2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 44

Versículo (Español)

[2:44] ¿Acaso le ordenan a la gente que haga el bien y se olvidan de hacerlo ustedes mismos, siendo que leen el Libro [la Tora]? ¿Acaso no razonan [bien]?

Tafsir de Ibn Kathir

{۞أَتَأۡمُرُونَ ٱلنَّاسَ بِٱلۡبِرِّ وَتَنسَوۡنَ أَنفُسَكُمۡ وَأَنتُمۡ تَتۡلُونَ ٱلۡكِتَٰبَۚ أَفَلَا تَعۡقِلُونَ} (44) Dice el Altísimo: ¿Cómo es propio de vosotros —¡oh comunidad de la Gente del Libro!—, cuando ordenáis a la gente el birr (que es la suma de todo bien), que os olvidéis de vosotros mismos, de modo que no os atengáis a aquello mismo que ordenáis a la gente, mientras que, además de ello, recitáis el Libro y sabéis lo que contiene respecto de quien se queda corto en los mandatos de Allah? ¿Acaso no razonáis lo que estáis haciendo con vosotros mismos, para que despertéis de vuestro letargo y veáis con claridad tras vuestra ceguera? Esto es como lo que transmitió ʿAbd al-Razzāq de Maʿmar, de Qatāda, acerca de la palabra del Altísimo: { أَتَأْمُرُونَ النَّاسَ بِالْبِرِّ وَتَنْسَوْنَ أَنْفُسَكُمْ } Dijo: Los Hijos de Israel ordenaban a la gente obedecer a Allah, temerle y practicar el birr, pero ellos contravenían; y Allah —Glorificado y Exaltado sea— los censuró por ello. Y así lo dijo también al-Suddī.

Dijo Ibn Jurayj: { أَتَأْمُرُونَ النَّاسَ بِالْبِرِّ } La Gente del Libro y los hipócritas ordenaban a la gente el ayuno y la oración, y dejaban de practicar aquello que ordenaban a la gente; y Allah los censuró por ello. Así pues, quien ordene un bien, que sea el más diligente de la gente en apresurarse a él.

Dijo Muḥammad ibn Isḥāq, de Muḥammad, de ʿIkrima o Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās: { وَتَنْسَوْنَ أَنْفُسَكُمْ } Es decir: os dejáis a vosotros mismos. { وَأَنْتُمْ تَتْلُونَ الْكِتَابَ أَفَلا تَعْقِلُونَ } Es decir: prohibís a la gente la incredulidad respecto de lo que tenéis de la profecía y del pacto de la Torá, y os dejáis a vosotros mismos; es decir: mientras que vosotros [1654] incurrís en incredulidad respecto de lo que hay en ella de Mi pacto con vosotros de creer en Mi Mensajero, quebrantáis Mi alianza y negáis lo que sabéis [1655] de Mi Libro.

Dijo al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, acerca de esta aleya; dice: ¿Ordenáis a la gente entrar en la religión de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— y otras cosas de aquello que se os ordenó [1656] como establecer la oración, y os olvidáis de vosotros mismos?

Dijo Abū Jaʿfar ibn Jarīr: Me narró ʿAlī ibn al-Ḥasan; nos narró Muslim al-Jarmī; nos narró Makhlad ibn al-Ḥusayn, de Ayyūb al-Sakhtiyānī, de Abū Qilāba, acerca de la palabra de Allah, Altísimo: { أَتَأْمُرُونَ النَّاسَ بِالْبِرِّ وَتَنْسَوْنَ أَنْفُسَكُمْ وَأَنْتُمْ تَتْلُونَ الْكِتَابَ } Dijo: Abū al-Dardāʾ dijo: El hombre no alcanza la comprensión plena hasta que detesta a la gente por Allah, y luego vuelve a sí mismo y se detesta a sí mismo con mayor intensidad.

Y dijo ʿAbd al-Raḥmān ibn Zayd ibn Aslam acerca de esta aleya: Estos judíos, cuando venía un hombre a preguntarles por un asunto en el que no había derecho (ḥaqq), ni soborno, ni nada, le ordenaban lo correcto. Entonces Allah —Altísimo— dijo: { أَتَأْمُرُونَ النَّاسَ بِالْبِرِّ وَتَنْسَوْنَ أَنْفُسَكُمْ وَأَنْتُمْ تَتْلُونَ الْكِتَابَ أَفَلا تَعْقِلُون }

El propósito es que Allah —Altísimo— los censuró por este proceder y les señaló su error [1657] respecto de sí mismos, pues ordenaban el bien y no lo hacían. No se pretende censurarlos por ordenar el birr mientras lo abandonaban, sino por abandonarlo; pues ordenar el maʿrūf [ معروف ] [1658] es obligatorio para el sabio; pero [ الواجب و ] [1659] lo más apropiado para el sabio es que lo practique junto con ordenarlo, y que no se aparte de ellos, como dijo Shuʿayb —sobre él la paz—: { وَمَا أُرِيدُ أَنْ أُخَالِفَكُمْ إِلَى مَا أَنْهَاكُمْ عَنْهُ إِنْ أُرِيدُ إِلا الإصْلاحَ مَا اسْتَطَعْتُ وَمَا تَوْفِيقِي إِلا بِاللَّهِ عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ وَإِلَيْهِ أُنِيبُ } [ Hūd: 88 ]. Así, tanto ordenar el maʿrūf como practicarlo son obligatorios; y uno de ellos no cae por el abandono del otro, según la más correcta de las dos opiniones de los sabios, de los primeros y de los posteriores. Algunos sostuvieron que quien comete pecados no debe prohibírselos a otros; esto es débil, y más débil aún es su aferrarse a esta aleya, pues no tienen en ella prueba alguna. Lo correcto es que el sabio ordene el maʿrūf aunque no lo practique, y prohíba el munkar aunque lo cometa, [ Dijo Mālik de Rabīʿa: oí a Saʿīd ibn Jubayr decirle: Si el hombre no ordenara el maʿrūf ni prohibiera el munkar hasta no tener en sí nada, nadie ordenaría un maʿrūf ni prohibiría un munkar. Y dijo Mālik: Y dijo verdad; ¿quién es aquel que no tiene nada? Dije ] [1660] pero —en tal caso— es censurable por abandonar [1661] la obediencia y cometer la desobediencia, por su conocimiento de ello y su contravención con plena conciencia; pues no es igual quien sabe que quien no sabe. Por eso han venido los ḥadīṯ con la amenaza respecto de ello, como dijo el imām Abū al-Qāsim al-Ṭabarānī en su Muʿjam al-Kabīr: Nos narraron Aḥmad ibn al-Muʿallā al-Dimashqī y al-Ḥasan ibn ʿAlī al-Maʿmarī; dijeron: nos narró Hishām ibn ʿAmmār; nos narró ʿAlī ibn Sulaymān al-Kalbī; nos narró al-Aʿmash, de Abū Tamīma al-Hujaymī, de Jundub ibn [1662]ʿAbd Allāh —que Allah esté complacido con él—, dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El ejemplo del sabio que enseña a la gente el bien y no lo practica es como el de una lámpara: ilumina a la gente y se quema a sí misma» [1663]

Este es un ḥadīṯ extraño por esta vía.

Otro ḥadīṯ: Dijo el imām Aḥmad ibn Ḥanbal en su Musnad: nos narró Wakīʿ; nos narró Ḥammād ibn Salama, de ʿAlī ibn Zayd —que es Ibn Judʿān—, de Anas ibn Mālik —que Allah esté complacido con él—, dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «La noche en que fui llevado en el Isrāʾ pasé junto a un pueblo cuyos labios eran cortados con tijeras [1664] de fuego. Dijo: Pregunté: “¿Quiénes son estos?”. Dijeron: “Oradores de la gente de este mundo, de aquellos que ordenaban a la gente el birr y se olvidaban de sí mismos, mientras recitaban el Libro. ¿Acaso no razonaban?”» [1665]

Lo narró también ʿAbd ibn Ḥumayd en su Musnad y en su Tafsīr, de al-Ḥasan ibn Mūsā, de Ḥammād ibn Salama, con él.

Y lo narró Ibn Mardawayh en su Tafsīr, por el ḥadīṯ de Yūnus ibn Muḥammad al-Muʾaddib y al-Ḥajjāj ibn Minhāl, ambos de Ḥammād ibn Salama, con él.

Asimismo lo narró Yazīd ibn Hārūn, de Ḥammād ibn Salama, con él.

Luego dijo Ibn Mardawayh: Nos narró Muḥammad ibn ʿAbd Allāh ibn Ibrāhīm; nos narró Mūsā ibn Hārūn; nos narró Isḥāq ibn Ibrāhīm al-Tustarī en Balkh; nos narró Makkī ibn Ibrāhīm; nos narró ʿUmar ibn Qays, de ʿAlī ibn Zayd [1666] de Thumāma, de Anas, dijo: Oí al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: «La noche en que fui llevado en el Isrāʾ pasé junto a unas gentes a quienes se les cortaban los labios y las lenguas con tijeras de fuego. Dije: “¿Quiénes son estos, oh Yibrīl?”. Dijo: “Estos son los oradores de tu comunidad, quienes ordenan a la gente el birr y se olvidan de sí mismos”».

Y lo registró Ibn Ḥibbān en su Ṣaḥīḥ, e Ibn Abī Ḥātim, e Ibn Mardawayh —también—, por el ḥadīṯ de Hishām al-Dastawāʾī, de al-Mughīra —es decir, Ibn Ḥabīb—, yerno de Mālik ibn Dīnār, de Mālik ibn Dīnār, de Thumāma, de Anas ibn Mālik, dijo: Cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— fue elevado, pasó junto a un pueblo a quienes se les cortaban los labios [1667], y dijo: «Oh Yibrīl, ¿quiénes son estos?». Dijo: «Estos son los oradores de tu comunidad: ordenan a la gente el birr y se olvidan de sí mismos; ¿acaso no razonan?» [1668]

Otro ḥadīṯ: Dijo el imām Aḥmad: nos narró Yaʿlā ibn ʿUbayd; nos narró al-Aʿmash, de Abū Wāʾil, dijo: Se le dijo a Usāma —y yo iba detrás de él—: ¿No hablarás con ʿUthmān? Dijo: Vosotros veis que no le hablo sino haciéndoos oír. Yo le hablo entre él y yo sin abrir un asunto —no me gusta ser el primero en abrirlo—. Por Allah, no le digo a un hombre: “Tú eres el mejor de la gente”, aunque sea mi gobernante, después de que [1669] oí al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir. Dijeron: ¿Y qué le oíste decir? Dijo: Le oí decir: «Se traerá a un hombre el Día de la Resurrección y será arrojado al Fuego; entonces se le saldrán las entrañas [1670], y girará con ellas en el Fuego como gira el asno con su noria; y la gente del Fuego se reunirá a su alrededor, y dirán: “¡Oh fulano! ¿Qué te ha ocurrido? ¿Acaso no nos ordenabas el maʿrūf y nos prohibías el munkar?”. Dirá: “Os ordenaba el maʿrūf y no lo hacía; y os prohibía el munkar y lo cometía”» [1671]

Lo narraron al-Bujārī y Muslim, por el ḥadīṯ de Sulaymān ibn Mihrān al-Aʿmash, con un sentido semejante [1672]

[ Y dijo Aḥmad: Nos narró Sayyār ibn Ḥātim; nos narró Jaʿfar ibn Sulaymān, de Thābit, de Anas, dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ciertamente, Allah excusará a los iletrados el Día de la Resurrección de lo que no excusará a los sabios» [1673] Y se ha transmitido en algunos relatos: que se perdona al ignorante setenta veces antes de que se perdone al sabio una sola vez; no es igual quien sabe que quien no sabe. Y dijo el Altísimo: { قُلْ هَلْ يَسْتَوِي الَّذِينَ يَعْلَمُونَ وَالَّذِينَ لا يَعْلَمُونَ إِنَّمَا يَتَذَكَّرُ أُولُو الألْبَابِ } [ al-Zumar: 9 ]. E Ibn ʿAsākir narró, en la biografía de al-Walīd ibn ʿUqba, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Ciertamente, unas gentes de los moradores del Paraíso mirarán a unas gentes de los moradores del Fuego y dirán: “¿Por qué entrasteis en el Fuego? Por Allah, no entramos en el Paraíso sino por lo que aprendimos de vosotros”. Dirán: “Nosotros decíamos y no hacíamos”» [1674] Lo narró por el ḥadīṯ de al-Ṭabarānī, de Aḥmad ibn Yaḥyā ibn Ḥayyān [1675] al-Raqqī, de Zuhayr ibn ʿAbbād al-Ruwāsī, de Abū Bakr al-Dāhirī [1676], de ʿAbd Allāh ibn Ḥakīm, de Ismāʿīl ibn Abī Khālid, de al-Shaʿbī, de al-Walīd ibn ʿUqba, y lo mencionó ] [1677]

Y dijo al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās: Que vino a él un hombre y dijo: ¡Oh Ibn ʿAbbās! Quiero ordenar el maʿrūf y prohibir el munkar. Dijo: ¿Has alcanzado eso? Dijo: Lo espero. Dijo: Si no temes quedar en evidencia por tres aleyas del Libro de Allah, entonces hazlo. Dijo: ¿Y cuáles son? Dijo: La palabra del Poderoso y Majestuoso [1678]{ أَتَأْمُرُونَ النَّاسَ بِالْبِرِّ وَتَنْسَوْنَ أَنْفُسَكُمْ } ¿Has dominado esta? Dijo: No. Dijo: Entonces, la segunda. Dijo: La palabra del Altísimo: { لِمَ تَقُولُونَ مَا لا تَفْعَلُونَ كَبُرَ مَقْتًا عِنْدَ اللَّهِ أَنْ تَقُولُوا مَا لا تَفْعَلُونَ } [ al-Ṣaff: 2, 3 ] ¿Has dominado esta? Dijo: No. Dijo: Entonces, la tercera. Dijo: La palabra del siervo recto Shuʿayb —sobre él la paz—: { وَمَا أُرِيدُ أَنْ أُخَالِفَكُمْ إِلَى مَا أَنْهَاكُمْ عَنْهُ } [ Hūd: 88 ] ¿Has dominado esta aleya? Dijo: No. Dijo: Entonces, empieza por ti mismo.

Lo narró Ibn Mardawayh en su Tafsīr.

Y dijo al-Ṭabarānī [1679] Nos narró ʿAbdān ibn Aḥmad; nos narró Zayd ibn al-Ḥuraysh; nos narró ʿAbd Allāh ibn Khirāsh, de al-ʿAwwām ibn Ḥawshab, de [ Saʿīd ibn ] [1680] al-Musayyib ibn Rāfiʿ, de Ibn ʿUmar, dijo: El Mensajero de Allah

—que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien llame a la gente a una palabra o a una obra y no la practique él mismo, no dejará de estar bajo la sombra de la ira de Allah hasta que cese o practique lo que dijo o a lo que llamó» [1681]

Su isnād tiene debilidad. Y dijo Ibrāhīm al-Nakhaʿī: Ciertamente, detesto el qaṣaṣ (la predicación narrativa) por tres aleyas: la palabra del Altísimo: { أَتَأْمُرُونَ النَّاسَ بِالْبِرِّ وَتَنْسَوْنَ أَنْفُسَكُمْ } y Su palabra: { يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لِمَ تَقُولُونَ مَا لا تَفْعَلُونَ كَبُرَ مَقْتًا عِنْدَ اللَّهِ أَنْ تَقُولُوا مَا لا تَفْعَلُونَ } [ al-Ṣaff: 2, 3 ] y Su palabra, informando acerca de Shuʿayb: { وَمَا أُرِيدُ أَنْ أُخَالِفَكُمْ إِلَى مَا أَنْهَاكُمْ عَنْهُ إِنْ أُرِيدُ إِلا الإصْلاحَ مَا اسْتَطَعْتُ وَمَا تَوْفِيقِي إِلا بِاللَّهِ عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ وَإِلَيْهِ أُنِيبُ } [ Hūd: 88 ].

Y qué hermoso es lo que dijo Muslim ibn ʿAmr:

Qué feo es el ascetismo de un exhortador *** que exhorta a la gente y no se abstiene

Si fuera veraz en su exhortación *** mañana y tarde su casa sería la mezquita

Si la gente rehúsa, ¿qué le pasa? *** que despierta a la gente y se queda dormido

El sustento está repartido entre quienes ves *** a él se da de beber al blanco y al negro

Y dijo alguno de ellos: Abū ʿUthmān al-Ḥīrī, el asceta, se sentó un día en una asamblea de exhortación y prolongó el silencio; luego comenzó a decir:

Y un no piadoso ordena a la gente la piedad *** médico que cura, y el médico está enfermo

Dijo: Y la gente prorrumpió en llanto. Y dijo Abū al-ʿAtāhiya, el poeta:

Has descrito la piedad como si fueras piadoso *** y el olor de las faltas es cosa tuya que corta... ...

Y dijo Abū al-Aswad al-Duʾalī:

No prohíbas un carácter y vengas con otro igual *** es una gran vergüenza para ti si lo haces

Empieza por ti mismo y prohíbete tu extravío *** y cuando te abstengas de él, entonces eres sabio

Entonces se acepta si exhortas y se toma ejemplo *** de tu palabra, y la enseñanza aprovecha

Y el ḥāfiẓ Ibn ʿAsākir mencionó, en la biografía de ʿAbd al-Wāḥid ibn Zayd al-Baṣrī, el devoto exhortador, que dijo: Supliqué a Allah que me mostrara a mi compañero en el Paraíso, y se me dijo en sueños: Es una mujer en Kufa llamada Maymūna al-Sawdāʾ. Así que me dirigí a Kufa para verla. Se me dijo: Ella apacienta ovejas en un valle allí. Fui a ella y he aquí que estaba de pie orando, mientras las ovejas pastaban a su alrededor y entre ellas había lobos: no huían de él, ni los lobos se abalanzaban sobre ellas. Cuando terminó con el salām, dijo: ¡Oh Ibn Zayd! La cita no es aquí; la cita es allí. Le pregunté por el asunto de los lobos y las ovejas. Dijo: Yo he rectificado lo que hay entre mi Señor y yo, y Él ha rectificado lo que hay entre los lobos y las ovejas. Le dije: Amonéstame. Dijo: ¡Qué asombro: un exhortador al que se exhorta! Luego dijo: ¡Oh Ibn Zayd! Si pusieras las balanzas de la justicia sobre tus miembros, te informaría de lo oculto y recóndito que hay en ellos. ¡Oh Ibn Zayd! Me ha llegado que no hay siervo al que se le haya dado algo de este mundo y luego lo haya buscado arrepentido, sin que Allah le arrebate el amor por la soledad y se lo cambie por lejanía tras cercanía, y por desolación tras intimidad. Luego comenzó a decir:

Oh exhortador que se alza sin rendición de cuentas *** reprendes a un pueblo por los pecados

Los prohíbes mientras tú eres el enfermo, en verdad *** esto es de lo reprobable asombroso

Prohíbes el extravío y la obstinación *** y tú, en la prohibición, eres como el sospechoso

Si hubieras rectificado antes de esto *** tu extravío, o te hubieras arrepentido de cerca

Lo que dijiste, oh amado mío, habría sido *** lugar de veracidad en los corazones [1682]

Notas y Referencias

[1654] En جـ: «es decir, vosotros».

[1655] En جـ: «por lo que hacéis».

[1656] En جـ: «de lo que os ordené».

[1657] En جـ: «sus faltas».

[1658] Adición de جـ, ط, ب, أ, و.

[1659] Adición de جـ, ط, أ.

[1660] Adición de جـ, ط, ب, أ, و.

[1661] En جـ, ب: «por abandonarlo».

[1662] En جـ: «de».

[1663] Al-Muʿjam al-Kabīr (2/165). Y al-Haythamī dijo en al-Majmaʿ (1/185): «Sus transmisores son dignos de confianza».

[1664] En جـ, ب: «se les cortaban los labios con tijeras».

[1665] Al-Musnad (3/120).

[1666] En أ: «ibn Yazīd».

[1667] En جـ, ط, ب, أ, و: «se les cortaba de sus labios».

[1668] Ṣaḥīḥ Ibn Ḥibbān, n.º (35) «Mawārid», y Tafsīr Ibn Abī Ḥātim (1/151).

[1669] En جـ, ب: «cuando».

[1670] En جـ: «sus labios».

[1671] Al-Musnad (5/205).

[1672] Ṣaḥīḥ al-Bujārī, n.º (3267), y Ṣaḥīḥ Muslim, n.º (2989).

[1673] Y lo narró Abū Nuʿaym en al-Ḥilya (2/7) por la vía del imām Aḥmad, y dijo: «Este es un ḥadīṯ extraño; Sayyār se singularizó en él respecto de Jaʿfar, y no lo escribimos sino por el ḥadīṯ de Aḥmad ibn Ḥanbal». Y ʿAbd Allāh ibn Aḥmad dijo: «Este es un ḥadīṯ reprobable (munkar); me lo narró mi padre, y no me lo narró sino una sola vez».

[1674] Véase: Mukhtaṣar Tārīkh Dimashq de Ibn Manẓūr (26/336).

[1675] En جـ: «Ḥammād», y lo correcto es lo que hemos establecido.

[1676] En جـ: «al-Zāhirī», y lo correcto es lo que hemos establecido.

[1677] Adición de جـ, ط, ب, أ, و.

[1678] En جـ: «la palabra del Altísimo».

[1679] En أ: «al-Qurṭubī».

[1680] Adición de ط, أ, و.

[1681] Y lo narró Abū Nuʿaym en al-Ḥilya (2/7) por la vía de al-Ṭabarānī. Y al-Haythamī dijo en al-Majmaʿ (7/276): «En él está ʿAbd Allāh ibn Khirāsh: Ibn Ḥibbān lo consideró fiable y dijo: se equivoca; la mayoría lo debilitó; y el resto de sus transmisores son fiables».

[1682] Véase: Mukhtaṣar Tārīkh Dimashq de Ibn Manẓūr (15/253).