Las Hormigas
النمل An-NamlVersículo (Español)
[27:20] [Luego] pasó revista a los pájaros y dijo: "¿Por qué no veo a la abubilla? ¿Acaso está ausente?
Tafsir de Ibn Kathir
{Y pasó revista a las aves y dijo: «¿Qué me sucede que no veo a la abubilla? ¿O es que está entre los ausentes?»} (20)
Dijo Muyāhid, Sa‘īd ibn Ŷubayr y otros,
de Ibn ‘Abbās y otros:
La abubilla era un ingeniero: indicaba a Sulaymān —la paz sea con él— el agua. Cuando se hallaba en una tierra desierta, la buscaba y veía el agua en los confines de la tierra, tal como el ser humano ve algo manifiesto sobre la faz de la tierra; y sabía cuánta distancia había desde la superficie de la tierra. Cuando se la señalaba, Sulaymān —la paz sea con él— ordenaba a los genios que excavaran aquel lugar hasta extraer
[22006] el agua de su fondo. Y Sulaymān —la paz sea con él— descendió [ un día ] [22007], en una llanura desierta de la tierra; pasó revista a las aves para ver a la abubilla, pero no la vio,
{ y dijo: «¿Qué me sucede que no veo a la abubilla? ¿O es que está entre los ausentes?» }
Cierto día, ‘Abd Allāh ibn ‘Abbās relató algo semejante, y entre la gente había un hombre de los jārŷíes, llamado:
«Nāfi‘ ibn al-Azraq»,
y era muy dado a objetar a Ibn ‘Abbās.
Le dijo:
¡Detente, oh hijo de ‘Abbās,
hoy has sido vencido!
Dijo:
¿Y por qué?
Dijo:
Tú informas acerca de la abubilla que ve el agua en los confines de la tierra, y sin embargo un muchacho le pone el grano en la trampa y echa sobre la trampa tierra; entonces viene la abubilla a tomarlo y cae en la trampa, y el muchacho la captura.
Ibn ‘Abbās dijo:
Si no fuera porque éste se iría diciendo: «He refutado a Ibn ‘Abbās», no le respondería.
Y le dijo
[22008]: ¡Ay de ti! Cuando desciende el decreto, la vista se ciega y se desvanece la cautela.
Nāfi‘ le dijo:
Por Allah, jamás discutiré contigo sobre nada del Corán
[22009]
Y el ḥāfiẓ Ibn ‘Asākir mencionó, en la biografía de Abū ‘Abd Allāh al-Barzī —de la gente de «Barza», de la Ghūṭa de Damasco, y era de los virtuosos; ayunaba [ el día ] [22010] lunes y jueves; y era tuerto, habiendo alcanzado los ochenta—:
Ibn ‘Asākir transmitió con su cadena hasta Abū Sulaymān ibn Zayd:
que le preguntó por la causa de su tuertez, y él se negó; pero insistió con él durante meses, y entonces le informó de que dos hombres de la gente de Jurasán se alojaron en su casa un viernes en la aldea de Barza, y le preguntaron por un valle que había allí; se lo mostré. Sacaron entonces incensarios y encendieron en ellos mucho incienso, hasta que el valle se llenó de humo; comenzaron a conjurar, y las serpientes acudían hacia ellos desde todo lugar, y no prestaban atención a ninguna de ellas, hasta que llegó una serpiente del grosor del antebrazo, y sus ojos ardían como un dinar. Se alegraron grandemente por ella y dijeron: «Alabado sea Allah, que no ha frustrado nuestro viaje de un año». Rompieron los incensarios, tomaron la serpiente e introdujeron en su ojo una varilla, y se aplicaron colirio con ello. Les pedí que me aplicaran colirio, pero se negaron.
Insistí ante ellos y dije:
No hay más remedio que hacerlo,
y los amenacé con la autoridad; entonces aplicaron colirio a mi único ojo derecho. Cuando cayó en mi ojo, miré la tierra bajo mí como un espejo: veía lo que había debajo de ella tal como lo muestra el espejo.
Luego me dijeron:
Camina con nosotros un poco.
Caminé con ellos mientras conversaban, hasta que, cuando me hube alejado de la aldea, me tomaron, me ataron las manos a la espalda, y uno de ellos metió su mano en mi ojo, lo reventó, lo arrojó y se marcharon. Permanecí así, tirado y atado, hasta que pasó un grupo de gente y desató mis ligaduras. Ésta fue la historia de mi ojo
[22011]
Dijo Ibn Abī Ḥātim:
Nos narró ‘Alī ibn al-Ḥusayn; nos narró Hišām ibn ‘Ammār; nos narró Ṣadaqa ibn ‘Amr al-Ġassānī; nos narró ‘Abbād ibn Maysara al-Minqarī,
de al-Ḥasan, quien dijo:
El nombre de la abubilla de Sulaymān —la paz sea con él— era: ‘Anbar.
Y dijo Muḥammad ibn Isḥāq:
Sulaymān —la paz sea con él—,
cuando salía por la mañana hacia su asamblea en la que solía sentarse,
pasaba revista a las aves. Y, según afirman, le llegaban turnos de cada clase de ave: cada día un ave. Miró y vio de todas las clases de aves a las que estaban presentes, excepto la abubilla,
{ y dijo: «¿Qué me sucede que no veo a la abubilla? ¿O es que está entre los ausentes?» }
¿Se me ha escapado de la vista entre las aves, o se ausentó y no asistió?
[22006]
:- En F: «يستنبطوا».
[22007]
:- Adición de F, A.
[22008]
:- En F, A: «ثم قال».
[22009]
:- Lo transmitió al-Ḥākim en al-Mustadrak (2/405), por la vía de al-Minhāl ibn ‘Amr, de Sa‘īd ibn Ŷubayr, con un tenor semejante.
[22010]
:- Adición de F.
[22011]
:- Tārīḫ Dimašq (19/130, «el manuscrito»).