9

El Arrepentimiento

التوبة At-Tawbah
Aya 106

Versículo (Español)

[9:106] Otros esperan el designio de Dios, Quien los castigará [si no se arrepienten] o los perdonará [si lo hacen]. Dios lo sabe todo, es Sabio.

Tafsir de At-Tabari

{وَءَاخَرُونَ مُرۡجَوۡنَ لِأَمۡرِ ٱللَّهِ إِمَّا يُعَذِّبُهُمۡ وَإِمَّا يَتُوبُ عَلَيۡهِمۡۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٞ} (106) La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { وَآخَرُونَ مُرْجَوْنَ لأمْرِ اللّهِ إِمّا يُعَذّبُهُمْ وَإِمّا يَتُوبُ عَلَيْهِمْ وَاللّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌ }

Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: Y de entre هؤلاء المتخلفين عنكم cuando os pusisteis en marcha contra vuestro enemigo, ¡oh creyentes!, hay otros. Y la elevación (rafʿ) de Su dicho «otros» es por coordinación (ʿaṭf) con Su dicho: «Y otros confesaron sus pecados: mezclaron una obra recta con otra mala». Y «otros مُرْجَوْنَ» significa: aplazados para el mandato de Dios y Su decreto. Se dice de ello: «lo aplacé» (arǧaʾtuhu), «lo aplazo» (arǧiʾuhu), «aplazamiento» (irǧāʾan); y es مُرْجَأٌ, con hamza o sin hamza: son dos variantes lingüísticas con un mismo significado, y los recitadores han leído de ambas maneras. Y se dijo: Con estos otros se quiso decir un grupo de quienes se habían rezagado respecto del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— en la expedición de Tabūk; se arrepintieron de lo que hicieron y no presentaron excusa al Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— a su llegada, ni se ataron a sí mismos a las columnas. Así, Dios aplazó su asunto hasta que su arrepentimiento fue veraz; entonces aceptó su arrepentimiento y los absolvió.

Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los especialistas en interpretación. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, dijo: Y eran tres de ellos —es decir, de los rezagados de la expedición de Tabūk— que no se ataron a sí mismos a las columnas; fueron aplazados durante seis noches, sin saber si serían castigados o si se aceptaría su arrepentimiento. Entonces Dios reveló: «Ciertamente Dios ha aceptado el arrepentimiento del Profeta y de los Emigrados…» hasta Su dicho: «En verdad, Dios es el que acepta el arrepentimiento, el Misericordioso».

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, dijo: Cuando descendió esta aleya —es decir, Su dicho: «Toma de sus bienes una limosna con la que los purifiques y los acrecientes en pureza»— el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— tomó de sus bienes —es decir, de los bienes de Abū Lubāba y de sus dos compañeros— y dio esa limosna por ellos. Y quedaron los tres que discreparon de Abū Lubāba: no se ataron, no se mencionó nada acerca de ellos, ni descendió su excusa; y la tierra se les hizo estrecha, pese a su amplitud. Y ellos son aquellos de quienes Dios dijo: «Y otros son aplazados para el mandato de Dios: o los castigará o aceptará su arrepentimiento; y Dios es Omnisciente, Sabio». Entonces la gente empezó a decir: «Están perdidos, puesto que no ha descendido para ellos excusa alguna»; y otros decían: «Quizá Dios los perdone». Así quedaron aplazados para el mandato de Dios, hasta que descendió: «Ciertamente Dios ha aceptado el arrepentimiento del Profeta, de los Emigrados y de los Auxiliadores que lo siguieron en la hora de la dificultad…», aquellos que salieron con él hacia al-Šām, después de que casi se desviaran los corazones de un grupo de ellos; luego aceptó su arrepentimiento: en verdad, con ellos es Compasivo, Misericordioso. Luego dijo: «Y sobre los tres que fueron dejados atrás» —es decir, los aplazados para el mandato de Dios—: descendió sobre ellos el arrepentimiento y fueron abarcados por él, y dijo: «Hasta que, cuando la tierra se les hizo estrecha, pese a su amplitud, y se les hicieron estrechas sus propias almas…» hasta Su dicho: «En verdad, Dios es el que acepta el arrepentimiento, el Misericordioso».

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Suwayd b. ʿAmr, de Ḥammād b. Zayd, de Ayyūb, de ʿIkrima: «Y otros son aplazados para el mandato de Dios», dijo: son los tres que fueron dejados atrás.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: «Y otros son aplazados para el mandato de Dios», dijo: Hilāl b. Umayya, Murāra b. al-Rabīʿ y Kaʿb b. Mālik, de al-Aws y al-Ḫazraǧ.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: «Y otros son aplazados para el mandato de Dios»: Hilāl b. Umayya, Murāra b. al-Rabīʿ y Kaʿb b. Mālik, de al-Aws y al-Ḫazraǧ.

Dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ǧaʿfar, de Warqāʾ, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid, lo mismo.

Dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Hušaym, dijo: nos informó Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, lo mismo.

Se me narró de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «Y otros son aplazados para el mandato de Dios»: son los tres que fueron dejados atrás respecto del arrepentimiento —quiere decir: distintos de Abū Lubāba y sus compañeros—, y Dios no hizo descender su excusa; y la tierra se les hizo estrecha, pese a su amplitud. Y los compañeros del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— se dividieron respecto de ellos en dos grupos: un grupo decía: «Están perdidos», cuando Dios no hizo descender acerca de ellos lo que hizo descender acerca de Abū Lubāba y sus compañeros; y otro grupo decía: «Quizá Dios los absuelva», y quedaron aplazados para el mandato de Dios. Luego Dios hizo descender Su misericordia y Su perdón, y dijo: «Ciertamente Dios ha aceptado el arrepentimiento del Profeta y de los Emigrados…», la aleya; y Dios hizo descender: «Y sobre los tres que fueron dejados atrás…», la aleya.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, Su dicho: «Y otros son aplazados para el mandato de Dios», dijo: se nos contaba que eran los tres que fueron dejados atrás: Kaʿb b. Mālik, Hilāl b. Umayya y Murāra b. al-Rabīʿ, un grupo de los Anṣār.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: «Y otros son aplazados para el mandato de Dios», dijo: son los tres que fueron dejados atrás.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq: «Y otros son aplazados para el mandato de Dios: o los castigará o aceptará su arrepentimiento»: son los tres que fueron dejados atrás; y el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— aplazó su asunto hasta que les llegó su arrepentimiento procedente de Dios.

En cuanto a Su dicho: «o los castigará», significa: o bien Dios les impedirá el arrepentimiento por abandonarlos a su suerte, y los castigará por los pecados con los que murieron en la Otra Vida. Y «o aceptará su arrepentimiento», dice: o bien los asistirá para el arrepentimiento, y se arrepentirán de sus pecados, y Él los perdonará. Y «Dios es Omnisciente, Sabio», dice: Y Dios posee conocimiento de su asunto y de aquello a lo que han de llegar: el arrepentimiento o la permanencia en el pecado; Sabio en Su disposición respecto de ellos y respecto de los demás de Sus criaturas: en Su juicio no entra defecto alguno.

Notas y Referencias

(No se generaron)