80

Frunció el Ceño

عبس 'Abasa
Aya 1

Versículo (Español)

[80:1] [¡Oh, Mujámmad!] Frunciste el ceño y le diste la espalda

Tafsir de At-Tabari

{عَبَسَ وَتَوَلَّىٰٓ} (1) بسم الله الرحمَن الرحيم

La disertación acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo: { عَبَسَ وَتَوَلّىَ * أَن جَآءَهُ الأعْمَىَ * وَمَا يُدْرِيكَ لَعَلّهُ يَزّكّىَ * أَوْ يَذّكّرُ فَتَنفَعَهُ الذّكْرَىَ }

Esto es, el Altísimo —glorificado sea Su recuerdo— quiso decir con Su palabra: عَبَسَ: contrajo su rostro por desagrado; وَتَوَلّى, es decir: y se apartó. أَنْ جاءَهُ الأعْمَى, es decir: porque vino a él el ciego. Y se ha mencionado acerca de algunos de los recitadores que solían alargar la alif y prolongarla en (أَنْ جاءَهُ), diciendo: «آنْ جاءَهُ»، y como si, según él, el sentido del enunciado fuese: «¿Acaso porque vino a él el ciego frunció el ceño y se apartó?» Del mismo modo que recitó quien recitó: (أنْ كانَ ذَا مال وَبَنِينَ) alargando la alif de «أنْ» y acortándola.

Y se ha mencionado que el ciego al que Dios alude en esta aleya es Ibn Umm Maktūm, y que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue amonestado a causa de él. Relato de las noticias transmitidas al respecto:

Nos narró Saʿīd ibn Yaḥyà al-Umawī, quien dijo: nos narró mi padre, de Hišām ibn ʿUrwa, de lo que ʿUrwa le expuso, de ʿĀ’iša, quien dijo: «Se reveló “ʿAbasa wa-tawallà” acerca de Ibn Umm Maktūm». Dijo: «Vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y se puso a decir: “Oriéntame”». Dijo: «Y junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— había algunos de los notables de los idólatras». Dijo: «Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se apartaba de él y se volvía hacia el otro, y decía: “¿Ves algún mal en lo que digo?”». Y él respondía: “No”. Y a propósito de esto se reveló: “ʿAbasa wa-tawallà”».

Me narró Muḥammad ibn Saʿd, quien dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: عَبَسَ وَتَوّلى أَنْ جاءَهُ الأعْمَى. Dijo: «Mientras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— conversaba en secreto con ʿUtba ibn Rabīʿa, Abū Ŷahl ibn Hišām y al-ʿAbbās ibn ʿAbd al-Muṭṭalib —y solía dedicarse a ellos con frecuencia y anhelaba que creyeran—, se le acercó un hombre ciego, llamado ʿAbd Allāh ibn Umm Maktūm, caminando mientras él conversaba con ellos. Entonces ʿAbd Allāh se puso a pedir al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que le recitara una aleya del Corán, y dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! Enséñame de lo que Dios te ha enseñado”. Pero el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se apartó de él, frunció el ceño ante él y se volvió, detestó sus palabras y se dirigió a los otros. Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— terminó y emprendió el regreso a su familia, Dios retuvo parte de su vista; luego inclinó la cabeza. Entonces Dios reveló: عَبَسَ وَتَولّى أَنْ جاءَهُ الأعْمَى وَما يُدْرِيكَ لَعَلّهُ يَزّكّى أَوْ يَذّكّرُ فَتَنْفَعَهُ الذّكْرَى. Cuando esto se reveló acerca de él, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo honró y le habló, y le dijo: “¿Qué necesitas? ¿Deseas algo?”. Y cuando se marchaba de su presencia, le decía: “¿Tienes alguna necesidad en algo?”. Y ello por lo que Dios reveló: أَمّا مَنِ اسْتَغْنَى فَأَنْتَ لَهُ تَصَدّى وَما عَلَيْكَ أَلّا يَزّكّى».

Nos narró Abū Kurayb, quien dijo: nos narró Wakīʿ, de Hišām, de su padre, quien dijo: «Se reveló acerca de Ibn Umm Maktūm: عَبَسَ وَتَوّلَى أَنْ جاءَهُ الأعْمَى».

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, quien dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsà. Y me narró al-Ḥāriṯ, quien dijo: nos narró al-Ḥasan; dijo: nos narró Warqā’, todos ellos de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, acerca de la palabra de Dios: أَنْ جاءَهُ الأعْمَى. Dijo: «Un hombre de Banū Fihr, llamado Ibn Umm Maktūm».

Nos narró Bišr, quien dijo: nos narró Yazīd, quien dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جاءَهُ الأعْمَى: «ʿAbd Allāh ibn Zā’ida, que es Ibn Umm Maktūm. Vino a él para que le recitara, mientras él conversaba en secreto con Umayya ibn Ḫalaf, un hombre de la élite de Qurayš. Entonces el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se apartó de él, y Dios reveló acerca de él lo que oís: عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جاءَهُ الأعْمَى hasta Su palabra: فَأَنْتَ عَنْهُ تَلَهّى». «Se nos ha mencionado que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo designó después dos veces como su lugarteniente sobre Medina, en dos expediciones que emprendió, y que dirigía la oración a sus habitantes».

Nos narró Bišr, quien dijo: nos narró Yazīd, quien dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, de Anas ibn Mālik, que lo vio el día de al-Qādisiyya con un estandarte negro, y llevaba una cota de malla.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, quien dijo: nos narró Ibn Ṯawr, de Maʿmar, de Qatāda, quien dijo: «Ibn Umm Maktūm vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras él hablaba con Ubayy ibn Ḫalaf, y se apartó de él. Entonces Dios le reveló: عَبَس وَتَوَلّى. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, después de eso, solía honrarlo». Dijo Anas: «Lo vi el día de al-Qādisiyya llevando una cota de malla y con un estandarte negro».

Se me transmitió de al-Ḥusayn, quien dijo: oí a Abū Muʿāḏ decir: nos narró ʿUbayd, quien dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su palabra: عَبَسَ وتوّلى: «El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se dedicó a un hombre de los idólatras de Qurayš, de mucho dinero, esperando que creyera. Y vino un hombre de los Anṣār, ciego, llamado ʿAbd Allāh ibn Umm Maktūm, y se puso a preguntar al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le desagradó y se apartó de él, y se volvió hacia el rico. Entonces Dios amonestó a Su Profeta, y el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo honró y lo designó lugarteniente sobre Medina dos veces, en dos expediciones que emprendió».

Me narró Yūnus, quien dijo: nos informó Ibn Wahb, quien dijo: dijo Ibn Zayd —y le pregunté acerca de la palabra de Dios, Poderoso y Majestuoso—: عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جاءَهُ الأعْمَى. Dijo: «Ibn Umm Maktūm vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y su guía veía, mientras que él no veía». Dijo: «Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hacía señas a su guía para que lo detuviera; pero Ibn Umm Maktūm lo empujaba, sin ver». Dijo: «Hasta que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— frunció el ceño; y Dios lo amonestó por ello». Y dijo: عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جاءَهُ الأعْمَى وَما يُدْرِيكَ لَعَلّهُ يَزّكّى... hasta Su palabra: فَأَنْتَ عَنْهُ تَلَهّى. Dijo Ibn Zayd: «Se decía: si el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hubiera ocultado algo de la revelación, habría ocultado esto acerca de sí mismo». Dijo: «Y solía dedicarse a este noble en su época de ignorancia, con la esperanza de que abrazara el islam; y respecto de este otro se distraía».

Notas y Referencias

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