El Arrepentimiento
التوبة At-TawbahVersículo (Español)
[9:77] Dios les infundió la hipocresía en sus corazones, que perdurará hasta el día en que se encontrarán con Él. Eso fue por no cumplir su promesa con Dios y por haber mentido.
Tafsir de At-Tabari
{فَأَعۡقَبَهُمۡ نِفَاقٗا فِي قُلُوبِهِمۡ إِلَىٰ يَوۡمِ يَلۡقَوۡنَهُۥ بِمَآ أَخۡلَفُواْ ٱللَّهَ مَا وَعَدُوهُ وَبِمَا كَانُواْ يَكۡذِبُونَ} (77)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ وَمِنْهُمْ مّنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتَانَا مِن فَضْلِهِ لَنَصّدّقَنّ وَلَنَكُونَنّ مِنَ الصّالِحِينَ * فَلَمّآ آتَاهُمْ مّن فَضْلِهِ بَخِلُواْ بِهِ وَتَوَلّواْ وّهُمْ مّعْرِضُونَ * فَأَعْقَبَهُمْ نِفَاقاً فِي قُلُوبِهِمْ إِلَىَ يَوْمِ يَلْقَوْنَهُ بِمَآ أَخْلَفُواْ اللّهَ مَا وَعَدُوهُ وَبِمَا كَانُواْ يَكْذِبُونَ }
Dice —glorificado sea Su recuerdo—:
Y entre estos hipócritas cuya descripción te he expuesto, ¡oh Muhammad!, hay quien pactó con Dios —esto es: dio a Dios un compromiso—:
{لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ} es decir: si Dios nos concede de Su favor, y nos provee de riqueza, y nos amplía desde Su parte,
{لَنَصّدّقَنّ} es decir: ciertamente daremos limosna de esa riqueza con la que nuestro Señor nos ha provisto,
{وَلَنَكُونَنّ مِنَ الصّالِحِينَ} es decir: y ciertamente obramos con ella como obran los rectos con sus bienes: manteniendo los lazos de parentesco mediante ellos y gastándolos en el camino de Dios.
{وَتَوَلّوْا} es decir: se apartaron del compromiso con el que se comprometieron ante Dios, estando ellos desentendidos de él.
Entonces Dios les hizo suceder hipocresía en sus corazones, por su avaricia respecto al derecho de Dios que Él les impuso en aquello que les concedió de Su favor, y por faltar a la promesa que prometieron a Dios y quebrantar Su pacto, hasta el día en que se encuentren con Él, {بِمَا أخْلَفُوا الله ما وَعَدُوهُ} en cuanto a la limosna y el gasto en Su senda, y {وبِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ} en lo que decían; y les vedó el arrepentimiento por ello, pues —glorificado sea— condicionó en su hipocresía que Él se la haría suceder hasta el día en que se encuentren con Él, y ese es el día de su muerte y su salida de este mundo.
Los exégetas discreparon acerca de a quién se refiere el sentido de esta aleya.
Unos dijeron: se refiere a un hombre llamado Thaʿlaba ibn Ḥāṭib, de los Anṣār.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad ibn Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . . الآية}
Y ello fue que un hombre llamado Thaʿlaba ibn Ḥāṭib, de los Anṣār, acudió a una asamblea e hizo que ellos atestiguaran, y dijo: «Si Dios me concede de Su favor, daré a cada poseedor de derecho su derecho, daré limosna de ello y mantendré con ello el parentesco». Entonces Dios lo puso a prueba y le concedió de Su favor; y faltó a Dios en lo que le había prometido, y Dios le hizo suceder lo que le hizo suceder por haber faltado a lo que prometió. Y Dios relató su asunto en el Corán:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ . . . الآية}
Hasta Su dicho:
{يَكْذِبُونَ}.
Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Hishām ibn ʿAmmār; dijo: nos narró Muḥammad ibn Shuʿayb; dijo: nos narró Muʿādh ibn Rifāʿa al-Sulamī, de Abū ʿAbd al-Malik ʿAlī ibn Yazīd al-Ilhānī, que le informó de al-Qāsim ibn ʿAbd al-Raḥmān, que le informó de Abū Umāma al-Bāhilī, de Thaʿlaba ibn Ḥāṭib al-Anṣārī,
que dijo al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ruega a Dios que me provea de riqueza». Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«¡Ay de ti, oh Thaʿlaba! Poco por lo que se cumple su gratitud es mejor que mucho que no puedes soportar».
Dijo: luego lo dijo otra vez, y dijo:
«¿Acaso no te satisface ser como el Profeta de Dios? Pues, por Aquel en cuya mano está mi alma, si yo quisiera, las montañas caminarían conmigo en oro y plata».
Dijo: «Por Aquel que te envió con la verdad: si ruegas a Dios y Él me provee de riqueza, ciertamente daré a cada poseedor de derecho su derecho». Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«¡Oh Dios! Provee a Thaʿlaba de riqueza».
Dijo: entonces adquirió ovejas, y crecieron como crecen los gusanos; y la ciudad se le hizo estrecha, así que se apartó de ella y se instaló en un valle de sus valles, hasta que empezó a rezar el ẓuhr y el ʿaṣr en congregación y a dejar lo demás. Luego crecieron y se multiplicaron, y se apartó hasta que dejó las oraciones salvo el viernes; y seguían creciendo como crecen los gusanos, hasta que dejó el viernes.
Entonces se puso a recibir a las caravanas el día viernes preguntándoles por las noticias. Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«¿Qué ha sido de Thaʿlaba?».
Dijeron: «¡Oh Mensajero de Dios! Ha adquirido ovejas y la ciudad se le hizo estrecha». Y le informaron de su asunto, y dijo:
«¡Ay de Thaʿlaba! ¡Ay de Thaʿlaba! ¡Ay de Thaʿlaba!».
Dijo: y Dios reveló: {خُذْ مِنْ أمْوَالِهِمْ صَدَقَةً . . . الآية}. Y descendieron sobre él las obligaciones de la limosna; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a dos hombres para la limosna: un hombre de Juhayna y un hombre de Sulaym; y les escribió cómo tomar la limosna de los musulmanes, y les dijo:
«Pasad por Thaʿlaba y por fulano, un hombre de Banū Sulaym, y tomad las limosnas de ambos».
Salieron hasta que llegaron a Thaʿlaba; le pidieron la limosna y le leyeron la carta del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Él dijo: «Esto no es sino yizia; esto no es sino la hermana de la yizia. No sé qué es esto. Marchaos hasta que terminéis y luego volved a mí». Así que se marcharon.
Y el sulamí oyó hablar de ellos; miró lo mejor de las edades de sus camellos, lo separó para la limosna y salió a recibirlos con ello. Cuando lo vieron, dijeron: «Esto no es lo que te corresponde; no queremos tomar esto de ti». Dijo: «Sí, por Dios, Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—».
Luego llegaron a Thaʿlaba y le dijeron: «El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— te ordena que entregues tu limosna». Él dijo: «Esto no es sino yizia; esto no es sino la hermana de la yizia. No sé qué es esto. Marchaos hasta que terminéis y luego volved a mí». Así que se marcharon.
Y el sulamí oyó hablar de ellos; miró lo mejor de las edades de sus camellos, lo separó para la limosna y salió a recibirlos con ello. Cuando lo vieron, dijeron: «Esto no es lo que te corresponde; no queremos tomar esto de ti». Dijo: «Sí». Entonces tomaron de él y lo invocaron para el sulamí con bendición.
Y le informaron de lo que hizo Thaʿlaba y de lo que hizo el sulamí. Entonces Dios —bendito y exaltado— reveló acerca de él:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ لنصّدّقَنّ وَلَنَكُونَنّ مِنَ الصّالِحِينَ . . .}
Hasta Su dicho:
{وبِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ}.
Y junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— había un hombre de los parientes de Thaʿlaba; oyó eso y salió hasta llegar a él, y dijo: «¡Ay de ti, Thaʿlaba! Dios ha revelado acerca de ti tal y tal». Entonces Thaʿlaba salió hasta llegar al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y le pidió que aceptara de él su limosna.
Dijo:
«Ciertamente Dios me ha impedido aceptar de ti tu limosna».
Entonces empezó a echarse tierra sobre la cabeza. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo:
«Esta es tu obra: te ordené y no me obedeciste».
Y cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rehusó tomarla, regresó a su casa. Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— falleció sin aceptar de él nada.
Luego acudió a Abū Bakr cuando fue investido, y dijo: «Ya conoces mi posición respecto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y mi lugar entre los Anṣār; acepta mi limosna». Abū Bakr dijo: «¿El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no la aceptó y yo voy a aceptarla?». Y Abū Bakr falleció sin aceptarla.
Cuando ʿUmar asumió el mando, acudió a él y dijo: «¡Príncipe de los creyentes! Acepta mi limosna». Dijo: «No la aceptó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, ni Abū Bakr, y yo no la aceptaré de ti». Y falleció sin aceptarla.
Luego asumió ʿUthmān —la misericordia de Dios sea sobre él—; acudió a él y le pidió que aceptara su limosna. Dijo: «No la aceptó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, ni Abū Bakr ni ʿUmar —Dios esté complacido con ambos—, y yo no la aceptaré de ti». Y no se la aceptó. Y Thaʿlaba pereció durante el califato de ʿUthmān —la misericordia de Dios sea sobre él—.
Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . . الآية}
Se nos mencionó que un hombre de los Anṣār pasó por una asamblea de los Anṣār y dijo: «Si se me concede riqueza, ciertamente daré a cada poseedor de derecho su derecho». Entonces Dios le concedió riqueza, y obró con ella lo que oís.
Dijo:
{فَمَا آتاهُمْ مِنْ فَضْلِهِ بَخِلُوا بِهِ . . .}
Hasta Su dicho:
{وبِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ}.
Se nos mencionó que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— relató que Moisés —sobre él la oración— cuando trajo la Torá a los Hijos de Israel, los Hijos de Israel dijeron: «La Torá es extensa y no tenemos tiempo para ella; pide a tu Señor que nos reúna lo esencial del asunto para que lo preservemos y nos dediquemos a nuestros medios de vida». Dijo: «¡Oh pueblo mío! Calma, calma: este es el Libro de Dios, la luz de Dios y la protección de Dios».
Dijo: se lo repitieron, y él se lo repitió; lo dijo tres veces.
Dijo: entonces Dios reveló a Moisés: «¿Qué dicen Mis siervos?». Dijo: «¡Señor mío! Dicen tal y tal». Dijo: «Les ordeno tres cosas: si las guardan, entrarán por ellas en el Paraíso: que se atengan al reparto de la herencia y no cometan injusticia en ello; que no introduzcan su mirada en las casas hasta que se les dé permiso; y que no coman alimento hasta que hagan la ablución como la ablución de la oración».
Dijo: el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— volvió con ellas a su pueblo; se alegraron y vieron que las cumplirían.
Dijo: por Dios, no pasó mucho tiempo hasta que se desviaron y se quebraron.
Y cuando el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— relató este hadiz acerca de los Hijos de Israel, dijo:
«Garantizadme seis y yo os garantizo el Paraíso».
Dijeron: «¿Cuáles son, oh Mensajero de Dios?».
Dijo:
«Cuando habléis, no mintáis; cuando prometáis, no faltéis; cuando se os confíe, no traicionéis; y refrenad vuestras miradas, vuestras manos y vuestras partes pudendas: vuestras miradas de la traición, vuestras manos del robo y vuestras partes pudendas del adulterio».
Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, de al-Ḥasan:
que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir:
«Tres: quien las tenga, se ha vuelto hipócrita, aunque ayune y rece y pretenda que es musulmán: cuando habla, miente; cuando se le confía, traiciona; y cuando promete, falta».
Otros dijeron: más bien lo aludido con ello son dos hombres: uno de ellos Thaʿlaba y el otro Muʿtab ibn Qushayr.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de ʿAmr ibn ʿUbayd, de al-Ḥasan:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . . إلى الاَخر}
Y quienes pactaron con Dios entre ellos fueron Thaʿlaba ibn Ḥāṭib y Muʿtab ibn Qushayr; ambos eran de Banū ʿAmr ibn ʿAwf.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de la palabra de Dios:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ}
Dijo: dos hombres salieron ante una asamblea sentada y dijeron: «Por Dios, si Dios nos provee, ciertamente daremos limosna». Y cuando Dios les proveyó, fueron avaros con ello.
Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ}
Dos hombres salieron ante una asamblea sentada y dijeron: «Por Dios, si Dios nos provee, ciertamente daremos limosna». Y cuando les proveyó, fueron avaros con ello; y les hizo suceder hipocresía en sus corazones por haber faltado a Dios en lo que le prometieron cuando dijeron: «Ciertamente daremos limosna», y no lo hicieron.
Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró ʿAbd Allāh, de Warqāʾ, de Ibn Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.
Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . . الآية}
Dijo: estos son una clase de hipócritas; cuando se les concedió eso, fueron avaros con ello; y cuando fueron avaros con ello, les hizo suceder por ello hipocresía hasta el día en que se encuentren con Él: no hay para ellos arrepentimiento, ni perdón, ni absolución, como le aconteció a Iblīs cuando se le impidió el arrepentimiento.
Dijo Abū Jaʿfar:
En esta aleya hay, por parte de Dios —glorificado sea—, una aclaración acerca del signo de la gente de la hipocresía; me refiero a Su dicho:
{فأعْقَبَهُم نِفَاقا في قُلُوبِهِمْ إلى يَوْمِ يَلْقَوْنَهُ بِمَا أخْلَفُوا الله ما وَعَدُوهُ وبِما كانُوا يَكْذِبُونَ}.
Y en un sentido semejante a este solía expresarse un grupo de los Compañeros y de los Seguidores, y han llegado con ello relatos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū al-Sāʾib; dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de ʿUmāra, de ʿAbd al-Raḥmān ibn Yazīd,
que dijo: dijo ʿAbd Allāh: «Reconoced al hipócrita por tres: cuando habla, miente; cuando promete, falta; y cuando pacta, traiciona».
Y Dios reveló confirmación de ello en Su Libro:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . .}
Hasta Su dicho:
{يَكْذِبُونَ}.
Me narró Muḥammad ibn al-Muthannā; dijo: nos narró Muḥammad ibn Jaʿfar; dijo: nos narró Shuʿba, de al-Sammāk, de Ṣubayḥ ibn ʿAbd Allāh ibn ʿUmayra, de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr,
que dijo: «Tres: quien las tenga, es hipócrita: cuando habla, miente; cuando promete, falta; y cuando se le confía, traiciona».
Dijo: y recitó esta aleya:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ لَنَصدّقَنّ وَلَنَكُونَنّ مِنَ الصّالِحِينَ . . . إلى آخر الآية}.
Nos narró Ibn al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Dāwūd; dijo: nos narró Shuʿba, de Sammāk,
que dijo: oí a Ṣubayḥ ibn ʿAbd Allāh al-Qaysī decir: pregunté a ʿAbd Allāh ibn ʿAmr acerca del hipócrita, y mencionó algo semejante.
Me narró Muḥammad ibn Maʿmar; dijo: nos narró Abū Hishām al-Mukhazzamī; dijo: nos narró ʿAbd al-Wāḥid ibn Ziyād; dijo: nos narró ʿUthmān ibn Ḥakīm;
que dijo: oí a Muḥammad ibn Kaʿb al-Quraẓī decir:
«Solía oír que el hipócrita se reconoce por tres: la mentira, el incumplimiento y la traición. Las busqué en el Libro de Dios durante un tiempo y no las hallaba. Luego las hallé en dos aleyas del Libro de Dios: Su dicho:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ . . .}
hasta llegar a:
{وبِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ},
y Su dicho:
{إنّا عَرَضْنا الأمانَةَ على السّمَوَاتِ والأرْضِ} esta aleya».
Me narró al-Qāsim ibn Bishr ibn Maʿrūf; dijo: nos narró Usāma; dijo: nos narró Muḥammad al-Makhramī;
que dijo: oí a al-Ḥasan decir: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Tres: quien las tenga, es hipócrita, aunque rece y ayune y pretenda que es musulmán: cuando habla, miente; cuando promete, falta; y cuando se le confía, traiciona».
Le dije a al-Ḥasan: «¡Oh Abū Saʿīd! Si un hombre tiene sobre mí una deuda y me encuentra y me la reclama, y yo no tengo (con qué pagar), y temo que me encarcele y me destruya, y le prometo que se la pagaré al inicio del mes lunar y no lo hago, ¿soy yo hipócrita?».
Dijo: «Así ha venido el hadiz».
Luego relató de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr que su padre, cuando le sobrevino la muerte, dijo: «Casad a fulano, pues le prometí que lo casaría; no me encontraré con Dios con un tercio de hipocresía».
Dijo: le dije: «¡Oh Abū Saʿīd! ¿Y puede un tercio del hombre ser hipócrita y sus dos tercios creyentes?».
Dijo: «Así ha venido el hadiz».
Dijo: «Hice la peregrinación y me encontré con ʿAṭāʾ ibn Abī Rabāḥ; le informé del hadiz que había oído de al-Ḥasan y de lo que le dije y lo que me dijo». Entonces dijo: «¿No fuiste capaz de decirle: “Infórmame acerca de los hermanos de José —sobre él la paz—: ¿acaso no prometieron a su padre y le faltaron, y le hablaron y le mintieron, y él les confió y le traicionaron? ¿Eran, pues, hipócritas? ¿Acaso no eran profetas? Su padre era profeta y su abuelo era profeta”».
Dijo: le dije a ʿAṭāʾ: «¡Oh Abū Muḥammad! Infórmame del origen de la hipocresía y del origen de este hadiz». Dijo: «Me narró Jābir ibn ʿAbd Allāh que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solo dijo este hadiz acerca de los hipócritas en particular: aquellos que hablaron al Profeta y le mintieron, y a quienes confió su secreto y lo traicionaron, y le prometieron salir con él en la expedición y le faltaron».
Dijo: «Y Abū Sufyān salió de La Meca; entonces Gabriel acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: “Abū Sufyān está en tal y tal lugar”. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a sus compañeros:
“Ciertamente Abū Sufyān está en tal y tal lugar: salid hacia él y guardad secreto”».
Dijo: «Entonces un hombre de los hipócritas le escribió informándole de que Muḥammad os quiere; así que tomaos precauciones». Entonces Dios reveló:
{لاَ تَخُونُوا اللّهَ والرّسُولَ وتَخُونُوا أماناتِكُمْ وأنْتُمْ تَعْلَمُونَ}
Y reveló acerca de los hipócritas:
{وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَ وَاكْتُمُوا » قال : فكتب رجل من المنافقين إليه أن محمدا يريديكم ، فخذوا حذركم ،
فأنزل الله :
لاَ تَخُونُوا اللّهَ والرّسُولَ وتَخُونُوا أماناتِكُمْ وأنْتُمْ تَعْلَمُونَ وأنزل في المنافقين : وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَسعيد ، إن أخاك عطاء يقرئك السلام فأخبرته بالحديث الذي حدّث وما قال لي .
فأخذ الحسن بيدي فأمالها وقال :
يا أهل العراق أعجزتم أن تكونوا مثل هذا ؟ سمع مني حديثا فلم يقبله حتى استنبط أصله ، صدق عطاء هكذا الحديث ، وهذا في المنافقين خاصة}.
Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya; dijo: nos informó Yaʿqūb, de al-Ḥasan,
que dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Tres: quien las tenga —aunque rece y ayune y pretenda que es musulmán— es hipócrita».
Se le dijo: «¿Cuáles son, oh Mensajero de Dios?».
Entonces el Profeta —sobre él la oración— dijo:
«Cuando habla, miente; cuando promete, falta; y cuando se le confía, traiciona».
Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
que dijo: nos narró Maysara, de al-Awzāʿī, de Hārūn ibn Rabāb, de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr ibn Wāʾil,
que cuando le sobrevino la muerte, dijo: «Ciertamente fulano me pidió la mano de mi hija, y yo le había dicho acerca de ella una palabra semejante a una promesa; por Dios, no me encontraré con Dios con un tercio de hipocresía. Y os tomo por testigos de que ciertamente lo he casado con ella».
Y un grupo dijo:
El pacto con el que estos hipócritas pactaron con Dios fue algo que concibieron en sus almas y no lo pronunciaron.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn;
que dijo: oí a Muʿtamar ibn Sulaymān al-Taymī decir: «Me embarqué en el mar y nos alcanzó un viento fuerte; entonces unos de los nuestros hicieron votos, y yo lo concebí (en mi interior) sin pronunciarlo. Cuando llegué a Baṣra, pregunté a mi padre Sulaymān, y me dijo: “¡Hijo mío! Pronúncialo”».
Dijo Muʿtamar: y nos narró Kahmas, de Saʿīd ibn Thābit,
que dijo:
Acerca de Su dicho: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ . . . الآية}
Dijo: no es sino algo que concibieron en sus almas y no lo pronunciaron.
¿Acaso no oyes Su dicho:
{ألَمْ يَعْلَمُوا أنّ اللّهَ يَعْلَمُ سِرّهُمْ وَنجْواهُمْ وأنّ اللّهَ عَلاّمُ الغُيُوبِ ؟}.
Notas y Referencias
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