9

El Arrepentimiento

التوبة At-Tawbah
Aya 60

Versículo (Español)

[9:60] El zakat debe ser distribuido entre los pobres, los menesterosos, los que trabajan en su recaudación y distribución, aquellos de los que se desea ganar sus corazones, la liberación de los prisioneros, los endeudados, la causa de Dios y el viajero insolvente. Esto es un deber prescrito por Dios, y Dios lo sabe todo, es Sabio.

Tafsir de At-Tabari

{۞إِنَّمَا ٱلصَّدَقَٰتُ لِلۡفُقَرَآءِ وَٱلۡمَسَٰكِينِ وَٱلۡعَٰمِلِينَ عَلَيۡهَا وَٱلۡمُؤَلَّفَةِ قُلُوبُهُمۡ وَفِي ٱلرِّقَابِ وَٱلۡغَٰرِمِينَ وَفِي سَبِيلِ ٱللَّهِ وَٱبۡنِ ٱلسَّبِيلِۖ فَرِيضَةٗ مِّنَ ٱللَّهِۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٞ} (60) La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { Ciertamente, las limosnas obligatorias son para los pobres, los necesitados, los encargados de ellas, aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados, y para (la liberación de) los cuellos, y para los endeudados, y en el camino de Dios, y para el hijo del camino: como prescripción de parte de Dios; y Dios es Omnisciente, Sabio }

dice —Exaltado sea Su recuerdo—: las limosnas no se destinan sino a los pobres, los necesitados y a quienes Dios —Glorificado sea— ha mencionado.

Luego discreparon los intérpretes acerca de la cualidad del pobre (faqīr) y del necesitado (miskīn). Unos dijeron: el pobre: el necesitado que se abstiene de pedir; y el necesitado: el necesitado que pide. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Jarīr, de Ashʿath, de al-Ḥasan: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados», dijo: el pobre: el que permanece sentado en su casa; y el necesitado: el que sale a procurarse.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh, dijo: nos transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados», dijo: los necesitados: los que van de un lado a otro; y los pobres: los pobres de los musulmanes.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Abū Usāma, de Jarīr b. Ḥāzim, dijo: me lo contó un hombre, de Jābir b. Zayd, que fue preguntado acerca de los pobres, dijo: los pobres: los que se abstienen (de pedir); y los necesitados: los que piden.

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Maʿqil b. ʿUbayd Allāh al-Ḥarrānī, dijo: pregunté a al-Zuhrī acerca de Su dicho: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres», y dijo: los que están en sus casas y no piden; y los necesitados: los que salen y piden.

Nos transmitió al-Ḥārith, dijo: nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió Yaḥyā b. Saʿīd, de ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd, de Ibn Najīḥ, de Mujāhid, dijo: el pobre es el que no pide, y el necesitado: el que pide.

Dijo: nos transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados», dijo: los pobres son quienes no piden a la gente, aunque están en necesidad; y los necesitados: quienes piden a la gente.

Nos transmitió al-Ḥārith, dijo: me lo contó ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Wārith, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: los pobres son quienes no piden, y los necesitados: quienes piden.

Otros dijeron: el pobre es el aquejado de invalidez entre los necesitados, y el necesitado: el de cuerpo sano. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados», dijo: el pobre es quien padece invalidez, y el necesitado: el sano necesitado.

Nos transmitió Bishr, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados»: en cuanto al pobre, es el inválido que padece invalidez; y en cuanto al necesitado: es aquel que no padece invalidez.

Otros dijeron: los pobres son los pobres de los emigrados (muhājirūn), y los necesitados: quien no emigró de entre los musulmanes y está en necesidad. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió al-Ḥārith, dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió Jarīr b. Ḥāzim, de ʿAlī b. al-Ḥakam, de al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres», dijo: los pobres de los emigrados; y los necesitados: quienes no emigraron.

13083 Dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres emigrados», dijo Sufyān: es decir: y no se da de ello nada a los beduinos.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: me lo contó mi padre, de Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm, dijo: se decía: ciertamente, la limosna es para los pobres de los emigrados.

Dijo: nos transmitió Jarīr, de Manṣūr, de Ibrāhīm, dijo: la limosna se destinaba a los pobres de los emigrados y en el camino de Dios —Exaltado sea—.

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Yaʿqūb, de Jaʿfar, de Saʿīd b. Jubayr y Saʿīd b. ʿAbd al-Raḥmān b. Abzā, dijeron: había gente de los emigrados: uno de ellos tenía casa, esposa, siervo y camella con la que peregrinaba y combatía; y, sin embargo, Dios los calificó como pobres y les asignó una parte en la limosna legal.

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm, dijo: se decía: ciertamente, las limosnas están entre los pobres de los emigrados y en el camino de Dios.

Otros dijeron: el necesitado: el de débil capacidad de ganancia. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, dijo: nos informó Ibn ʿAwn, de Muḥammad, dijo: dijo ʿUmar: el pobre no es aquel que no tiene bienes, sino que el pobre: es el de ganancia menguada. Dijo Yaʿqūb, dijo Ibn ʿUlayya: «al-ajlaq»: entre nosotros significa «al-muḥāraf».

Nos transmitió Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Ayyūb, de Ibn Sīrīn, que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb —la misericordia de Dios —Exaltado sea— sea sobre él— dijo: el necesitado no es aquel que no tiene bienes, sino que el necesitado es el de ganancia menguada. Y algunos dijeron: el pobre es de los musulmanes y el necesitado es la Gente del Libro. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me transmitió al-Ḥārith, dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió ʿUmar b. Nāfiʿ, dijo: oí a ʿIkrima acerca de Su dicho: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados», dijo: no llaméis “necesitados” a los pobres de los musulmanes; los necesitados son, en verdad, los necesitados de la Gente del Libro.

Dijo Abū Jaʿfar: la más correcta de estas opiniones, a mi juicio, es la de quien dijo: el pobre: es el que padece pobreza o necesidad y, pese a su necesidad, se abstiene de pedir a la gente y de humillarse ante ellos en este lugar; y el necesitado: es el que está necesitado y se humilla ante la gente pidiéndoles. Solo dijimos que esto es así —aunque ambos grupos no reciben sino por pobreza y necesidad, no por humillación y “miskāna”— por el consenso de todos los sabios en que al necesitado se le da de la limosna obligatoria por su pobreza; y porque el significado de “miskāna” entre los árabes es: la humillación, como dijo Dios —Glorificado sea—: «y se les impuso la humillación y la miskāna», queriendo decir con ello la vileza y la humillación, no la pobreza. Así, cuando Dios —Glorificado sea— ha clasificado a quienes tienen derecho a una parte de la limosna obligatoria por la pobreza, haciéndolos dos categorías, se sabe que cada categoría es distinta de la otra. Y siendo esto así, no cabe duda de que quien recibe bajo el nombre de “pobre” es distinto de quien recibe bajo el nombre de “pobreza y miskāna”; el pobre que recibe bajo el nombre absoluto de “pobre” es aquel en quien no hay miskāna; y quien recibe bajo el nombre de miskāna y pobreza es el que, junto a su pobreza, reúne la miskāna, que es la humillación por la solicitud y la petición.

La interpretación del enunciado, dado que ese es su sentido, es: las limosnas son únicamente para los pobres: el que se abstiene y no pide, y el que se humilla y pide. Y se ha transmitido del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— un relato en el sentido de lo que hemos dicho.

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: nos transmitió Ismāʿīl b. Jaʿfar, de Sharīk b. Abī Namir, de ʿAṭāʾ b. Yasār, de Abū Hurayra, dijo: dijo el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «No es el necesitado aquel a quien rechazan el bocado y los dos bocados, y el dátil y los dos dátiles; el necesitado es, en verdad, el que se abstiene. Leed, si queréis: “no piden a la gente con insistencia”»

Y el sentido de su dicho —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «el necesitado es, en verdad, el que se abstiene», es conforme al uso corriente de la gente al llamar “necesitados” a los pobres, no conforme a una distinción técnica entre necesitado y pobre. Y lo que indica que esto es así es que el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— extrajo la palabra de Dios: «Leed, si queréis: “no piden a la gente con insistencia”»; y ello se halla en la descripción de aquellos a quienes Dios comenzó mencionando y describiendo como pobres, cuando dijo: «para los pobres que han sido retenidos en el camino de Dios, no pueden desplazarse por la tierra; el ignorante los cree ricos por su abstención; los reconocerás por sus señales: no piden a la gente con insistencia».

Y Su dicho: «y los encargados de ella»: son los recaudadores que la cobran de sus dueños y la colocan entre quienes la merecen; se les da por su gestión, sean ricos o pobres.

Y en el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Maʿqil b. ʿUbayd Allāh, dijo: pregunté a al-Zuhrī acerca de «los encargados de ella», y dijo: los recaudadores.

Nos transmitió Bishr, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda: «y los encargados de ella», dijo: sus cobradores, los que la reúnen y se ocupan de ella.

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd: «y los encargados de ella»: el que trabaja en ella.

Luego discreparon los intérpretes acerca de la cuantía que se da al encargado de ello. Unos dijeron: se le da la octava parte. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Ḥumayd b. ʿAbd al-Raḥmān, de Ḥasan b. Ṣāliḥ, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, dijo: para los encargados de ella, la octava parte de la limosna.

Se me transmitió de Muslim b. Khālid, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «y los encargados de ella», dijo: los trabajadores comen del octavo lote.

Otros dijeron: antes bien, se le da según la medida de su trabajo.

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Wahhāb b. ʿAṭāʾ, de al-Akhḍar b. ʿAjlān, dijo: nos transmitió ʿAṭāʾ b. Zuhayr al-ʿĀmirī, de su padre, que se encontró con ʿAbd Allāh b. ʿAmr b. al-ʿĀṣ, y le preguntó acerca de la limosna: «¿de qué bienes es?» Dijo: «de los cojos, los tuertos, los ciegos y todo aquel a quien se le ha cortado el camino». Le dijo: «ciertamente, los encargados tienen un derecho, y también los combatientes». Dijo: «los combatientes son gente a quienes se les ha hecho lícito, y también a los encargados de ella, según la medida de su trabajo». Luego dijo: «la limosna no es lícita para un rico, ni para el de vigor íntegro».

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd: al encargado de ella se le da si trabaja con justicia. Y ʿUmar —la misericordia de Dios —Exaltado sea— sea sobre él— ni aquellos daban al encargado la octava parte; más bien le asignaban según la medida de su trabajo.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Jarīr, de Ashʿath, de al-Ḥasan: «y los encargados de ella», dijo: se daba a los encargados.

Dijo Abū Jaʿfar: la opinión más correcta en esto es la de quien dijo: al encargado de ella se le da según la medida de su trabajo, el salario de uno semejante.

Solo dijimos que esto es lo más correcto porque Dios —Glorificado sea— no dividió la limosna de los bienes entre las ocho categorías en ocho partes, sino que informó a Su creación de que las limosnas no sobrepasarán estas ocho categorías hacia otros distintos de ellos. Y siendo esto así —como aclararemos después y como ya hemos aclarado en otro lugar—, se sabe que a quien se le da de ella un derecho, se le da según el esfuerzo del que da en ello. Y siendo esto así, y dado que al encargado de ella se le da por su trabajo, no por una necesidad que se extinga con la dádiva, se sabe que lo que se le da es, en realidad, compensación por su gestión y su labor; y que ello es una cuantía que merece como contraprestación por un trabajo que no se extingue con la dádiva, sino que se extingue con la destitución.

En cuanto a «aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados», son gentes a quienes se buscaba atraer al Islam, de entre quienes no se había consolidado su apoyo, procurando con ello la rectificación de su propia disposición y la de su clan, como Abū Sufyān b. Ḥarb, ʿUyayna b. Badr y al-Aqraʿ b. Ḥābis, y sus semejantes entre los jefes de tribus.

Y en el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me transmitió Muḥammad b. Saʿd, dijo: me lo contó mi padre, dijo: me lo contó ʿUmar, dijo: me lo contó mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «y aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados»: eran gentes que acudían al Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—, ya habían abrazado el Islam, y el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— les daba una porción de las limosnas; si les daba de las limosnas y obtenían de ello un bien, decían: «esta es una religión buena»; y si no era así, la censuraban y la abandonaban.

Nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Yaḥyā b. Abī Kathīr: que entre aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados, de Banū Umayya: Abū Sufyān b. Ḥarb; y de Banū Makhzūm: al-Ḥārith b. Hishām y ʿAbd al-Raḥmān b. Yarbuʿ; y de Banū Jumḥ: Ṣafwān b. Umayya; y de Banū ʿĀmir b. Luʾayy: Suhayl b. ʿAmr y Ḥuwayṭib b. ʿAbd al-ʿUzzā; y de Banū Asad b. ʿAbd al-ʿUzzā: Ḥakīm b. Ḥizām; y de Banū Hāshim: Sufyān b. al-Ḥārith b. ʿAbd al-Muṭṭalib; y de Banū Fazāra: ʿUyayna b. Ḥiṣn b. Badr; y de Banū Tamīm: al-Aqraʿ b. Ḥābis; y de Banū Naṣr: Mālik b. ʿAwf; y de Banū Sulaym: al-ʿAbbās b. Mirdās; y de Thaqīf: al-ʿAlāʾ b. Ḥāritha. El Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— dio a cada hombre de ellos cien camellas, excepto a ʿAbd al-Raḥmān b. Yarbuʿ y a Ḥuwayṭib b. ʿAbd al-ʿUzzā, pues dio a cada uno de ellos cincuenta.

Nos transmitió Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā, dijo: nos transmitió Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī, dijo: dijo Ṣafwān b. Umayya: el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— me dio, y él era la persona más odiada para mí; y no dejó de darme hasta que llegó a ser la persona más amada para mí.

Nos transmitió Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: gente a quienes se buscaba atraer mediante la dádiva: ʿUyayna b. Badr y quienes estaban con él.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Ṣamad b. ʿAbd al-Wārith, de Ḥammād b. Salama, de Yūnus, de al-Ḥasan: «y aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados»: aquellos a quienes se atrae al Islam.

Nos transmitió Bishr, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda: en cuanto a aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados, eran gentes de los beduinos y de otros, a quienes el Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— atraía mediante la dádiva para que creyeran.

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Maʿqil b. ʿUbayd Allāh, dijo: pregunté a al-Zuhrī acerca de Su dicho: «y aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados», y dijo: quien se islamiza siendo judío o cristiano. Dije: «¿aunque sea rico?» Dijo: «aunque sea rico».

Me transmitió al-Ḥārith, dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió Maʿqil b. ʿUbayd Allāh al-Ḥarrānī, de al-Zuhrī: «y aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados», dijo: quien es judío o cristiano.

Luego discreparon los sabios acerca de la existencia hoy de los “reconciliados” y su inexistencia, y acerca de si hoy se da a alguien, para atraerlo al Islam, de la limosna. Unos dijeron: la categoría de aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados ha quedado anulada hoy, y no hay parte para nadie en la limosna obligatoria sino para quien la necesita, o en el camino de Dios, o para un encargado de ella. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Jarīr, de Ashʿath, de al-Ḥasan: «y aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados», dijo: en cuanto a los reconciliados, hoy no existen.

Nos transmitió Aḥmad, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Isrāʾīl, de Jābir, de ʿĀmir, dijo: hoy no queda entre la gente nadie de aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados; solo existían en tiempos del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—.

Me transmitió al-Ḥārith, dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió Mubārak, de al-Ḥasan, dijo: hoy no hay reconciliados.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió mi padre, de Isrāʾīl, de Jābir, de ʿĀmir, dijo: los reconciliados existían solo en tiempos del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—; cuando Abū Bakr —la misericordia de Dios —Exaltado sea— sea sobre él— asumió el gobierno, cesaron los sobornos.

Otros dijeron: los reconciliados existen en todo tiempo, y su derecho está en las limosnas. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Isrāʾīl, de Jābir, de Abū Jaʿfar, dijo: hoy hay entre la gente reconciliados.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió mi padre, de Isrāʾīl, de Jābir, de Abū Jaʿfar, lo mismo.

Dijo Abū Jaʿfar: la opinión correcta en esto, a mi juicio, es que Dios dispuso la limosna en dos sentidos: uno, cubrir la carencia de los musulmanes; y el otro, auxiliar al Islam y fortalecerlo. Así, lo que sea en auxilio del Islam y fortalecimiento de sus causas, se da al rico y al pobre, porque no se da por la necesidad del receptor, sino como auxilio a la religión; y esto es como lo que se da a quien se da por el combate en el camino de Dios: se le da, sea rico o pobre, para la expedición, no para cubrir su carencia. Del mismo modo, a aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados se les da, aunque sean ricos, buscando con ello la rectificación del asunto del Islam y procurando su fortalecimiento y apoyo. Y el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— dio a quienes dio de los reconciliados después de que Dios le concediera las conquistas, el Islam se difundiera y su gente se fortaleciera; por tanto, no hay prueba para quien alegue diciendo: «hoy no se atrae a nadie al Islam por la fortaleza de su gente debido a la multitud», pues el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— dio a quienes dio de ellos en la situación que hemos descrito.

En cuanto a Su dicho: «y para los cuellos», los intérpretes discreparon sobre su significado. Unos dijeron —y son la inmensa mayoría—: son los esclavos manumitidos por contrato (mukātabūn), a quienes se da de ello para liberar sus cuellos. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de al-Ḥasan b. Dīnār, de al-Ḥusayn: que un mukātab se levantó ante Abū Mūsā al-Ashʿarī —la misericordia de Dios —Exaltado sea— sea sobre él— mientras pronunciaba el sermón del viernes, y le dijo: «¡oh emir! exhorta a la gente a que me ayude». Abū Mūsā exhortó por él, y la gente le arrojó un turbante, una manta y un anillo, hasta que arrojaron una gran cantidad. Cuando Abū Mūsā vio lo que le habían arrojado, dijo: «reunidlo»; se reunió, luego ordenó que se vendiera, y dio al mukātab el importe de su contrato; después dio el excedente “en los cuellos” y no lo devolvió a la gente, y dijo: «solo se ha dado a la gente “en los cuellos”».

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Maʿqil b. ʿUbayd Allāh, dijo: pregunté a al-Zuhrī acerca de Su dicho: «y para los cuellos», y dijo: los mukātabūn.

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: «y para los cuellos», dijo: el mukātab.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Sahl b. Yūsuf, de ʿAmr, de al-Ḥasan: «y para los cuellos», dijo: son los mukātabūn.

Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que dijo: no hay inconveniente en liberar un cuello con la limosna legal.

Dijo Abū Jaʿfar: la opinión correcta en esto, a mi juicio, es la de quien dijo: con “los cuellos” en este lugar se quiso decir los mukātabūn, por el consenso de la prueba (al-ḥujja) sobre ello. Pues Dios hizo de la limosna un derecho obligatorio sobre quien se la impuso en sus bienes, para que la saque de ellos, sin que le retorne de ella beneficio alguno de los bienes mundanos ni compensación; y quien libera un cuello con ella retorna a él el walāʾ de quien liberó, y eso es un beneficio que vuelve a él a partir de ella.

En cuanto a los endeudados: son quienes contrajeron deuda sin desobediencia a Dios, y luego no hallaron con qué pagar, ni en efectivo ni en bienes.

Y en el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Sufyān, de ʿUthmān b. al-Aswad, de Mujāhid, dijo: los endeudados: aquel cuya casa se quema, o a quien le alcanza una riada y se lleva sus pertenencias, y se endeuda por su familia: ese es de los endeudados.

Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de ʿUthmān b. al-Aswad, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «y los endeudados», dijo: aquel cuya casa se quema, y la riada se lleva su hacienda, y se endeuda por su familia.

Nos transmitió Aḥmad, dijo: nos transmitió Isrāʾīl, de Jābir, de Abū Jaʿfar, dijo: los endeudados: quien se endeuda sin derroche; corresponde al imām saldar por ellos desde el tesoro público.

Dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Maʿqil b. ʿUbayd Allāh, dijo: preguntamos a al-Zuhrī acerca de los endeudados, y dijo: los deudores.

Dijo: nos transmitió Maʿqil, de ʿAbd al-Karīm, dijo: me lo contó un sirviente de ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz, que le sirvió veinte años, dijo: ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz escribió que se diera a los endeudados. Dijo Aḥmad: lo más probable, a mi parecer, es que fuera de las limosnas.

Dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Sufyān, de Jābir, de Abū Jaʿfar, dijo: los endeudados: quien se endeuda sin derroche.

Nos transmitió Bishr, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda: en cuanto a los endeudados: son gentes a quienes las deudas han anegado, sin indigencia extrema, ni despilfarro, ni corrupción.

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd: el endeudado es aquel sobre quien recae la deuda.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Yaḥyā b. Yamān, de ʿUthmān b. al-Aswad, de Mujāhid: «y los endeudados», dijo: es aquel a quien la riada o el incendio le llevan su hacienda, y se endeuda por su familia.

Dijo: nos transmitió mi padre, de Sufyān, de Jābir, de Abū Jaʿfar, dijo: quien se endeuda sin corrupción.

Dijo: me lo contó mi padre, de Isrāʾīl, de Jābir, de Abū Jaʿfar, dijo: los endeudados: quienes se endeudan sin corrupción; corresponde al imām saldar por ellos.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió mi padre, de Sufyān, de ʿUthmān b. al-Aswad, de Mujāhid: son gentes sobre quienes se montaron las deudas sin corrupción ni despilfarro; y Dios les asignó en esta aleya una parte.

En cuanto a Su dicho: «y en el camino de Dios», significa: en el gasto para la ayuda de la religión de Dios, Su vía y Su ley que legisló para Sus siervos mediante el combate contra Sus enemigos; y eso es la expedición contra los incrédulos.

Y en el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «y en el camino de Dios», dijo: el combatiente en el camino de Dios.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió mi padre, de Sufyān, de Zayd b. Aslam, de ʿAṭāʾ b. Yasār, dijo: dijo el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «La limosna no es lícita para un rico, salvo para cinco: un hombre que trabaja en ella; o un hombre que la compra con su dinero; o (uno) en el camino de Dios; o el hijo del camino; o un hombre que tenía un vecino a quien se le dio limosna y este se la regaló»

Dijo: nos transmitió mi padre, de Ibn Abī Laylā, de ʿAṭiyya, de Abū Saʿīd al-Khudrī, del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «La limosna no es lícita para un rico, salvo para tres: en el camino de Dios; o el hijo del camino; o un hombre que tenía un vecino a quien se le dio limosna y este se la regaló»

En cuanto a Su dicho: «y el hijo del camino», es el viajero que pasa de una tierra a otra. Y “camino”: es la vía; y se llamó al que transita por ella “hijo del camino” por su adhesión a ella, como dijo el poeta:

«Soy hijo de la guerra: me crió desde niño *** hasta que encanecí y mis iguales envejecieron»

Así hacen los árabes: llaman “hijo de” a quien se adhiere a una cosa y es conocido por ella.

Y en el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me transmitió al-Ḥārith, dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió Sufyān, de Jābir, de Abū Jaʿfar, dijo: el hijo del camino: el que atraviesa de una tierra a otra.

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Mandal, de Layth, de Mujāhid: «y el hijo del camino», dijo: el hijo del camino tiene derecho en la limosna legal aunque sea rico, si se halla sin recursos.

Nos transmitió Aḥmad, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Maʿqil b. ʿUbayd Allāh, dijo: pregunté a al-Zuhrī acerca del hijo del camino, dijo: me llega el hijo del camino, y está necesitado. Dije: «¿y si es rico?» Dijo: «aunque sea rico».

Nos transmitió Bishr, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda: «y el hijo del camino»: el huésped; se le asignó en ella un derecho.

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo: el hijo del camino es el viajero, sea rico o pobre, si su provisión fue afectada, o se perdió, o le ocurrió algo, o no llevaba nada: su derecho es obligatorio.

Nos transmitió Aḥmad, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Hushaym, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, que dijo acerca del rico cuando viaja y necesita en su viaje: dijo: toma de la limosna legal.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió mi padre, de Sufyān, de Jābir, de Abū Jaʿfar, dijo: el hijo del camino: el que atraviesa de una tierra a otra.

Y Su dicho: «como prescripción de parte de Dios», dice —Glorificado sea—: una distribución que Dios distribuyó para ellos, y la hizo obligatoria en los bienes de los poseedores de bienes en favor de ellos. Y Dios es Omnisciente de los intereses de Su creación en lo que les impuso y en lo demás: nada se Le oculta. Así, con conocimiento impuso lo que impuso de la limosna y lo que en ella hay de beneficio; Sabio en Su gobierno de Su creación: no entra defecto en Su gobierno.

Y discreparon los sabios acerca del modo de distribuir las limosnas que Dios mencionó en esta aleya: si es obligatorio que cada categoría de las ocho tenga en ella un derecho, o si ello queda al dueño del bien y a quien se encargue de distribuirla, de modo que pueda dar todo ello a quien quiera de las ocho categorías. La mayoría de los sabios dijo: quien se encarga de distribuirla y colocarla puede hacerlo en la categoría que quiera de las ocho; y Dios solo mencionó las ocho categorías en la aleya para informar a Su creación de que la limosna no sale de estas ocho hacia otras, no para obligar a repartirla entre las ocho categorías que Dios —Exaltado sea— mencionó. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Hārūn, de al-Ḥajjāj b. Arṭāʾa, de al-Minhāl b. ʿAmr, de Zirr b. Ḥubaysh, de Ḥudhayfa, acerca de Su dicho: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres, los necesitados y los encargados de ellas», dijo: si quieres, la pones en una sola categoría, o en dos, o en tres.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Abū Muʿāwiya, de al-Ḥajjāj, de al-Minhāl, de Zirr, de Ḥudhayfa, dijo: si la colocas en una sola categoría, te basta.

Dijo: nos transmitió Jarīr, de Layth, de ʿAṭāʾ, de ʿUmar: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres», dijo: a cualquier categoría que des de estas, te basta.

Dijo: nos transmitió Ibn Numayr, de ʿAbd al-Muṭṭalib, de ʿAṭāʾ: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres...», la aleya, dijo: si la colocas en una sola categoría de estas, te basta; y si miraras a una familia de musulmanes pobres y abstinentes y los remediaras con ella, sería más querido para mí.

Dijo: nos informó Jarīr, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados... y el hijo del camino»: a cualquier categoría que des de estas, te basta.

Dijo: nos transmitió ʿImrān b. ʿUyayna, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, lo mismo.

Dijo: nos transmitió Jarīr, de Mughīra, de Ibrāhīm: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados y los encargados de ellas», dijo: esto es algo que se me ha hecho saber; a cualquier categoría de estas que des, te basta.

Dijo: nos transmitió mi padre, de Shuʿba, de al-Ḥakam, de Ibrāhīm: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres», dijo: en cualquiera de estas categorías que la pongas, te basta.

Dijo: nos transmitió mi padre, de Sufyān, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr, dijo: si la colocas en una sola categoría de las que Dios mencionó, te basta.

Dijo: nos transmitió mi padre, de Abū Jaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas, de Abū al-ʿĀliya, dijo: si la colocas en una sola categoría de las que Dios mencionó, te basta.

Dijo: nos transmitió Khālid b. Ḥayyān Abū Yazīd, de Jaʿfar b. Barqān, de Maymūn b. Mihrān: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres», dijo: si la pones en una sola categoría de estos, te basta.

Dijo: nos transmitió Muḥammad b. Bishr, de Masʿūd, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr: «Ciertamente, las limosnas son para los pobres y los necesitados...», la aleya, dijo: Él conoce mejor a sus destinatarios, quiénes son.

Dijo: nos transmitió Ḥafṣ, de Layth, de ʿAṭāʾ, de ʿUmar: que él tomaba lo obligatorio en la limosna y la ponía en una sola categoría.

Y algunos de los posteriores decían: si el dueño del bien se encarga de distribuirla, le corresponde ponerla en seis categorías, porque, según él, los reconciliados han desaparecido, y la parte de los encargados queda anulada por el hecho de que él mismo la distribuya; y sostiene que no le basta dar de cada categoría a menos de tres personas. Y decía: si el imām se encarga de distribuirla, le corresponde repartirla entre siete categorías; según él, no basta otra cosa.

Notas y Referencias

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