El Alba
الفجر Al-FajrVersículo (Español)
[89:17] ¡Pero no! No han comprendido el verdadero significado de las pruebas [de la riqueza y la pobreza] y por eso no son generosos con el huérfano
Tafsir de At-Tabari
{كَلَّاۖ بَل لَّا تُكۡرِمُونَ ٱلۡيَتِيمَ} (17)
Y Su dicho:
«¡No! Más bien, no honráis al huérfano». Los exegetas discreparon acerca de lo significado por Su dicho: «¡No!» en este lugar, y sobre qué es lo que con ello se niega.
Unos dijeron:
El Altísimo negó que la causa de Su honra a quien honra sea la abundancia de su riqueza, y que la causa de Su humillación a quien humilla sea la escasez de su riqueza.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«Y en cuanto a cuando lo prueba y le restringe su sustento, dice: “Mi Señor me ha humillado”»: ¡qué pronto reniega el hijo de Adán! Dice Dios —glorificado sea—: «¡No! En verdad, no honro a quien honro por la abundancia de lo mundano, ni humillo a quien humillo por su escasez; sino que únicamente honro a quien honro por Mi obediencia, y humillo a quien humillo por Mi desobediencia».
Otros dijeron:
Más bien, el Altísimo negó el que el ser humano alabe a su Señor por Sus mercedes pese a su pobreza, y su queja de la indigencia.
Y dijeron:
El sentido del discurso es: «¡No!», es decir, no debía ser así; sino que debía alabarle por ambas cosas juntas: por la riqueza y por la pobreza.
Y la más correcta de las dos opiniones, a mi juicio, es:
la que hemos transmitido de Qatāda, por cuanto Su dicho: «Más bien, no honráis al huérfano» y las aleyas que vienen después indican que, ciertamente, humilló a quien humilló porque no honra al huérfano, ni incita a alimentar al pobre, y los demás significados que enumeró; y en Su aclaración de la causa por la cual humilló a quien humilló hay una evidencia clara de la causa por la cual honró a quien honró.
Y en Su exposición de ello a continuación de Su dicho:
«En cuanto al ser humano, cuando su Señor lo prueba y lo honra y lo colma de mercedes, dice: “Mi Señor me ha honrado”; y en cuanto a cuando lo prueba y le restringe su sustento, dice: “Mi Señor me ha humillado”», hay una aclaración manifiesta de aquello que se negó, según lo que hemos descrito.
Y Su dicho:
«Más bien, no honráis al huérfano»; dice —exaltado sea Su recuerdo—: más bien, únicamente humillé a quien humillé porque no honra al huérfano. Así, el discurso se formuló en forma de apelación directa, y dijo:
«Más bien, vosotros no honráis al huérfano; por eso os humillé; y no os incitáis a alimentar al pobre».
Y los recitadores discreparon en la lectura de ello. Lo leyó, entre la gente de Medina, Abū Jaʿfar, y la mayoría de los recitadores de Kufa: «بَلْ لا تُكْرِمونَ الْيَتِيمَ وَلا تَحَاضّونَ», con tāʾ también, con su vocal abierta, y manteniendo el alif en ella,
con el sentido de:
«y no os incitáis unos a otros a alimentar al pobre».
Y lo leyó parte de los recitadores de La Meca y la mayoría de los recitadores de Medina,
con tāʾ y su vocal abierta, suprimiendo el alif:
«وَلا تَحُضّونَ»,
con el sentido de: «y no ordenáis alimentar al pobre».
Y lo leyó la mayoría de los recitadores de Basora:
«يَحُضّونَ»,
con yāʾ, suprimiendo el alif,
con el sentido de:
«y no honran —los que dicen, cuando su Señor lo prueba y lo honra y lo colma de mercedes: “Mi Señor me ha honrado”, y cuando le restringe su sustento: “Mi Señor me ha humillado”— al huérfano;
“y no incitan a alimentar al pobre”».
Y así mismo leen los que hemos mencionado de la gente de Basora:
«يُكْرِمُونَ»,
y las demás letras junto con ella con yāʾ, a modo de enunciado informativo acerca de aquellos que he mencionado.
Y se ha mencionado de algunos de ellos que leyó:
«تُحاضّونَ»,
con tāʾ con ḍamma y manteniendo el alif,
con el sentido de:
«y no preserváis».
Y lo correcto, a mi juicio, respecto de ello es:
que estas son lecturas conocidas en la recitación de las metrópolis; quiero decir: las tres lecturas son correctas en sus significados. Así pues, cualquiera de ellas que el recitador lea, acierta.
Notas y Referencias
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