La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:21] Pero hice que los descubrieran para que supieran que la promesa de Dios es verdadera, y que la Hora del Juicio es indubitable [y luego los hice morir]. Fue entonces cuando los habitantes del pueblo discutieron acerca de ellos. Algunos dijeron: "Construyan una pared que bloquee la entrada de la cueva, pues solo Dios sabe la verdad sobre ellos". Pero aquellos cuya opinión prevaleció dijeron: "Construyamos sobre ellos un oratorio".
Tafsir de Ibn Kathir
{وَكَذَٰلِكَ أَعۡثَرۡنَا عَلَيۡهِمۡ لِيَعۡلَمُوٓاْ أَنَّ وَعۡدَ ٱللَّهِ حَقّٞ وَأَنَّ ٱلسَّاعَةَ لَا رَيۡبَ فِيهَآ إِذۡ يَتَنَٰزَعُونَ بَيۡنَهُمۡ أَمۡرَهُمۡۖ فَقَالُواْ ٱبۡنُواْ عَلَيۡهِم بُنۡيَٰنٗاۖ رَّبُّهُمۡ أَعۡلَمُ بِهِمۡۚ قَالَ ٱلَّذِينَ غَلَبُواْ عَلَىٰٓ أَمۡرِهِمۡ لَنَتَّخِذَنَّ عَلَيۡهِم مَّسۡجِدٗا} (21)
Dice el Altísimo:
{ وَكَذَلِكَ أَعْثَرْنَا عَلَيْهِمْ }
Es decir: hicimos que la gente los descubriera.
{ لِيَعْلَمُوا أَنَّ وَعْدَ اللَّهِ حَقٌّ وَأَنَّ السَّاعَةَ لا رَيْبَ فِيهَا }
Más de uno de los salaf mencionó que, entre la gente de aquel tiempo, se había producido una duda acerca de la resurrección y del asunto de la Hora.
Ikrima dijo:
Había entre ellos un grupo que decía: “Resucitan las almas, pero no resucitan los cuerpos”. Entonces Allah resucitó a los Compañeros de la Cueva como prueba
[18063] y como indicio y signo de ello.
Y mencionaron que, cuando uno de ellos quiso salir para ir a la ciudad a comprar algo para que comieran, se disfrazó y salió caminando por un camino distinto al habitual, hasta que llegó a la ciudad; y mencionaron que su nombre era Daqsūs
[18064]—y él pensaba que la conocía de tiempo reciente—. Pero la gente había cambiado, generación tras generación, y siglo tras siglo, y pueblo tras pueblo; y cambiaron las tierras y quienes las habitaban,
como dijo el poeta:
En cuanto a las moradas, ciertamente son como sus moradas *** pero veo a los hombres del clan distintos de sus hombres.
Así, no veía nada de los hitos de la ciudad que conocía, ni reconocía a nadie de sus habitantes, ni a
[18065] sus notables ni a su gente común.
Entonces comenzó a desconcertarse y a decirse:
“Quizá tengo locura o posesión, o quizá estoy soñando”.
Y decía:
“¡Por Allah, no tengo nada
[18066] de eso! Y mi última estancia en esta ciudad fue ayer al atardecer, y no era con esta apariencia”.
Luego dijo:
“Apresurar la salida de aquí es lo más conveniente para mí”. Entonces se dirigió a un hombre que vendía comida, le entregó el dinero que llevaba y le pidió que le vendiera con ello alimento. Cuando aquel hombre lo vio, lo repudió y repudió su acuñación; entonces se lo pasó a su vecino.
Y se la iban pasando entre ellos diciendo:
“Quizá este ha encontrado un tesoro”. Le preguntaron por su asunto y de dónde había sacado ese dinero: “¿Acaso lo hallaste de un tesoro? ¿Y quién eres tú?”.
Él empezó a decir:
“Yo soy de la gente de esta ciudad,
[18067] y mi última estancia en ella fue ayer al atardecer, y en ella estaba Diqyānūs”. Entonces lo atribuyeron a la locura y lo llevaron ante su gobernante. Este le preguntó por su situación y por su asunto, hasta que les informó de su historia, mientras él estaba perplejo por su estado y por lo que le ocurría.
Cuando les hizo saber eso, fueron con él a la cueva: el gobernador de la ciudad y su gente, hasta que llegaron a la cueva.
Él dijo:
“Dejadme, para que yo os preceda al entrar y avise a mis compañeros”.
Y se dice:
que no supieron cómo se fue dentro, y Allah les ocultó su noticia
[18068] Y se dice: más bien entraron con él, los vieron, el rey los saludó y los abrazó; y era musulmán, según se dijo, y su nombre era Taydūsīs
[18069] Se alegraron por él y se familiarizaron con él conversando; luego se despidieron de él
[18070] y lo saludaron, y ellos volvieron a sus lechos, y Allah —Glorificado y Altísimo— los hizo morir. Y Allah sabe más.
Qatāda dijo:
Ibn ‘Abbās participó en una expedición
[18071] con Ḥabīb ibn Maslama, y pasaron por una cueva en tierras de los romanos; vieron en ella huesos.
Alguien dijo:
“¿Estos son los huesos de los Compañeros de la Cueva?”.
Ibn ‘Abbās respondió:
“Sus huesos se han descompuesto desde hace más de trescientos años”. Lo transmitió Ibn Jarīr.
Y Su dicho:
{ وَكَذَلِكَ أَعْثَرْنَا عَلَيْهِمْ }
[18072] Es decir: así como los hicimos dormir y los despertamos conservando su aspecto, hicimos que la gente de aquel tiempo los descubriera,
{ لِيَعْلَمُوا أَنَّ وَعْدَ اللَّهِ حَقٌّ وَأَنَّ السَّاعَةَ لا رَيْبَ فِيهَا إِذْ يَتَنَازَعُونَ بَيْنَهُمْ أَمْرَهُمْ }
esto es: acerca del asunto de la Hora; entre ellos había quien la afirmaba y quien la negaba. Entonces Allah hizo que su aparición (la de ellos) ante la gente fuese una prueba a favor y en contra de ellos.
{ فَقَالُوا ابْنُوا عَلَيْهِمْ بُنْيَانًا رَبُّهُمْ أَعْلَمُ بِهِمْ }
Es decir: cerrad sobre ellos la entrada de su cueva y dejadlos en su estado.
{ قَالَ الَّذِينَ غَلَبُوا عَلَى أَمْرِهِمْ لَنَتَّخِذَنَّ عَلَيْهِمْ مَسْجِدًا }
Ibn Jarīr transmitió dos opiniones acerca de quiénes fueron los que dijeron
[18073] esto: una, que eran los musulmanes de entre ellos.
Y la segunda:
que eran los idólatras de entre ellos; y Allah sabe más
[18074]
Lo aparente es que quienes dijeron eso eran los que tenían la palabra y la autoridad. Pero si son dignos de elogio o no, es asunto discutible;
pues el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Allah maldijo a los judíos y a los cristianos: tomaron las tumbas de sus profetas y de sus justos como mezquitas»
[18075] advirtiendo contra lo que hicieron.
Y hemos transmitido del Príncipe de los Creyentes, ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb —que Allah esté complacido con él—, que cuando halló la tumba de Dāniyāl en su tiempo, en Iraq, ordenó que se ocultara a la gente, y que se enterrara aquella hoja que encontraron junto a él, en la que había algo de las predicciones de las grandes batallas y otras cosas.
Notas y Referencias
[18063] En t: «y prueba».
[18064] En t: «Daqūs».
[18065] En t, f: «y no».
[18066] En t: «diverso».
[18067] En t: «el dinero».
[18068] En t, f: «su noticia».
[18069] En t: «Taydrasīn», y en f: «Baydūsīs».
[18070] En t, f: «lo dejaron».
[18071] En t: «y sobre».
[18072] En t: «y sobre».
[18073] En t: «el que dice».
[18074] En t: «y Allah sabe más».
[18075] Lo narró al-Bujārī en su Ṣaḥīḥ con el número (1330), del hadiz de ‘Ā’iša, que Allah esté complacido con ella.