La Ciudad
البلد Al-BaladVersículo (Español)
[90:2] en la que tú resides [¡oh, Mujámmad!],
Tafsir de At-Tabari
{وَأَنتَ حِلُّۢ بِهَٰذَا ٱلۡبَلَدِ} (2)
Y Su dicho:
«y tú eres lícito en esta ciudad»; es decir: en La Meca. Dice —glorificado sea— a Su Profeta Muḥammad, صلى الله عليه وسلم: «Y tú, Muḥammad, eres lícito en esta ciudad»,
es decir, en La Meca; dice:
«Te es lícito en ella hacer: matar a quien quieras matar y apresar a quien quieras apresar»;
se te concede plena licencia para ello. Se dice de ello:
«es ḥill», «es ḥalāl», «es ḥirm», «es ḥarām», «es muḥill», «es muḥrim», «hemos hecho lícito (aḥlalnā)» y «hemos hecho inviolable/prohibido (aḥramnā)». Y en el sentido que hemos dicho hablaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās: «y tú eres lícito en esta ciudad», con ello se refiere al Profeta de Dios, صلى الله عليه وسلم. Dios le hizo lícito, el día que entró en La Meca, matar a quien quisiera y dejar con vida a quien quisiera. Aquel día mató a Ibn Khaṭal, ejecutándolo, mientras se aferraba a los velos de la Kaʿba. Y no fue lícito para nadie de la gente, después del Mensajero de Dios, صلى الله عليه وسلم, matar en ella aquello que Dios declaró inviolable; así pues, Dios le hizo lícito lo que hizo con la gente de La Meca.
¿Acaso no has oído que Dios dijo respecto a la sacralización del ḥaram:
«Y a Dios incumbe a los hombres la peregrinación a la Casa, a quien pueda encontrar un camino hacia ella», refiriéndose por “los hombres” a la gente de la qibla.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mihrān, de Sufyān, de Manṣūr,
de Mujāhid: «y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«Sea lo que sea que hayas hecho, estás en situación de licitud respecto al asunto del combate».
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Manṣūr,
de Mujāhid: «y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«Se le hizo lícito al Mensajero de Dios, صلى الله عليه وسلم, lo que hizo en ella durante una hora».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Jarīr, de Manṣūr,
de Mujāhid: «y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«Se le hizo lícito hacer en ella lo que quisiera».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakīʿ, de Sufyān,
de Manṣūr: «y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«Le fue hecha lícita al Profeta, صلى الله عليه وسلم»,
dijo:
«haz en ella lo que quieras».
Me narró Mūsā b. ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Ḥusayn al-Juʿfī, de Zāʾida, de Manṣūr, de Mujāhid,
acerca de la palabra de Dios: «y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«Eres lícito respecto de lo que hiciste en ella».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ḥakkām, de ʿAmr, de Manṣūr,
de Mujāhid: «y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«Dios te hizo lícito, Muḥammad, lo que hiciste en esta ciudad, sea lo que sea», es decir, La Meca.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ; todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid: «y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«No se te toma en cuenta por lo que hiciste en ella, y no recae sobre ti en ella lo que recae sobre la gente».
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda: «y tú eres lícito en esta ciudad», dice:
«libre de estrechez (ḥaraj) y de pecado».
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar,
de Qatāda: «y tú eres lícito en esta ciudad», dice:
«en ella eres lícito; no eres pecador».
Nos narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
«y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«No había en ella nadie en situación de licitud salvo el Profeta, صلى الله عليه وسلم; todos los que estaban en ella estaban en estado de inviolabilidad: no les era lícito combatir en ella ni considerar lícito su recinto sagrado. Pero Dios lo hizo lícito para Su Mensajero, y combatió en ella a los asociadores».
Nos narró Sawwār b. ʿAbd Allāh,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de ʿAbd al-Malik,
de ʿAṭāʾ: «y tú eres lícito en esta ciudad», dijo:
«Ciertamente Dios declaró inviolable a La Meca; no fue lícita para profeta alguno sino para vuestro Profeta durante una hora del día».
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «y tú eres lícito en esta ciudad», es decir, Muḥammad;
dice:
«eres lícito en el ḥaram: mata si quieres, o deja».
Notas y Referencias
(No se generaron)