El Alba
الفجر Al-FajrVersículo (Español)
[89:29] y únete a Mis siervos piadosos
Tafsir de At-Tabari
{فَٱدۡخُلِي فِي عِبَٰدِي} (29)
Su dicho:
«Regresa a tu Señor». Los especialistas en interpretación discreparon acerca de su exégesis.
Unos dijeron:
Esto es una noticia de parte de Dios —glorificado sea— acerca de lo que dicen los ángeles al alma del creyente en el momento de la resurrección, ordenándole que regrese al cuerpo de su dueño. Dijeron:
y con el “retorno” aquí se quiso decir su dueño.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Muhammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
sobre Su dicho:
«¡Oh alma sosegada! Regresa a tu Señor, complacida y complaciente», dijo: las almas sosegadas serán devueltas el Día de la Resurrección a los cuerpos.
Se me transmitió de al-Husayn,
dijo:
escuché a Abū Mu‘ādh decir: nos narró ‘Ubayd,
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «Entra, pues, entre Mis siervos y entra en Mi Jardín»: Dios ordena a las almas, el Día de la Resurrección, que regresen a los cuerpos, y así acudirán a Dios tal como los creó la primera vez.
Nos narró Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró al-Mu‘tamir, de su padre,
de ‘Ikrima, acerca de esta aleya:
«Regresa a tu Señor, complacida y complaciente»: al cuerpo.
Otros dijeron:
Más bien se le dice eso en el momento de la muerte.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mahrān, de Sufyān, de Ismā‘īl ibn Abī Khālid,
de Abū Ṣāliḥ: «Regresa a tu Señor, complacida y complaciente», dijo:
esto es en el momento de la muerte. «Entra, pues, entre Mis siervos», dijo: esto es el Día de la Resurrección.
Y la más correcta de las dos opiniones al respecto es la que hemos mencionado de Ibn ‘Abbās y al-Ḍaḥḥāk:
que eso únicamente se les dice cuando las almas son devueltas a los cuerpos el Día de la Resurrección, por la indicación de Su dicho:
«Entra, pues, entre Mis siervos y entra en Mi Jardín».
Los especialistas en interpretación discreparon acerca del sentido de ello.
Unos dijeron:
Su sentido es: entra entre Mis siervos rectos, y entra en Mi Jardín.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
sobre Su dicho:
«Entra, pues, entre Mis siervos», dijo: entra entre Mis siervos rectos, «y entra en Mi Jardín».
Otros dijeron:
Su sentido es: entra en Mi obediencia y entra en Mi Jardín.
Relato de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakī‘, de Nu‘aym ibn Ḍamḍam,
de Muḥammad ibn Muzāḥim, hermano de al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim:
«Entra, pues, entre Mis siervos», dijo: en Mi obediencia; «y entra en Mi Jardín», dijo: en Mi misericordia.
Y algunos gramáticos, de entre la gente de Basora, orientaban el sentido de Su dicho:
«Entra, pues, entre Mis siervos» hacia: entra en mi partido.
Y algunos gramáticos, de entre la gente de Kufa, interpretaban «¡Oh alma sosegada!» como la que posee fe y la que cree verazmente en la recompensa y en la resurrección: «regresa»;
los ángeles les dicen:
cuando se les entreguen sus libros en sus diestras: «Regresa a tu Señor», es decir, a lo que Dios te ha preparado de recompensa. Dijo: y puede ser que se les diga algo semejante a esto: “pretenden: regresad del mundo a este lugar de retorno”. Dijo: y tú dices al hombre: “¿de quién eres?”,
y él responde:
“Muḍarí”,
y tú dices:
“sé tamīmí o qaysí”, es decir, tú eres de uno de estos dos; y así “sé” viene como enlace; del mismo modo, el “regreso” viene como enlace, porque ya ha llegado a la Resurrección, de modo que la orden tiene el sentido de una noticia,
como si dijera:
¡oh alma!, tú estás complacida y complaciente.
Y se ha transmitido de algunos de los antiguos que solían recitarlo así:
«Entra, pues, en Mi siervo, y entra en Mi Jardín».
Relato de quienes dijeron eso:
Me narró Aḥmad ibn Yūsuf,
dijo:
nos narró al-Qāsim ibn Salām,
dijo:
nos narró Ḥajjāj, de Hārūn, de Abān ibn Abī ‘Ayyāsh, de Sulaymān ibn Qatta,
de Ibn ‘Abbās,
que la recitaba:
«Entra, pues, en Mi siervo»,
en singular.
Me narró Khallād ibn Aslam,
dijo:
nos informó al-Naḍr ibn Shumayl, de Hārūn al-Qāri’,
dijo:
me narró Hilāl,
de Abū al-Shaykh al-Hanā’ī:
«Entra, pues, en Mi siervo».
Y según la expresión de al-Kalbī:
«Entra, pues, en Mi siervo, y entra en Mi Jardín»,
quiere decir: el espíritu regresa al cuerpo.
Y la lectura correcta en esto es «Entra, pues, entre Mis siervos», con el sentido de:
entra entre Mis siervos rectos.
Por el consenso de la autoridad probatoria de los recitadores sobre ello.
Notas y Referencias
(No se generaron)