22

La Peregrinación

الحج Al-Hajj
Aya 46

Versículo (Español)

[22:46] ¿Acaso [los que se niegan a creer] no viajan por el mundo, y no tienen intelecto para reflexionar, ni oídos? No son sus ojos los que están ciegos, sino los corazones que están dentro de sus pechos [los que están ciegos].

Tafsir de Ibn Kathir

{¿Acaso no han viajado por la tierra, de modo que tengan corazones con los que razonen, o oídos con los que oigan? Pues, ciertamente, no son los ojos los que se ciegan, sino que se ciegan los corazones que están en los pechos} (46) Y Su dicho: {¿Acaso no han viajado por la tierra} esto es: con sus cuerpos y también con su reflexión; y eso basta, como dijo Ibn Abī ad-Dunyā en su libro «La reflexión y la consideración»:

Nos narró Hārūn ibn ʿAbd Allāh; nos narró Sayyār; nos narró [20322] Jaʿfar; nos narró Mālik ibn Dīnār, quien dijo: Allah, Altísimo, reveló a Moisés —la paz sea con él—: «¡Oh Moisés! Toma dos sandalias de hierro y un bastón; luego recorre la tierra y busca las huellas y las lecciones, hasta que se desgarren las sandalias [20323] y se quiebre el bastón».

Y dijo Ibn Abī ad-Dunyā: Dijo uno de los sabios: «Da vida a tu corazón con las exhortaciones, ilumínalo con la reflexión, dale muerte con el ascetismo, fortalécelo con la certeza, humíllalo con la muerte [20324], haz que se afiance con la extinción [20325], hazle ver las calamidades [20326] de este mundo, y adviértele del embate [20327] del tiempo y de la atrocidad de los vaivenes de los días; preséntale las noticias de los antiguos, recuérdale lo que alcanzó [20328] a quienes le precedieron; recorre sus moradas y sus vestigios, y mira lo que hicieron, dónde se asentaron y a qué retornaron».

Es decir: Mirad [20329] lo que sobrevino a las comunidades que desmintieron: castigos y escarmientos [20330] {de modo que tengan corazones con los que razonen, o oídos con los que oigan} esto es: para que, mediante ello, tomen admonición. {Pues, ciertamente, no son los ojos los que se ciegan, sino que se ciegan los corazones que están en los pechos} esto es: la ceguera no es la ceguera de la vista; más bien, la ceguera es la ceguera de la perspicacia. Pues, aunque la facultad visual esté sana, no penetra hasta las lecciones ni sabe cuál es la noticia. Y qué excelente es lo que dijo uno de los poetas sobre este sentido —y es Abū Muḥammad ʿAbd Allāh ibn Muḥammad ibn Sārah [20331] el andalusí de Shantarīn—, cuya muerte fue el año quinientos diecisiete:

¡Oh tú que prestas oído al pregonero de la desdicha, cuando ya han clamado por ella los dos anunciadores: las canas y la vejez!

Si no escuchas la amonestación, ¿para qué, entonces, están en tu cabeza los dos guardianes: el oído y la vista?

No es sordo ni ciego sino un hombre al que no guiaron los dos guías: el ojo y la huella.

No permanece el tiempo, ni el mundo, ni la esfera más alta, ni los dos luminares: el sol y la luna.

Ciertamente partirán de este mundo, aunque detesten [20332] separarse de él, los que moran en él: el nómada y el sedentario.

Notas y Referencias

[20322] - En ت, ف: «ibn».

[20323] - En ت, ف: «se desgarran las sandalias».

[20324] - En ت, ف: «con la cercanía».

[20325] - En ت, ف: «y haz que lo medite con el elogio».

[20326] - En ت, ف, أ: «con los conjuntos».

[20327] - En ف: «con el embate».

[20328] - En ت, أ: «y recuérdale con la Madre del Libro».

[20329] - En ت, ف: «y que miren».

[20330] - Adición de ت, ف, أ.

[20331] - En ت, ف, أ: «Ibn Ḥibbān».

[20332] - En ت, ف, أ: «detestaron».