El Alba
الفجر Al-FajrVersículo (Español)
[89:18] ni exhortan unos a otros a alimentar al pobre.
Tafsir de At-Tabari
{Y no os exhortáis unos a otros a dar de comer al pobre} (18)
Y Su dicho:
¡No! Más bien, no honráis al huérfano. Los intérpretes discreparon acerca de lo que se entiende por Su dicho: «¡No!» en este lugar, y sobre qué es lo que con ello se niega.
Dijeron algunos:
El Altísimo negó que la causa de la honra de quien es honrado sea la abundancia de su riqueza, y que la causa de la humillación de quien es humillado sea la escasez de su riqueza.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
Y en cuanto a cuando lo prueba y le restringe su sustento, dice: «Mi Señor me ha humillado». ¡Qué pronto descree el hijo de Adán! Dice Dios —glorificado sea—: «¡No! En verdad, no honro a quien honro por la abundancia de lo mundano, ni humillo a quien humillo por su escasez; sino que sólo honro a quien honro por Mi obediencia, y humillo a quien humillo por Mi desobediencia».
Y dijeron otros:
Más bien, el Altísimo negó el que el ser humano alabe a su Señor por Sus mercedes pese a su pobreza, y su queja de la indigencia.
Y dijeron:
El sentido del discurso es: «¡No!», es decir, no debía ser así; sino que debía alabarle por ambas cosas juntas: por la riqueza y por la pobreza.
Y la más correcta de las dos opiniones a este respecto:
es la que hemos transmitido de Qatāda, por cuanto Su dicho: «Más bien, no honráis al huérfano», y las aleyas que vienen después, indican que sólo humilló a quien humilló porque no honra al huérfano, ni exhorta a dar de comer al pobre, y los demás significados que enumeró; y en Su aclaración de la causa por la cual humilló a quien humilló hay una indicación evidente de la causa por la cual honró a quien honró.
Y en Su exposición de ello a continuación de Su dicho:
En cuanto al ser humano, cuando su Señor lo prueba y lo honra y lo colma de mercedes, dice: «Mi Señor me ha honrado»; y en cuanto a cuando lo prueba y le restringe su sustento, dice: «Mi Señor me ha humillado», hay una explicación clara de aquello que se negó, tal como hemos descrito.
Y Su dicho:
Más bien, no honráis al huérfano. Dice —exaltada sea Su mención—: más bien, sólo humillé a quien humillé porque no honra al huérfano; y formuló el discurso en forma de interpelación,
diciendo:
Más bien, vosotros no honráis al huérfano; por eso os humillé, y no os exhortáis unos a otros a dar de comer al pobre.
Y los recitadores discreparon en la lectura de ello. Lo leyó, entre la gente de Medina, Abū Jaʿfar, y la mayoría de los recitadores de Kufa: «Más bien, no honráis al huérfano, y no os exhortáis unos a otros», con tāʾ también, abriéndola, y manteniendo el alif en ella,
con el sentido de:
y no os exhortáis unos a otros a dar de comer al pobre. Y lo leyó parte de los recitadores de La Meca y la mayoría de los recitadores de Medina,
con tāʾ, abriéndola, y suprimiendo el alif:
«y no exhortáis»,
con el sentido de: y no ordenáis dar de comer al pobre.
Y lo leyó la mayoría de los recitadores de Basora:
«exhortan»,
con yāʾ y suprimiendo el alif,
con el sentido de:
y no honra el huérfano quienes dicen, cuando su Señor lo prueba y lo honra y lo colma de mercedes: «Mi Señor me ha honrado», y cuando le restringe su sustento: «Mi Señor me ha humillado»;
«y no exhortan a dar de comer al pobre».
Y así lo leen los que hemos mencionado de la gente de Basora:
«honran»,
y el resto de las letras con ella, con yāʾ, a modo de enunciación acerca de aquellos que se han mencionado.
Y se ha mencionado de algunos de ellos que leyó:
«os exhortáis unos a otros»,
con tāʾ con ḍamma y manteniendo el alif,
con el sentido de:
y no os preserváis.
Y lo correcto en esto, según mi parecer:
es que estas son lecturas conocidas en la recitación de las ciudades; quiero decir que las tres lecturas son correctas en sus significados. Así pues, cualquiera de ellas que recite el recitador, acierta.
Notas y Referencias
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