El Alba
الفجر Al-FajrVersículo (Español)
[89:30] entrando a Mi Paraíso".
Tafsir de At-Tabari
{وَٱدۡخُلِي جَنَّتِي} (30)
Su dicho:
«Regresa a tu Señor». Los exégetas discreparon acerca de su interpretación.
Unos dijeron:
Esto es una noticia de Dios —glorificado sea— acerca de lo que los ángeles dicen al alma del creyente en el momento de la resurrección, ordenándole que regrese al cuerpo de su dueño. Dijeron:
y por “el retorno” aquí se quiso decir su dueño.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Muhammad ibn Sa‘d,
dijo:
me transmitió mi padre,
dijo:
me transmitió mi tío,
dijo:
me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
sobre Su dicho:
«¡Oh alma sosegada! Regresa a tu Señor, complacida y complaciente», dijo: las almas sosegadas serán devueltas el Día de la Resurrección a los cuerpos.
Se me transmitió de al-Husayn,
dijo:
oí a Abū Mu‘ādh decir: nos narró ‘Ubayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «Entra, pues, entre Mis siervos y entra en Mi Jardín»: Dios ordena a las almas, el Día de la Resurrección, que regresen a los cuerpos, y así acudirán a Dios tal como los creó la primera vez.
Nos narró Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró al-Mu‘tamir, de su padre,
de ‘Ikrima, acerca de esta aleya:
«Regresa a tu Señor, complacida y complaciente»: al cuerpo.
Otros dijeron:
Más bien se le dice eso en el momento de la muerte.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mihrān, de Sufyān, de Ismā‘īl ibn Abī Khālid,
de Abū Ṣāliḥ: «Regresa a tu Señor, complacida y complaciente», dijo:
esto es en el momento de la muerte. «Entra, pues, entre Mis siervos», dijo: esto es el Día de la Resurrección.
Y la más correcta de las dos opiniones al respecto es la que hemos mencionado de Ibn ‘Abbās y al-Ḍaḥḥāk:
que eso solo se les dice cuando las almas son devueltas a los cuerpos el Día de la Resurrección, por la indicación de Su dicho:
«Entra, pues, entre Mis siervos y entra en Mi Jardín».
Los exégetas discreparon acerca del sentido de ello.
Unos dijeron:
Su sentido es: entra entre Mis siervos justos, y entra en Mi Jardín.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
sobre Su dicho:
«Entra, pues, entre Mis siervos», dijo: entra entre Mis siervos justos, «y entra en Mi Jardín».
Otros dijeron:
Su sentido es: entra en Mi obediencia y entra en Mi Jardín.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakī‘, de Nu‘aym ibn Ḍamḍam,
de Muḥammad ibn Muzāḥim, hermano de al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim:
«Entra, pues, entre Mis siervos», dijo: en Mi obediencia. «Y entra en Mi Jardín», dijo: en Mi misericordia.
Y algunos de los arabistas de Basora orientaban el sentido de Su dicho:
«Entra, pues, entre Mis siervos» hacia: entra en mi partido.
Y algunos de los arabistas de Kufa interpretaban «¡Oh alma sosegada!» como: la que tiene fe y la que cree en la recompensa y en la resurrección: “regresa”.
Los ángeles les dicen:
cuando se les entreguen sus libros en sus diestras: «Regresa a tu Señor», es decir, a lo que Dios te ha preparado de recompensa. Dijo: y puede ser que se les diga algo semejante a esto: pretenden “regresad” desde el mundo a este retorno. Dijo: y tú dices a un hombre: “¿de quién eres?”,
y él responde:
“Muḍarí”,
y tú dices:
“sé tamimí o qaysí”, es decir, tú eres de uno de estos dos; así, “sé” viene como enlace; del mismo modo, el “regreso” viene como enlace, porque ya ha llegado a la Resurrección, de modo que la orden tiene el sentido de la noticia,
como si dijera:
¡oh alma!, tú estás complacida y complaciente.
Y se ha transmitido de algunos de los antiguos que solían recitarlo así:
«Entra, pues, en Mi siervo, y entra en Mi Jardín».
Relato de quienes dijeron eso:
Me narró Aḥmad ibn Yūsuf,
dijo:
nos narró al-Qāsim ibn Salām,
dijo:
nos narró Ḥajjāj, de Hārūn, de Abān ibn Abī ‘Ayyāsh, de Sulaymān ibn Qatta,
de Ibn ‘Abbās,
que la recitaba:
«Entra, pues, en Mi siervo»,
en singular.
Me narró Khallād ibn Aslam,
dijo:
nos informó al-Naḍr ibn Shumayl, de Hārūn al-Qāri’,
dijo:
me transmitió Hilāl,
de Abū al-Shaykh al-Hanā’ī:
«Entra, pues, en Mi siervo».
Y en la opinión de al-Kalbī:
«Entra, pues, en Mi siervo, y entra en Mi Jardín»,
quiere decir: el espíritu regresa al cuerpo.
Y la lectura correcta en ello es «Entra, pues, entre Mis siervos», con el sentido de:
entra entre Mis siervos justos,
por el consenso de la prueba entre los recitadores sobre ello.
Notas y Referencias
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