9

El Arrepentimiento

التوبة At-Tawbah
Aya 92

Versículo (Español)

[9:92] Tampoco deben ser reprochados aquellos que cuando se presentaron ante ti [¡oh, Mujámmad!] para que les proveyeras de montura [y así poder combatir por la causa de Dios], les informaste que no contabas con ninguna cabalgadura para ellos, y entonces se retiraron con los ojos inundados de lágrimas, tristes por no poder contribuir [a la causa de Dios].

Tafsir de At-Tabari

{Y tampoco hay [culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras, dijiste: «No encuentro en qué montaros». Se volvieron con los ojos desbordantes de lágrimas, apenados por no hallar qué gastar} (92) La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras, dijiste: «No encuentro en qué montaros». Se volvieron con los ojos desbordantes de lágrimas, apenados por no hallar qué gastar}.

Dice —glorificado sea Su recuerdo—: y tampoco hay reproche alguno sobre el grupo de hombres que, cuando vinieron a ti para que los montaras, te pedían montura para llegar a su expedición a fin de combatir, contigo, a los enemigos de Dios, ¡oh Muhammad!, y tú les dijiste: «No encuentro montura en la que montaros». {Se volvieron}: esto es, se apartaron de ti; {y sus ojos desbordaban lágrimas, apenados}: lloraban por la tristeza de no hallar qué gastar ni con qué proveerse para la lucha en el camino de Dios.

Algunos mencionaron que esta aleya fue revelada acerca de un grupo de Muzayna. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abu ‘Asim, dijo: nos narró ‘Isa, de Ibn Abi Najih, de Mujahid: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras, dijiste: «No encuentro en qué montaros»}, dijo: eran de Muzayna.

Me narró al-Muthanna, dijo: nos informó Ishaq, dijo: nos narró ‘Abd Allah, de Warqa’, de Ibn Abi Najih, de Mujahid, acerca de Su dicho: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras}, dijo: eran los Banū Muqarrin de Muzayna.

Me narró al-Muthanna, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubarak, de Ibn Jurayj, lectura de Mujahid acerca de Su dicho: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras...} hasta Su dicho: {apenados por no hallar qué gastar}, dijo: eran los Banū Muqarrin de Muzayna.

Nos narró Ibn Waki‘, dijo: nos narró Ibn Numayr, de Warqa’, de Ibn Abi Najih, de Mujahid: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras}, dijo: eran los Banū Muqarrin de Muzayna.

Dijo: nos narró mi padre, de Abu Ja‘far, de al-Rabi‘ ibn Anas, de Abu al-‘Aliya, de ‘Urwa, de Ibn Mughafal al-Muzani, y él era uno de los hombres acerca de los cuales fue revelado: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras...} la aleya.

Me narró al-Muthanna, dijo: nos informó Ishaq, dijo: nos narró ‘Abd Allah ibn al-Zubayr, de Ibn ‘Uyayna, de Ibn Jurayj, de Mujahid, acerca de Su dicho: {Se volvieron y sus ojos desbordaban lágrimas, apenados}, dijo: entre ellos estaba Ibn Muqarrin. Y dijo Sufyan: la gente dijo: entre ellos estaba ‘Irbad ibn Sariya.

Otros dijeron: antes bien, fue revelada acerca de ‘Irbad ibn Sariya. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muhammad ibn al-Muthanna, dijo: nos narró Abu ‘Asim, de Thawr ibn Yazid, de Khalid ibn Ma‘dan, de ‘Abd al-Rahman ibn ‘Amr al-Sulami y Hujr ibn Hujr al-Kala‘i, dijeron: entramos donde ‘Irbad ibn Sariya, y él es aquel acerca de quien fue revelado: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras...} la aleya.

Me narró al-Muthanna, dijo: nos narró Sulayman ibn ‘Abd al-Rahman, dijo: nos narró al-Walid, dijo: nos narró Thawr, de Khalid, de ‘Abd al-Rahman ibn ‘Amr y Hujr ibn Hujr, con un relato semejante.

Otros dijeron: antes bien, fue revelada acerca de siete hombres de tribus diversas. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Harith, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Aziz, dijo: nos narró Abu Ma‘shar, de Muhammad ibn Ka‘b y otros, dijo: vinieron unas gentes de los compañeros del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— a pedirle montura, y él dijo: «No encuentro en qué montaros». Entonces Dios reveló: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras...} la aleya. Dijo: son siete hombres: de los Banū ‘Amr ibn ‘Awf, Salim ibn ‘Umayr; y de los Banū Waqif: Hirmiyy ibn ‘Amr; y de los Banū Mazin ibn al-Najjar: ‘Abd al-Rahman ibn Ka‘b, cuya kunya era Abu Layla; y de los Banū al-Mu‘alla: Salman ibn Sakhr; y de los Banū Haritha: ‘Abd al-Rahman ibn Yazid, Abu ‘Ubla, y él es quien dio en limosna su propiedad y Dios se la aceptó; y de los Banū Salima: ‘Amr ibn Ghanma y ‘Abd Allah ibn ‘Amr al-Muzani.

Nos narró Ibn Humayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Ishaq, acerca de Su dicho: {Y tampoco [hay culpa] sobre aquellos que, cuando acudieron a ti para que los montaras} hasta Su dicho: {apenados}; y ellos eran los llorones; eran siete, y Dios sabe más.

Continuación: Tafsir de la sura del Arrepentimiento

Notas y Referencias

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