El Terremoto
الزلزلة Az-ZalzalahVersículo (Español)
[99:7] Quien haya realizado una obra de bien, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada.
Tafsir de At-Tabari
{فَمَن يَعۡمَلۡ مِثۡقَالَ ذَرَّةٍ خَيۡرٗا يَرَهُۥ} (7)
Y Su dicho:
{ فَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ خَيْرا يَرَهُ }
Dice: quien haya hecho en la vida mundanal el peso de una partícula (dhárra) de bien, verá allí su recompensa.
{ وَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ شَرّا يَرَهُ }
Dice: y quien haya hecho en la vida mundanal el peso de una partícula de mal, verá allí su retribución.
Y se dijo:
«Y quien haga…», y la noticia acerca de ello está en la Otra Vida, por haber comprendido el oyente el sentido de eso, debido a lo que ya había precedido antes como indicio de que su sentido es: “quien haya hecho eso”, por la indicación de Su dicho:
{ يَوْمَئِذٍ يَصْدُرُ النّاسُ أشْتاتا لِيُرَوْا أعمالَهُمْ }
respecto de ello. Pero, como el sentido del discurso era comprendido por los oyentes, y en Su dicho
{ يَعْمَلْ }
hay incitación para la gente de la vida mundanal a obrar en obediencia a Dios y disuasión de desobedecerle, junto con lo que he mencionado de la indicación del discurso anterior de que con ello se pretende informar acerca de lo ya realizado de sus obras y de lo que les corresponde por ello, hizo salir la noticia en la forma de noticia acerca de una acción futura. Y en el sentido de lo que hemos dicho —que todos ellos verán sus obras— hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó ‘Alí,
dijo:
nos transmitió Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me transmitió Mu‘āwiya, de ‘Alí, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
{ فَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ خَيْرا يَرَهُ }
dijo: no hay creyente ni incrédulo que haya hecho bien o mal en la vida mundanal sin que Dios se lo haga comparecer. En cuanto al creyente, le hará ver sus buenas y sus malas obras, y Dios le perdonará sus malas obras. Y en cuanto al incrédulo, le invalidará sus buenas obras y lo castigará por sus malas obras.
Y se dijo sobre ello algo distinto de esta opinión:
pues algunos dijeron:
En cuanto al creyente, se le adelanta en la vida mundanal el castigo de sus malas obras y se le difiere la recompensa de sus buenas obras; y al incrédulo se le adelanta la recompensa de sus buenas obras y se le difiere el castigo de sus malas obras.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Mūsā b. ‘Abd al-Raḥmān al-Masrūqī,
dijo:
nos transmitió Muḥammad b. Bishr,
dijo:
me lo transmitió Muḥammad b. Muslim al-Ṭā’ifī, de ‘Amr b. Qatāda,
dijo:
oí a Muḥammad b. Ka‘b al-Quraẓī,
mientras interpretaba esta aleya:
{ فَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ }
dijo: quien haga el peso de una partícula de bien, siendo incrédulo, verá su recompensa en la vida mundanal en sí mismo, en su familia, en su hacienda y en sus hijos, hasta que salga de este mundo, sin que le quede ante Él bien alguno.
{ وَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ شَرّا يَرَهُ }
Y quien haga el peso de una partícula de mal, siendo creyente, verá su castigo en la vida mundanal en sí mismo, en su familia, en su hacienda y en sus hijos, hasta que salga de este mundo sin que le quede nada.
Me contó Maḥmūd b. Jidāsh,
dijo:
nos transmitió Muḥammad b. Yazīd al-Wāsiṭī,
dijo:
nos transmitió Muḥammad b. Muslim al-Ṭā’ifī, de ‘Amr b. Dīnār,
dijo:
pregunté a Muḥammad b. Ka‘b al-Quraẓī
sobre esta aleya:
{ فَمَنْ يَعْمَلْ مثْقالَ ذَرّةٍ خَيْرا يَرَهُ وَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ شَرّا يَرَهُ }
dijo: quien haga el peso de una partícula de bien, siendo incrédulo, verá su recompensa en sí mismo, en su familia y en su hacienda, hasta que salga de este mundo sin que le quede bien; y quien haga el peso de una partícula de mal, siendo creyente, verá su castigo en sí mismo, en su familia y en su hacienda, hasta que salga sin que le quede mal.
Me contó Abū al-Jaṭṭāb al-Ḥassānī,
dijo:
nos transmitió al-Haytham b. al-Rabī‘,
dijo:
nos transmitió Simāk b. ‘Aṭiyya, de Ayyūb, de Abū Qilāba, de Anas,
dijo:
Abū Bakr —Dios esté complacido con él— estaba comiendo con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y descendió esta aleya:
{ فَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ خَيْرا يَرَهُ وَمَنْ يَعمْلْ مثْقالَ ذَرّةٍ شَرّا يَرَهُ }
Entonces Abū Bakr retiró su mano de la comida
y dijo:
¡Mensajero de Dios! ¿Se me retribuirá por lo que haya hecho del peso de una partícula de mal?
Dijo:
«¡Oh Abū Bakr! Lo que has visto en la vida mundanal de aquello que detestas son los pesos de partículas del mal; y Dios te reserva los pesos de partículas del bien hasta que te haga morir el Día de la Resurrección».
Nos transmitió Ibn Bashshār,
dijo:
nos transmitió Abūb,
dijo:
hallamos en el libro de Abū Qilāba,
de Abū Idrīs:
que Abū Bakr estaba comiendo con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y fue revelada esta aleya:
{ فَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ خَيْرا يَرَهُ وَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ شَرّا يَرَهُ }
Entonces Abū Bakr retiró su mano de la comida
y dijo:
Ciertamente veré lo que he hecho.
Dijo: no sé sino que dijo: lo que he hecho de bien y de mal.
Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«En verdad, lo que ves de aquello que detestas son los pesos de partículas de un gran mal; y Dios te reserva los pesos de partículas del bien hasta que se te dé el Día de la Resurrección».
Y la confirmación de ello está en el Libro de Dios:
وَما أصَابَكُمْ مِنْ مُصِيبَةٍ فَبِما كَسَبَتْ أيْدِيكُمْ وَيَعْفُو عَنْ كَثِيرٍ.
Me contó Ya‘qūb,
dijo:
nos transmitió Ibn ‘Ulayya,
dijo:
nos transmitió Ayyūb,
dijo:
leí en el libro de Abū Qilāba; dijo: fue revelada
{ فَمَنْ يَعْمَل مثْقالَ ذَرّةٍ خَيْرا يَرَهُ وَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ شَرّا يَرَهُ }
cuando Abū Bakr estaba comiendo con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Entonces se contuvo y dijo:
¡Mensajero de Dios! ¿Ciertamente veré lo que he hecho, de bien y de mal?
Dijo:
«¿Has visto lo que has visto de aquello que detestas? Pues ello es de los pesos de partículas del mal; y Él reserva los pesos de partículas del bien hasta que se os dé el Día de la Resurrección».
Dijo Abū Idrīs: así veo su confirmación en el Libro de Dios.
Dijo:
{ وَما أصَابَكُمْ مِنْ مُصِيبَةٍ فَبِما كَسَبَتْ أيْدِيكُمْ وَيَعْفُو عَنْ كَثِيرٍ }.
Me contó Ya‘qūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos transmitió Ibn ‘Ulayya, de Dāwūd, de al-Sha‘bī,
dijo:
Dijo ‘Ā’isha: ¡Mensajero de Dios! ‘Abd Allāh b. Jud‘ān mantenía los lazos de parentesco, y hacía y hacía; ¿le beneficiará eso?
Dijo:
«No.
En verdad, no dijo un solo día:
“Señor mío, perdóname mi falta el Día de la Retribución”».
Nos transmitió Ibn Wakī‘,
dijo:
nos transmitió Ḥafṣ, de Dāwūd, de al-Sha‘bī, de Masrūq, de ‘Ā’isha,
dijo:
dije: ¡Mensajero de Dios! Ibn Jud‘ān, en la época de la ignorancia, mantenía los lazos de parentesco y alimentaba al pobre; ¿le beneficiará eso?
Dijo:
«No le beneficiará,
pues no dijo un solo día:
“Señor mío, perdóname mi falta el Día de la Retribución”».
Nos transmitió Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Ibn Abī ‘Adī, de Dāwūd, de ‘Āmir al-Sha‘bī,
que ‘Ā’isha, Madre de los Creyentes, dijo:
¡Mensajero de Dios! ‘Abd Allāh b. Jud‘ān mantenía los lazos de parentesco, hospedaba al huésped y liberaba al cautivo; ¿le beneficiará eso en algo?
Dijo:
«No.
En verdad, no dijo un solo día:
“Señor mío, perdóname mi falta el Día de la Retribución”».
Nos transmitió Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Ibn Abī ‘Adī, de Dāwūd, de ‘Āmir, de ‘Alqama:
que Salama b. Yazīd al-Ju‘fī
dijo:
¡Mensajero de Dios! Mi madre murió en la época de la ignorancia; mantenía los lazos de parentesco, hospedaba al huésped, y hacía y hacía; ¿le beneficiará eso en algo?
Dijo:
«No».
Nos transmitió Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió al-Ḥajjāj b. al-Minhāl,
dijo:
nos transmitió al-Mu‘tamir b. Sulaymān,
dijo:
nos transmitió Dāwūd, de al-Sha‘bī, de ‘Alqama b. Qays, de Salama b. Yazīd al-Ju‘fī,
dijo:
Fui yo y mi hermano al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dije:
¡Mensajero de Dios! Mi madre, en la época de la ignorancia, hospedaba al huésped y mantenía los lazos de parentesco; ¿le beneficiará su obra en algo?
Dijo:
«No».
Nos transmitió Muḥammad b. Ibrāhīm b. Ṣadrān e Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijeron:
nos transmitió al-Mu‘tamir b. Sulaymān,
dijo:
nos transmitió Dāwūd b. Abī Hind, de al-Sha‘bī, de ‘Alqama, de Salama b. Yazīd, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con un sentido semejante.
Nos transmitió Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos transmitió Ibn Thawr, de Ma‘mar, de Qatāda, de Muḥammad b. Ka‘b,
que dijo:
En cuanto al creyente, verá sus buenas obras en la Otra Vida; y en cuanto al incrédulo, verá sus buenas obras en la vida mundanal.
Me contó Ya‘qūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos transmitió Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos transmitió Abū Nu‘āma,
dijo:
nos transmitió ‘Abd al-‘Azīz b. Bashīr al-Ḍabbī, de su abuelo Salmān b. ‘Āmir: que Salmān b. ‘Āmir vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—
y dijo:
Mi padre mantenía los lazos de parentesco, cumplía con el pacto y honraba al huésped.
Dijo:
«¿Murió antes del Islam?»
Dijo:
Sí.
Dijo:
«Eso no le beneficiará».
Entonces se dio la vuelta.
Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Traedme al anciano».
Y vino.
Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«En verdad, eso no le beneficiará; pero quedará en su descendencia: no seréis jamás avergonzados, ni seréis jamás humillados, ni seréis jamás empobrecidos».
Nos transmitieron Ibn al-Muthannā e Ibn Bashshār,
dijeron:
nos transmitió Abū Dāwūd,
dijo:
nos transmitió ‘Imrān, de Qatāda, de Anas,
que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«En verdad, Dios no agravia al creyente en una buena obra: se le recompensa por ella con sustento en la vida mundanal y se le retribuye por ella en la Otra Vida. En cuanto al incrédulo, se le da por ella en la vida mundanal; y cuando sea el Día de la Resurrección, no tendrá para sí buena obra alguna».
Me contó Ya‘qūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos transmitió Ibn ‘Ulayya,
dijo:
nos transmitió Layth,
dijo:
me transmitió al-Mu‘allā, de Muḥammad b. Ka‘b al-Quraẓī,
dijo:
Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«No hay bienhechor —creyente o incrédulo— que haga el bien sin que su recompensa recaiga sobre Dios, ya sea en lo inmediato de su vida mundanal o en lo postrero de su Otra Vida».
Me contó Yūnus b. ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Yaḥyā b. ‘Abd Allāh, de Abū ‘Abd al-Raḥmān al-Ḥubulī,
de ‘Abd Allāh b. ‘Amr b. al-‘Āṣ, que dijo:
Fue revelada:
{ إذَا زُلْزِلَتِ الأرْضُ زِلْزَالَهَا }
cuando Abū Bakr al-Ṣiddīq estaba sentado; y lloró cuando fue revelada.
Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo:
«¿Qué te hace llorar, oh Abū Bakr?»
Dijo: me hace llorar esta sura.
Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo:
«Si no fuera porque erráis y cometéis pecados y Dios os perdona, Dios habría creado una comunidad que erraría y cometería pecados, y Él los perdonaría».
Así pues, estas noticias del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— informan de que el creyente no ve sino el castigo de sus malas obras en la vida mundanal y la recompensa de sus buenas obras en la Otra Vida; y de que el incrédulo ve la recompensa de sus buenas obras en la vida mundanal y el castigo de sus malas obras en la Otra Vida; y de que al incrédulo no le beneficia en la Otra Vida lo que haya precedido de su beneficencia en la vida mundanal junto con su incredulidad.
Nos transmitió Abū Kurayb,
dijo:
nos transmitió Ibn ‘Alī, de al-A‘mash, de Ibrāhīm al-Taymī,
dijo:
Alcancé a setenta de los compañeros de ‘Abd Allāh; el más joven de ellos era al-Ḥārith b. Suwayd.
Y lo oí recitar:
{ إذَا زُلْزِلَت الأرْضُ زِلْزَالَهَا }
hasta que llegó a:
{ فَمَنْ يَعْمَلْ مِثْقالَ ذَرّةٍ شَرّا يَرَه }
Dijo: esto es un cómputo severo.
Y se dijo:
que la dhárra es un gusano rojo que no tiene peso.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contaron Isḥāq b. Wahb al-‘Allāf y Muḥammad b. Sinān al-Qazzāz,
dijeron:
nos transmitió Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos transmitió Shabīb b. Bishr, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
{ مِثْقالَ ذَرّةٍ }
Dijo Ibn Sinān en su ḥadiz: el peso de una dhárra roja.
Y dijo Ibn Wahb en su ḥadiz:
una hormiga roja.
Dijo Isḥāq:
Dijo Yazīd b. Hārūn:
Y afirmaron que este gusano rojo no tiene peso.
Notas y Referencias
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