Ta-Ha
طه Ta-HaVersículo (Español)
[20:87] Dijeron: "No quebrantamos la promesa que te hicimos intencionalmente, sino que cuando arrojamos al fuego las joyas del pueblo [del Faraón] que teníamos en nuestro poder, el samaritano también las arrojó,
Tafsir de Ibn Kathir
{Dijeron: No hemos faltado a tu cita por voluntad propia; sino que se nos cargaron cargas de los adornos del pueblo, y los arrojamos; y así arrojó el samaritano} (87)
{ Dijeron }
Es decir: los Hijos de Israel, en respuesta a lo que Moisés les reprochó y les increpó:[19466]{No hemos faltado a tu cita por voluntad propia}
Es decir: no por nuestra capacidad y elección.
Luego comenzaron a excusarse con una excusa fría, informándole de su escrúpulo respecto a lo que tenían en sus manos de las joyas de los coptos que les habían pedido prestadas cuando salieron de Egipto:
{y las arrojamos}
Es decir: las arrojamos lejos de nosotros. Ya se ha mencionado en el hadiz de «al-Futún» que Aarón —la paz sea con él— fue quien les ordenó arrojar las joyas en un hoyo en el que había fuego.
Y en la versión de as-Suddí, de Abū Mālik, de Ibn ʿAbbās: en realidad Aarón pretendía que todas las joyas se reunieran en aquel hoyo[19467] y hacer de ello una sola masa. Para que, cuando Moisés regresara, viera[19468] en ello lo que quisiera. Luego vino{ [ بعد ] }[19469] después de eso el samaritano y arrojó sobre ellas aquel puñado que tomó de la huella del Mensajero, y pidió a Aarón que invocara a Dios para que le respondiera en su súplica. Entonces Aarón suplicó por él —sin saber lo que pretendía— y le fue respondido[19470] Dijo entonces el samaritano: «Pido a Dios que sea un becerro». Y fue un becerro con mugido,
es decir:
sonido, como seducción, concesión de plazo, prueba y examen; por eso dijeron:
{Y así arrojó el samaritano, y les sacó un becerro, un cuerpo con mugido}.
Dijo Ibn Abī Ḥātim: nos narró Muḥammad ibn ʿUbāda ibn al-Baḫtarī[19471]; nos narró Yazīd ibn Hārūn; nos informó Ḥammād, de Simāk, de Saʿīd ibn Ǧubayr, de Ibn ʿAbbās: que Aarón pasó junto al samaritano mientras éste tallaba el becerro, y le dijo: «¿Qué haces?». Dijo: «Hago lo que perjudica y no beneficia». Entonces Aarón dijo: «¡Oh Dios! Concédele lo que pide conforme a lo que hay en su interior», y Aarón siguió su camino. Dijo[19472] el samaritano: «¡Oh Dios! Te pido que muja», y mugió. Y cuando mugía se postraban ante él, y cuando mugía alzaban sus cabezas.
Luego lo transmitió por otra vía, de Ḥammād, y dijo: [ أعمل ] [19473]«Hago lo que beneficia y no perjudica».
Y dijo as-Suddī: mugía y caminaba.
Entonces dijeron —es decir: los extraviados de entre ellos, los que fueron seducidos por el becerro y lo adoraron—:
{Este es vuestro dios y el dios de Moisés, pero él olvidó}
Es decir: lo olvidó aquí y se fue a buscarlo. Así se mencionó anteriormente en el hadiz de «al-Futún» de Ibn ʿAbbās. Y esto mismo dijo Muǧāhid.
Y dijo Simāk, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās:
{pero él olvidó}
Es decir: olvidó recordaros que éste es vuestro dios.
Y dijo Muḥammad ibn Isḥāq, de Ḥakīm ibn Ǧubayr, de Saʿīd ibn Ǧubayr, de Ibn ʿAbbās: entonces dijeron:
{Este es vuestro dios y el dios de Moisés}.
Dijo: se entregaron a él y lo amaron con un amor como no habían amado jamás cosa alguna, es decir, algo semejante. Dice Dios:
{pero él olvidó}
Es decir: abandonó lo que seguía del islam; es decir: el samaritano.