9

El Arrepentimiento

التوبة At-Tawbah
Aya 76

Versículo (Español)

[9:76] Pero cuando Dios los bendijo con bienes materiales, se mostraron avaros y le dieron la espalda con desdén.

Tafsir de At-Tabari

{فَلَمَّآ ءَاتَىٰهُم مِّن فَضۡلِهِۦ بَخِلُواْ بِهِۦ وَتَوَلَّواْ وَّهُم مُّعۡرِضُونَ} (76) La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo: { وَمِنْهُمْ مّنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتَانَا مِن فَضْلِهِ لَنَصّدّقَنّ وَلَنَكُونَنّ مِنَ الصّالِحِينَ * فَلَمّآ آتَاهُمْ مّن فَضْلِهِ بَخِلُواْ بِهِ وَتَوَلّواْ وّهُمْ مّعْرِضُونَ * فَأَعْقَبَهُمْ نِفَاقاً فِي قُلُوبِهِمْ إِلَىَ يَوْمِ يَلْقَوْنَهُ بِمَآ أَخْلَفُواْ اللّهَ مَا وَعَدُوهُ وَبِمَا كَانُواْ يَكْذِبُونَ }

Dice —exaltada sea Su mención—: Y de entre estos hipócritas cuya descripción te he expuesto, ¡oh Muhammad!, hay quien pactó con Dios —esto es: dio a Dios un compromiso—: «Si nos concede de Su favor», es decir: si Dios nos da de Su favor, y nos provee de riqueza, y nos amplía desde Su parte, «daremos, ciertamente, limosna», esto es: haremos salir la limosna de esa riqueza con la que nuestro Señor nos proveyó; «y seremos, ciertamente, de los justos», esto es: y obraremos con ella como obran, con sus bienes, los hombres de rectitud: manteniendo los lazos de parentesco mediante ellos y gastándolos en el camino de Dios. Dice Dios —bendito sea—: {فَلَمَّآ ءَاتَىٰهُم مِّن فَضۡلِهِۦ بَخِلُواْ بِهِۦ} «Pero cuando les concedió de Su favor, fueron avaros con ello»; {وَتَوَلّوْا} esto es: se apartaron del compromiso que habían contraído con Dios, {وَهُمْ مُعْرِضُونَ} de él. Entonces Dios les hizo suceder hipocresía en sus corazones, por su avaricia respecto al derecho de Dios que Él les impuso en aquello que les concedió de Su favor, y por faltar a la promesa que prometieron a Dios y quebrantar su pacto, en sus corazones, {إلَى يَوْمِ يَلْقَوْنَهُ} hasta el día en que se encuentren con Él, {بِمَا أخْلَفُوا الله ما وَعَدُوهُ} por haber faltado a lo que prometieron a Dios en cuanto a la limosna y el gasto en Su senda, {وبِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ} y por lo que mentían en su decir; y les vedó el arrepentimiento por ello, pues —glorificado sea— condicionó, respecto a su hipocresía, que Él se la haría suceder hasta el día en que se encuentren con Él, y ese es el día de su muerte y su salida de este mundo.

Los exegetas discreparon acerca del sentido de esta aleya. Unos dijeron: Con ella se aludía a un hombre llamado Thaʿlaba b. Ḥāṭib, de los Anṣār. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . . الآية}: Y ello fue que un hombre llamado Thaʿlaba b. Ḥāṭib, de los Anṣār, acudió a una asamblea e hizo que ellos fueran testigos, y dijo: «Si Dios me concede de Su favor, daré a cada poseedor de derecho su derecho, daré limosna de ello y mantendré con ello los lazos de parentesco». Entonces Dios lo probó y le concedió de Su favor; pero faltó a lo que prometió a Dios, y Dios le hizo suceder —por haber faltado a lo que prometió— lo que le hizo suceder. Y Dios relató su asunto en el Corán: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ . . . الآية} hasta Su palabra: {يَكْذِبُونَ}.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Hishām b. ʿAmmār; dijo: nos narró Muḥammad b. Shuʿayb; dijo: nos narró Muʿādh b. Rifāʿa al-Sulamī, de Abī ʿAbd al-Malik ʿAlī b. Yazīd al-Ilhānī, que le informó de al-Qāsim b. ʿAbd al-Raḥmān, que le informó de Abī Umāma al-Bāhilī, de Thaʿlaba b. Ḥāṭib al-Anṣārī, que dijo al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ruega a Dios que me provea de riqueza». Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Ay de ti, oh Thaʿlaba! Poco cuyo agradecimiento se cumple es mejor que mucho que no puedes soportar». Dijo: luego lo dijo otra vez, y dijo: «¿No te satisface ser como el Profeta de Dios? Pues, por Aquel en cuya mano está mi alma, si yo quisiera, las montañas caminarían conmigo en oro y plata». Dijo: «Por Aquel que te envió con la verdad: si ruegas a Dios y me provee de riqueza, ciertamente daré a cada poseedor de derecho su derecho». Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh Dios, provee a Thaʿlaba de riqueza!» Dijo: entonces adquirió ovejas, y crecieron como crecen los gusanos; la ciudad se le hizo estrecha, y se apartó de ella, y descendió a un valle de sus valles, hasta que empezó a rezar el mediodía y la tarde en congregación y a dejar lo demás. Luego crecieron y se multiplicaron, y se apartó hasta que dejó las oraciones salvo la del viernes; y ellas crecían como crecen los gusanos, hasta que dejó el viernes. Entonces se puso a recibir a las caravanas el día viernes, preguntándoles por las noticias. Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Qué ha sido de Thaʿlaba?» Dijeron: «¡Oh Mensajero de Dios! Ha adquirido ovejas y la ciudad se le hizo estrecha». Le informaron de su asunto, y dijo: «¡Ay de Thaʿlaba! ¡Ay de Thaʿlaba! ¡Ay de Thaʿlaba!» Dijo: y Dios hizo descender: {خُذْ مِنْ أمْوَالِهِمْ صَدَقَةً . . . الآية}. Y descendieron sobre él las prescripciones obligatorias de la limosna; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a dos hombres a recaudar la limosna: un hombre de Juhayna y un hombre de Sulaym; y les escribió cómo debían tomar la limosna de los musulmanes, y les dijo: «Pasad por Thaʿlaba y por fulano, un hombre de Banū Sulaym, y tomad la limosna de ambos». Salieron hasta que llegaron a Thaʿlaba; le pidieron la limosna y le leyeron la carta del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Él dijo: «Esto no es sino yizya; esto no es sino hermana de la yizya. No sé qué es esto. Id hasta que terminéis y luego volved a mí». Se fueron. El sulamí oyó hablar de ellos; miró los mejores dientes (edades) de sus camellos y los apartó para la limosna; luego salió a su encuentro con ellos. Cuando la vieron, dijeron: «Esto no te es obligatorio; no queremos tomar esto de ti». Dijo: «Sí, por Dios, [tomadlo]; el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—». Luego llegaron a Thaʿlaba, y él dijo: «Esto no es sino yizya; esto no es sino hermana de la yizya. No sé qué es esto. Id hasta que terminéis y luego volved a mí». Se fueron. Y el sulamí oyó hablar de ellos; miró los mejores dientes (edades) de sus camellos y los apartó para la limosna; luego salió a su encuentro con ellos. Cuando la vieron, dijeron: «Esto no te es obligatorio; no queremos tomar esto de ti». Dijo: «Sí». Entonces fueron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— para hablar con él; y él invocó para el sulamí la bendición. Le informaron de lo que hizo Thaʿlaba y de lo que hizo el sulamí. Entonces Dios —bendito y exaltado— hizo descender acerca de él: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ لنصّدّقَنّ وَلَنَكُونَنّ مِنَ الصّالِحِينَ . . .} hasta Su palabra: {وبِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ}. Y junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— había un hombre de los parientes de Thaʿlaba; oyó eso y salió hasta llegar a él, y dijo: «¡Ay de ti, Thaʿlaba! Dios ha hecho descender acerca de ti tal y tal». Entonces Thaʿlaba salió hasta llegar al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y le pidió que aceptara de él su limosna. Dijo: «Ciertamente Dios me ha impedido aceptar de ti tu limosna». Entonces empezó a echarse tierra sobre la cabeza. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Esta es tu obra: te ordené y no me obedeciste». Y cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rehusó tomarla, regresó a su casa. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— murió sin haber aceptado de él nada. Luego acudió a Abū Bakr cuando fue investido, y dijo: «Ya conoces mi posición respecto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y mi lugar entre los Anṣār; acepta mi limosna». Abū Bakr dijo: «¿No la aceptó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y yo la voy a aceptar?». Abū Bakr murió sin aceptarla. Cuando ʿUmar asumió el mando, acudió a él y dijo: «¡Oh Comandante de los creyentes! Acepta mi limosna». Dijo: «No la aceptó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, ni Abū Bakr, y yo no la aceptaré de ti». Y murió sin aceptarla. Luego asumió ʿUthmān —la misericordia de Dios sea con él—; acudió a él y le pidió que aceptara su limosna. Dijo: «No la aceptó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, ni Abū Bakr ni ʿUmar —Dios esté complacido con ambos—, y yo no la aceptaré de ti». No se la aceptó, y Thaʿlaba pereció durante el califato de ʿUthmān —la misericordia de Dios sea con él—.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su palabra: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . . الآية}: Se nos mencionó que un hombre de los Anṣār pasó por una asamblea de los Anṣār y dijo: «Si se me concede riqueza, ciertamente daré a cada poseedor de derecho su derecho». Dios le concedió riqueza, y obró con ella como oís. Dijo: {فَمَا آتاهُمْ مِنْ فَضْلِهِ بَخِلُوا بِهِ . . .} hasta Su palabra: {وبِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ}. Se nos mencionó que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— relató que Moisés —sobre él la oración—, cuando trajo la Torá a los Hijos de Israel, los Hijos de Israel dijeron: «La Torá es extensa y no tenemos tiempo para ella. Pide a tu Señor que nos dé un compendio del asunto que guardemos, y nos dedicaremos a nuestros medios de vida». Dijo: «¡Oh pueblo mío! Calma, calma: este es el Libro de Dios, la luz de Dios y la protección de Dios». Dijo: se lo repitieron, y él se lo repitió; lo dijo tres veces. Dijo: entonces Dios reveló a Moisés: «¿Qué dicen Mis siervos?». Dijo: «¡Señor mío! Dicen tal y tal». Dijo: «Les ordeno tres cosas: si las guardan, entrarán con ellas en el Paraíso: que se atengan al reparto de la herencia y no cometan injusticia en él; que no introduzcan sus miradas en las casas hasta que se les dé permiso; y que no coman alimento hasta que hagan la ablución como la ablución de la oración». Dijo: el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— volvió con ellas a su pueblo; se alegraron y vieron que las cumplirían. Dijo: por Dios, no pasó mucho tiempo hasta que se desviaron y quedaron cortados. Y cuando el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— relató este relato acerca de los Hijos de Israel, dijo: «Garantizadme seis y yo os garantizo el Paraíso». Dijeron: «¿Cuáles son, oh Mensajero de Dios?». Dijo: «Cuando habléis, no mintáis; cuando prometáis, no faltéis; cuando se os confíe, no traicionéis; y refrenad vuestras miradas, vuestras manos y vuestras partes pudendas: vuestras miradas de la traición, vuestras manos del robo y vuestras partes pudendas del adulterio»

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, de al-Ḥasan: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir: «Tres: quien las tenga, se ha vuelto hipócrita, aunque ayune y rece y pretenda que es musulmán: cuando habla, miente; cuando se le confía, traiciona; y cuando promete, falta»

Otros dijeron: Más bien, con ello se aludía a dos hombres: uno de ellos Thaʿlaba y el otro Muʿtab b. Qushayr. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de ʿAmr b. ʿUbayd, de al-Ḥasan: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . . إلى الاَخر}. Y quienes pactaron con Dios, de entre ellos, fueron Thaʿlaba b. Ḥāṭib y Muʿtab b. Qushayr; ambos eran de Banū ʿAmr b. ʿAwf.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ}. Dijo: dos hombres salieron ante una asamblea sentada y dijeron: «Por Dios, si Dios nos provee, ciertamente daremos limosna». Pero cuando Dios les proveyó, fueron avaros con ello.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ}. Dos hombres salieron ante una asamblea sentada y dijeron: «Por Dios, si Dios nos provee, ciertamente daremos limosna». Pero cuando les proveyó, fueron avaros con ello. Entonces les hizo suceder hipocresía en sus corazones por haber faltado a lo que prometieron a Dios cuando dijeron: «Ciertamente daremos limosna», y no lo hicieron.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró ʿAbd Allāh, de Warqāʾ, de Ibn Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su palabra: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . . الآية}: Dijo: estos son una clase de los hipócritas; cuando se les concedió eso, fueron avaros con ello; y cuando fueron avaros con ello, Él les hizo suceder por ello hipocresía hasta el día en que se encuentren con Él: no hay para ellos arrepentimiento, ni perdón, ni absolución, como le aconteció a Iblīs cuando se le impidió el arrepentimiento.

Dijo Abū Jaʿfar: En esta aleya hay, por parte de Dios —glorificado sea—, una aclaración acerca del signo de la gente de la hipocresía; me refiero a Su palabra: {فأعْقَبَهُم نِفَاقا في قُلُوبِهِمْ إلى يَوْمِ يَلْقَوْنَهُ بِمَا أخْلَفُوا الله ما وَعَدُوهُ وبِما كانُوا يَكْذِبُونَ}.

Y con una expresión semejante a esta solía hablar un grupo de los Compañeros y de los Seguidores; y han llegado con ello relatos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū al-Sāʾib; dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de ʿUmāra, de ʿAbd al-Raḥmān b. Yazīd, dijo: Dijo ʿAbd Allāh: «Reconoced al hipócrita por tres: cuando habla, miente; cuando promete, falta; y cuando pacta, traiciona». Y Dios hizo descender la confirmación de ello en Su Libro: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ . . .} hasta Su palabra: {يَكْذِبُونَ}.

Me narró Muḥammad b. al-Muthannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar; dijo: nos narró Shuʿba, de al-Sammāk, de Ṣubayḥ b. ʿAbd Allāh b. ʿUmayra, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, dijo: «Tres: quien las tenga, era hipócrita: cuando habla, miente; cuando promete, falta; y cuando se le confía, traiciona». Dijo: y recitó esta aleya: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَضْلِهِ لَنَصدّقَنّ وَلَنَكُونَنّ مِنَ الصّالِحِينَ . . .} hasta el final de la aleya.

Nos narró Ibn al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Dāwūd; dijo: nos narró Shuʿba, de Sammāk, dijo: Oí a Ṣubayḥ b. ʿAbd Allāh al-Qaysī decir: «Pregunté a ʿAbd Allāh b. ʿAmr acerca del hipócrita», y mencionó algo semejante.

Me narró Muḥammad b. Maʿmar; dijo: nos narró Abū Hishām al-Mukhazzamī; dijo: nos narró ʿAbd al-Wāḥid b. Ziyād; dijo: nos narró ʿUthmān b. Ḥakīm; dijo: Oí a Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī decir: «Solía oír que el hipócrita se reconoce por tres: por la mentira, por faltar (a la promesa) y por la traición. Las busqué en el Libro de Dios durante un tiempo y no las hallaba. Luego las hallé en dos aleyas del Libro de Dios: Su palabra: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ . . .} hasta llegar a {وبِمَا كَانُوا يَكْذِبُونَ}; y Su palabra: {إنّا عَرَضْنا الأمانَةَ على السّمَوَاتِ والأرْضِ} —esta aleya».

Me narró al-Qāsim b. Bishr b. Maʿrūf; dijo: nos narró Usāma; dijo: nos narró Muḥammad al-Mukhramī; dijo: Oí a al-Ḥasan decir: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Tres: quien las tenga, es hipócrita, aunque rece y ayune y pretenda que es musulmán: cuando habla, miente; cuando promete, falta; y cuando se le confía, traiciona». Dije a al-Ḥasan: «¡Oh Abū Saʿīd! Si un hombre tiene sobre mí una deuda y me encuentra y me la reclama, y yo no tengo (con qué pagar), y temo que me encarcele y me destruya, y le prometo que se la pagaré al inicio del mes lunar y no lo hago, ¿soy yo hipócrita?». Dijo: «Así ha venido el ḥadīṯ». Luego relató de ʿAbd Allāh b. ʿAmr que su padre, cuando le sobrevino la muerte, dijo: «Casad a fulano, pues le prometí que lo casaría; no me encontraré con Dios con un tercio de hipocresía». Dijo: «Dije: ¡Oh Abū Saʿīd! ¿Y puede ser un tercio del hombre hipócrita y sus dos tercios creyente?». Dijo: «Así ha venido el ḥadīṯ». Dijo: «Hice la peregrinación y me encontré con ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ; le informé del ḥadīṯ que oí de al-Ḥasan y de lo que le dije y lo que me dijo». Dijo: «¿No fuiste capaz de decirle: “Infórmame acerca de los hermanos de José —sobre él la paz—: ¿acaso no prometieron a su padre y faltaron, y le hablaron y le mintieron, y él les confió y traicionaron? ¿Eran, pues, hipócritas? ¿Acaso no eran profetas, siendo su padre profeta y su abuelo profeta?”». Dijo: «Dije a ʿAṭāʾ: ¡Oh Abū Muḥammad! Infórmame del fundamento de la hipocresía y del fundamento de este ḥadīṯ». Dijo: «Me narró Jābir b. ʿAbd Allāh que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solo dijo este ḥadīṯ acerca de los hipócritas en particular: aquellos que hablaron al Profeta y le mintieron; y él les confió su secreto y lo traicionaron; y le prometieron salir con él a la expedición y faltaron». Dijo: «Y Abū Sufyān salió de La Meca; entonces Gabriel vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: “Ciertamente Abū Sufyān está en tal y tal lugar”. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a sus compañeros: “Ciertamente Abū Sufyān está en tal y tal lugar; salid hacia él y guardad secreto”». Dijo: «Entonces un hombre de los hipócritas le escribió: “Muhammad os quiere; tomaos precaución”». Entonces Dios hizo descender: {لاَ تَخُونُوا اللّهَ والرّسُولَ وتَخُونُوا أماناتِكُمْ وأنْتُمْ تَعْلَمُونَ}. Y reveló acerca de los hipócritas: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَ وَاكْتُمُوا » قال : فكتب رجل من المنافقين إليه أن محمدا يريديكم ، فخذوا حذركم ، فأنزل الله : لاَ تَخُونُوا اللّهَ والرّسُولَ وتَخُونُوا أماناتِكُمْ وأنْتُمْ تَعْلَمُونَ وأنزل في المنافقين : وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ لَئِنْ آتانا مِنْ فَسعيد ، إن أخاك عطاء يقرئك السلام فأخبرته بالحديث الذي حدّث وما قال لي . فأخذ الحسن بيدي فأمالها وقال : يا أهل العراق أعجزتم أن تكونوا مثل هذا ؟ سمع مني حديثا فلم يقبله حتى استنبط أصله ، صدق عطاء هكذا الحديث ، وهذا في المنافقين خاصة .}

Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya; dijo: nos informó Yaʿqūb, de al-Ḥasan, dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Tres: quien las tenga —aunque rece y ayune y pretenda que es musulmán— es hipócrita» Se le dijo: «¿Cuáles son, oh Mensajero de Dios?». Entonces el Profeta —sobre él la oración— dijo: «Cuando habla, miente; cuando promete, falta; y cuando se le confía, traiciona»

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: me narró Maysara, de al-Awzāʿī, de Hārūn b. Rabāb, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr b. Wāʾil, que cuando le sobrevino la muerte, dijo: «Ciertamente fulano me pidió en matrimonio a mi hija, y yo le había dicho acerca de ella una palabra semejante a una promesa; por Dios, no me encontraré con Dios con un tercio de hipocresía. Y os tomo por testigos de que ya lo he casado con ella»

Y un grupo dijo: El pacto con el que estos hipócritas pactaron con Dios fue algo que concibieron en su interior y no lo pronunciaron. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: Oí a Muʿtamar b. Sulaymān al-Taymī decir: «Me embarqué y nos alcanzó un viento fuerte; unos de los nuestros hicieron votos, y yo lo concebí (en mi interior) sin pronunciarlo. Cuando llegué a Basora, pregunté a mi padre Sulaymān, y me dijo: “¡Hijo mío! Pronúncialo”».

Dijo Muʿtamar: y nos narró Kahmas, de Saʿīd b. Thābit, dijo: Acerca de Su palabra: {وَمِنْهُمْ مَنْ عَاهَدَ اللّهَ . . . الآية}, dijo: No es sino algo que concibieron en su interior y no lo pronunciaron. ¿Acaso no oyes Su palabra: {ألَمْ يَعْلَمُوا أنّ اللّهَ يَعْلَمُ سِرّهُمْ وَنجْواهُمْ وأنّ اللّهَ عَلاّمُ الغُيُوبِ ؟}

Notas y Referencias

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