La Prosternación
السجدة As-SajdahVersículo (Español)
[32:27] ¿Acaso no ven cómo envío la lluvia a la tierra árida, y con ella hago brotar los sembrados de los que comen ellos mismos y también sus rebaños? ¿Acaso no recapacitan?
Tafsir de Ibn Kathir
{¿Acaso no ven que Nosotros conducimos el agua hacia la tierra yerma, y con ella hacemos brotar una siembra de la que comen sus ganados y ellos mismos? ¿Es que no ven?} (27)
Y Su dicho:
{¿Acaso no ven que Nosotros conducimos el agua hacia la tierra yerma}:
El Altísimo expone Su benevolencia con Sus criaturas y Su beneficencia hacia ellas al enviar el agua, ya sea desde el cielo o desde las corrientes.
Y ello es: lo que transportan los ríos y desciende de las montañas hacia las tierras que lo necesitan en sus momentos.
Por eso dijo:
{hacia la tierra yerma}, y es [la tierra][23160] en la que no hay vegetación, como dijo el Altísimo:
{Y, ciertamente, haremos lo que hay sobre ella un suelo árido yermo}
[Al-Kahf: 8],
es decir: seca, que no hace brotar nada.
Y no se pretende con Su dicho:
{hacia la tierra yerma}
solo la tierra de Egipto; más bien, esta es parte de lo pretendido. Aunque muchos exégetas la hayan puesto como ejemplo, no es [ella][23161] la única pretendida; sin embargo, ciertamente está incluida en el sentido de esta aleya. Pues, en sí misma, es una tierra blanda y espesa que necesita agua; si sobre ella descendiera lluvia, sus edificaciones se derrumbarían. Así, Allah conduce hacia ella el Nilo con lo que trae del aumento producido por las lluvias de las tierras de Abisinia; y en él hay barro rojo, que cubre la tierra de Egipto, siendo esta una tierra salitrosa y arenosa necesitada de esa agua, y también de ese barro para que en él brote la siembra. Así, cada año obtienen provecho de un agua nueva llovida fuera de su país y de un barro nuevo de fuera de su tierra. ¡Glorificado sea el Sabio, el Generoso, el Munífico, el Loado desde el inicio!
Dijo Ibn Lahí‘ah, de Qays ibn Hajjaj,
de quien le narró, que dijo:
Cuando fue conquistado Egipto, sus gentes acudieron a ‘Amr ibn al-‘As —[que era su gobernador][23162]— cuando entró Būnah, uno de los meses de los no árabes, y dijeron:
«¡Oh emir! Ciertamente, nuestro Nilo tiene una costumbre: no corre sino con ella».
Dijo:
«¿Y qué es eso?».
Dijeron:
«Cuando han transcurrido doce noches de este mes, tomamos a una joven virgen entre [23163] sus padres; complacemos a sus padres y le ponemos de joyas y vestidos lo mejor que haya; luego la arrojamos a este Nilo».
Entonces ‘Amr les dijo:
«Esto no puede ser en el Islam. Ciertamente, el Islam derriba lo que hubo antes de él».
Así permanecieron en Būnah y el Nilo no corría, hasta que pensaron en evacuar. Entonces ‘Amr escribió a ‘Umar ibn al-Jattab informándole de ello.
Y él le escribió:
«Has acertado en lo que hiciste. Te he enviado una tarjeta dentro de esta carta mía; arrójala al Nilo».
Cuando llegó su carta, ‘Amr tomó la tarjeta y la abrió, y en ella decía:
«De siervo de Allah, ‘Umar, أمير المؤمنين, al Nilo de la gente de Egipto. En cuanto a lo que sigue… Si tú solo corres por ti mismo, entonces no corras; pero si es Allah, el Único, el Dominador irresistible, Quien te hace correr, pedimos a Allah que te haga correr».
Dijo:
Así arrojó la tarjeta al Nilo, y amanecieron el sábado y Allah había hecho correr el Nilo dieciséis codos en una sola noche; y Allah cortó esa costumbre de la gente de Egipto hasta el día de hoy.
Lo narró el hafiz Abu al-Qasim al-Lalaká’í al-Tabarí en su libro «As-Sunnah».
[23164]
Por eso dijo el Altísimo:
{¿Acaso no ven que Nosotros conducimos el agua hacia la tierra yerma, y con ella hacemos brotar una siembra de la que comen sus ganados y ellos mismos? ¿Es que no ven?},
como dijo el Altísimo:
{Que el ser humano mire su alimento. Que Nosotros vertimos el agua en abundancia. Luego hendimos la tierra en hendidura. E hicimos brotar en ella grano, y uvas y forraje, y olivos y palmeras, y jardines frondosos, y fruta y pasto. [Provisión para vosotros y para vuestros ganados]}
[‘Abasa: 24-32];
[23165] por eso dijo aquí:
{¿Es que no ven?}.
Y dijo Ibn Abi Nayíh, de un hombre,
de Ibn ‘Abbas, acerca de Su dicho:
{hacia la tierra yerma}:
Dijo: es aquella a la que no le llueve sino una lluvia que no le basta para nada, salvo lo que le llega de las avenidas.
Y de Ibn ‘Abbas,
y Muyahid:
es una tierra en el Yemen.
Y dijo Al-Hasan, que Allah tenga misericordia de él:
son aldeas entre el Yemen y el Sham.
Y dijeron ‘Ikrimah, Ad-Dahhak, Qatadah, As-Suddí,
y Ibn Zayd:
la tierra yerma: aquella en la que no hay vegetación y es polvorienta.
Digo:
Y esto es como Su dicho:
{Y un signo para ellos es la tierra muerta: la vivificamos y sacamos de ella grano, y de él comen. Y pusimos en ella jardines de palmeras y vides, e hicimos brotar en ella manantiales, para que coman de su fruto y de lo que sus manos no han hecho. ¿Es que no agradecen?}
[Yá-Sín: 33-35].
Notas y Referencias
[23160] - Adición de ت, أ.
[23161] - Adición de ت, أ.
[23162] - Adición de ت.
[23163] - En أ: «من».
[23164] - El libro «As-Sunnah» de al-Lalaká’í, con el número (66), «Sección: las karamat de los awliya’». Nos narró Muhammad ibn Abi Bakr; nos narró Muhammad ibn Mujlad; nos narró Muhammad ibn Ishaq; nos narró ‘Abd Allah ibn Salih; de Ibn Lahí‘ah, con ello; y es mursal.
[23165] - Adición de ت, ف, أ.