beneficio mundano —o el del Más Allá, o ambos— de su padre, de un modo que no le viene de su hijo; y puede ser al contrario. Por eso dijo: {Vuestros padres y vuestros hijos: no sabéis cuál de ellos os es más cercano en beneficio}. Es decir: como que[6739] el beneficio es esperado y anhelado de este, así como es esperado y anhelado del otro; por ello prescribimos para este y para aquel, e igualamos entre las dos categorías en el fundamento de la herencia. Y Dios sabe más.

Y Su dicho: {Es una prescripción de Dios}. Es decir: [de][6740] lo que hemos mencionado, de la exposición detallada de la herencia y de dar a algunos herederos más que a otros, es una prescripción de Dios: Él lo ha dictaminado y decretado. Y Dios[6741] es Omnisciente, Sabio: pone las cosas en sus lugares y da a cada cual lo que merece según su condición. Por eso dijo: {Ciertamente, Dios es Omnisciente, Sabio}.

Notas y Referencias

[6690] En ر: «والذي».

[6691] En جـ, ر, أ: «وبالله المستعان».

[6692] En جـ, أ: «الخاصة وهي من أهم ذلك».

[6693] En جـ, ر, أ: «عنهما».

[6694] Sunan de Abū Dāwūd, n.º (2885), y Sunan de Ibn Mājah, n.º (54). También lo narraron al-Ḥākim en al-Mustadrak (4/332), al-Bayhaqī en al-Sunan al-Kubrā (6/208) y al-Dāraquṭnī en al-Sunan (4/67), por la vía de ʿAbd al-Raḥmān b. Ziyād al-Ifrīqī con esa cadena. Al-Ḏahabī dijo sobre este hadiz y el siguiente: ambos hadices son débiles.

[6695] En جـ, أ: «علم».

[6696] Sunan de Ibn Mājah, n.º (2719). También lo narraron al-Dāraquṭnī en al-Sunan (4/67), al-Ḥākim en al-Mustadrak (4/332) y al-Bayhaqī en al-Sunan al-Kubrā (6/208), por la vía de Ḥafṣ b. ʿUmar b. Abī al-ʿAṭṭāf con esa cadena. Al-Ḏahabī dijo: «en él está Ḥafṣ b. ʿUmar b. Abī al-ʿAṭṭāf, y es extremadamente endeble».

[6697] El hadiz de Ibn Masʿūd: «Aprended las herencias y enseñadlas, pues yo soy un hombre que será recogido…», lo narró al-Ḥākim en al-Mustadrak (4/333).

[6698] Adición de: ر, أ.

[6699] En أ: «تبتلى».

[6700] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī, n.º (4577); Ṣaḥīḥ Muslim, n.º (1616); y al-Sunan al-Kubrā de al-Nasā’ī, n.º (6323).

[6701] La vía de Sufyān la narraron al-Buḫārī en su Ṣaḥīḥ, n.º (5651); Muslim en su Ṣaḥīḥ, n.º (1616); Abū Dāwūd en al-Sunan, n.º (2886); al-Tirmiḏī en al-Sunan, n.º (2097); al-Nasā’ī en al-Sunan (1/87); e Ibn Mājah en al-Sunan, n.º (2728).

[6702] En أ: «عمر».

[6703] Al-Musnad (3/352); Sunan de Abū Dāwūd, n.º (2892, 2891); Sunan de al-Tirmiḏī, n.º (2092); y Sunan de Ibn Mājah, n.º (2720).

[6704] En أ: «أنه».

[6705] En أ: «وقوله».

[6706] En ر: «ما تأخذ».

[6707] En أ: «منكم».

[6708] En جـ: «بولدها».

[6709] Ṣaḥīḥ al-Buḫārī, n.º (4578).

[6710] En أ: «والثمن».

[6711] En ر: «ويعطى الابنة»; y en جـ: «وتعطى الابنة».

[6712] En ر, أ: «ويعطي».

[6713] En ر: «يعني».

[6714] Adición de جـ.

[6715] En جـ, ر: «كون للبنتين الثلثان».

[6716] En جـ, ر, أ: «الأحرى».

[6717] Adición de جـ, ر, أ.

[6718] Adición de جـ, ر, أ.

[6719] En أ: «فيجتمع».

[6720] En جـ: «ما حصل»; y en ر: «ما فضل».

[6721] En جـ, ر: «أو الزوجة».

[6722] En أ: «ماذا تأخذ».

[6723] En أ: «كان».

[6724] En ر: «الباقي».

[6725] En أ: «المصري».

[6726] Adición de أ.

[6727] En جـ, ر: «ثلثه».

[6728] En أ: «فبقى».

[6729] En جـ, ر: «ثلثه».

[6730] En جـ: «الباقي».

[6731] En جـ, ر, أ: «وتسمى الأخوان إخوة».

[6732] En جـ: «والنفقة».

[6733] En جـ: «الكلام».

[6734] Adición de أ.

[6735] Sunan de al-Tirmiḏī, n.º (2094).

[6736] Dijo Abū Bakr b. Abī Dāwūd: «al-Ḥāriṯ era el más jurista, el más versado en herencias y el más diestro en cálculo entre la gente; aprendió las herencias de ʿAlī». Y se dijo a al-Šaʿbī: «¿Frecuentabas a al-Ḥāriṯ?». Dijo: «Sí, lo frecuentaba para aprender cálculo; era el más diestro en cálculo». Pero fue debilitado en su transmisión de hadices; lo debilitaron un grupo, entre ellos al-Šaʿbī, Jarīr, Ibn Mahdī, Ibn al-Madīnī, Yaḥyā b. Maʿīn, Abū Zurʿa y Abū Ḥātim. Véase: Tahḏīb al-Kamāl (5/244).

[6737] En ر: «والله».

[6738] En ر, أ: «وللأبوين».

[6739] En جـ, ر, أ: «كما أن».

[6740] Adición de ر.

[6741] En جـ, ر, أ: «وهو».