El Arrepentimiento
التوبة At-TawbahVersículo (Español)
[9:1] Dios y Su Mensajero están exentos de responsabilidad sobre el pacto que ustedes habían celebrado con los idólatras.
Tafsir de At-Tabari
{بَرَآءَةٞ مِّنَ ٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦٓ إِلَى ٱلَّذِينَ عَٰهَدتُّم مِّنَ ٱلۡمُشۡرِكِينَ} (1)
Introducción de la sura:
El dicho acerca de la interpretación de la sura en la que se menciona el arrepentimiento.
{ بَرَآءَةٌ مّنَ اللّهِ وَرَسُولِهِ إِلَى الّذِينَ عَاهَدْتُمْ مّنَ الْمُشْرِكِينَ * فَسِيحُواْ فِي الأرْضِ أَرْبَعَةَ أَشْهُرٍ وَاعْلَمُوَاْ أَنّكُمْ غَيْرُ مُعْجِزِي اللّهِ وَأَنّ اللّهَ مُخْزِي الْكَافِرِينَ }
Con Su dicho —glorificado sea Su elogio— quiere decir:
«بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسولِهِ»: esta es una exención (desvinculación) por parte de Dios y de Su Enviado. Pues «براءة» está en nominativo por un elíptico, que es «هذه», como en Su dicho: «سُورَةٌ أنْزَلْناها», que está en nominativo por un elíptico que es «هذه». Y si alguien dijera: «براءة» está en nominativo por el pronombre de retorno mencionado en Su dicho: «إلى الّذِينَ عاهَدْتُمْ», y la hace como un determinado que rige lo que viene después, puesto que, por su complemento —que es Su dicho: «مِنَ اللّهِ وَرَسُولِهِ»— ha venido a ser como un determinado; y el sentido del discurso pasa a ser: «Una exención por parte de Dios y de Su Enviado, dirigida a aquellos de los asociadores con quienes pactasteis»; sería una postura cuya corrección no puede rechazarse, aunque el primer parecer me resulta más grato, porque es propio de los árabes elidir, para cada cosa presente ante la vista —sea indefinida o definida—, el demostrativo correspondiente: «هذا» o «هذه». Así, al contemplar algo bello dicen: «حسن والله», y ante lo feo: «قبيح والله», queriendo decir: «هذا حسن والله» y «هذا قبيح والله». Por ello escogí el primer parecer.
Y dijo: «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسولِهِ إلى الّذِينَ عاهَدْتُمْ», y el sentido es: «a aquellos con quienes el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pactó, de entre los asociadores», porque los pactos entre los musulmanes y los asociadores, en tiempos del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, no los concertaba sino el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— o quien los concertaba por su orden; pero se dirigió a los creyentes con ello por saber ellos su sentido, y que los contratos del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en nombre de su comunidad eran sus propios contratos, porque estaban complacidos con todos sus actos respecto de ellos, y sometidos a sus pactos sobre ellos; de modo que su contrato con ellos vino a ser como su propio contrato consigo mismos. Por eso dijo: «إلى الّذِينَ عاهَدْتُم مِنَ المُشْرِكِينَ», por el contrato y pacto del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Los intérpretes discreparon acerca de a quiénes Dios y Su Enviado se desvincularon del pacto que había entre él y el Enviado, de entre los asociadores, concediéndoles permiso para circular por la tierra durante cuatro meses.
Unos dijeron: eran dos clases de asociadores: una, cuya duración del pacto entre ellos y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— era menor de cuatro meses, y se les concedió el plazo de circular cuatro meses; y la otra, cuya duración del pacto no tenía término fijado, y se les redujo a cuatro meses para que se procurasen lo necesario; luego, tras ello, serían guerra contra Dios, Su Enviado y los creyentes: se les mataría dondequiera que se les alcanzase y se les capturaría, salvo que se arrepintiesen.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos contó Ibn Ḥumayd; dijo: nos contó Salama, de Ibn Isḥāq; dijo: El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él— como jefe de la peregrinación del año nueve, para que estableciera para la gente su ḥaŷŷ, mientras la gente de la idolatría permanecía en sus posiciones de peregrinación. Salió Abū Bakr y con él quienes le acompañaban de los musulmanes.
Y descendió la sura de Barā’a anulando lo que había entre el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y los asociadores del pacto en el que estaban entre él y ellos: que no se impidiera de la Casa a nadie que acudiera a ella, y que nadie temiera en el mes sagrado. Era un pacto general entre él y la gente de la idolatría; y, además de eso, había pactos particulares entre el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y tribus de los árabes, con plazo determinado. Descendió acerca de ello, y acerca de quienes se quedaron atrás de los hipócritas en Tabūk y acerca de lo que algunos de ellos dijeron; y Dios desveló en ella los secretos íntimos de gentes que ocultaban algo distinto de lo que mostraban: de ellos, algunos nos fueron nombrados, y otros no nos fueron nombrados.
Entonces dijo: «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسولِهِ إلى الّذِينَ عاهَدْتُمْ مِنَ المُشْرِكِينَ», es decir, para la gente del pacto general de entre los idólatras árabes: «فَسِيحُوا فِي الأرْضِ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ»... hasta Su dicho: «أنّ اللّهَ بَرِيءٌ مِنَ المُشْرِكِينَ وَرَسُولُهُ», es decir, después de esta peregrinación.
Otros dijeron: más bien, el plazo que Dios —poderoso y majestuoso— concedió para circular cuatro meses fue para quien, de entre los asociadores, tenía un pacto entre él y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; en cuanto a quien no tenía pacto alguno del Enviado, su plazo fue de cincuenta noches: veinte de Ḏū l-Ḥiŷŷa y todo Muḥarram.
Dijeron: y fue así porque el plazo de quienes no tenían pacto era hasta la expiración de los meses sagrados, como dijo Dios: «فإذَا انْسَلَخَ الأشْهُرُ الحُرُمُ فاقْتُلُوا المُشْرِكِينَ حَيْثُ وَجَدْتُمُوهُمْ ...» la aleya.
Dijeron: y la proclamación de Barā’a fue el día de la Peregrinación Mayor; y ese es el día del Sacrificio según unos, y según otros: el día de ʿArafa; y eso suma cincuenta días.
Dijeron: en cuanto al aplazamiento de los cuatro meses, fue para la gente del pacto entre ellos y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— desde el día en que descendió Barā’a.
Dijeron: y descendió a comienzos de Šawwāl, y la expiración del plazo de ellos fue la expiración de los meses sagrados.
Y algunos de quienes sostenían esta opinión decían: el inicio del aplazamiento fue uno para ambos grupos —esto es, el que tenía pacto y el que no lo tenía—, salvo que el plazo del que tenía pacto era de cuatro meses, y el del que no tenía pacto era la expiración de los meses sagrados, esto es, el fin de Muḥarram.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos contó al-Muṯannā; dijo: nos contó ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسُولِهِ إلى الّذِينَ عَاهَدْتُمْ مِنَ المُشْرِكِينَ فَسِيحُوا فِي الأرْضِ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ»; dijo: Dios fijó para quienes pactaron con Su Enviado cuatro meses durante los cuales circularían donde quisieran; y fijó el plazo de quien no tenía pacto como la expiración de los meses sagrados desde el día del Sacrificio hasta la expiración de Muḥarram: eso son cincuenta noches. Y cuando expiren los meses sagrados, le ordenó que desenvainara la espada contra quienes habían pactado.
Me contó Muḥammad b. Saʿd; dijo: me transmitió mi padre; dijo: me transmitió mi tío; dijo: me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās; dijo: cuando descendió «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ ...» hasta: «وأنّ اللّهَ مُخْزِي الْكافِرِينَ», quiere decir: una exención respecto de los asociadores que tenían pacto, el día en que descendió Barā’a. Así, hizo que el plazo de quien tenía pacto antes de que descendiera Barā’a fuese de cuatro meses, y les ordenó circular por la tierra cuatro meses; y fijó el plazo de los asociadores que no tenían pacto antes de que descendiera Barā’a como la expiración de los meses sagrados.
Y la expiración de los meses sagrados, desde el día en que se proclamó Barā’a hasta la expiración de Muḥarram, son cincuenta noches: veinte de Ḏū l-Ḥiŷŷa y treinta de Muḥarram.
Luego: «فإذا انْسَلَخَ الأشْهُرُ الحُرُمُ» hasta Su dicho: «وَاقْعُدُوا لَهُمْ كُلّ مَرْصدٍ», quiere decir: no quedó para nadie de los asociadores pacto ni protección desde que descendió Barā’a y expiraron los meses sagrados. Y el plazo de quien tenía pacto de entre los asociadores antes de que descendiera Barā’a fue de cuatro meses desde el día en que se proclamó Barā’a hasta diez días transcurridos de Rabīʿ al-Āḫir: eso son cuatro meses.
Se me transmitió de al-Ḥusayn b. al-Faraŷ; dijo: oí a Abū Muʿāḏ; dijo: nos contó ʿUbayd b. Sulaymān; dijo: oí a aḍ-Ḍaḥḥāk decir, acerca de Su dicho: «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسولِهِ إلى الّذِينَ عاهَدْتُمْ مِنَ المُشْرِكِينَ»: antes de que descendiera Barā’a, pactó con gente de los asociadores de La Meca y de otros. Entonces descendió Barā’a de parte de Dios para todo aquel de los asociadores con quien hubieras pactado: «Yo anulo el pacto que hay entre tú y ellos; les concedo cuatro meses para que circulen por la tierra, donde quieran, seguros». Y el plazo de quien no tenía pacto entre él y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue la expiración de los meses sagrados desde el día en que se proclamó Barā’a; y se proclamó el día del Sacrificio: fueron veinte de Ḏū l-Ḥiŷŷa y treinta de Muḥarram, eso son cincuenta noches. Dios ordenó a Su Profeta que, cuando expirara Muḥarram, desenvainara la espada contra quien no tenía pacto con el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: matarlos hasta que entrasen en el Islam. Y ordenó respecto de quien tenía pacto que, cuando expiraran cuatro meses desde el día del Sacrificio, también desenvainara la espada contra ellos: matarlos hasta que entrasen en el Islam. Así, el plazo de quien no tenía pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— fue de cincuenta noches desde el día del Sacrificio; y el plazo de quien tenía pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— fue de cuatro meses desde el día del Sacrificio hasta diez días transcurridos de Rabīʿ al-Āḫir.
Nos contó Bišr; dijo: nos contó Yazīd; dijo: nos contó Saʿīd, de Qatāda: Su dicho: «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسولِهِ ...» hasta Su dicho: «وَبَشّرِ الّذِينَ كَفَرُوا بِعَذَابٍ ألِيمٍ»; dijo: se nos mencionó que ʿAlī proclamó el anuncio, y Abū Bakr —Dios esté complacido con ambos— fue puesto al mando de los peregrinos. Fue el año en que peregrinaron musulmanes y asociadores, y después de ese año ya no peregrinaron los asociadores.
Su dicho: «الّذِينَ عاهَدْتُمْ مِنَ المُشْرِكِينَ ...» hasta Su dicho: «إلى مُدّتِهِمْ»; dijo: son los asociadores de Qurayš con quienes el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pactó en el tiempo de al-Ḥudaybiya; quedaban de su plazo cuatro meses después del día del Sacrificio. Dios ordenó a Su Profeta que cumpliera su pacto hasta su término; y para quien no tenía pacto, hasta la expiración de Muḥarram. Se notificó a cada poseedor de pacto su pacto, y se ordenó combatirlos hasta que atestiguaran que no hay divinidad sino Dios y que Muḥammad es el Enviado de Dios; y no se aceptaría de ellos sino eso.
Otros dijeron: el inicio del aplazamiento de los asociadores por cuatro meses, y su expiración, fue para todos ellos en un mismo momento.
Dijeron: y su inicio fue el día de la Peregrinación Mayor, y su expiración al cumplirse diez días de Rabīʿ al-Āḫir.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos contó Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos contó Asbāṭ, de as-Suddī: «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسولِهِ إلى الّذِينَ عاهَدْتُمْ مِنَ المُشْرِكِينَ»; dijo: cuando descendió esta aleya, se rompió el pacto de todo asociador; y después de ello no se pactó sino con quien ya había pactado, y se mantuvo para cada uno su plazo. «فَسِيحُوا فِي الأرْضِ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ»: para quien entraba en su pacto, desde el diez de Ḏū l-Ḥiŷŷa, Muḥarram, Ṣafar, el mes de Rabīʿ al-Awwal, y diez días de Rabīʿ al-Āḫir.
Me contó al-Ḥāriṯ; dijo: nos contó ʿAbd al-ʿAzīz; dijo: nos contó Abū Maʿšar; dijo: nos contó Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī y otros; dijeron: El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Abū Bakr como jefe de la temporada del año nueve, y envió a ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— con treinta o cuarenta aleyas de Barā’a. Las recitó a la gente, concediendo a los asociadores cuatro meses para circular por la tierra. Les recitó Barā’a el día de ʿArafa: el plazo de los asociadores fue veinte de Ḏū l-Ḥiŷŷa, y Muḥarram, y Ṣafar, y el mes de Rabīʿ al-Awwal, y diez de Rabīʿ al-Āḫir. Se la recitó en sus lugares de estancia.
Y dijo: «No peregrinará después de este año nuestro ningún asociador, ni circunvalará la Casa desnudo».
Nos contó Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos contó Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de Qatāda: «فَسِيحُوا فِي الأرْضِ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ»: veinte de Ḏū l-Ḥiŷŷa, y Muḥarram, y Ṣafar, y Rabīʿ al-Awwal, y diez de Rabīʿ al-Āḫir; ese era su pacto entre ellos.
Nos contó Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos contó Abū ʿĀṣim; dijo: nos contó ʿĪsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسولِهِ» a la gente del pacto: Ḫuzāʿa, Mudliŷ, y quienes tenían pacto además de ellos. El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— regresó de Tabūk cuando terminó, y quiso hacer el ḥaŷŷ; luego dijo: «En verdad, los asociadores asisten y circunvalan desnudos; no me agrada peregrinar hasta que eso no ocurra». Entonces envió a Abū Bakr y a ʿAlī —Dios esté complacido con ambos—; recorrieron a la gente en Ḏū l-Maŷāz, en sus lugares donde comerciaban y en todas las temporadas, y notificaron a los poseedores de pacto que estarían seguros cuatro meses: son los meses consecutivos, veinte del final de Ḏū l-Ḥiŷŷa hasta diez días transcurridos de Rabīʿ al-Āḫir; luego no tendrían pacto. Y se notificó a toda la gente el combate, salvo que creyeran.
Nos contó al-Qāsim; dijo: nos contó al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de Muŷāhid, acerca de Su dicho: «بَرَاءَةٌ مِنَ اللّهِ وَرَسولِهِ إلى الّذِينَ عاهَدْتُمْ مِنَ المُشْرِكِينَ»; dijo: la gente del pacto es Mudliŷ, y los árabes con quienes pactó, y quien tuviera pacto.
Dijo: El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— regresó de Tabūk cuando terminó con ella y quiso hacer el ḥaŷŷ; luego dijo: «En verdad, asisten a la Casa asociadores que circunvalan desnudos; no me agrada peregrinar hasta que eso no ocurra». Entonces envió a Abū Bakr y a ʿAlī —Dios esté complacido con ambos—; recorrieron a la gente en Ḏū l-Maŷāz, en sus lugares donde comerciaban y en toda la temporada, y notificaron a los poseedores de pacto que estarían seguros cuatro meses, en los meses sagrados consecutivos ya por expirar: veinte del final de Ḏū l-Ḥiŷŷa hasta diez días transcurridos de Rabīʿ al-Āḫir; luego no tendrían pacto. Y se notificó a toda la gente el combate, salvo que creyeran; entonces toda la gente creyó y nadie circuló.
Y dijo: cuando regresó de aṭ-Ṭā’if partió de inmediato; y combatió en Tabūk después de llegar a Medina.
Otros, de quienes dijeron: «el inicio del plazo para todos los asociadores y su expiración fue uno», dijeron: su inicio fue el día en que descendió Barā’a, y su expiración al expirar los meses sagrados, esto es, al terminar Muḥarram.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos contó Muḥammad b. al-Aʿlā; dijo: nos contó Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de al-Azharī: «فَسِيحُوا فِي الأرْضِ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ»; dijo: descendió en Šawwāl; así, estos cuatro meses son: Šawwāl, Ḏū l-Qaʿda, Ḏū l-Ḥiŷŷa y Muḥarram.
Otros dijeron: el aplazamiento de Dios de los cuatro meses para circular fue para quien tenía un pacto entre él y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cuya duración era menor de cuatro meses; en cuanto a quien tenía un pacto cuya duración era mayor de cuatro meses, se ordenó —Dios le bendiga y le conceda paz— que se le completara su pacto hasta su término.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos contó Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos contó Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar; dijo: dijo al-Kalbī: los cuatro meses fueron solo para quien tenía un pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— por menos de cuatro meses, y se le completó hasta cuatro. Y quien tenía un pacto por más de cuatro meses es aquel respecto del cual se ordenó completar su pacto.
Y dijo: «أتِمّوا إلَيْهِمْ عَهْدَهُمْ إلى مُدّتِهِمْ».
Dijo Abū Ŷaʿfar —Dios tenga misericordia de él—: el parecer más acertado en esto es el de quien dijo: el plazo que Dios fijó para la gente del pacto de entre los asociadores, y en el que les permitió circular por Su dicho: «فَسِيحُوا فِي الأرْضِ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ», es únicamente para la gente del pacto que se confabuló contra el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y quebrantó su pacto antes de que expirara su término. En cuanto a quienes no quebrantaron su pacto ni se confabularon contra él, Dios —glorificado sea Su elogio— ordenó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— completar el pacto entre él y ellos hasta su término, por Su dicho: «إلا الذين عاهَدْتُمْ مِنَ المُشْرِكينَ ثُمّ لَمْ يُنْقُصُوكُمْ شِيْئا ولَمْ يُظاهِرُوا عَلَيْكُمْ أحَدا فَأتمّوا إلَيْهِمْ عَهْدَهُمْ إلى مُدّتِهِمْ إنّ الله يُحِبّ المُتّقِينَ».
Y si alguien pensara que el dicho de Dios —exaltado sea—: «فإذا انْسَلَخَ الأشْهُرُ الحُرُمُ فاقْتُلُوا المُشْرِكينَ حَيْثُ وَجَدْتُمُوهُمْ» indica lo contrario de lo que hemos dicho —puesto que ello informaría de que la obligación para los creyentes, tras la expiración de los meses sagrados, era matar a todo asociador—, el asunto no es como pensó. Pues la aleya que sigue a esa indica la corrección de lo que dijimos y la invalidez de lo que pensó quien pensó que la expiración de los meses sagrados hacía lícito matar a todo asociador que tuviera pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— o que no lo tuviera.
Y ello es Su dicho: «كَيْفَ يَكُونُ للْمُشْرِكِينَ عَهْدٌ عِنْدَ اللّهِ وَعِنْدَ رَسُولِهِ إلاّ الّذِينَ عاهَدْتُمْ عِنْدَ المَسْجِدِ الحَرَامِ فَمَا اسْتَقَامُوا لَكُمْ فاسْتَقِيمُوا لَهُمْ إنّ اللّهَ يُحِبّ المُتّقِينَ». Estos son asociadores, y Dios ordenó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y a los creyentes mantenerse rectos con ellos en su pacto mientras ellos se mantuvieran rectos con ellos, absteniéndose de quebrantar su acuerdo y de apoyar a su enemigo contra ellos.
Además: en los relatos concordantes del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— consta que, cuando envió a ʿAlī —Dios esté complacido con él— con Barā’a a la gente de los pactos entre él y ellos, le ordenó, entre lo que le ordenó proclamar entre ellos, que quien tuviera un pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, su pacto sería hasta su término. Esto es la prueba más clara de la corrección de lo que dijimos: que Dios no ordenó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— quebrantar el pacto de un pueblo con el que había pactado hasta un plazo, si se mantenían firmes en su pacto sin quebrantarlo; y que solo concedió cuatro meses a quien ya había quebrantado su pacto antes del aplazamiento, o a quien tenía un pacto sin término fijado. En cuanto a quien tenía un plazo de pacto determinado y no se abrió a sí mismo, por su quebranto, una vía en su contra, el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba ordenado a completar su pacto hasta el límite de su plazo; con ello envió a su pregonero a proclamarlo entre la gente de la temporada, de entre los árabes.
Nos contó Aḥmad b. Isḥāq; dijo: nos contó Abū Aḥmad; dijo: nos contó Qays, de Muġīra, de aš-Šaʿbī; dijo: me transmitió Muḥarrar b. Abī Hurayra, de Abū Hurayra —Dios esté complacido con él—; dijo: Estuve con ʿAlī —Dios esté complacido con él— cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo envió a proclamar; y cuando su voz se quedaba ronca, yo proclamaba.
Dije: ¿qué era lo que proclamabais?
Dijo: cuatro cosas: que nadie circunvalara la Kaʿba desnudo; que quien tuviera un pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, su pacto sería hasta su término; que no entraría en el Paraíso sino un alma creyente; y que no peregrinaría después de este año nuestro ningún asociador.
Me contó Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos contó ʿAffān; dijo: nos contó Qays b. ar-Rabīʿ; dijo: nos contó aš-Šaybānī, de aš-Šaʿbī; dijo: nos informó al-Muḥarrar b. Abī Hurayra, de su padre; dijo: Estuve con ʿAlī —Dios esté complacido con él—, y mencionó algo semejante, salvo que dijo: «Y quien tuviera un pacto entre él y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, su pacto sería hasta su plazo».
Y Šuʿba transmitió este ḥadiz, y discrepó de Qays respecto del plazo.
Así, me contaron Yaʿqūb b. Ibrāhīm y Muḥammad b. al-Muṯannā; dijeron: nos contó ʿUṯmān b. ʿUmar; dijo: nos contó Šuʿba, de al-Muġīra, de aš-Šaʿbī, de al-Muḥarrar b. Abī Hurayra, de su padre; dijo: Estuve con ʿAlī cuando el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo envió con Barā’a a la gente de La Meca; yo proclamaba hasta que mi voz se quedó ronca.
Dije: ¿qué era lo que proclamabas?
Dijo: Se nos ordenó proclamar que no entraría en el Paraíso sino un creyente; y que quien tuviera un pacto entre él y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, su plazo sería hasta cuatro meses; y cuando venciera el plazo, entonces Dios se desvincula de los asociadores y Su Enviado; y que nadie circunvalara la Casa desnudo; y que no peregrinaría después de ese año ningún asociador.
Dijo Abū Ŷaʿfar —Dios tenga misericordia de él—: temo que este relato sea un error de quien lo transmitió respecto del plazo, porque los relatos son concordantes acerca del plazo en sentido contrario, además de la discrepancia de Qays con Šuʿba en este mismo ḥadiz, como he aclarado.
Nos contó Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos contó Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de Abū Isḥāq, de al-Ḥāriṯ al-Aʿwar, de ʿAlī —Dios esté complacido con él—; dijo: Se me ordenó cuatro cosas: que ningún asociador se acercara a la Casa después de este año; que ningún hombre circunvalara la Casa desnudo; que no entraría en el Paraíso sino toda alma musulmana; y que se completara a todo poseedor de pacto su pacto.
Nos contó Aḥmad b. Isḥāq; dijo: nos contó Abū Aḥmad; dijo: nos contó Isrā’īl, de Abū Isḥāq, de Zayd b. Yuṯayʿ; dijo: descendió Barā’a, y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la envió con Abū Bakr; luego envió a ʿAlī y se la tomó de él. Cuando Abū Bakr regresó, dijo: ¿ha descendido algo acerca de mí?
Dijo: no; pero se me ordenó que la transmitiera yo o un hombre de mi Casa. Partió hacia La Meca y se puso en pie entre ellos con cuatro cosas: que ningún asociador entraría en La Meca después de ese año; que nadie circunvalaría la Kaʿba desnudo; que no entraría en el Paraíso sino un alma musulmana; y que quien tuviera un pacto entre él y el Enviado de Dios, su pacto sería hasta su término.
Nos contó Ibn Wakīʿ; dijo: nos contó Abū Usāma, de Zakariyyā’, de Abū Isḥāq, de Zayd b. Yuṯayʿ, de ʿAlī; dijo: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— me envió cuando descendió Barā’a con cuatro cosas: que nadie circunvalara la Casa desnudo; que ningún asociador se acercara a la Mezquita Sagrada después de ese año; que quien tuviera un pacto entre él y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, sería hasta su término; y que no entraría en el Paraíso sino un alma musulmana.
Nos contó Ibn Wakīʿ; dijo: nos contó Ibn ʿAbd al-Aʿlā, de Maʿmar, de Abū Isḥāq, de al-Ḥāriṯ, de ʿAlī —Dios esté complacido con él—; dijo: Fui enviado a la gente de La Meca con cuatro cosas; luego mencionó el ḥadiz.
Nos contó Ibrāhīm b. Saʿīd al-Ŷawharī; dijo: nos contó Ḥusayn b. Muḥammad; dijo: nos contó Sulaymān b. Qarm, de al-Aʿmaš, de al-Ḥakam, de Miqsim, de Ibn ʿAbbās: que el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Abū Bakr con Barā’a, luego hizo que ʿAlī lo siguiera, y se la tomó de él.
Entonces Abū Bakr —Dios esté complacido con él— dijo: ¡Oh Enviado de Dios! ¿ha ocurrido algo respecto de mí?
Dijo: «No; tú eres mi compañero en la cueva y en la Fuente, y no transmite de mí sino yo o ʿAlī».
Y lo que envió con ʿAlī fueron cuatro cosas: que no entraría en el Paraíso sino un alma musulmana; que no peregrinaría después de ese año ningún asociador; que nadie circunvalaría la Casa desnudo; y que quien tuviera un pacto entre él y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, sería hasta su término.
Nos contó Ibn Wakīʿ; dijo: nos contó mi padre, de Ibn Abī Ḫālid, de ʿĀmir; dijo: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a ʿAlī —Dios esté complacido con él—, y proclamó: «En verdad, no peregrinará después de este año ningún asociador; ni circunvalará la Casa desnudo; ni entrará en el Paraíso sino un alma musulmana; y quien tuviera un pacto entre él y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, su plazo será hasta su término; y Dios se desvincula de los asociadores y Su Enviado».
Nos contó Ibn Ḥumayd; dijo: nos contó Salama; dijo: nos contó Muḥammad b. Isḥāq, de Ḥakīm b. Ḥakīm b. ʿAbbād b. Ḥunayf, de Abū Ŷaʿfar Muḥammad b. ʿAlī b. Ḥusayn b. ʿAlī; dijo: cuando descendió Barā’a sobre el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y ya había enviado a Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él— para que estableciera el ḥaŷŷ para la gente, se le dijo: ¡Oh Enviado de Dios! Si enviaras a Abū Bakr... Dijo: «No transmite de mí sino un hombre de mi Casa». Luego llamó a ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— y dijo: «Sal con este pasaje del inicio de Barā’a, y proclama entre la gente el día del Sacrificio, cuando se reúnan en Minā: que no entrará en el Paraíso un incrédulo; que no peregrinará después de este año ningún asociador; que nadie circunvalará la Casa desnudo; y que quien tenga un pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, será hasta su término».
Salió ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— sobre la camella del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, al-ʿAḍbā’, hasta alcanzar a Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq en el camino. Cuando Abū Bakr lo vio, dijo: ¿comandante o enviado?
Dijo: enviado. Luego prosiguieron ambos —Dios esté complacido con ellos—. Abū Bakr estableció para la gente el ḥaŷŷ, y los árabes, en aquel año, estaban en sus posiciones de peregrinación que mantenían desde la época preislámica. Cuando llegó el día del Sacrificio, se puso en pie ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— y proclamó entre la gente lo que le ordenó el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo: ¡Oh gente! No entra en el Paraíso sino un alma musulmana; no peregrinará después de este año ningún asociador; nadie circunvalará la Casa desnudo; y quien tenga un pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, lo tendrá hasta su término. Después de ese año no peregrinó ningún asociador, ni se circunvaló la Casa desnudo. Luego ambos regresaron al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Esto de Barā’a fue respecto de quienes, de la gente de la idolatría, pertenecían al pacto general y a los pactos con plazo hasta el término fijado.
Me contó Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos contó Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos contó Asbāṭ, de as-Suddī; dijo: cuando descendieron estas aleyas hasta el comienzo de cuarenta aleyas, el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— las envió con Abū Bakr y lo puso al mando del ḥaŷŷ. Cuando partió y llegó al-Šaŷara, en Ḏū l-Ḥulayfa, lo siguió con ʿAlī y se las tomó de él. Abū Bakr regresó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: ¡Oh Enviado de Dios! por mi padre y mi madre, ¿ha descendido algo respecto de mí?
Dijo: «No; pero no transmite de mí sino yo o un hombre de mí. ¿No te satisface, Abū Bakr, que estuviste conmigo en la cueva y que eres mi compañero en la Fuente?»
Dijo: sí, ¡oh Enviado de Dios! Abū Bakr siguió al frente de los peregrinos, y ʿAlī proclamaba Barā’a. Se puso en pie el día del Sacrificio y dijo: que ningún asociador se acerque a la Mezquita Sagrada después de este año; que nadie circunvale la Casa desnudo; que quien tenga un pacto entre él y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, tendrá su pacto hasta su término; que estos son días de comer y beber; y que Dios no hace entrar en el Paraíso sino a quien sea musulmán.
Ellos dijeron: nos desvinculamos de tu pacto y del pacto de tu primo, salvo por la estocada y el golpe. Los asociadores regresaron y se reprocharon unos a otros, y dijeron: ¿qué podéis hacer, si Qurayš ya ha abrazado el Islam? Entonces abrazaron el Islam.
Nos contó al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd ar-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Abū Isḥāq, de Zayd b. Yuṯayʿ, de ʿAlī; dijo: Se me ordenó cuatro cosas: que ningún asociador se acerque a la Casa después de este año; que nadie circunvale la Casa desnudo; que no entra en el Paraíso sino un alma musulmana; y que se complete a todo poseedor de pacto su pacto. Dijo Maʿmar: y lo dijo Qatāda.
Dijo Abū Ŷaʿfar —Dios tenga misericordia de él—: estos relatos y otros semejantes informan de la corrección de lo que dijimos: que el plazo de los cuatro meses fue únicamente para quienes describimos. En cuanto a quien tenía un pacto hasta un término conocido, y no dio al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ni a los creyentes una vía para quebrantarlo ni para que sus enemigos se confabularan contra ellos, el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cumplió su pacto hasta su término por orden de Dios. A ello apunta el sentido aparente de la Revelación, y en ello concuerdan los relatos del Enviado —Dios le bendiga y le conceda paz—. En cuanto a los cuatro meses, fueron el plazo de quienes mencionamos; su inicio fue el día de la Peregrinación Mayor y su expiración al cumplirse diez días de Rabīʿ al-Āḫir: cuatro meses consecutivos. Se concedió a la gente del pacto cuyo asunto describimos la posibilidad de circular por la tierra durante ellos, yendo donde quisieran, sin que nadie de los musulmanes los molestara con guerra, muerte o despojo.
Y si alguien dijera: si el asunto es como has descrito, ¿qué sentido tiene Su dicho: «فإذَا انْسَلَخَ الأشْهُرُ الحُرُمُ فاقْتُلُوا المُشْرِكِينَ حَيْثُ وَجَدْتُموهُمْ», cuando sabes que su expiración es la expiración de Muḥarram, y has afirmado que el aplazamiento de la gente por parte de Dios y de Su Enviado fue de cuatro meses, y entre la Peregrinación Mayor y la expiración de los meses sagrados hay, como mucho, cincuenta días? ¿Dónde están cincuenta días frente a cuatro meses?
Se responde: la expiración de los meses sagrados fue el plazo de quien no tenía pacto con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, de entre los asociadores; y los cuatro meses, para quien tenía pacto: o bien sin término fijado, o bien con término fijado pero que lo había quebrantado, de modo que, por su quebranto, vino a ser como aquel de quien se teme traición, y mereció que se le notificara la ruptura en igualdad, salvo que se le concedió prepararse y procurarse lo necesario con el plazo de cuatro meses. ¿Acaso no ves que Dios dice a los de los cuatro meses, describiéndolos como gente de pacto: «بَرَاءةٌ مِنَ الله وَرَسُولِهِ إلى الّذِينَ عاهَدْتُمُ مِنَ المُشْرِكينَ فَسِيحُوا فِي الأرْضِ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ وَاعْلَمُوا أنّكُمْ غيرُ مُعْجِزِي الله»; y describe a quienes se les fijó como plazo la expiración de los meses sagrados como gente de idolatría, no como gente de pacto, diciendo: «وأذَانٌ مِنَ اللّهِ وَرَسُولِهِ إلى النّاسِ يَوْمَ الحَجّ الأكْبَرِ أنّ الله بَرِيءٌ مِنَ المُشْرِكِينَ وَرَسُولُهُ ...» la aleya; «إلاّ الّذينَ عَاهَدْتُمْ مِنَ المُشْرِكِينَ ...» la aleya; luego dijo: «فإذَا انْسَلَخَ الأشْهُرُ الحُرُمُ فاقْتُلُوا المُشْرِكيِنَ حَيْثُ وَجَدْتُمُوهُمْ»? Ordenó matar a los asociadores que no tenían pacto tras la expiración de los meses sagrados, y completar el pacto de quienes sí lo tenían si no lo habían quebrantado apoyando contra los creyentes e introduciendo merma contra ellos.
Y si alguien dijera: ¿cuál es la prueba de que el inicio del aplazamiento fue el día de la Peregrinación Mayor, y no desde Šawwāl como dijeron quienes sostuvieron eso?
Se le responde: quienes sostuvieron eso afirmaron que el aplazamiento fue desde el momento del descenso de Barā’a. Eso no puede ser correcto, porque a quien se le fija un plazo para circular hasta un tiempo determinado, si no sabe qué se le ha fijado —y más aún teniendo un pacto previo distinto—, es como si no se le hubiera fijado nada: pues si no sabe qué le corresponde durante el plazo y qué le incumbe tras su expiración, queda como estaba antes del plazo. Y es sabido que la gente no supo lo que se les fijó sino cuando se proclamó entre ellos en la temporada. Siendo así, queda establecido que su inicio fue como dijimos y su expiración como describimos.
En cuanto a Su dicho: «فَسِيحُوا فِي الأرْضِ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ», significa: recorredla yendo y viniendo, seguros, sin temer al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ni a sus seguidores.
Se dice: «ساح فلان في الأرض يسيح سياحة وسُيُوحا وسيحانا».
En cuanto a Su dicho: «واعْلَمُوا أنّكُمْ غيرُ مَعْجِزي الله», dice a la gente del pacto de aquellos entre quienes y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— había un pacto antes del descenso de esta aleya: sabed, ¡oh asociadores!, que si circuláis por la tierra y escogéis eso, permaneciendo en vuestra incredulidad en Dios en lugar de reconocer Su unicidad y creer en Su Enviado, «غَيْرُ مُعْجِزي الله» quiere decir: no podréis escapar de Él con vuestras personas; pues dondequiera que vayáis y estéis en la tierra, estáis en Su dominio y poder. No os protegerá de Él ministro alguno, ni interpondrá entre vosotros y Él, si os quiere con castigo, fortaleza ni refugio, salvo la fe en Él y en Su Enviado y el arrepentimiento de desobedecerle.
Dice: apresuraos a evitar Su castigo con arrepentimiento, y abandonad la circulación que no os beneficia.
En cuanto a Su dicho: «وأنّ اللّهَ مُخْزي الكافِرِينَ», dice: sabed que Dios humilla a los incrédulos y les hace heredar la ignominia en este mundo y el Fuego en la otra vida.
NOTAS (árabe, diccionario):
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Notas y Referencias
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